domingo, 16 de julio de 2017

Como en el Dojo





Como en el dojo de práctica, también en la vida...
se percibe la postura corporal
se ven los pensamientos
se siente la respiración
se escucha el decir
se observa el hacer

La primavera como el invierno
se gestan en el mismo árbol.

Claudio Daniel Rios

Comentario:  Cuando lo que se transmite de manera silenciosa durante las prácticas en el Dojo o sala de meditación, no se practica en el diario hacer, es porque aún nos encontramos en la etapa de estar más ocupados en lo que queremos alcanzar que en lo que ahora mismo está sucediendo.

Dojo: También se designa con éste nombre a las salas donde se practican artes marciales.

domingo, 9 de julio de 2017

La palabra, ciega





La luz no está en las palabras
La luz
está en la oscuridad.

El Maestro
sentado en su cueva
aguarda sin esperar
a que un día
entres.

Claudio Daniel Rios

Comentario: Las palabras jamás pueden explicar lo que ES.
Lo que ES (naturaleza original), no puede encontrarse en ningún lugar más que en uno mismo.
Zazen o meditación sentada, es la postura correcta a través de la cual, todo se revela.

martes, 27 de junio de 2017

Cuento breve





Era un hombre de un barrio cualquiera atareado en la tarea de atarearse, convencido hasta el tuétano que todo lo que quisiera obtener dependía de él y nada más que de él. Hasta que un buen día, acabo inmovilizado por un ataque de pánico.

En la vereda de enfrente del mismo barrio, vivía una mujer que mantenía la fuerte y devota creencia de que todo lo que acontecía y anhelaba en su vida estaba únicamente en manos de Dios, hasta que una mañana cualquiera, despertó ahogada en una profunda depresión.

Como es de suponer, nada de esto les ocurrió repentinamente y mucho menos por azar. Ambos, cada cual a su modo, vivía incansablemente para timonear la nave de sus sueños, la que los conduciría al éxito o al paraíso. Pero la naturaleza, implacable como siempre, los zamarreo de orilla a orilla hasta dejarlos despojados de ropa y argumento pero no sin una buena dosis de amor, si es que a la naturaleza le cabe éste sentimiento, diciéndoles: "Tranquilos que tan solo han orientado equivocadamente su brújula y por eso ahora todo está en su justo sitio: No teman que pronto amanecerá. Solo una práctica les sugiero: mediten. Mediten mientras sufren y se lamentan,
Mediten durante  el invierno helado e impenetrable, al fregar los pisos y hasta cuando se queden sin aliento Quizás así comprenderán lo trascendente e irrepetible de éste momento"

Y así sucedió, mientras el mundo seguí su propio curso y el resto del vecindario continuaba deambulando por su largo sueño. el hombre y la mujer se atrevieron a cerrar los ojos y a mirarse por primera vez; cada uno asomado a su pendiente y sin tiempo para deseos superfluos.
Con el transcurrir de los días y aunque les costaba creerlo, algo en ellos se sentía cálido y bello.
Entonces sonrieron como cuando de chicos sonreímos porque sí y sin demorarse salieron de sus casas y en la mitad de la acera se abrazaron, rieron y lloraron en mares de profunda dicha porque llegaron a comprender que con el Universo, Dios o el Tao, se trabaja, se vive, se ama y se muere en equipo.
Que es suficiente con saber desde el corazón lo que de verdad se quiere y simplemente hacerlo.
Luego soltar el mensaje y confiar que, el resto lo hará lo eterno; eso que no se puede nombrar y que también llevamos dentro.

Claudio Daniel Rios

martes, 20 de junio de 2017

¿Unir cuerpo y mente?





En casi ventidos años de trabajo no fueron pocas las ocasiones donde esta frase retumbo en el espacio de clases cuando alguien llega a las prácticas convencido de que haciendo chi kung o zazen, podrá unir la mente con el cuerpo, el cuerpo con el alma o similares.

