lunes, 13 de mayo de 2019

Ariadna Labatte maestra zen

"Es simple, para comprendernos y transformar esta realidad para el bien de todos los seres,, es preciso parar, aquietarse y  respirar"
Zen






Publcado por Claudio

domingo, 5 de mayo de 2019

Si no es desde el corazón...





George Bernard Shaw (dramaturgo y escritor Irlandés), dijo alguna vez lo siguiente: "El cerebro de un tonto ve en la filosofía estupidez, en la ciencia superstición y en el arte pedantería" De ahí surge la creencia de que, si alguien adquiere conocimientos y formación académica, no solo eliminara estos conceptos equívocos sino que, además, los embellecerá al abordarlos como caminos de auto descubrimiento y evolución humana, siempre y cuando, no ponga ni convierta su deseo en un fin en sí mismo.

De ser así, esto supondría estar ante un ser humano que no ve la vida como un problema a resolver o una competencia a ganar (una especie de super héroe de historieta que, a diferencia de aquellos, acaba muriendo en su intento por poseer y controlar el mundo) sino que, se trataría de alguien que a aprendido a percibir este mundo y la vida, como un infinito misterio que invita a ser indagado. En todo caso, predispuesto a ir hasta las entrañas de sí mismo aunque para ello haya que viajar eones de vidas.
Me detengo aquí para recordar las palabras del propio Buda cuando señalo: "es más fácil que un tonto  se ilumine a que lo haga un erudito". A lo que esto alude es a que un letrado encontraría mayor dificultad en VER y conocer la realidad por estar más sujeto a sus ideas y definiciones concluyentes, mientras que quien no tenga por delante nada premasticado, podrá VER o, aproximarse a acariciar los hechos en su contexto real y sin artilugios.
Por lo tanto, en un intento por complementar el pensamiento del escritor anglosajón digo: que tu conocimiento intelectual, en lo posible  no vaya más allá de de un sentido práctico para evitar el  quedar eclipsado sólo por la estampa y no ser capaz de percibir el alma o el sentido último del ser que es, solo SER.

Algo similar ocurre cuando vamos aprendiendo a practicar zazen olvidados de querer alcanzar algún logro o meta,. Esto se debe a que pudimos advertir que de lo que esta disciplina trata, es de atender lo que nos sucede en el cuerpo en el instante en que nos detenemos a observaros. Es decir, cuando el buscador, aún advertido por la misma atención puesta en los muchos pensamientos, que como olas en el mar se elevan en la mente, no interviene queriendo sólo lo que busca, razón por la cual no consigue ver lo que hay y sucede.

Esta disciplina, para conocerla y comprenderse en estado puro, al igual que sucede con la filosofía, la ciencia o el arte no pueden prescindir del corazón, porque es desde el corazón que se sabe que se está donde sinceramente se necesita y siente.
Como el navegante que confía en las estrellas, el practicante de zazen, confía y practica, (acción indispensable para actualizar dicha confianza), en su ser despierto o búdico, aún en medio de las tormentas de temores e incertidumbres pero, sin rendirse porque sabe o intuye que, la senda correcta es la que va trazando debajo de la quilla  rumbo a la orilla de la visión correcta.

Practicar zazen, es reconocernos humanos que piensan y se distraen, que aman y lloran, que temen o ríen sea por ansiedad o, en calmada serenidad. Es saber que somos lo que ahora nos está sucediendo nos guste o no y, asumirlo con la responsabilidad de alguien que ha comprendido su parte intrínseca con  la vida a partir de las semillas plantadas y los frutos recogidos o podridos que, como alimento, volverán a la tierra para contribuir a su fertilización. Esto se entiende por, ver en el conflicto el compost que nutre el despertar.

Practicar zazen, como diría el maestro Taisen Deshimaru, "es entrar en la propia tumba". Algo así como el sitio donde van muriendo los apegos y las quisquillosas quejas y excusas que nos atan a un vivir ilusorio del cual se desprenden todo tipo de situaciones y comportamientos caóticos..

