domingo, 21 de julio de 2019

Un Buda roto

La práctica en la vida de todos los días...





Tras volver de comprar los alimentos, me dispuse a lavar las verduras y las frutas pero, un tanto apurado por continuar con la tarea por limpiar la casa. Dicho apuro me llevo a realizar una maniobra brusca con la cual di con el palo de escoba sobre la imagen de un Buda que se encontraba sobre un mueble y que mi mujer me había obsequiado poco tiempo atrás, yendo a parar al suelo y haciéndose añicos. El instante siguiente fue continuado  por el típico gesto estático de la sorpresa que, como el Buda, se quebró por el enojo y la tristeza, al ver cómo ella juntaba los trozos diseminados por el suelo..
Luego me miro y, aunque me disculpe por no haber estado más atento y hacer las cosas con más calma, mi mujer no dejo pasar el hecho para recriminar por mi torpeza y apresuramiento, recordándome que, nuestra casa también es un templo que, al igual que cualquier otro Dojo de práctica, merece respeto y un trato generoso y delicado.

Algo después reflexione sobre lo sucedido preguntándome: ¿era esa imagen de Buda la única "cosa" rota en ese momento o, antes ya se había partido en mí dicha Budeidad o, estado de estar despierto, (pequeño despertar, digamos) debido a quedar fijado por el interés de comenzar la limpieza del hogar y descuidando así el modo en el que me desplazaba por la habitación?
No hubo dudas, mi sensación corporal fue que sí, que el Buda o el estar atento al qué y, al cómo se hace aquello para lo que me había dispuesto, se encontraba separado como las piezas del Buda o, a lo sumo, desplazado hacia adelante en una prisa que no tenía razón de ser pues, el tiempo que disponía para el aseso era suficiente. Y agrego, no sólo era suficiente sino que, siempre trato de recordarme que, zazen, se practica a cada respiración, a cada gesto o, en cada barrida, lavado de platos o cocinando. Siempre lo recuerdo menos ese día o, en ese instante en que el palo de mi escoba golpeo sin piedad la estatuilla  como a mi ego.





Sin embargo, no deje el hecho atrás, (y no me refiero a que ahora lo estoy relatando en este blog) sino a que no lo deje pasar por alto porque me permitió hacer una pausa dentro mío para rever la situación y coincidir con el llamado a la atención que Vanesa me señalo pues, no era la primera vez que actuaba de una manera atolondrada gracias a una prisa sin necesidad ni justificación alguna.
Lo que comúnmente llamamos errores, son, en realidad, descuidos a causa de no estar de cuerpo entero en lo que estamos haciendo ahora y sí, en lo que la mente o los pensamientos buscan alcanzar o  conseguir velozmente osea, en el futuro.
Estar aquí y en la acción correcta es hacer zazen pero, si hay un estar atentos. también, son esperables las distracciones. ¿La diferencia? Que la práctica nos advierte de la distracción y de la responsabilidad que nos compete para no caer en absurdas excusas, aprendiendo a hacernos cargo de lo acontecido.
Asumir la responsabilidad de lo que se ejerce, se dice o se piensa, es la práctica de zazen. Diría, incluso, que es el alma de una práctica que se vuelve con los años, una forma de vida. Un sentir a corazón abierto, con o sin deslices pues, la vida, después de todo, es así, bellamente imperfecta y a la vez, misericordiosa ya que con el "error", viene una nueva oportunidad para repararlo y aprender un poco más acerca de nosotros mismos.

Como verán, es sumamente importante no olvidarnos, quienes practicamos la vía de Buda que, la práctica nunca termina, que siempre hay que volver a empezar y así, no caer, por soberbia o negligencia, en la creencia falsa de que, porque llevamos muchos años en este camino y "ya sabemos de qué se trata", nada más hay para aprender. No, nada de eso, siempre hay rasgos del carácter o la personalidad que continuar puliendo entonces, esos tropiezos, en este caso durante el samu (tareas manuales) por ejemplo, se tornan una buena oportunidad para tomarlos como la lija que el ebanista usa para dar forma a la madera en bruto del condicionamiento e ir logrando que luzca tersa, dócil y maleable pero, desde el corazón hacia la superficie de la piel y más allá, hacia el corazón de esos otros seres que acompañan nuestra travesía que, como nosotros, también son Budas a los que muchas veces atropellamos y dañamos sin siquiera advertirlo, dejándolos tan rotos como rotas quedaron por el suelo de la casa, los trozos del Buda.

