jueves, 29 de diciembre de 2016

La Mente Zen - Documental


Documental sobre las dos escuelas principales de Budismo Zen en Japón . Escuela Rinzai y Escuela Soto.
Publicado por claudio

sábado, 17 de diciembre de 2016

Feliz año, AHORA

Cuando ya no estemos, nuestra vida continuara en lo que le hayamos dado a los demás...

Agradecimiento, respeto, cuidado y amor es lo que me doy, es lo que te ofrezco de mi alma a tu alma y lo que a su vez deseo, puedas entregar de corazón a corazón.

Gassho Claudio daniel Rios

domingo, 11 de diciembre de 2016

Natural...mente segunda parte

"El camino que elegimos para evitar nuestro destino, es el camino que nos llevara hacia nuestro destino"...





Por mucho que nos empeñemos en que cada detalle se mantenga bajo nuestra órbita, mayor sera el desperdicio de energía que obtendremos pues, a mayor distribución de atención, mas debilitados nos volvemos. De ahí que se diga que donde hay energía en potencia, es donde más concentrada se encuentra. De todos modos, es conveniente que aprendamos a hacer un uso moderado de nuestro caudal emocional, psíquico y físico ya que de esa manera lograremos un hacer fluido y natural en cada circunstancia vivida.

¿Cómo esto se logra? Pues bien, pensando menos y viendo con más claridad porque cuanto más y peor pensamos, más lejos nos encontramos de ver lo que es de lo que busco que sea o no sea..

¿Qué cómo se deja de pensar? Atendiendo a cada pensamiento como si se tratase de nubes surcando el cielo o sea, dejándolos pasar para de ese modo no perdernos en elucubraciones o fantasías y así, duela o no, ver lo que es de lo que no es.
Solo es necesario una cuota diaria de práctica en la atención plena sobre nuestro hacer, decir y pensar y entonces, cuando eso se realiza es cuando comprobamos cómo nuestra vida, con sus quejas y reclamos, como con sus placeres y alegrías o frustraciones, se concreta basada en los pensamientos recurrentes y hasta incluso obsesivos que producimos y acrecentamos cotidianamente.

Ver lo que ES, es salir de la ignorancia que se produce al estar más pendientes de que todo se mantenga en nuestras manos que de dejarlo SER, como mencionaba en la primera parte de éste texto.
¿Y por qué necesitamos siempre sentirnos seguros y supuestamente felices? Por MIEDO. Miedo a casi todo es lo que ha copado la vida de miles y millones de personas que, sin notarlo, quizás, han dejado que sus mentes se pueblen de pensamientos basados en que, algo malo nos puede pasar. Cuando la realidad es que mucho de eso "malo", la mayoría de las veces solo sucede en la mente pensante y no tanto frente a nuestros ojos.

Tomando en cuenta lo mucho que dedicamos nuestro tiempo y energía a suministrarnos altas dosis de temor, no percibimos el auto engaño y el consecuente abatimiento de nuestras defensas corporales y mentales que, ya enflaquecidas y anestesiadas de pánico, solo pueden contraer enfermedades. La enfermedad consumo de medicamentos, también por miedo a que algo peor ocurra creando así un círculo sin fin de derrota emocional, mental y corporal.





Por último, nuestra mente natural se vuelve concreta y veraz cuando nos movemos en la vida desde el amor y la compasión hacia todas y cada una de las formas en que dicha naturaleza se manifiesta, comenzando por amarnos y tratarnos con más respeto y gratitud. Lo que esto significa no es más que comprender que si no vivimos por el bien estar general o, al menos, para evitar el mayor daño posible, solo nos mantendremos en la ignorancia que se produce al no poder VER y comprender que no hay un"yo" que pueda existir desde la separación o el mero individualismo sino que, ese "yo" existe siempre en relación a algo o a alguien y sin que por ello dejemos de ser, a un mismo tiempo, nosotros mismos. Entonces, sin hay interdependencia e interrelación, ¿cómo es posible controlarlo todo?


Claudio Daniel Rios

sábado, 10 de diciembre de 2016

Natural...mente.





Frases como: "Comer cuando se tiene hambre" o, "dormir cuando se tiene sueño", son modos de ejemplificar, dentro de las prácticas de zazen, cómo ha de funcionar la mente natural.
La mente natural o naturaleza de Buda que todos ya somos pero que aún no todos hemos alcanzado a vislumbrar y comprender, es en sí misma la práctica de saber estar aquí y ahora con lo que en verdad sucede y sin que haya necesidad de sumar o restar nada que nos aleje de lo que ES.

Lo adquirido como hábito dista mucho de estos conceptos porque como todos bien podemos comprender, a lo que estamos más acostumbrados es a que las cosas, lugares, situaciones o personas, queden sujetas bajo nuestro entero control sin notar que, cuanto más control buscamos ejercer, más esclavizados terminamos por esa misma acción siendo que, si nos animásemos a soltar el control... ¡lo controlaríamos todo!

¿Que cómo es que eso sucede? Simple, si tan solo nos atenemos a lo que tenga que ser hecho de vez en vez sin interferir forzando las cosas para que quepan donde, como y cuando lo queremos sin medir nada más que nuestro apego a controlar, todo se realizara en su justa medida y al tiempo de maduración indicado por la propia esencia o naturaleza de la cosa en sí.

Veamoslo de ésta manera. Desear que la vida nos sonría, que la salud no se deteriore,como tampoco nuestro nivel de vida laboral o económico, son algunos de los deseos que bien podemos denominar saludables sin embargo, si no caemos en la cuenta que mucho de lo que puede hacer posible o no que dichos deseos se concreten no depende únicamente de nosotros sino, de leyes propias a un universo que nunca, pero nunca se mueve impulsado por, "bueno", "malo", "lindo o "feo" y si por lo que ES es decir, el fuego sube y calienta y el agua baja y enfría, el sufrimiento será el destino marcado que esa falta de comprensión acarreara.





Me detengo aquí, en la falta de visión clara que no permite VER cómo es que mi verdadera naturaleza pulsa por seguir sus propias leyes, al tiempo que me esfuerzo por lograr que todo suceda según lo planeado; en consecuencia y si me prestan un poquito de su atención, es muy probable que logren notar cómo el acto mismo de resistir y por ende de luchar para llegar a la meta, acaba siendo en sí mismo una oportunidad para dejar de controlar y soltar. ¿Por qué digo que es una oportunidad? Porque si observamos con cuidado el denodado sacrificio y consecuente sufrimiento que conlleva el querer amarrarlo todo, podremos descubrir cómo debajo de esa batalla feroz, se haya una naturaleza poderosa asomando para que una vez sentida en todo el cuerpo, nos podamos sentir íntegros y en paz con la vida tal cual se presenta con la etiqueta apropiada a ese momento perecedero, trascendente e irrepetible.

¿Qué hacer? Dos preguntas: ¿quién resiste y lucha? y, ¿a qué resistimos en realidad? No voy a contestar la primera, esa la dejo para que cada quién haga su tarea. La segunda, a qué resistimos, la explico así;:resistimos a nuestra verdadera naturaleza. A nuestro capital humano. A nuestro entero potencial. Ese que tarde o temprano se hará presente, mal que le pese a alguno, para que desde esa matriz nuestra vida siga el curso que vino a completar. ¿Por qué si podemos ser felices nos resistimos tanto? Por que no conocemos otra cosa que lo condicionado, lo viejo conocido y que de tantas veces repetido se nos hizo cayo.Tanto así, que terminamos convencidos de que hay que defender dicha identidad a lo que de lugar porque de lo contrario dejaríamos de "ser", de pertenecer...

Dejar ir toda resistencia y permitir que el propio cuerpo nos muestre de qué estamos hechos ya que cuando lo descubramos, notaremos que es mucho más importante cómo hacemos que el por qué o el para qué pues, el cómo del que hablo no sabe de estatus social, religión, color de piel o ideología; el que somos sabe que cada momento  en el que nos encontremos ya sea barriendo, manejando, dirigiendo una empresa, atendiendo un kiosco, haciendo un masaje o cualquier otra actividad a través de la cual podamos ganarnos decentemente la vida, será tan siquiera un medio para que a partir de el lo que de verdad se construya, se eleve y se potencie, sean nuestras virtudes, se aprecien nuestras sombras y se pueda ir más allá de toda dualidad haciendo de la acción un fin en sí mismo para bien propio y el de todas y cada una de las criaturas del planeta.
Para decirlo más clarito: si nos toca limpiar un baño, traer al mundo un hijo, o dar de comer al perro, que sea con amor, respeto y gratitud porque lo demás, se hace solo y lo que tenga que venir, sucederá por la acción amorosa misma y nada más.





Entonces, cada vez que nos veamos resistiendo y controlando, recordemos que ese hecho en sí mismo, nos está dando la ocasión de ver qué hay debajo para que la atención se dirija allí, hacia nuestra naturaleza intrínseca y la dejemos SER.

Claudio Daniel Rios

jueves, 1 de diciembre de 2016

Practicar con alegría





Resistirse es luchar
luchar es no haber podido aceptar.
No aceptar es no ver que, lo que es, es lo que es.

No ver lo que es, nos esclaviza a empujar las cosas
controlar todo y a todos todo el tiempo convirtiéndonos en lo mismo contra lo que luchamos.