Si para comenzar nos permitiésemos admitir que hasta aquí solo supimos cultivar  un cerebro tonto,es decir, con prejuicios y crítico de todo lo que no cuadra con nuestras normas,  volviéndonos incapaces de conmovernos con las palabras de los sabios, los hallazgos de los genios o la irreverencia de los artistas, daríamos entonces, el paso hacia el zafu (almohadón de meditación) donde sentarnos en la postura de zazen, con las piernas cruzadas y la columna erigida a los cielos, guardando el silencio como un tesoro inapreciable para escuchar cuánto éste tiene para revelarnos acerca del mayor misterio, contadas veces explorado que somos, nosotros mismos.
Quizás así, de este modo, nos volveríamos filósofos que se preguntan y reflexionan, científicos que se indagan y artistas que vuelven su vida poesía.

Shodo Rios


martes, 16 de abril de 2019

Lo que importa

"Si hay algo que importa mucho, es porque, al mismo tiempo, habrá algo,que importe nada"





Comentario: Toda vez que definimos algo como importante, estamos dando por sentado que, al mismo tiempo, su contrario y complementario, no lo es.
Algunos ejemplos:

Importa más el incendio de un edificio, que el incendio de bosques que  dan oxígeno  a toda forma de vida sin discriminar credos .
Importa más el precio del dólar que el hambre que ocasiona su especulación.
Importa más  simular que somos  felices en una selfie que ocuparnos en serlo.
Importa más abrir cada veinte metros una cervecería, que contaminar el agua.
Importa más defender ideologías o creencias que vivir a pleno respeto y amor, cada día.
Importa más la ropa de marca que la mano de obra esclava que la realiza.
Importa más hacer mucho ruido donde esconder las miserias, que permanecer en silencio para verlas y limpiarlas.
Importa más mirar la vida de los otros, que ocuparnos de comprender la propia.
Importa más el poder que nos da lo que poseemos, que lo que poseemos (se trate de objetos, títulos universitarios o seres vivos)
Importa más echar culpas, que asumir responsabilidades.
Importa más mirar el celular que a quien tenemos en frente.
Importa más opinar acerca de lo que sea que admitir que no sabemos.

En un sentido práctico, tiene validez considerar importante algunas cosas bajo determinadas circunstancias pero, siempre que no nos olvidemos que todo es relativo e impermanente. Por tal motivo, cabe señalar que, lo importante de hoy, puede bien no serlo en un futuro o, lo que para mí es importante, no necesariamente lo será para los demás.

Más valioso aún es el hecho de comprender que, toda determinación cristalizada, sólo aumenta las diferencias y los conflictos que de ella emanan, algo así como decir: "lo único importante es lo que yo pienso".para luego, atrincherarnos y proteger no tanto la cosa en si, como sí,, lo que de ello obtengo. Y es que, para una mente egoísta, todo objeto, situación  o ser vivo será relevante siempre y cuando, le provea de un sentido de existencia seguro, y controlable.

En consecuencia, lo importante es no quedar atado a esquemas prefijados e inamovibles con qué poner en riesgo la integridad de los demás, aprendiendo a ver las cosas tal cual son según causas y condiciones.

Shodo Rios

martes, 12 de marzo de 2019

Sé como el viento





En un encuentro ente maestro y discípulo, éste pregunto: Maestro, estoy transmitiendo lo que usted me enseño pero, noto que muchas de esas personas no consiguen comprender lo que les brindo y, lo más frecuente es observar que, a pesar de quejarse de sentirse mal y agobiados, en lugar de tomar el camino de sentar en la calma a través de la meditación y aprender a llevar una vida más tranquila y responsable, optan por alejarse bajo mil y un pretextos, para continuar con el sufrimiento que les embarga, ¿acaso hay algo errado en el modo en que transmito dichos conocimientos? Es más, ¿tiene sentido continuar enseñando?