Shodo Rios

domingo, 14 de julio de 2019

Viento y polvo





¿Sabes de qué está hecho el futuro?

De retazos de pasado. Como eso a lo que llamamos estrellas de las que apenas sobran destellos.
Un ayer en el que te guarde en un rincón de mis deseos para caer una y otra vez en la absurda creencia de que te conozco, y así no tener que enterarme que al igual que vos y que todo, yo también a cada rato, soy otro.

¿Y que hay, entonces, del presente?
Bien, gracias yéndose. Después de todo, qué otra cosa sabe el tiempo que irse, dejándonos siendo viento y polvo.
Viento y cenizas de un cuerpo que va aprendiendo a drenar lo inútil, mientras atraviesa lo mundano. Cada vez más vacío de todo cuanto suponía poseer. Alguien dijo que eso es amor, despojarse, darse y ofrecerse como un puente por donde crucen todas las vidas antes que la propia.

¿Sabes de qué está hecho el futuro? De ahora. Pero…ya paso.

Shodo Rios

miércoles, 10 de julio de 2019

Zazen, ahora 17

Reflexiones breves

"Recuerda que un vaso vacío, siempre está lleno de aire"...

Chico Buarque





Comentario: Un ser humano vacío de odio, está lleno de amor. Vacío de miedo, está lleno de confianza, Un ser humano vacío de deseos, está lleno de plenitud.
Toda vez que nos sintamos vacíos de algo, recordemos que, también, estamos lleno de su opuesto complementario.
¿Por qué? Por no existe el vacío como una nada sino, un todo que, mientras prevalezcan el odio, la codicia y la ignorancia, difícilmente lo alcancemos a percibir y comprender. Mientras abracemos categorías, estaremos lejos de conocernos como seres completos por que toda categoría o etiqueta, divide y separa, dejando a la consciencia adormecida de dicha totalidad.
¿Qué comprender, entonces? que ya, así como somos, somos completos.

Shodo Rios

domingo, 30 de junio de 2019

Zazen ahora 16

Reflexiones breves





El discípulo se dirige a su maestro y pregunta: Maestro: ¿Podría hablarnos acerca del silencio durante nuestra práctica, por favor?
El Maestro se sentó sobre el zafu (almohadón de meditación) cruzo sus piernas, enderezo su columna,  coloco sus manos en la posición de hokkai-join*, bajo la vista y permaneció allí por largo rato sin pronunciar palabra alguna.

Comentario: ¿Acaso hay alguna manera de hablar sobre las cosas y comprender lo que son sin hacer por uno mismo la experiencia?
Sin embargo, lo que comúnmente sucede es que, las personas, ávidas de soluciones rápidas e indoloras, pretenden alcanzar algún tipo de saber sólo por su intelecto pero, ¿cómo saber cuando el cuerpo está ausente? ¿Cómo comprender verdaderamente si no se vive el hecho presente y sólo se alimentan ideas?
La práctica es la realización o, comprensión en sí misma entonces, sólo resta practicar y dejar que el silencio hable y nos cuente.

*Hokkai-join es la postura de manos que se aprecia en la foto.

Shodo Rios


martes, 18 de junio de 2019

Ojalá comprendas






Ojalá comprendas que no hay otro momento que éste y que no se vale postergarse pues, quien así lo hace no vive, sólo perdura a penas, como un sonámbulo.

Ojalá comprendas que nunca serán suficientes las excusas detrás de las cuales esconderte, por que el miedo del que te escapas, lo llevas dentro.

Ojalá comprendas que así como aprendiste con tu cuerpo a caminar, a comer, a jugar o a trabajar, es así, con tu cuerpo, que se aprende a habitar la mente pura para luego, olvidarse del cuerpo, de vos y de todo lo que crees permanente y seguro.

Ojalá comprendas que tu vida humana es un diamante que te ha sido dada para que aprendas a pulirlo de toda avaricia o avidez.