El esfuerzo que ello conlleva nos oculta la luz y el sol que poseemos
nos ensombrece.
Sin la propia luz, la de los demás no podrá ser percibida porque, toda vez que algo gana nuestra atención, eso mismo es lo que somos por ello lo percibimos. Entonces, ¿como saber que el otro está dándonos su amor si aún no hemos podido contactar con el nuestro?
Del mismo modo, es que no puedo saber qué es la paz si no la he experimentado, como tampoco puedo conocer el dolor, si no soy cuerpo.

Soltar toda lucha, hacer lo que tiene que ser hecho, con confianza, perseverancia, respeto, responsabilidad y practicar con la mayor alegría sin ánimo de enseñar nada, de transmitir intencionalmente nada porque después de todo, quién tenga que aprender lo hará y quien no...
Por eso, solo practicar en la serena alegría de existir y todo, absolutamente todo será realizado a su tiempo y forma.

¿Qué practicamos? Preguntarán - ¿zazen, recitar mantras, cuidar a nuestros hijos, trabajar, ganar dinero, hacer el amor? Si, pero en el eterno fluir de la vida haciendo cada día lo que debe ser hecho sin más propósito que el de vivir plena, sabia, agradecida y alegremente el don de Ser.

NOTA: Estas palabras son el resultado de una amena, relajada y sonriente charla que mantuvimos mi pareja y yo con el Monje Budista Gustavo Aoki, mientras cenábamos y celebrábamos mi cumpleaños el martes en su restaurante aquí, en Bs As. . Gassho Maestro por tan linda velada.



domingo, 20 de noviembre de 2016

La gran Mente y como ir a su encuentro.





La gran mente o inteligencia superior, es el modo en que nos permitimos denominar a las millones de acciones que se cumplen en la totalidad de nuestro cuerpo sin que prácticamente nunca nos demos por enterados. Una gran mente que somos y con la que convivimos toda nuestra vida y sin la cual, nada de lo que llamamos seres humanos, sería posible.

Por ejemplo, ¿sabían que nuestro corazón late unas cien mil veces por día, cuarenta millones de veces al año y hasta unas tres mil millones de veces a lo largo de una vida de casi ochenta años sin necesidad de limpiezas, reparaciones o cambios de algún tipo?
Seis litros de sangre bombea el corazón a cada minuto a lo largo de una serie de arterias y capilares cuya dimensión es de casi cien mil kilómetros o sea, más de dos veces la circunferencia de la tierra.

Cada célula sanguínea demora de veinte a treinta segundos en recorrer la totalidad del cuerpo y ese viaje lo realiza unas setenta mil veces a lo largo de toda una vida. Si esas células las alineáramos una sobre otra alcanzarían cincuenta mil kilómetros de altura.

Cien mil reacciones bioquímicas se producen en cada célula del cuerpo por segundo y poseemos una totalidad de setenta billones de células. Si quisiéramos calcular esa cantidad de procesos químicos por la totalidad de células, ni la computadora más sofisticada podría alinear la totalidad de ceros que incluye dicho cálculo.

Diez millones de células mueren por segundo y se restauran al segundo siguiente. En cada respiración mueren tres millones de células y se reponen casi la misma cantidad a la respiración siguiente.





El Páncreas renueva la totalidad de sus células por día. El hígado cumple sesenta y seis funciones sin que nadie se haya detenido jamás a pensarlo.
La mitosis celular, repara y reconstituye sus múltiples funciones incalculable cantidad de veces..
Las células se conectan las unas con las otras a mayor velocidad que la de la luz.
Sobre esto, aún hoy día continúa siendo una incógnita el modo en que de una célula inicial, partiendo de la unión entre espermatozoide y óvulo, éstas se diferencian para formar tejidos y órganos.

Sobre la primera célula, basta recordar que contiene todos y cada uno de los componentes necesarios para crear un ser humano completo sin que para ello tengamos que intervenir en el proceso pues, el embrión posee dentro de ésta inteligencia superior, todo lo que necesita para su formación mucho de lo cual, se lo aporta la madre.

Los riñones filtran la totalidad de la sangre en una hora, separando sus componentes tóxicos e orina cuando, en el procedimiento de diálisis, solo se filtra el quince por ciento en el mismo plazo.

A todo esto y para no abrumarlos de más datos, sumemos la producción de enzimas para digerir lo que comemos, donde las proteínas analizan las tres mil doscientas millones de secuencias de ácido nucleico que forman la cadena de ADN, en busca de mutaciones.
Nuestro sistema inmunológico, como guardianes de una fortaleza, vigila, combate y recupera al cuerpo de agentes patógenos sin que en la mayoría de los casos, lo notemos. Tanto así sucede que, una vez identificado el intruso, la memoria se ocupa de almacenar los datos obtenidos para utilizarlos en caso de que la invasión se produzca a futuro.

Como vemos, estamos sin dudarlo frente a una conciencia que,aunque la llame superior, el mote acaba quedando chico si por un segundo nos pensamos todo esto y mucho más de lo que nuestro cuerpo puede hacer y procesar sin que nuestra conciencia cotidiana ocupada en los quehaceres diarios lo sepa excepto, cuando algo de todo éste enjambre multitudinario de acciones, muestre síntomas de mal funcionamiento, alteración o deterioro.

Observando y reflexionando al respecto, me dije, ¿hay algún modo de que la práctica activa de la atención plena colabore con tamaña empresa para que, en mayor o menor medida, podamos aumentar los beneficios de sus muchas funciones y con ello la relación con nuestro entorno y los demás?
La respuesta, al menos hasta aquí, fue que si, puesto que, de todos los procesos neurovegetativos, hay uno solo que podemos usar a voluntad y este es, la respiración. Además, no hay acción que el cuerpo no realice para la cual no sea preciso el oxígeno.
Y es que así como no podemos accionar sobre la división celular o el ritmo cardíaco intencionalmente, si podemos, a través de la respiración, influir favorablemente en todas y cada una de las intervenciones de dicha consciencia superior ocupándonos de realizar una respiración profunda y calmada pues, al hacerlo, estaremos aportándole al cuerpo no solo el aliento esencial para mantenernos con vida, sino, mucha más y mejor salud.

Paso a explicar mi conclusión sobre cómo la respiración atenta y amplia, puede aportar beneficios a toda nuestra existencia abarcando así hasta los planos más profundos de nuestra psiquis o espíritu.
Por ejemplo. ¿Que sucede si estando en un momento emocionalmente estresante, nuestras células que al replicarse transportan la información a las células nuevas y con ello dicho estres, se recuperasen del mismo a partir de aplicar la respiración profunda o diafragmática atenuando o restituyendo sus funciones? Evidentemente con lo que nos encontraríamos sería con una respuesta inmunológica elevada y un estándar de vida mejor potenciado.

Lo mismo sucede si a causa de un problema laboral padecemos acidez estomacal a raíz de que dicha visera, convencida de estar digiriendo algo denso y pesado, se ve obligada a aumentar su producción gástrica provocando los síntomas ya conocidos; en ese caso, si aplicamos la respiración profunda y con ello alcanzamos cierto grado de tranquilidad, la producción de ácido disminuye, el cuerpo recupera su funcionamiento normal y desaparecen los síntomas.

De igual modo, es factible hacer uso de nuestra capacidad respiratoria bajo casi cualquier circunstancia tanto física, anímica como mental. Después de todo, recordemos que cuando se practica meditación o cualquier ejercicio respiratorio, el primero en ser influenciado favorablemente por el Chi o energía entrante, es el sistema nervioso central como el vegetativo y con ello todas y cada una de las células, tejidos, órganos y sistemas corporales de una manera que, indudablemente, permiten acceder a una calidad de salud muy por arriba de lo convencional la cual, y como señalaba en párrafos anteriores, contribuye considerable y sostenidamente a un bien común. Bien común que redunda, después de todo, en devolverle a la naturaleza lo que ella nos brinda ya que, no olvidemos que si respiramos es gracias al oxígeno que produce el mundo vegetal en su conjunto

Por lo tanto y para concluir pregunto. ¿Qué ser humano estaríamos aprendiendo a conocer y a nutrir si conscientes de la inteligencia que nos habita, podemos acompañarla reduciendo los efectos contraproducentes de mucho de lo que vemos, oímos, tocamos, pensamos o creemos, como del modo en que todo eso es interpretado,siendo que es de esas energías que todo nuestro ser se alimenta o envenena?

Tengamos presente que, si por ejemplo, durante una comida estamos asistiendo por televisión a escenas de agresión, violencia o de cualquier otro contenido, lo primero que ingresa en nuestro cuerpo es la sensación anímica con la que estamos mirando por lo cual, el cuerpo va a tener que ocuparse primero en reconocer lo que ingresa y atenderlo para su asimilación para rato después, ocuparse del alimento y sus nutrientes.
Lo que sucede en la mayoría de los casos es que, si lo que vemos u oímos es interpretado como algo dañino o contraproducente, al sistema de defensa le requiere un gasto considerable de energía el poder metabolizar la información quedando algo más debilitado para absorber apropiadamente lo que fue ingerido.





La inteligencia o ser superior que hace posible la vida y el movimiento planetario como universal, es, en palabras de El Principito, invisible a los ojos y por ello esencial.

Claudio Daniel Rios

jueves, 10 de noviembre de 2016

¿Por qué el I CHING es un Maestro?





La pregunta suena bastante atinada si tomamos en cuenta que para la mayoría de las personas, un Maestro/a es un ser humano de carne y hueso y no precisamente un libro.
De todos modos, la pregunta es una excusa válida para explicar porque para mi como para muchos de los que conocemos el libro de las mutaciones, lo vemos y tratamos como a un verdadero maestro.