Al observar cómo cada persona va mostrándose a través de su cuerpo lo que aprecio es que lo que les da la impresión de vivir como si estuviesen separados de eso que llamamos alma o espíritu, es la percepción de que la mente, las emociones, o el sostén físico y psicológico según se trate, fueran compartimentos individuales y estancos. Como si pudieran solo remitirse a pensar sin sentir o a desear sin necesidad de lógica o consciencia.
Los humanos funcionamos básicamente en sintonía en tres zonas corporales a saber: La cabeza con su cerebro lógico, racional e intelectual, el pecho donde el corazón y los pulmones que permiten la expresión emocional y el plexo solar que incluye el abdomen y la zona genital como áreas vinculadas a las necesidades básicas de alimento, cobijo y placer.

Cabe aclarar que no hay modo de definir estrictamente una zona del cuerpo para cada capacidad o experiencia sensorial (cuando nos duele la cabeza se refleja en todo el cuerpo, del mismo modo que, cuando sentimos una emoción intensa como alegría o miedo, notamos cómo éstas bañan todas nuestras células). Sin embargo y a los fines de explicar el motivo central de ésta artículo que es indagar en si hay algo verdaderamente separado o no, los invito a indagar en esos sectores cuerpo/mente/corazón para poder acceder con más simpleza el punto en cuestión.

Si la mente con su capacidad de pensar y razonar ocupa el primer lugar, es probable que nos encontremos frente a alguien que le resulte difícil expresar abiertamente sus emociones porque todo debe ser primero sopesado y medido para así sentir que se tiene el control.
Si por el contrario se tratase de alguien predominantemente emocional o como decimos vulgarmente, "no tiene filtro" su hábito sera el de despacharse a gusto sin pensar ni medir las consecuencias.
Ahora, si de vivir por y para el placer se trata, la zona que acumulara mucho más chi o energía será el abdomen y los genitales entendiendo que, si no hay diversión en lo que se hace o se tiene, "no hay vida".

Si observan con detenimiento notarán que en los casos mencionados lo que se mueve y se busca, aunque no siempre a consciencia, son actividades, objetos o relaciones materialistas.
Materialistas porque el que prioriza actuar desde la razón antes que desde los sentimientos o el placer, está buscando suelo o base para sostener su realidad o su "verdad" inquebrantable. Quien arrebata de emoción o sea, de sentimientos descontrolados, también busca suelo, algo así como quién dice: "por acá no pasas" o "así soy yo, si te gusta bien y si no también". Y el tercer caso se puede explicar por ejemplo, en un comprador compulsivo o en los que con todo buscan hacer negocios y obtener ganancias.





Con estos comportamientos lo que se trata de establecer es un sistema de compensación a través del cual se pueda continuar viviendo a riesgo de dislocarse de la realidad la que más tarde o más temprano acabará quebrándose por querer introducir a la fuerza un círculo donde a penas entra cuadrado pues, lo único que obtendrá será frustración o aflicción.
Es justamente cuando nos quebramos o nos agotamos de sostener incansablemente una sola forma de "ser" que aparece en medio de la desazón la pregunta o el deseo presuroso por hallar el modo de unir lo que se concibe y siente como separado de...

Otro ejemplo muy propio de estos tiempos de derrumbes institucionales y humanos.
Cuando por un lado alimentamos demasiado el mundo de los bienes materiales o sea, más allá de lo necesario queriendo siempre más y no cediendo nunca nada y por otro, buscamos proyectos mentales o ilusiones esotéricas prometedoras de un supuesto reino elevado de la mugre mundana, lo único que hallaremos sera caer en la locura aberrante de partirnos por la mitad destrozando la energía primordial de nuestra especie que es, el amor. El amor representado justamente en esa mitad entre el plexo solar y el corazón. Olvidando que, corazón que late manso y decidido, está bien enraizado en la madre tierra y elevado a la creatividad sabia del padre cielo.

Entonces, ¿cómo podemos descubrir la solución frente a la idea de que nos encontramos aislados o escindidos o que, la mente está vaya uno a saber por donde y el cuerpo por acá aunque roto porque sentimos más el dolor que su completud humana? Comenzando por aplicar la atención correcta en cada gesto, palabra o sentimiento que permita hacernos notar dónde hemos creado nuestro centro de comando con la vida, si en la cabeza, el pecho o los genitales.
Por atención correcta se entiende mirar pero no juzgar porque al hacerlo quien dictamine seguirá siendo la mente condicionada a los hábitos acostumbrados generando nuevamente, una visión errada y parcial sobre nuestros comportamientos. Observarse sin ver las partes y sí el todo.
Una vez detectado el núcleo predominante, lo que de seguro requerirá trabajo y dedicación constantes, aplicaremos las herramientas de que pudiésemos disponer para equilibrar la probable carencia de energía en él o los centros menos habitados y menos conocidos hasta aquí.