A lo que el maestro contesto: "Si, hay algo errado en ello y es que, de lo único que tenes que ocuparte es de continuar con tu práctica y ofrecer lo que te fue dado sin expectativas o resultados. Actúa como el viento; sopla, pero no arrases. Pasa por todos lados y no te detengas en ninguno. Echa las simientes y alejate que lo demás, no es asunto tuyo".

Pero Maestro, ¿No estamos aquí para ayudar a todos los seres sensibles a despertar? - enfatizo el discípulo.
"Si, por supuesto. Pero no se trata de que adquieran tu despertar sino, en dejar que cada quién halle el suyo. Después de todo, cada ser debe aprender a ver con sus propios ojos, cuando sepa mirar sin usarlos".
El discípulo saludo haciendo una reverencia a su maestro y se retiro en silencio


Comentario: Relato recreado por mi y basado en experiencias  personales, a los efectos de no olvidar hacer sólo la tarea y estar presente en cada momento dejando que, como el viento, todo siga su curso mientras continúo andando.

Shodo Rios

miércoles, 6 de marzo de 2019

Mil palabras





El poema
estaba recostado
sobre una larga madrugada de olvidos,
cuando borracho de desencanto murmuró:
"Veo tantas y tantas tontas fotos
que ahora siento
más que nunca
cuánto valen
aquellas mil palabras".

Despreciadas palabras
por una imagen falaz
que nunca te dejará conocer
el aroma a mentas y jazmines 
que después de la lluvia
emana por los labios
al leerme
Ni a saber lo que es esperar al perfecto amor
detrás de una puerta que jamás se abrió

Por eso
vengo a sacudirte
esa mirada boba y perdida;
hipnotizado bajo las luces ajenas
las que nunca te invitaran a bailar
los sones impredecibles
de la poesía.

Vengo a tu rescate palabra agónica y tierna
de entre tanta pose frenética
encerrada en jaulas
como pájaros
que rompen sus alas
porque no conocen
el verbo volar.

Me propongo desmembrar
la palabra lacerante
y el flash epiléptico
que condena al alma
a una muerte errante

Vengo a desarticular
el reflejo gélido
mal disimulado
y a dejarte a la deriva
de toda voz remanida y esquiva
de todo retrato mimético
para que fotografíes lo que
solo en la oscuridad de tu cuerpo
puede ser revelado.

Vengo
en realidad,
a que te rescates
de la estupidez
a que saltes de esa vitrina virtual
donde liquidas a diario
tu ser.

A que retornes
a la simpleza del pan
y le cuentes a tu niña
de cuando vivías en lejanos bosques
entre dragones, hadas y serafines.

Vine
para que “te vuelvas canción
otra vez”.*

*A Luis Alberto Spinetta

Shodo Rios

sábado, 23 de febrero de 2019

Epifanía





Sentado sobre la arena  a orillas del mar, la playa se abre generosa en una extensa bahía que permite, a esta altura del año, ver al sol postrándose  entre el agua y el cielo, al tiempo que los rojos, naranjas y amarillos, dan su último fulgor escénico  sobre un  espacio esférico donde la luna, transparente, apacible y sin desvelos, aguarda para alzar su vuelo.
Los destellos de luz surfean las crestas de cada  ola y se entre mezclan con la espuma y la maresias. Detrás, como dioses olvidados, los morros se van desmoronando en la oscuridad que no espera y avanza.
Una canción que no distingo, una bocina, el grito de un niño, y de pronto, como toda epifanía que se presenta sin aviso, oigo la voz de alguien que de entre mis átomos grita de inenarrable contento, y dice: ¡Cuan magnifico es todo este vació delante de mis ojos!

Comentario: El vacío o la no forma, es la manera en la que suele definirse a la energía  elemental de la cual emana toda existencia anímica u inorgánica y a la cual remite y se desvanece, una vez concluido su ciclo. Esto, llevo a la comprensión del propio Buda cuando expreso que, todo es vacío o, sin sustancia propia. Todo es transitorio e interdependiente. Aparece, se desarrolla y se torna invisible a nuestros sentidos es decir, no desaparece, se transforma.

Shodo Rios

Publicado por Claudio