Un libro como el I ching, escrito cinco mil años antes de Cristo y que aún conserva total vigencia y veracidad, es más que suficiente para, por lo menos, mirarlo con cierto respeto a la hora de adentrarse en sus páginas. Pensemos que esos hombres, los reyes, Fu Shi, en primer lugar y luego, Wen, su hijo el conde Chou y por último Confucio, escribieron, corrigieron y ampliaron la explicación de cada uno de los 64 hexagramas que lo componen, con la sola finalidad de donarlo a la humanidad para que esta, al leerlo, estudiarlo y profundizar su interpretación, accediera a alcanzar la suprema sabiduría de un elevado sentido espiritual humano y planetario.

No hay en todo el texto, una sola línea, sentencia o imagen, que no logre explicar las múltiples situaciones que todo ser humano atraviesa, más tarde o mas temprano, en dicha condición.
Desde el nacimiento, hexágrama 1, "el cielo", lo creativo, el padre, hasta el 64, "antes de la consumación o sea, antes del final que da lugar a comprender que no hay tal epílogo como si, una constante continuidad, cada uno de ellos nos revela la manera correcta de atender, comprender y accionar según causas y condiciones dadas, el modo justo y adecuado de pasar por este presente, evitando atropellos o faltas de las que pudiésemos terminar lamentándonos, producto de no haber sabido detenernos a tiempo, reflexionar, o dar el paso decidido y propicio para nuestro bien hacer y el de los demás.





El I ching, es un Maestro que como tal, no interfiere con nuestra experiencia para que se nos haga carne el saber; cuanto mucho nos guiará a los fines de que podamos encontrar en nuestro fuero íntimo, la joya suprema de la iluminación o, como se menciona en este tratado, el "justo medio". La senda donde los extremos, una vez conocidos y recorridos infinitas veces, nos recuerden los excesos como las carencias y con ello la infelicidad, para que desde ese andar modesto y calmo, ayudemos desinteresadamente a cuanto ser así lo requiera y esté dispuesto a transformarse para transformar.

A medida que recorro sus paginas por todas los caminos posibles, lo estudio y lo consulto, descubro maravillado que como buen Maestro además...¡está vivo! Y es que aunque sus palabras no cambien, por lógica, si lo hace su abordaje como sus muchas interpretaciones pues, nunca su lectura y posterior explicación nos colocan siempre en un solo lugar de comprensión, por el contrario, cada persona que ayudo a consultarlo o cuando lo mismo hago para mi personal saber, acabo descubriendo las muy variadas posibilidades que brinda para poder esclarecer las dudas o cuestionamientos por lo que su movilidad casi orgánica, confirma el significado del vocablo I "Mutación" del mismo modo que va mutando la vida en su conjunto aunque no siempre lo detectemos.





Entrar en el I Ching, es ingresar en un laberinto donde la oscuridad y el interrogante, lejos de crear temor o parálisis, invita a tocar el alma, a abrir las puertas a lo desconocido y sorprendernos de cuantas piedras preciosas estamos hechos.
El libro de las mutaciones es, al mejor estilo de un maestro zen, asertivo en el lenguaje, contundente en la acción y veraz en su silencio.

Como a mis maestros humanos, también agradezco de todo corazón a este maestro al que hoy llegue, luego de conocerlo por largos años, por mostrarme el camino que solo se encuentra en mi ser para que desde esta existencia micro cósmica, rinda honor y respeto a toda la existencia macro cósmica como a mis ancestros.
Mi deseo, es que cada uno de los que lean estas palabras, pueda desde su sentir íntimo, también conocer a este Maestro para descubrir al maestro que todos ya somos.

Claudio Daniel Rios
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jueves, 27 de octubre de 2016

Cómo podría...



Cuando me tapabas el sol
cuando me ahogaba tu voz
cuando  te llevabas mi lengua
como podía odiarte

Cuando me apurabas a empujones
cuando me detenías bajo amenaza
cuando en el alma no llovía y por un tiempo nada florecía
como podía odiarte

Cómo podía, hoy me pregunto, si vos...sos yo

Ese yo pequeño que buscaba compensarse a sí mismo
hirviendo de furia
alzándose de soberbia
y cayendo y cayendo tantas veces
pero tratando de que nadie lo vea; absurdo, no? si alcanza con que yo te vea y te alce
y te sostenga la misma cantidad de veces y te apoye mi mano en tu pecho, que es el mío
para detener el vendaval y el miedo y el desamparo hasta la calma más profunda.
Y una vez allí, donde todo por ser tan oscuro aterra, animarse a encender el fuego de ver más allá de las formas y los colores para descubrir, no sin cierto asombro, cuanto oxígeno aún queda para continuar el viaje y al fin aprender a andar más suelto de prendas ajenas.

Cómo podía odiarte me pregunto y sin embargo, si así no fuera, de que manera hubiese descubierto que esa misma puerta conducía al amor, a la vereda del sol, donde mi niñez aún salta en una rayuela que lleve a un cielo de pura conciencia.

Sin odiarte, amigo pero sin amarte también, cómo podría hoy, volver a ver la foto de mi madre
para agradecerle, como muchas otras veces, por la vida.
O escuchar a mi viejo y sonreír por lo bajo, reconociéndome en su sangre y en la de aquellos que llegaron de los barcos.

Cómo podría hoy, sin conocer el dolor y el desgarro, sentir tu temblor como mío, tu amor como nuestro.

Cómo podría entonces, sin la duda poner el cuerpo
sin la palabra saborear el silencio
sin la premura ofrecerte sosiego
sin la muerte soltar mi aliento.

Cómo podría amor,
sin cada una de esas vidas a las que llego, lejanas y cercanas a su vez,
continuar aprendiendo.

Cómo podría ser algo más
que arena entre los dedos
devenir
y tiempo...

Claudio Daniel Rios

jueves, 20 de octubre de 2016

Chi kung terapéutico: Clases individuales

"Encontrarse con el Maestro, es encontrarse a sí mismo"...





Siempre me he dedicado a transmitir conocimientos y experiencias de un modo grupal, a los fines de potenciar las individualidades que componen dichos grupos para que cada quién, a su tiempo y forma, pueda comprender que el enriquecimiento y la continuidad como especie humana, solo es posible si la desarrollamos en comunidad. Sin embargo y, por mi experiencia de trabajo, no ha faltado ocasión en la que fue necesario una ayuda de orden individual para aquella persona que así lo requiriese por lo tanto, lo que aquí les propongo es la realización de CLASES PERSONALIZADAS, en las cuales trabajar de manera más específica, las necesidades que la persona pudiese necesitar para luego, retomar al trabajo grupal intensificando de esa manera su crecimiento y desarrollo humano.

Para dichas clases, recurro a las herramientas que vengo practicando y explorando desde hace 21 años como son Chi Kung - Zazen - Consulta del Libro de las mutaciones o I Ching, aplicando las que fuesen necesarias para cada situación particular.

Para los interesados en dicha propuesta, les solicito se comuniquen a través de mi correo privado cladiodanielrs62@gmail.com  donde combinaremos el lugar, día y horario de clase.

Gracias por difundir ésta información -

Claudio Daniel Rios

jueves, 13 de octubre de 2016

¿Quién consulta el I Ching?





Los sabios y santos de la antigua china, confeccionaron generosa y compasivamente éste manual para toda la humanidad. Sin embargo, solo va hacia el maestro, así considerado por generaciones al Libro de las Mutaciones, aquel que va comprendiendo o al menos intuyendo, su trascendente papel en esta vida.

Solo aquel cuya responsabilidad y respeto por sí mismo como por sobre todo lo que lo hace posible, es el que se allega a los pies del Maestro para que éste lo ayude a ayudarse, a encontrase y comprenderse en cada gesto o acción cotidianas, a los fines de alcanzar el "Justo medio" o sendero de virtudes que ya somos pero que necesitan ser develados por nosotros mismos bajo la guía de quién ya paso antes por allí y que por tal razón sabe y enseña que, aunque se nos den todas las señales, solo nosotros debemos tomarlas, decodificarlas y trascenderlas.

Por lo tanto, toda pregunta al I Ching, es una pregunta sobre uno mismo para ser contestadas, a través del libro, por nosotros mismos; con amor, respeto y gratitud.
De tal modo que, todo aquel que aún persiste en lo meramente material, en prejuicios de toda índole, o en creencias supersticiosas sujetas a que todo lo "malo" es culpa de otros y lo "bueno" merito propio y de ese modo perpetúe su vulgaridad, no podrá, mientras permanezca en dicho estado, reconocer al libro de las mutaciones como a un Maestro aunque lo tenga en sus mismas manos.

Ir al I Ching, es ir hacia uno mismo y nuestra estrecha y amorosa relación con el Tao.
Comprender es soltar las palabras, abandonar las acciones y volverse silencio.

Claudio Daniel Rios

jueves, 6 de octubre de 2016

¿Cuanto tiempo?






Cuanto tiempo queda para llegar a la otra orilla, pregunto el discípulo a su Maestro mientras remaba por el río, a lo que su Maestro respondió - "continúa remando"...

Unas horas después, el discípulo volvió a repetir la pregunta : ¿cuanto tiempo aún queda para llegar, Maestro? - el Maestro, sin elevar la vista, respondió; "continúa remando".
Pese la contestación recibida el discípulo, ganado por su ansiedad y necesidad de confirmación, suelo y seguridad propias, no pudo evitar volver a preguntar para volver a escuchar por tercera vez; "rema, solo rema"...