La tarea a desarrollar es sumamente importante pues la armonía en éstas tres áreas y sus diversas manifestaciones de la vida se hace posible cuando  alcanzamos un diálogo sincero entre lo que sentimos, pensamos y hacemos o decimos porque al vivir en concordancia con un sentimiento genuino, un discernimiento correcto y una acción en consecuencia, es cuando logramos despertar de la desviada percepción de un cuerpo diseccionado y por ende un mundo, cercano o no, visto y vivido de igual modo.

Un ejemplo de cómo ver y conocer éstos tres centros es cuando durante una clase de chi kung practicamos el abrazo del árbol (explicado en una entrada antigua) o la apertura en lo tres Tan Tien, centros de energía que se encuentran justamente en las zonas señaladas.
También la práctica de zazen o meditación zen resulta muchas veces efectiva a este fin al hacer hincapié en estar atentos y concentrados.
La razón es simple, cuando nos exponemos a lo no habitual, se revela lo habitual.

En consecuencia, si la comprobación de que nuestro centro es más cabeza que corazón o más sexo que criterio lógico por ejemplo, una vez que nos ponemos a trabajar para reconocer la importancia de cada médula en sí misma como su vinculación con las demás, la evolución de consciencia espiritual real y concreta quedara realizada en ese mismo acto permitiéndonos reconocer que si, que nada ha estado apartado o tan lejos que precisase unirse con el esfuerzo mental que eso supone porque si cuando decimos "necesito unir el alma con el cuerpo" nos escuchásemos con atención, notaríamos el absurdo pues, ¿quién vio, midió o toco su alma para saber exactamente dónde se encuentra y así volverla a conectar con su cuerpo?. Más aún, ¿cuánto en verdad se sabe del cuerpo como para estar tan seguro de que no tiene alma o espíritu o se perdió por algún vericueto que requiera de un valeroso guerrero para rescatarla?





En rigor de verdad, si hace falta una actitud de guerrero pero para ir bien adentro y hasta el fondo de uno mismo, del abismo para verlo recordando que él también nos mirara, parafraseando a Nietzsche.
Ver, conocer, comprender, aceptar y crecer pero, esto ya lo explique muchas veces, ¿no?
Lo importante no es lo que hagas ni cómo lo hagas menos aún el resultado, lo importante es que lo que hagas y cómo lo hagas, sea verdadero.
Cuando es lo verdadero lo que se expresa, eso mismo, es unidad.

Claudio Daniel Rios

lunes, 12 de junio de 2017

Lo fuerte y lo suave





"Cuando el hombre nace es tierno y débil
y cuando muere es duro y rígido.
Cuando las plantas están vivas son blandas y flexibles
y cuando están muertas son secas y rígidas.
Por eso la dureza y la rigidez son compañeras de la muerte
y la blandura y la suavidad son compañeras de la vida.

Por eso cuando un ejercito es empecinado será derrotado.
Cuando un árbol es duro será derribado.

Lo grande y fuerte declina.
Lo suave y tierno prospera".

Lao Tse - Tao Te King





Nota: Relacionando éste texto con el hexagrama "lo echado a perder o lo corrupto"del libro de las mutaciones I Ching, representado por el trigrama montaña arriba o afuera y, el trigrama viento abajo o adentro esto significa que, toda vez que la posición externa se vuelva dictatorial o rígida con uno o los demás evidenciara debilidad por debajo o adentro (espiritual) contribuyendo con la muerte física o psicológica.
Por el contrario, cuando aprendemos a ser suaves como el viento afuera, en el mundo y firmes adentro como una montaña en meditación profunda, estaremos creando vida.
Un ejemplo: Un cadáver cobra esa condición al perder el hálito o viento de vida (adentro) quedando inerte como una montaña (afuera)

