lunes, 14 de junio de 2021

Buda, Mara y la tierra



Justo antes que Siddhartha Gautama, se iluminara, sucedió que fué tentado por Mara y atacado por sus monstruos, mientras estaba sentado bajo el árbol Bodhi el que aún no era Buddha, no se movía. 

En las tentaciones finales, Mara, le exige que deje su sitio, que se vaya y clama: ""La tierra en la que el Buddha se sienta, me pertenece"".

El Buddha tocó la tierra y le dijo a ella que era su testigo y proclama que todas las cosas son de Buddha y no de Mara. En otras palabras un poco diferentes, Mara reclama el sitio de la Iluminación para si mismo, diciendo que sus consejos espirituales son mas grandes que los de Siddhartha.

Los soldados de Mara exclaman juntos :"" Yo soy su testigo!!""

Mara reta a Siddhartha: ""¿Cuando hablarán por tí?""

Es entonces es que Siddhartha alcanza y toca la tierra con su mano derecha.

La tierra ruge : ""Yo soy su testigo"" .

Mara es derrotado. La estrella de la mañana se eleva al cielo, Siddhartha realiza su iluminación y se convierte en Buddha.

El despertar del Buddha tiene su propio testigo en sí mismo: ""Yo y todos los seres de la tierra hemos sido iluminados al mismo tiempo"".

El Buddha tocando la tierra con su mano derecha y la tierra que le testifica, es el símbolo de que nosotros, seres humanos, estamos arraigados y conectados en lo material del cuerpo y de la mente.

Nuestra realización espiritual, amanece y va madurando, solo cuando nosotros reconocemos nuestro propio arraigue y conexión. Tierra implica Humus que en latin está relacionado a la humildad.

Somos criaturas de la tierra y nuestra liberación no está separada de la tierra, del cuerpo y sus asuntos...La mano izquierda del Buddha descansa sobre su regazo teniendo un cuenco. Esto simboliza nuestra interdependencia, nuestra interconexion, nuestra comunidad. Nuestra interrelacion con todos los seres humanos y con todos demás seres.

Nuestra realizacion espiritual y liberación, no puede estar aparte de nuestras relaciones y dependencias.

Como humanos, somos seres encarnados, y es en y por medio de nuestra naturaleza encarnada,en relación, que realmente despertamos y volvemos a casa, a nuestras raices.

Despertar es regresar a nuestro padre y a nuestra madre: El inmenso y vacío cielo, (Vacío), y la humilde y venerable tierra, obscura y hermosa.

En toda esta historia del Buddha, Mara y la Tierra, el diálogo es fundamental. Es central en nuestra sanación y completa el despertar. Es el diálogo que uno descubre en sí mismo, que nos reconcilia con uno mismo, con los otros, con la tierra, con el mundo y lleva a la liberación y a la iluminación.

Hakuin Zenji canta alegremente: 

"Nirvana está justo delante de tus ojos

Este mismo lugar es la Tierra del Loto!

Este mismo cuerpo, es el Buddha."

Publicado por Daniel Shodo

lunes, 7 de junio de 2021

La Escritura terapéutica y creativa

La relación comienza con la escucha: Lo que llegan no son meras palabras, es sonido, vibración, frecuencia emotiva; energía en letras que entrelazadas, cuentan más que su sentido etimológico, dicen, aquí estoy, aquí estamos, conversando, manifestando al ser mamífero y tierno, al ser racional y reflexivo. Aquí estamos, vivos, latiendo y respirando el universo por los poros y siendo el universo quien nos respira a su vez; el universo  mirándose a sí mismo en los ojos de ese otro en el que, de una u otra manera, también me reconozco. 




La relación se vuelve más íntima aún, cuando al escribir, de puño y letra, al que visitamos en su hogar, no posible para el resto del mundo, es al niño interior, el guardián de la llave que abre las puertas al ser que somos o, supra consciente; Al escucharlo amorosamente, deslizándose por la tinta, nos relata una historia que aunque provenga de allá lejos, es ahora, porque, no hay más tiempo que el ahora donde siempre nos estamos narrando. Comprenderlo por la vivencia de volcar a la hoja lo que emana de uno, es cuando la página en blanco pierde su tez fantasmal, ese abismo insondable se revela el útero desde donde nos parimos, desde donde volvemos a nacer de trazo en trazo.

Escribirnos en la piel y la sangre es una ceremonia, un ritual ancestral que inició con el verbo primigenio, el OM que siglos después, se plasmo en tablillas de arcilla, papiros, cuero y piedra.
Todo un llamado desde los confines de la galxiaa o desde las cavidades del corazón en este irrepetible instante; de este diminuto punto y coma. Y es que en verdad, se trata del mismo texto escrito una y otra vez, unidos por un cordón tejido en la osucra noche de la infancia perturbada por la aparición del Daimon, que, aún tenebroso en apariencias, es, a fin de cuantas, la chispa divina, el ánima o espíritu revelado, el relámpago en medio de la tormenta que permitió vislumbrar mucho más que un trozo de papel en un cuaderno de escuela, Fue cuando el vendaval amainaba y el sol volvía del olvido de los pueblos, que mostro en toda su inmencidad delante de mí y, en mí mismo, el océano sin medida invitándome a una travesía donde el destino no se presenta hasta que atracamos; bueno, casi, porque aún gozosos de haber llegado al epílogo de nuestra vitacora, en el fondo sabemos que siempre queda margen para navegar otro buen rato, por las aguas de ese pliego blanquecino para volcarnos en sus entrañas tanto, cuanto seamos capaces de aventurarnos.
Escribirnos, no es echar tinta sobre una hoja y nada más, es despojarnos del velo de la ignorancia, es develar  la sabiduría encarnada que nos trasnmitieron los Maestros y Maestras de todos los tiempos y confines del cosmos.
Daniel Shodo

Taller de Escritura terapéutica y creativa, TODOS LOS VIERNES 19Hs por Zoom
Coordina Daniel Shodo
Informes en http://claudiodanielrs62@gmail.com