Nota: Toda vez que iniciemos algo o nos encontremos sobre el "bote"y lo primero que queramos saber es: ¿cuanto tiempo?...seguramente será por que ésa no es nuestra misión o tarea en éste mundo por que si lo fuera, no solo no haríamos la pregunta, la cual surge también por el pesar que supone tamaño emprendimiento y que encima nada o nadie me asegure el éxito, por que reconoceríamos de inmediato que el camino que a cada paso estaremos creando no pesa, por que NUNCA pesa ni necesita de confirmación alguna, LO QUE SE AMA.

Claudio Daniel Ríos

jueves, 15 de septiembre de 2016

La quietud

"Quien busca la quietud, solo encontrara movimiento"...





La quietud que se fuerza, no será la quietud que permita encontrar al "ser" que ya somos por que si hay quietud, también habrá movimiento por lo cual, si esto no se comprende, engendraremos, división, resistencia y lucha.

Estas palabras me surgieron al leer el hexagrama 52 del libro de las mutaciones, I ching, "El aquietamiento, la montaña"y las vincule con nuestra práctica de zazen pues, la montaña simboliza la espalda mencionando que, cuando la columna está aquietada y las raíces nerviosas que transmiten el movimiento relajadas, se detiene así, toda perturbación y barullo mental.

Al practicar zazen y colocar la columna vertebral en su sitio esto es, sostenida sobre sí misma y sin rigidez, el estado de serenidad interior favorecerá una relación diferente con el exterior es decir, con nuestro mundo inmediato. Sito palabras del hexagrama: "El hombre aquietado en su intimidad, ya no verá en él la lucha y el torbellino de los seres individuales, y sera dueño de la verdadera quietud necesaria para comprender las grandes leyes del acontecer universal y el modo de actuar como corresponde" Entonces, cuando llegue el tiempo de moverse, nos moveremos y, cuando la hora marque aquietarse, haremos zazen.

Claudio Daniel Rios

jueves, 8 de septiembre de 2016

Para una versión del I Ching - Jorge Luis Borges


Voy acercándome y, al mismo tiempo sigo estando lejos de cualquier entendimiento. 
Es absurdo querer poseer lo que nos posee y que jamás podremos alcanzar. 
Ser cielo y tierra es ser el Tao pero mejor no preguntar cómo eso, es así.

Claudio Daniel Rios






Nota. Voy estudiando y compenetrándome cada vez con mayor amor, respeto y gratitud en el estudio de éste maravilloso compendio de sabiduría, que es "El libro de las mutaciones" I Ching.

sábado, 27 de agosto de 2016

Vacío pleno





El cielo más allá del cielo que se puede ver donde aún no soy, pero me percibo.
La tierra, amasada de estrellas y luz en mi vientre, me pare gritando de miedo y felicidad, en el rugir del trueno, hijo primigenio de toda voz antes de toda emanación que el viento acuna como suave canto, como mensaje de amor y vida a cada célula del universo pequeño de mi cuerpo apenas nacido.
Relámpago, llamarada y movimiento algo después, la calma...

A la orilla del lago y abierto de boca al padre cielo que detrás de toda nube, se refleja límpido hasta los bordes invitándome a sumergirme hasta el barro oscuro de la no mente desde donde asciendo por la montaña de mi espina dorsal sobre la que me sostengo y en ella laten, a pesar de los muchos milenios, todos mis ancestros.

Justo aquí me quedo en el medio de mi justo medio sin hacer nada que no deba ser hecho, cuando el fuego genuino de todo amor posible se eleva y como el sol, sin discriminar lo bueno de lo malo o lo alto de lo bajo, pero consciente de todas las formas y colores abraza los confines y me abre a un ver de ojos claros y despiertos donde se confunden los límites de todo el ser que soy incluso, también en vos, amor mío.
Entonces, como no fluir, como no ser agua que desciende desde lo alto o emerge desde las entrañas para lavar mis temores y mis penas, ondulando, danzando en el tai chi, en el océano interminable donde las formas se crean, se combinan, se aman, se combaten y desaparecen allí, donde ya no queda ojo que señale, oído que se perturbe ni piel que pueda rozarse...

Aquí, allí y en todas partes yace el Tao, irreverente de impermanencia constante tan pletórico de vacío y tan vació de plenitud...

Claudio Daniel Rios





NOTA: El texto está inspirado en el estudio, práctica y profundización del libro de las mutaciones 
"I Ching" Los trigramas de la imagen superior, son los signos representativos de los 8 elementos sobre los que escribo: Cielo, Tierra, Agua, Fuego, Trueno, Viento, Lago y Montaña.

Este extraordinario y sabio libro, es desde tiempos inmemoriales, la base de toda la cultura china: Arquitectura (Feng Shui), Medicina tradicional china, matemáticas, astrología, etc

sábado, 23 de julio de 2016

De zazen a la atención plena






Si bien es válido recordar que la práctica de la meditación zen o zazen, la cual se remonta 2500 años en el tiempo, no es un medio para obtener logro o beneficio alguno sino, un SENTARSE PARA SENTIRSE, no es menos cierto que su práctica regular puede dar muy buenos resultados en la salud en quienes la realizan.

A continuación, comparto con ustedes, algunos de los muchos alcances que tiene practicar zazen o ·"Atención plena"

Reduce el estrés bajando la producción de cortisol,

Aumenta la percepción espacio temporal y la sensopercepción es decir, la capacidad de escucharnos y sentirnos. A partir de lo cual, las decisiones también pueden tomarse de manera más clara y objetiva.

Mejora el rendimiento académico y laboral.

Permite a las personas con padecimientos articulares (artritis o artrosis) a reducir sus dolencias.

Reduce la probabilidad de padecer enfermedades de índole mental al aumentar las conexiones neuronales y el incremento de mielina, una capa de tejido graso que cumple funciones de protección.

La meditación ayuda a procesar mejor los dolores y las emociones.

Actúa sobre adicciones y ayuda a evitar recaídas.

Mejora el rendimiento en la atención a los demás, sobre todo se ha comprobado cómo, médicos que practican meditación, están más atentos y receptivos con sus pacientes.

Activa áreas del cerebro que reducen la depresión, aumentando la autoestima, la empatia, la compasión y las relaciones interpersonales.

Incrementa la memoria pues, la falta de ella o su debilitamiento, está agravada, principalmente, por la falta de atención.

Ayuda a transitar mejor los procesos de cáncer, emocional y físicamente.

Es efectivo en los trastornos obsesivos compulsivos 

Reduce el riesgo de depresión en los adolescentes.

Disminye el sobre peso creando una conciencia plena sobre cómo, cuando y qué comer.

Mejora el sueño.

Nos vuelve más creativos, sensibles, y abiertos a afrontar nuestros miedos.

Pone en marcha procesos mentales de pensamiento crítico y reflexivo en lugar de sostener solo pensamientos mecánicos, tóxicos y ajenos a nuestro verdadero sentir.

Son muchos más los resultados benéficos en la salud de quien practica zazen o atención plena los que, únicamente se comprobarse practicando.

Claudio Daniel Rios






sábado, 2 de julio de 2016

Este grano de arroz...

Zazen es como este grano de arroz.





Este grano de arroz contiene al universo todo.
En este grano de arroz yace el sol y la lluvia..
los pájaros y los insectos;
en este grano de arroz está la tierra y la sabiduría del silencio.

Zazen es como este grano de arroz
que guarda la piel de las manos de quien lo cultivo,
el sudor de quien lo cosecho y la barcaza que lo llevo a la otra orilla.

Este grano de arroz es la inmovilidad de la montaña y la plenitud del cielo.
Las nubes, el polvo, el amor y el desencuentro.

Zazen es como este grano de arroz,
mi alimento y mi boca,
la vida y el contento,
la vejez y la tumba.

Claudio Daniel Rios

martes, 28 de junio de 2016

El Miedo, según la Medicina China





Para la Medicina Tradicional China, no existen emociones negativas de por sí, cada una cumple su función para garantizar y favorecer la vida. Son las emociones excesivas o crónicamente retenidas las que generan patologías.

El miedo es, muy probablemente, la emoción más antigua junto con la alegría de estar vivos. Miedo del lado oscuro de la conciencia o subconciente, miedo del peligro, son actitudes que nos acercan al mundo animal y a toda la naturaleza.

El miedo como empuje hacia la auto conservación (reacción, ataque, fuga) miedo como sentimiento de "impermanencia", como señalan las enseñanzas Budistas (en realidad, se trata de miedo a perder lo conocido pues, cómo se podría temer a lo que aún no conocemos o hemos experimentado?) Esto lleva al miedo infundado o sea, a lo que aún no sucede pero que sí está presente en el pensamiento o la idea de..."algo me puede o va a suceder" lo que refuerza la ignorancia de lo que es real respecto de lo que es mera ilusión.

Para la MTC el miedo está vinculado a los riñones, órgano asociado a la vitalidad y en donde reside la esencia vital del ser humano, y también, fuente originaria del agua y del fuego, que en el ámbito fisiológico se manifiesta con el metabolismo de los líquidos y la producción de calor orgánico.