Claudio Daniel Rios

viernes, 26 de mayo de 2017

Toda comparación





Toda vez que nos comparamos con alguien, con algo o con otro país, por ejemplo, solo practicamos y acrecentamos la auto negación de lo que es o somos, como de lo que es concreto y concluyente respecto de lo que nos gustaría o no que sea. Esto se denomina evasión de la realidad o sea, no vemos lo que es para tomar consciencia de ello, lo que en sí mismo ayudaría a transformarlo atentos en la acción de ver, aceptar y responder en consecuencia.
No olvidemos que, la verdadera consciencia es acción, tiempo presente la comparación es reacción es decir, repetición de actitudes pasadas por lo tanto, repitiendo el pasado, ¿cambiamos verdaderamente el presente?
De esta manera, por mucho que a simple vista parezca que nos encontramos en otro lugar, situación o posición, solo continuaremos trasladando el problema y multiplicándolo porque aún, no se lo ve como realmente es y por ello es que no lo resolvemos.

Recordemos que, si hay luz, es porque existe la oscuridad entonces, si no admitimos lo que es desnudo de toda intención, solo estaremos ocultándolo en su opuesto complementario sin que exista transformación posible; y permanecerá allí hasta que más temprano que tarde resurja incluso, con mayor ímpetu.

Esta es la búsqueda espiritual mal comprendida y peor elaborada de aquellos que creen que lo que hay que indagar y comprender a cerca de ellos mismos (carácter, relaciones, amor, vida, muerte) se encuentra fuera de ellos es decir, en iglesias, centros de yoga o meditación como en prácticas que por proceder de oriente se las cree "espirituales" per se. .
Es la sensación y posterior percepción de estar confundidos, "fundidos con" un presente que duele o atemoriza, lo que nos lleva a "buscar/evadirnos" hacia lugares, prácticas o gurús que suponemos tienen y conocen lo que hemos perdido dentro de nosotros mismos, algo parecido a extraviar las llaves dentro de casa y buscarlas en la calle. En consecuencia y aunque en ocasiones haya que “irse” para luego volver, lo que tenemos que considerar es lo que sucede al comparar o compararnos debido al hecho de que toda comparación, en primer lugar, se sostiene en el supuesto de que algo o alguien es mejor o peor que nosotros y de ahí que su construcción psicológica se base en una idea o juicio de valor previo por lo que el pasado, del que derivan los pre conceptos, ahora disfrazado de esperanza futura, continúa prevaleciendo en las decisiones que vamos tomando a diario permaneciendo dormidos en dicho pasado sin ver y vivir plenamente el presente.
No olvidemos también que, todo lo que vemos en el o lo otro, ya sea que nos agrade o no es, en realidad, ese lado que ya somos o tenemos pero que aún desconocemos y que bien se encuentra en nuestro ser como una semilla a la espera de ser revelada a la luz de la consciencia y regada para que sus frutos alimenten nuestra bendita humanidad como la de los demás.

Un ejemplo final de cómo esto funciona sin notarlo. Decimos: “ sé que he cometido un error y me ocupare de subsanarlo” Si bien la intención es loable, lo que no vemos ni escuchamos es que es la intención misma de querer ser o hacer algo distinto lo que acaba contribuyendo a una segura repetición de los mismos errores y viejos patrones aprendidos, producto de creer que quitando el síntoma, el error, el problema o huyendo solo quedara el acierto o lo bello cuando en rigor de verdad, el error continuará ahí, al asecho para aparecer cuando la situación lo disponga por no haber podido o sabido alcanzar la claridad necesaria que permita comprender que, no se trata de no errar o acertar siempre, de ser mejores o peores que algo o alguien y si, de mirar tanto objetiva como subjetivamente, que lo que es y somos siempre estará sujeto a los dos lados de una misma situación.

Por consiguiente, la transformación surge de una observación que no busca ni quiere algo específico sino, solo observar y ver lo que es permitiendo que el discernimiento y la propia percepción actúen.

Claudio Daniel Rios



viernes, 19 de mayo de 2017

Silencio





¿Qué es el silencio?...No te apures, porque cualquier cosa que digas, no te permitirá escucharlo...