Ojalá comprendas que no es amor si hay apego, ni compasión si se siente pena o la lástima. Que no se ama si siempre parece que falta algo y se anda mendigando y, menos aún se ama la existencia en cualquiera de sus manifestaciones, si se la mide como mercancía que rinda en el cambio.

Ojalá comprendas que la única manera de aferrarse a algo, es dejando la mano abierta así, cuando toda la vida haya pasado, quedara el perfume de lo ofrendado.

Ojalá comprendas que lo divino es tu respiración, el cáliz del que se bebe la sabiduría imperecedera, es el corazón y que el único templo que los maestros de todas las eras enseñaron a conocer y habitar, no son las piedras ni los templos, es tu cuerpo.

Ojalá comprendas que se estará más cerca de haber crecido, cuando dejes de preguntar por qué y simplemente, te hagas cargo.

Ojalá comprendas, como dijera un sabio Sufí que, hay en cada ser humano un lobo malo y otro bueno y que gana aquel al que más alimentes.

Ojalá comprendas que no se trata de alcanzar algo y mucho menos la santidad pues, quién así lo haga, alimentara a sus propios demonios.

Ojalá comprendas que no es ignorancia desconocer lo que otros supieron sino, lo que no te atrevas a saber de vos.

Ojalá comprendas que lo trascendente está en lo cotidiano o, ¿no es un milagro que puedas usar tus manos?

Ojalá comprendas que el otro no es sólo un otro sino también, un vos.

Ojalá que comprendas que se muere completamente cuando se agota todo pasado, porque sin él, no hay cómo reflectar el futuro.

Ojalá comprendas que las palabras bellas se encuentran más en el silencio profundo de la meditación, que en toda verborragia política, religiosa o erudita.

Ojalá comprendas que el ego es tan sólo un disfraz  para usar como se usa un saco en contadas ocasiones o, no te enterarás nunca de quién sos en realidad.

Ojalá comprendas que nunca pero nunca, ha venido ni vendrá nadie a salvarte sino que, los hombres nobles que pisaron esta tierra, vinieron a enseñar los medios hábiles para que puedas despertarte.
Después de todo, por qué habría de venir alguien a salvarnos luego de entregarnos la vida, si somos nosotros quienes la estamos matando.

Ojalá comprendas ser humano que…no hay nada que comprender sino, SER.

Autor: Shodo Rios

martes, 28 de mayo de 2019

Lo único sagrado, es la vida





Lo único sagrado es la vida.
La vida.
La vida en todas sus muchas e incontables formas, es lo sagrado.
No son sagrados los templos ni las iglesias.
No lo son los caminos ni las piedras.
Lo único sagrado es la vida.

No hay nada de sagrado en las banderas, los himnos o las fronteras.
Nada hay sagrado
más que la vida.
No es sagrado un libro. Menos aún las ideologías, los dogmas, la moral religiosa o las doctrinas.
Nada es sagrado, excepto la vida.
No una vida o dos, no la del panda o la de la abeja; tampoco la del árbol talado o la de la verdura con pesticidas. Toda vida es una sola vida, toda vida  es bendita.

La vida es sin nombre porque el nombre la vuelve cosa, mercancía. La vida hecha cosa entonces, se desea, se conquista, se la aparta, se la esclaviza, se la tortura y aniquila porque después de todo,·hay tanta "cosa" que puede arrebatarse cuando se nos plazca que, qué más da si se la idolatra o martiriza.

Como una burla del destino la vida, abundante, inteligente, simple y misteriosa, siempre será vida aunque a tantos les pese y para muchos más no valga nada, porque igual los seguirá habitando aunque nunca se enteren, y se los acabara llevando desnudos y sin prisa.

Sólo hay esta vida,
la de este instante efímero;
viento que sopla y se escapa.
Se es la vida sacra, cuando no quedan pensamientos que anhelen atraparla.Y si no hay pensamiento ni quien piense entonces, nada hay de sagrado; ni la vida siquiera, que solo ES.

Es la vida ese silencio que se escucha
cuando volvemos a ser
nada.

Shodo Rios


lunes, 13 de mayo de 2019

Ariadna Labatte maestra zen

"Es simple, para comprendernos y transformar esta realidad para el bien de todos los seres,, es preciso parar, aquietarse y  respirar"
Zen






Publcado por Claudio