Agua y fuego juntos, pueden producir la vida, pero también pueden destruirla; pueden regenerarse mutuamente o agotarse, y el límite es a menudo muy sutil; así se comprende que los riñones sean la sede del miedo pero también de la voluntad, entendida principalmente como ganas de vivir, como la capacidad de realizar los impulsos y las decisiones dictadas por el corazón (como huésped de las instancias psíquicas más elevadas de la conciencia y la auto realización).

Las oscilaciones de estos dos elementos (agua - fuego / miedo - voluntad), crean el movimiento de la vida, y cuando se rompen las conexiones vitales entre estos dos polos, se crean las patologías ligadas al miedo.

La falta de adherencia al propio proyecto de vida, a la propia autenticidad y el insuficiente desarrollo de las potencialidades intrínsecas, pueden generar un estado crónico de miedo que auto alimentándose, puede arrojarnos a la oscuridad. He aquí que en el cuerpo los hombros se contraen y se alzan, el corazón late fuerte. hay una sensación de parálisis, de congelamiento que a menudo se traduce en una imposibilidad de afrontar la propia vida.

Quizás desde hace tiempo hemos olvidado el motivo de nuestro miedo, pero tenemos en el cuerpo, en sus tensiones y en sus alteraciones funcionales, el recuerdo de aquel momento o de aquel estado. Esta situación inconciente y latente, en particulares condiciones, puede generar una reacción con las mismas características.





La Medicina China propone, como instrumentos de trabajo sobre el miedo, no solo la acupuntura y la herboristerìa, también el masaje y la práctica de chi kung, tai chi, o meditación puesto que su práctica afianza las raíces y la confianza en la vida diaria, previniendo y curando los efectos adversos de las emociones y alcanzando un mejor equilibrio cuerpo/mente. El miedo solo se trasciende afrontándolo y no hay mejor modo que poniendo el cuerpo pero, de manera atenta, concentrada, y con la respiración adecuada, el cuerpo se abre a los movimientos y destraba los lugares donde el temor se agazapa hasta liberarlo.

Se trata, literalmente, de llevar luz en profundidad, para aclarar e iluminar lo interno, para restituir la transparencia al agua.

Extraído del sitio web: "Evolución conciente"

Publicado por Claudio

martes, 21 de junio de 2016

Monje Budista Ricardo Dokyu: Entrevista

La palabra clara y directa del monje Budista, Ricardo Dokyu, a cerca de zazen o Meditación zen en la vida diaria.









Conocí al Maestro Dokyu a comienzos del año 2003 y fue quien me guió por varios años en la práctica de zazen. 

Publicado por Claudio

lunes, 13 de junio de 2016

Chi Kung: Una disciplina que se renueva con la práctica






Las fechas a las que esta disciplina se remonta varía según cada autor o especialista en la materia. Lo cierto es que, tras sus muchos siglos de práctica, estudio e investigación, el qi gong o chi kung, es, hoy día, una disciplina que va tomándose cada vez con mayor interés y seriedad tanto por los que se acercan a practicarlo, como por muchos facultativos de la medicina occidental tras comprobar sus alcances medicinales.

Vivimos una época en la cual los avances tecnológicos y científicos permiten medir y sopesar lo que la Medicina Tradicional China a profesado y transmitido por varios miles de años pues, las mediciones electromagnéticas obtenidas en practicantes de variada trayectoria no se reducen a dar cuenta de la existencia de los canales o meridianos de energía o Chi, si no también, de cómo las personas que realizan chi kung regularmente van alcanzando niveles óptimos en su salud física, mental y emocional incluso, a rangos donde la medicina convencional no siempre logra llegar.

Una muestra sobre lo señalado, lo a dado en los últimos años, la aplicación de una de sus más recientes variantes de ejercicios Ci Kung denominado Zhi Neng Qi gong cuyo creador, el Dr Pang Ming a sabido documentar junto a colegas especializados en MTC como en medicina alopata luego de tratar a varios miles de pacientes que presentaban diversidad de padecimientos como, polio, diabétes, distres, cardiopatias, afecciones pulmonares, articulatorias o cáncer, sin suministras medicamento alguno.





Podría compartir con ustedes muchos datos que corroboran su eficacia y sobre todo, la inexistencia de efectos colaterales durante y después de su práctica, la cual, vale la aclaración, es sumamente accesible a toda persona ya que sus muchas variantes, aquí menciono unas pocas (Ba duan Jin, El juego de los 5 animales, Ma wuan dui, fortalecer músculos y tendones, etc) ayudan a trabajar la totalidad de nuestra condición corporal, orgánica, emocional y mental, sin sobre esfuerzos que pudiesen poner en riesgo nuestra salud.  A propósito, señalo el siguiente postulado de la Medicina China que lo corrobora: "El chi o energía vital, solo circulan por nuestro cuerpo de modo equilibrado cuando éste se haya en calma"

Lo que trato de mostrar al lector es que, los ejercicios de Qi gong, chi kung o Tai chi, que a simple vista parecen solo suaves y lentos, a medida que nos dejamos llevar por el flujo de chi, logramos comprobar como nos volvemos más fuertes y flexibles, como el bambú, manteniendo una circulación de chi, sangre y líquidos estable facilitando la absorción de nutrientes como la excreción de las diferentes toxinas acumuladas.

Cada quién, a su tiempo y forma, va aprendiendo a reencontrarse con su cuerpo/mente de una manera, simple, controlada, amena y, como señale más arriba, sin riesgos sobre nuestra estructura muscular u osea pues, los movimientos y estiramientos van acompañados de una atención clara sobre el cómo de su realización y al ritmo de la respiración que cada uno va pudiendo aportar, hasta alcanzar, poco a poco, un capacidad cardiorespiratoria y digestiva plena y sostenida.





Los muchos efectos saludables que cada practicante va apreciando en sí mismo, sobrepasa las puertas de nuestro lugar de clases para ir hacia donde realmente importa, la vida cotidiana.
Una vez en casa, la calle o el trabajo,nos sorprendemos observándonos para hacer ajustes posturales y respiratorios que acompañen de mejor modo ese momento y así descubrimos como el chi kung va volviéndose una parte integral de nuestra vida,

Tras muchos años y siglos de practicar chi kung por parte de maestros y maestras que supieron dedicar la vida entera a su estudio e investigación, no por provecho personal sino para el bien de los demás, hizo posible que hoy día, tengamos en nuestras manos tan preciada joya, la que bien acuñada, se renueva durante su práctica del mismo modo que todo el amor y gratitud con el que fue forjada y ofrecida.

Claudio Daniel Rios

domingo, 29 de mayo de 2016

Aceptar, no es resignación





Somos un cuerpo que invariablemente está sujeto al dolor como también, al placer; sin embargo, lo que impide comprender esto, es el sufrimiento que solo sucede a nivel mental.
El propio Buda fue claro al respecto en el Sutra denominado " El ciclo de la rueda de la verdad" (Dhammacakkappavattana sutta) cuando afirmo que el sufrimiento o la insatisfacción son parte constitutiva de nuestra vida y que, en tanto no seamos capaces de aceptarlo, solo continuaremos sufriendo.
En dicho Sutra, Buda nos introduce en la primera de las cuatro nobles verdades. Todo ser vivo sufre por lo que no tiene o lo que sí tiene y teme perder. Sufre ante el dolor o la falta de placer, como también al enfermar, envejecer y morir.
Entonces, lo que nos impide aceptar es que, tan apegados estamos a esperar que todo se mantenga bajo nuestro control que, cuando así no sucede es eso mismo lo que nos hace sufrir y no tanto lo que en realidad ocurre.

Aceptar no es bajar la cabeza y abandonarnos por que las cosas no resultan a nuestra medida, eso es resignación, lo que en el peor de los casos nos cristaliza y al mismo tiempo que la vida sigue su curso, nos deja apegados al pasado o añorando un mejor futuro embarrados en la desesperanza, perdiendo de vista, al mismo tiempo, las muchas oportunidades que se muestran para poder dejar de sufrir y avanzar.

Aceptar mirando la realidad directamente a los ojos, nos permite reorganizarnos, cambiar de planes  o esperar. Aceptar es reconocer que no todo depende de nosotros sino que estamos dentro del río de la vida donde la naturaleza en cualquiera de sus manifestaciones juega su papel en tiempo y forma.

Aceptar no es conformismo o esperar a que nos llegue la muerte. Es, por el contrario, comprender que nuestras opiniones no son la realidad. Que la vida nunca será ideal sino, como es, incierta, solo probable y siempre invitándonos a dejarnos llevar o a resistir y empujar. Cada uno elije siempre, lo sepamos o no.

Apelando a mi profesión, cuando pienso en aceptación, imagino una postura erguida, mirando hacia adelante y parado sobre lo real, mientras que la resignación la visualizo en un cuerpo doblegado sobre sí mismo y abatido.




La vida es dinámica y cambiante, relativa a multiplicidad de factores y circunstancias. Cuando la mente invade arrastrada por el miedo a lo que puede o no acontecer, el sufrimiento se apropia de nuestro presente y acabamos a la deriva, ansiando una plataforma firme y segura que nuca hayamos más que por el tiempo que dura un suspiro.

Cuando planificamos pero al mismo tiempo dejamos al universo hacer su parte, se disuelve el sufrimiento aprendiendo a atravesar el desprendimiento de aquello que hemos sujetado cuyo dolor siempre es proporcional al apego generado.