Pero te digo, no hay modo de conocerlo si no es a causa del sonido, del ruido, del grito que emerge del alma del Maestro directo a nuestra alma.

El silencio en medio de la ciudad aunque solo escuchemos el aturdimiento incesante, está ahí, acá, ahora, en vos, en mi.
El silencio subyace en mi metro y medio de existencia durante zazen, durante el viaje a cualquier sitio o en el mientras tanto de toda situación posible.

El silencio en el arte de ser respirado por el cosmos.
El silencio al mirarme en tu mirada llena de palabras impronunciables y prístinas.

Por la mañana, cuando a penas se vislumbra un haz de luz, el cuenco suena tres veces anunciando el zazen del despertar a la presencia única de este instante fugaz como la gota de rocío que, como testigo de la noche profunda, se columpia al borde de una hoja de pino a punto de caer o de ser devorada por un rayo de sol.
Dirigiéndome al zendo, el silencio cruje en las hojas secas bajo mis pies.
El silencio como puente entre un pensamiento y el siguiente y también dentro del pensamiento cuando éste viaja del vacío al vacío.
El silencio que irrumpe con implacable precisión en la muerte exacta de la ilusoria creación del yo. Luego, pero aquí mismo en esta  quietud del lago sereno, tranquilo y calmo, el canto verdadero y único de mi ser se revela, en silencio.

El silencio es la única posibilidad de crear música. La música de tu voz, de tu temblor enamorado o temeroso. Si no hay silencio, nada existe aunque el silencio...tampoco existe, ¿lo escuchas?

Claudio Daniel Rios

viernes, 5 de mayo de 2017

Parar la pelota


A mi viejo


He amado jugar al fútbol desde que era muy chico y lo continué haciendo durante muchos años hasta que por decisión propia, lo deje para poder cuidar o evitar que mi cuerpo se lesionara.
Recuerdo con mucho amor esos días y tardes de pelota, potrero y amigos como la pasión por ponerme los cortos, la camiseta de mi club preferido y el placer inenarrable de patear la redonda y correr dentro de un campo incansablemente.

Hoy y luego de colgar los botines, como se suele decir en la jerga futbolera aunque no la pasión por el juego en sí, he podido reencontrarme con ese mismo amor al ejercer mi profesión como profesor de chi kung, practicante de Budismo zen o masajista. Claro, ya no se trata tanto de "jugar" aunque si de crear y recrear desde esas disciplinas, una forma de vida capaz de tomar, porqué no, algunos de los muchos aspectos positivos del fútbol y colocarlos en las clases como por ejemplo, el trabajo en grupo o en equipo, el amor por conocer y respetar el cuerpo aprendiendo a mejorarlo comprendiendo su estrecha relación con la mente, las emociones como el territorio y tiempo actual que ocupa.
Enseñar el valor de aprender a aceptar los límites o sea, si te toca ser de los que meten porque no hay mucho más bue, a meter se ha dicho pero, con el amor puesto en ese cuerpito que es la vida misma y bien merecido tiene disfrutarla; o tal vez las musas se han portado algo mejor con tus condiciones corporales y sos de los que se sueltan, dibujan y recrean el alma y la vista de quienes te vean en la cancha de la espiritualidad pero eso si, con perfil bajo y ayudando a que el equipo no juegue solo para vos y si para todos.

De ese lugar pasional como controvertido que es el ámbito del fútbol, siempre rescate una frase tan popular como profunda que mi viejo dice desde vaya a saber cuando y que en muchas ocasiones me a ayudado a jugar mejor el partido del vivir como es "parar la pelota"
Parar la pelota en el fútbol no es para cualquiera pues, tener esa virtud es de aquellos cuya inteligencia emocional, corporal y espacial los lleva a ser los distintos y casi únicos, en relación a esos otros jugadores que son más de arremeter, empujar, poner pierna fuerte o correr transgrediendo las mismas leyes de la física.
El que sabe parar la pelota es el que piensa pero más aún, es el que intuye que la cosa necesita un breve respiro para echar una mirada rápida y asertiva sobre el terreno y los compañeros para resolver el asunto de tal modo que las chances de avanzar y anotar queden casi definidas pero, sin dejar de lado el gusto refinado por tocar, pasar, y disfrutar del despliegue y hasta del bailecito gambeteador aunque sin gastar al rival, de modo de no llegar de puro atolondrado y empujando al gol por el mero hecho de ganar y si con la jerarquía, el bien hacer del buen pie de los que aman el juego más allá de todo trofeo o aplauso.





