sábado, 12 de febrero de 2022

"Mirad por vosotros mismos"



Creencias, dogmas, deseos de una realidad elevada, espiritualidad a la medida del consumidor, todas formas de incrementar la necesidad de hacernos de un salvavidas que ayude a ponernos a flote frente a tanto naufragio inexplicable o confuso. Es interesante como suelen incrementarse las legiónes de creyentes a centros religiosos o espirituales cuando invade el miedo o la desazón. - hasta el riguroso ateo en momentos límites, pide a Dios que lo salve...

Todos los grandes libros de la historia, basados en religiosidad, espiritualidad, ciencias ocultas o verdades reveladas, constan de un aspecto que no se puede soslayar y es, el momento histórico en el que cada uno de ellos fue escrito, más allá de cualquier duda razonable sobre su contenido y autoría. Con esto quiero significar que, descuidar este aspecto, equivale a sacar de contexto el material bibliográfico y dar pie a todo tipo de tergiversaciones. Si bien el mensaje en cada caso es el mismo, "Todo es mente", no resulta conveniente para su comprensión tentarse en la creación de sincretísmos, muy afines a la New Age,  que deriven en un cocktail de sabores distorcionados de su climax particular.

Cada mapa o método implementado, ha de correrse de tentaciones mesiánicas autodeterminístas y dar lugar a la intrspección siendo esta actitud o práctica esencial, el sendero único donde abrebar a verdades trascedentes. Esto se basa en el hecho de que, si somos fractales de una verdad última, entonces, ¿que impediría acercarnos a esa verdad desde nosotros mismos y sin intermediarios?

En tiempos de crísis y convulsión, suele ser muy común ir en búsqueda de algo o alguien que nos consuele, nos aclare y allane el camino, producto de sentirnos fuertemente golpeados por una realidad que, de buenas a primeras, nos puso patas para arriba y nos encuentra desprovistos de medios para afrontarla de una manera inteligente y serena.

En situaciones así, (hoy estamos en plena guerra espiritual y mental como nunca antes) lo que se me ocurre conveniente, es volver sobre la frase "Mirad por vosotros mismos".

"Mirad por vosotros mismos", es una sentencia expresada por Yashua, Cristo, en su presente y remitida a los habitantes de estos tiempos, posee un valor inapreciable y muy potente que muchos desconocen o que, han oído al pasar sin detenerse en una escucha adecuada que permita develar su sentído intrínseco que es: "No esperar que las soluciones a los problemas que los cuatro paradigmas imperarntes crean e imponen, (Inyecciones, Dinero, Promesas electorales, Dios o salvaciones extraterrestres) provengan de ellos mismos porque, lo que esos paradigmas están haciendo tiene un sentido que nunca ha ido ni irá en nuestro bienestar. Sería como si los judíos, durante la segunda guerra mundial, hubiesen esperado misericaordia del mismisimo Hitler.

Si se perpetúa la búsqueda de que la realidad quede supeditada a los dictamenes ajenos, (el Sistema o la Matrix), la humanidad no conocerá ni sabrá hacer uso racional y emocional de su capacidad energética dormida e hipnotizada por todo lo que esa misma gobrernanza proporciona que es, evasión, mentira, entretenimiento, deformación de la historia, economías devaluatorias, pánico y restricciones para las que más tarde y cuando el mismo usuario lo requiera por pura desesperación paranóica, como consecuencia de encontrarse nuevamente en un atolladero, ellos vendrán cual heroes de historieta a proporcionarnos soluciones que a decir verdad, no son más que nuevos problemas camuflados bajo un momento de "calma", hasta que todo vuelva a perder su sentido natural. Dicho de otro modo: "Yo creo el virus y luego te convenzo de la necesidad de una vacuna, también creada por mi, nada más que para mantener el statu quo".

Por lo tanto, "Mirad por vosotros mismos", significa, encontrar la Divinidad que somos, desde donde es posible crear realidad propia sincera y confiadamente pues, lo que nos dará vida o nos la quitará, no será lo que venga de esos cuatro estigmas, del mundo externo, a causa de que nunca lo de afuera es lo que perturba o condiciona nuestra mente, lo que si altera el orden natural humano, es el modo en que esa energía golpea nuestra psique y lo que luego hacemos o no con ello.

Por lo que si la  boca expresa miedo, miedo generamos y será el miedo lo que nos mate y no un virus, Pero, si es amor bendecido, "bien decir" lo que del corazón emana y el cuerpo plasma en cada hacer, eso seremos, la conciencia de lo eterno en lo simple, en lo cotidiano.



Volviendo sobre la emergente necesidad de lecturas de carácter místico esotérico o espiritual, supuestamente reales o no, y amén de tener la libertad y la necesidad de valernos de algunos de esos textos considerados, "sagrados" como mapas orientativos, lo que hay que advertir es que, una vez acopiada la información pertinente, es menester de un camino bien transitado, darnos un tiempo de introspección para su evaluación y desarrollo interno, hasta alcanzar una dialéctica inherente como resultado de la experiencia adquirida. 

Las artes y las ciencias se atravesarán en nuestro camino como alimentos imprescindibles de toda nutrición delicada requerida para constatar la levedad del Ser. Nada se desprecia en la senda del aprendiz o del princiante, por mucho que se ensombrezca el día e inquieta la existencia.

Como podemos apreciar, la auto educación espiritual, es romper con cualquier encanto dogmático bajo el cual dejar sepultada toda posibilidad de salir del samsara. Si la verdad no es vista a los ojos, por muy cruda y brutal que esta sea, la ignorancia prevalecerá y el miedo cobrará cuerpo sobre nuestro cuerpo y el círculo no se atravesará nunca, quedando en un giro sin fin vida, tras vida.

Hay un punto importante a subrayar y es que, la transformación de, orugas a mariposas,por así decirlo, no deja en el pasado completamente lo que fuimos, es decir, no acabamos terminantemente algo para convertirnos en un otro. La trasnmutación nos mantiene dentro de la misma estructura psicofísica, ahora más flexible, sensible, sin mas fronteras que los límites naturales e iluminada por una mente lúcida y un corazón en paz.

Daniel Shodo