Lo que aquí y ahora acaba para dejar de ser, es el sitio exacto donde lo nuevo o lo viejo reciclado, asoma.
Admitir la ilusión a la que estamos aferrados, verificar sus causas, acceder a un tratamiento o técnica, en mi caso la práctica de zazen, que permita su final para luego elegir concientemente y en armonía con la vida lo que resulte correcto en acción, palabra o pensamiento para nuestro bien y el de los demás, son los pasos a dar en lo que el Buda Sakyamuni dio a conocer como las cuatro nobles verdades.

Un ejemplo final. En muchas ocasiones mientras doy mis clases de Chi kung, las que nunca están previamente planificadas pero que a medida que avanzamos van tomando forma definida, sucede que ante alguna circunstancia imprevista, hay que dar un cambio de rumbo resultando, por mucho, de las clases más enriquecedoras para todos los que en ellas participamos.

Claudio Daniel Rios







lunes, 23 de mayo de 2016

Segundos de zazen





Cuando tomamos la decisión de sumarnos a la práctica del zen o zazen, lo que se nos suele recomendar es que lo hagamos de manos de un instructor o maestro zen, y junto a un grupo de practicantes favoreciendo así, la forma correcta de realizar la práctica. La comunidad de practicantes se conoce bajo el nombre de Sangha.
Esta modalidad obedece al hecho de que, aunque podemos practicar solos en nuestra casa, hacerlo siguiendo la guía del responsable del dojo y en relación con los demás practicantes, nos evita incurrir en errores sobre lo postura, la respiración y demás matices de la meditación. Pero, más importante aún, es el echo de que al hacerlo así, en compañia de otros, aprendemos a pulir nuestro ego al ir adaptándonos a lo que se nos enseña siguiendo el orden natural de las cosas en lugar de pugnar por nuestras preferencias o rechazos.

Una vez que hayamos pasado un tiempo más o menos prudencial de práctica grupal, bien podemos incrementarla no solo al sentarnos en casa sino, al ir observando modos de realizar zazen en la vida diaria de forma simple y por algunos breves segundos o incluso minutos.
Por ejemplo, nada nos impide poner atención a nuestra postura como al modo de respirar mientras aguardamos la llegada del colectivo o el subte como también, mientras esperamos a ser atendidos en la cola de un banco.
Del mismo modo, los minutos que transcurrimos en un consultorio médico en posición sentada, bien pueden aprovecharse para hacer zazen allí en lugar de revolver páginas de revistas banales donde canalizar nuestra ansiedad..
Algunos de mis alumnos me comentan que realizan zazen dentro de su automóvil a la espera de que el semáforo cambie de color, durante la preparación de un alimento o sosteniendo una conversación de escucha plena con un amigo.





Los aspectos saludables de realizar zazen, aunque se trate de unos pocos minutos varias veces al día, permiten que nuestra mente se sienta más abierta, clara y receptiva. Nuestro cuerpo menos tenso o cansado y nuestro ánimo revitalizado dándonos así un soplo de sanidad amorosa, responsable y llena de gratitud. Por otra parte, no olvidemos lo mucho que nuestra energía afecta todo lo que nos rodea por lo cual, si vamos a tocar la vida propia y ajena, que mejor que hacerlo con un gesto saludable en lugar de la negatividad acostumbrada.

Como verán, si de verdad y sinceramente queremos practicar la acción de atender nuestras diferentes posturas corporales al igual que la manera de respirar  con el abdomen lenta y profundamente, no hay casi ningún lugar o circunstancia donde no se posible hacerlo.

Una aclaración importante. No se trata de atender únicamente lo que sucede en nuestro interior, también debemos nutrirnos de una observación sobre nuestro mundo próximo; observación que, al ir ampliándose paulatinamente, permitirá ver todo lo que esté sucediendo dentro y fuera en ese preciso momento de manera completa para poder ir viviendo y comprendiendo tanto la impermanencia de los segundos o minutos mientras pasan, como la inter relación con todo lo que nos acontece en un constante flujo de energía material o sutil que todo lo abarca, que nunca se detiene y siempre cambia.

"Si no tenes 1 minuto al día para meditar, es porque necesitas 10. Y si no tenes 10 minutos, es porque necesitas 30 minutos para meditar"...


Claudio Daniel Rios

jueves, 12 de mayo de 2016

Alumnos de chi kung dan testimonio de sus muchos beneficios

Hoy comparto con ustedes, una la lista de beneficios saludables que puede otorgarnos la práctica regular de CHI KUNG, basados en la experiencia de alguno de mis alumnos.





"Chi kung es volver a las bases del ser, es dejar brillar lo que siempre nos ilumino y por alguna circunstancia ocultamos, Es vivir esto que somos, "tiempo presente en tiempo de amor presente" y vibrando al unísono con todos los seres". ALEJANDRO  6 años de práctica.

"Chi kung cambio mi vida en muchos aspectos, cambiando mi energía física, mental y adaptando mis horarios de trabajo a ésta práctica y así llevarla a mi vida diaria. Con el tiempo se va comprobando sus beneficios y notando que el entorno también lo advierte por lo tanto, se vuelve agradable continuar practicando. A todo esto se suma el haber conocido en las clases a gente muy linda por lo cual estoy muy agradecida por ello.  SILVANA 1 año de práctica.





"Comencé a practicar Chi Kung en un grupo de personas de edad más avanzada asistiendo dos veces por semana. Al poco tiempo advertí que un cambio importante se daba al poder aprender a ver al otro y a mi misma como parte de un todo, disminuyendo el juicio de valor, la discriminación, la observación comparativa y competitiva.
Fue, al aprender a respirar profundo , un volver a habitar el cuerpo y la mente en unidad. La tarea no ha sido sencilla pero de seguro, muy reconfortante al alcanzar una comprensión más precisa a cerca de qué es la salud en realidad. Por último, practicar Chi Kung, fue la puerta para entrar en la práctica de zazen". EVA 6 años de práctica.

"Comencé Chi Kung participando de una clase abierta que tome de manera particular, como una búsqueda personal.
Al hacerlo, me sorprendía ver cómo, una actividad "suave y lenta" me movilizaba hasta el tuétano.
Con el compromiso tomado y la ayuda del grupo, observamos que lo importante no radica en aprender formas y posturas sino que, a través de formas y posturas vamos  madurando en personas de bien tanto dentro como fuera del Dojo o espacio de práctica.
No importa lo que estés buscando, ESO, también lo encontrarás". JUAN CARLOS  2 años de práctica".





"Cuando falleció mi papá, tres personas que no se conocían entre sí, me sugirieron que tomara clases de Chi Kung. y practicara meditación con Claudio Rios. Entonces, hacia allí fui,con mi profunda tristeza...
Cada clase me permitió observar lo que iba pasando por el cuerpo ya que Chi Kung es pura experiencia. Hay que vivirlo y puedo asegurarles que transforma tu ser.
Chi kung, también se vuelve cotidiano cuando notamos cómo afecta favorablemente tu vida familiar, laboral y la relación con los demás.
Aprendí a transitar mejor los momentos de dolor y estar más presente en el "aquí y ahora"
Chi Kung es conocer sobre la luz, la transformación y, lo más importante, el amor. CARINA 8 años de práctica".

"Empece a practicar Chi Kung cuando sentí que mi cuerpo me expresaba su necesidad de ser escuchado. Me sentía superada de estrés y mi cuerpo lo evidenciaba en dolores, cansancio y agotamiento.
Las primeras clases fueron una experiencia placentera como movilizadora,
Con el tiempo, esta práctica se volvió parte de mi ser y un muy buen aprendizaje en cuerpo y mente.
Aprendo día a día a escucharme, a respirar, a estar quieta y a escuchar lo que mi cuerpo me cuenta durante esa quietud. Creo que e vivido un antes y un después.Muy transformador. CRISTINA 6 años de práctica".





"A lo largo de los años que llevo de practicar Chi Kung, e podido observar cambios muy favorables en mi cuerpo, mente y estado anímico.
Escuchando mi cuerpo y acompañando sus procesos, también pude darme cuanta de que mi mente no debe dominar.
La respiración y la relajación me ayudan mucho ya que acrecientan un estado de ánimo más equilibrado y estable. OLGA  6 años de práctica.

"Para mi hacer Chi Kung, me permitió reencontrarme con  mi ritmo y mi cuerpo el cualsentía muy extraño desde hacía mucho tiempo". CRISTINA 2 años de práctica

"El lo personal, rescato como muy importante la respiración profunda y calmada. En cuanto a los movimientos, he notado cómo me ayudan a reciclar la energía del día y a recuperar la vitalidad".
NORMA 8 años de practica.





"Me acerque a la práctica de Chi Kung buscando mejorar mi salud y con la intención de dejar de fumar. Para mi sorpresa, no solo encontré una actividad que me hace sentir muy bien sino que, al mes de comenzada y tras un estudio de capacidad respiratoria, la doctora no podía creer las mediciones que daba el examen cuando, luego de practicarlo repetidas veces, tuvo que aceptar que mi capacidad pulñonar había mejorado notablemente". GABRIELA 3 mese de práctica

"Juego al fútbol hace muchos años y la verdad, nunca había sentido un entrenamiento corporal y mental tan intenso y vivificante como hacer Chi Kung. Me siento más flexible, con menos estrés, mejoro mi sueño y hasta noté que requiero menos cantidad de alimentos para sentirme bien". NORBERTO 2 años de práctica.

Aunque las palabras de mis alumnos te resulten válidas o interesantes, lo que realmente cuenta es que, si queres saber qué es chi kung y lo que puede aportarte, TE ACERQUES Y PARTICIPES por que solo poniendo el cuerpo se aprende a saber de qué se trata esta milenaria y hermosa disciplina.
Te esperamos.

Claudio Daniel Rios

lunes, 9 de mayo de 2016

Fuse (Dar) La más elevada virtud





Cuando el rumbo de nuestras vidas se dirige hacia el zen, donde la práctica esencial es zazen, es en ese momento cuando se produce nuestro primer "fuse" o acto de dar, solo que aún no lo sabemos, por qué? Porque aunque todos entendamos el dar como una acción que realizamos hacia otros, ese primer gesto de sentar en zazen , es, en sí mismo, un "darnos" a  nosotros mismos la atención necesaria para sentirnos, escucharnos y comprendernos. Después de todo, ¿cómo podemos dar a otros lo que no tenemos o desconocemos tener? Entonces, primero ver y sentir para luego aceptar y soltar.
Más despojados de insatisfacción o dolor, de conflicto o queja lo que prevalecerá sera libertad y apertura donde todo ya estará siendo dado sin pensar o especular.

La maduración de una persona se certifica cuando la práctica de zazen se realiza sin segundas intenciones o deseo de beneficio propio por lo cual, el dar, también se produce con la misma conciencia, la de no esperar nada a cambio.
De tal manera que, toda vez que la atención esté puesta en el ofrecer como en la manera en que dicha ofrenda es entregada, podremos reconocer si las formas son correctas o sea, desprendidas de todo provecho egoísta o, todo lo contrario. En cualquier caso, todo aquello que sepamos ver tal cual es, aceptación o rechazo, siempre puede resultar en un reconocido aprendizaje.
Menciono esto para que aprendamos a vernos no como víctimas o culpables de nuestros actos, palabras o pensamientos sino, como el resultado de una vida basada en encajar a los mandatos recibidos con los que cada quién fue tejiendo su telar con los hilos que pusieron en nuestras manos y que tomamos y usamos como nos fue posible.





Dar es un gesto de profunda generosidad que invita a  bailar al alma cuando verificamos que lo que estamos haciendo es, en realidad, compartir; porque después de todo ¿qué o quién es tan nuestro para que podamos darlo? ¿acaso olvidamos que somos polvo que lleva el viento y que los lugares donde hoy nos posamos ya lo ocuparon otros y así continuara sucediendo?
Por eso digo que el "fuse" del que hoy escribo es el de darnos, porque de ese modo también nos recibimos y volvemos a darnos infinitas veces, como infinitas veces da la lluvia de beber al campo.

Aunque actualmente no se lleva a cabo con la frecuencia de otras épocas debido a que la mayoría de los monjes trabajan por su cuenta, Fuse es la práctica que los monjes Budistas suelen hacer cuando reciben de manos de los pobladores, donaciones para su manutención a cambio de comprender que ellos entregan su vida para ayudar a todos los seres a alcanzar la iluminación y la felicidad es decir, nunca se practica zazen para beneficio personal sino, para el universo todo.





Una vez que el tiempo de pasar por la puerta del dojo y seguir de largo se agoto, entramos, y sentados con toda nuestra humanidad nos disponemos a ofrecernos la valiosa virtud de vernos y aceptarnos, evitando caer en la pereza, la duda o el enojo, rasgos propios de un "yo" que aún solo sabe pedir, cultivando la confianza y la paciencia, semillas que crecerán en la quietud de cada zazen y más aún, en el supermercado, el colectivo, el trabajo, la escuela o la calle.

Si así no sucede, a no complicarse, solo hay que continuar viniendo al dojo y realizar la práctica entregado a la confianza de Buda, del Buda que ya somos, del Dharma o, lo que necesitemos aprender para despertar, y de la Sangha la comunidad de practicantes con quienes vamos logrando pulir nuestro ego para hacerlo más bello y pleno cada día.

Claudio Daniel Rios



domingo, 17 de abril de 2016

Corré humano, que no hay a donde ir..





Imaginen que estamos viendo las aspas de un ventilador apagado. Qué vemos? solo eso, las paletas.
Ahora les pregunto, qué otra cosa ven? Algunos responderán señalando las demás piezas del ventilador y otros, sospechando que la pregunta conlleva alguna trampa, tratarán de ver más allá para encontrar la respuesta pero de seguro, nadie dirá; el espacio vacío entre ellas

Ahora bien, supongamos que el ventilador comienza a funcionar lentamente, las aspas irán perdiendo nitidez aunque todavía se las podrá distinguir. Sumemos algo más de velocidad y las paletas comenzarán a desdibujarse cada vez más y, a medida que la velocidad se incrementase, sólo estaríamos percibiendo un disco pues, no habría posibilidad de que nuestros ojos detectasen los límites entre la materia y el espacio entre ellas, ¿verdad?

Como la realidad la percibimos sólo relativa a nuestra capacidad sensorial, si dicho ventilador cobrase velocidades cercanas a la de la luz o algo menos, de seguro que ya no podríamos verlo funcionar por lo tanto, diríamos con total certeza que allí frente a nuestros ojos, no habría nada.

El tiempo, ese fluir constante de energía es la unidad en sí misma, el Tao donde todo ocurre delante o detrás de nuestra existencia/tiempo que como tal, solo sabe de pasar pero que, manifestada en nuestra también impermanente y reduccionista humanidad, nos lleva a "creer" que podemos manipularlo según nos convenga o lo necesitemos aunque irremediablemente como el cause de un río, nos empuja, nos fagocita, nos escupe y esculpe para volvernos a tragar infinitas veces.
Vale decir entonces que, si todo lo que existe es tiempo , qué, de todo lo que aprendimos a cuantificar y calificar, existe en verdad?

Volvamos a nuestro ventilador y sus paletas giratorias. Cuando corremos y corremos y solo corremos, sobretodo con la mente que tira impiadosa del cuerpo ¿a quién dejamos de ver? ¿quién desaparece? ¿A quién en su afán de llegar vaya uno a saber dónde, no escuchamos, ni vemos, ni sentimos?

Aún sabiendo que todo ocurre así, (saber que nos diferencia del resto de las especies puesto que ninguna otra conoce que si ahora estamos, ahora mismo estamos dejando de estar), nos esforzamos y luchamos por evitar ser arrastrados por el constante devenir del río/tiempo y, como las paletas del ventilador, corremos y corremos para acabar desapareciendo y transformarnos sin siquiera haberlo notado; desperdiciando así la virtud única como seres vivos y conscientes que somos, de poder aprender a reconocer que no somos más que tiempo que se acuna en el gran tiempo mecidos al arrullo de un amor que no se puede nombrar.

Después de todo, que un ventilador desaparezca de nuestra vista no nos quitaría el sueño pero, que desaparezcamos en una carrera interminable por alcanzar lo que nunca de manera total y absoluta será nuestro, en desmedro de lo que en rigor de verdad somos, no creo que nos de igual, o si?

Claudio Daniel Rios

sábado, 9 de abril de 2016

Zazen, a veces inmóvil, a veces en movimiento...





"Hacer zazen tranquilamente en el dojo, apagar todo pensamiento negativo, obtener solamente un espíritu sin deseo, esta alegría está más allá de todo paraíso.

El mundo corre detrás de los beneficios sociales, los honores, los bellos vestidos, y el bienestar, pero estos placeres no son la verdadera paz.
¡Corran y permanecerán insatisfechos hasta la muerte!

Practicar zazen concentrándose con un solo espíritu, a veces inmóvil, a veces en movimiento; ver con nuestros ojos de profunda sabiduría interior, poder observar y reconocer íntimamente el verdadero aspecto de toda acción y de toda existencia, si somos así, nuestra dimensión espiritual, la más elevada de todas, no podrá ser comparada con ninguna otra." Kodo Sawaki -Maestro zen

Comentario: Cuando recibí este bello poema de mi maestro Kodo Sawaki me sentí muy impresionado y decidí hacerme monje. Le pedí la ordenación, pero el me dijo: ¡De ninguna manera vas a enterrar tu vida en esos templos de prelados funcionarios! Más vale que te conviertas en un verdadero Bodhisattva que solamente continúa su práctica de zazen en medio de las impurezas de la vida social.
Taisen Deshimaru - Monje zen

Bohisattva: Aquel practicante, monje o laico que, pudiendo alcanzar primero el despertar o la completa comprensión de la realidad, decide ayudar a los demás seres a alcanzarla primero.
Dicha enseñanza se da sin dominar, forzar o convencer a nadie de adquirirla, tan solo, se ofrecen los medios para que cada quién, a su tiempo y forma, lo consiga. La herramienta que se da cuando el practicante así lo necesita, es zazen.

Publicado por Claudio

lunes, 4 de abril de 2016

Zazen: Cuando sin buscar, todo llega.

La práctica de zazen..."no sirve para nada" - Kodo Sawaki







Si, así de contundente resuenan hoy estas palabras vertidas desde el alma de un maestro que comprendió que todo sucede naturalmente cuando no forzamos nada. Entonces, se llega a comprender que zazen no es una práctica que debe elegirse para alcanzar alguna meta determinada pero, cuando a zazen se llega como naturalmente llega el agua del río al océano entonces, ese estado de maduración corporal, mental y emocional se vuelve vivo y latente en la postura de zazen, en el silencio puro de observarse a uno mismo.

Pese a lo expresado, vale mencionar que todos los que alguna vez llegamos a ese punto de maduración, bien hemos podido ir comprobando los muchos beneficios que la práctica diaria de zazen van proveyendo y lo curioso del caso, es que lo que llega, lo hace sin ser buscado...

Desde los años 50, la ciencia en oriente como en occidente, fue investigando los alcances de la meditación zen, tanto en maestros expertos, como en principiantes. La diferencia entre unos y otros, era solo de grados pero, las zonas afectadas favorablemente coincidían en todos los meditadores estudiados.
Entre sus muchos alcances, la meditación zen puede proveer al practicante de:

Mejora en la postura corporal, sobre todo a nivel de la columna vertebral.

Estimula diversos y muy importantes puntos de acupuntura a lo largo de todo el cuerpo.

Amplitud en la capacidad respiratoria.

Serenidad y calma que se verifica tanto en el plano físico como orgánico y emocional.

Mayor agudiza sensorial y energética con uno mismo y su entorno, Percepción e intuición.

Regulación de la temperatura corporal. Se padecen menos las temperaturas extremas.

Mejora en todas las funciones digestivas, hormonales y del sistema nervioso central, por aumento y profundización de la capacidad respiratoria.

Aumento de la atención y la concentración, pudiendo otorgar una ayuda muy valiosa en los procesos de orden neurológico. (Olvidos, distracciones, depresión, etc)

Mejora el sueño.

Otorga conciencia del tiempo presente, de lo que es real, como de lo ilusorio o falso.

Conciencia ecológica pues, al ir aprendiendo a soltar todos aquellos aspectos tóxicos de nuestra conducta y pensamientos, vamos pudiendo acrecentar la responsabilidad cotidiana de no sumar más daños a nuestro cuerpo como a nuestro planeta.

Se va aprendiendo a dejar lo superficial para dar lugar a lo trascendente. Este aspecto se evidencia al ir transitando por los diferentes lugares de nuestra vida, con una actitud más natural y honesta.

La práctica de zazen realizada en grupo y bajo la guía de un maestro/a, permite comprender que estamos aprendiendo una disciplina sin la cual, solo continuaríamos haciendo lo de siempre y a nuestro antojo,sin transformar verdaderamente nada.





La atención plena y la concentración son, en definitiva, el acto mismo de meditar o hacer zazen pues, son esas capacidades las que se ponen en marcha para poder tener una más clara relación y comprensión de todos los aspectos de nuestra condición humana.

Por último, no busquen practicar zazen ni vayan corriendo a su encuentro. Dejen que ese momento de maduración llegue solo, sin obligación ni expectativa.

Zazen llega cuando uno a abandonado toda búsqueda para...Entonces, zazen nos recibe, así, como somos y estamos, para que sentados nos sintamos

Claudio Daniel Rios




domingo, 20 de marzo de 2016

Humanos, hijos de la tierra y del cielo





Los humanos somos hijos de la tierra y del cielo. Nacimos en las profundidades del mar, donde habitan animales que no hablan, recorremos la tierra donde caminan animales que gritan y nos nutrimos del cielo, donde los animales cantan.

Hijos como somos del cielo y de la tierra, también nosotros sabemos cultivar esas virtudes sin embargo, si nunca hablamos, nos morimos por dentro. Si siempre gritamos, se nos quiebra el espíritu, si hablamos sin parar nos quedamos sordos y si del amanecer hasta que brilla la luna, solo cantamos, acabamos viviendo en un mundo de ensueño y falsedad.

Solo el sabio conoce el tiempo y la forma justa de mostrar su virtud.

Claudio Daniel Rios
Texto basado en palabras de M. Gandhi


viernes, 11 de marzo de 2016

La noche más oscura





La noche se torna más oscura antes de que el día aclare.

De seguro, hemos escuchado o leído muchas veces esta frase como alegoría de esos momentos en los que todo parece perder suelo y la confusión es lo único palpable dentro de una oscuridad en la que no vemos ni siquiera nuestra propia mano delante de los ojos. Sin embargo, si es en esa larga noche donde hoy nos encontramos, puede que hayamos llegado hasta allí por, al menos, dos caminos. Uno, el del cansancio que supone haber pasado muchos años primero negando lo que nos sucedía; luego profundamente enojados porque nada ni nadie es o era como lo deseábamos, producto de haber estado convencidos que la felicidad sólo reside en el afuera, y por último, sumidos en una abismal pena o depresión propia de quién aún no ha llegado a comprender que el camino es de regreso, hacia uno mismo para poder alcanzar la sabiduría que da el aceptar y luego, quizás con menos carga y con algunas heridas cuya cicatrices nos acompañaran por siempre, seguir el camino de un verdadero crecimiento espiritual al que no se accede sin haber transitado esos avernos emocionales.

El otro camino, el segundo de muchos posibles, es el que decidimos conscientemente recorrer y que como sabemos, no está previamente señalado si no que lo vamos trazando a cada paso. Se trata de un camino igualmente duro, por momentos espinoso, que nos pone a prueba hasta en las circunstancias más cotidianas y menos pensadas para que podamos comprobar si de verdad y honestamente estamos yendo hacia donde de corazón anhelamos.
Cuando así sucede, resulta interesante observar cómo a medida que el deseo se cumple, a un mismo tiempo temblamos y nos sentimos como en otras tierras, lejanas, indescifrables pero en verdad nada extrañas a nuestro SER como sí, a nuestro ego quien con el tiempo de perdurar en la costumbre y la comodidad, acabo naturalizando el desamor y hasta justificándolo por miedo a volver a casa, al origen,como dicen los Maestros, "no sea cosa que me pierda de seguir siendo ese que los demás dicen que soy y sin el cual vaya uno a saber quién sería"... y es que el MIEDO, contra cara del AMOR, es tan hábil a la hora de no soltar ni dejar que nada ponga en jaque al ego, que nos lleva a dirigirnos hacia un mundo de ilusión material y conformista acrecentando la creencia férrea de que siempre habrá suelo donde sostenerse y que parados allí nada cambiara para que todo pueda continuar siendo controlado según nos convenga y por ende, sin percibir la mentira y menos aún cómo esta se va enquistando en el cuerpo como en el alma, (de ahí que tanto duela cuando decidimos extirparla pues es igual de proporcional la energía puesta en el apego como en el desapego). Más aún, cuando comprendemos que fuimos nosotros mismos quienes edificamos ese castillo de naipes cuyos cimientos no es otro que el miedo, es cuando al mismo tiempo se va percibiendo cómo despunta el día, la claridad reveladora, la inefable realidad que despierta y entonces, paradojicamnete, el miedo de soltar aún a sabiendas de que le va llegando su final, crece desmesuradamente, lo viejo da batalla para no dejase ir, la confusión y la duda ganan protagonismo y aunque la conmoción nos sacuda sin medida, no es ese el momento de abandonar o rendirse, no; ya que si sabemos esperar veremos que, por el contrario,  ese es el instante de permanecer atentos y ver y sentir como lo nuevo o, en todo caso, lo esencial, lo que siempre ha estado y está que es el AMOR surge y se despliega.

Amor que surge con todas sus alas haciendo lo que es su naturaleza, AMAR, como la del sol dar luz o la del agua refrescar pero, tangamos en cuanta algo importante, según así lo veo y siento, ese acto de apertura hacia el AMOR sucede sin que baje del cielo ninguna luz brillante o ángel salvador que nos lo entregue sobre almohadones de seda finamente bordados por la mano de Dios, si eso pensamos, seguimos en la mentira  porque el AMOR, el AMOR del que ahora escribo pero que ninguna palabra puede nombrar, se escucha siempre en y desde el silencio y la simplicidad, como cuando ofrecemos una tostada con mermelada, o los ojos brillantes viajando por las nubes de un cielo cualquiera, al evitar pisar una hormiga o al quedarnos incontables minutos abrazados en un mar de alientos que se mueven al ritmo del corazón.

Amarnos y amar, es la única ley que un día se cumple aunque hagamos hasta lo absurdo para evitarlo. Entonces, para que resistir.

Claudio Daniel Rios

martes, 1 de marzo de 2016

Las incontables formas de practicar CHI KUNG

Siento que no hay un sólo modo de practicar chi kung, excepto que alguien crea que únicamente se trata de hacer ejercicio físico, como tampoco para la atención plena. Del mismo modo, no hay un solo lugar donde la práctica sea posible sino, que cada momento, lugar y circunstancia pueden ser bien aprovechados como una oportunidad para realizarla.
Alcanzar esta comprensión requiere, al menos por un rato, olvidarnos de nosotros mismos o sea, de nuestras preferencias o rechazos. Entonces, así, despojados de nuestras habituales maneras, logramos estar donde estamos con lo que en ese momento esté sucediendo, plena y concientemente.

Les comparto esto pues, al notar de que manera un pensamiento arraigado resuena ante lo diferente, la ocasión puede, o bien ahogarnos en la queja aumentando el displacer o, por el contrario, invitarnos a ir más allá de ella es decir, hacia el ondular natural de la vida.
Así me sucedió por estos días mientras me encontraba vacacionando con Vane, mi pareja, cuando, al verme en medio de una situación que había dado por sentado que nunca más atravesaría, de pronto se poso frente a mis ojos y, ante el hecho consumado, note con total claridad de que manera mi cuerpo era sometido a la incomodidad de una mente que se resistía a soltar sus viejas formas. Pese a todo, busque centrarme en lo que sucedía hasta que la lucha seso, se desvaneció y así, liberado del enquistado prejuicio el cuerpo bailo y disfruto volviéndome el paisaje mismo.























Publicado por Claudio