Parar la pelota en la vida diaria, en el trajín laboral, en la enfermedad o en la existencia misma cuando nos pasa factura para no continuar moviéndonos por ella cual robots. Parar la pelota en las relaciones o a la hora de decidir qué vida queremos construirnos, es sumamente necesario de lo contrario, acabamos tropezando más veces de las deseadas con lo indeseado, cayendo y cayendo en la trampa que todo miedo arma seduciendonos con miles de justificaciones para no salir de acá, donde esa acá sea, porque, "vaya uno a saber donde terminaríamos" aunque al mismo tiempo nos la pasemos quejándonos de éste presente o, en su defecto, del pasado el que muchas veces crea o empuja la salida al ilusorio e inexistente futuro.

Parar la pelota y mirar, escuchar, ordenarse, sentir el latido del corazón mientras el sol nos acaricia la frente y el sudor nos recorre la espalda dejando que sigan de largo los fantasmas y surja desde el fondo de nuestras entrañas la señal que indique el camino certero por donde continuar el juego y pasarla, eso, acordarnos siempre de pasarla, de compartirla o sino, vamos a escuchar que nos griten desde alguna tribuna: ¡no seas morfon!, pero también nos lo reclamaran en el laburo, los amigos o en casa es decir, no lo queramos controlar todo y a todos, todo el tiempo, tengamos presente que jugamos con otros y juntos, que si bien es sumamente importante la decisión propia, como la soledad bien vivida, ese espacio interior donde está el que somos, el que ya tiene todo lo que le hace falta para salir a la cancha sin amedrentarse porque el rival presente a los mejores (al menos a mi, me gusta jugar siempre con y contra los mejores); es decir, ya tenemos la pelota, esa mínima expresión de la redondez encantadora y casi perfecta del planeta tierra, la capacidad de convivir con la gloria tras haber aprendido a conocer la derrota porque ahora la llamamos oportunidad y el amor, el también está, que sería posible sin él, ¿no? y la alegría, el coraje, la calma, la serena consciencia para no olvidarnos que cuando se anda por esta bella esfera se anda el propio sendero, el propio lugar del terreno donde ocupamos el puesto que se hizo justito para nosotros, como señale párrafos antes pero, en tribu, con los otros, con los animales y las plantas, las montañas y el cielo, con el agua y la luna, con la noche clara y la tormenta inesperada. Después de todo, si el equipo no está completo, vamos a estar perdiendo antes de comenzar.

Solo resta que te decidas a jugar, a ponerte los pantaloncitos, o la falda de mujer íntegra, el hábito de ser humano que no es otro que el que ahora llevas puesto y salgas a jugar, a revelarte a todo condicionamiento que te estanque en la mezquindad de subsistir a base de tirarla afuera (culpar a los otros, a Dios o al destino) o que la fortuna o la carambola de algún casual contraataque te permita convertir un golcito de mala muerte (placeres superfluos)  mejor salí,  disfruta que la tarde está linda, linda para patear un rato y abarcar la cancha completa que no es otra que tu vida misma, ¿o te vas a quedar en el banco a que otro te diga cuando podes entrar? Salí, dale, así como ahora estás, donde ahora estás y algo más, no te cambies la camiseta jugá con la que te aprieta, la que está arrugada o embarrada y que como cada día ahora lucís y deja que el viento de la consciencia bien habida la vaya limpiando y estirando poquito a poquito, partido tras partido, hasta que luzca con los colores de tu hermosa humanidad porque después de todo, si ya estás acá, ¿te lo vas a perder, vas a dejar que la vecina resentida de al lado o sea, tus falsas ideas e ilusiones temerosas te pinchen la pelota, las ganas de pisar el pastito, o la aventura áspera y bella de jugar y ser feliz?

Claudio Daniel Rios


martes, 25 de abril de 2017

Sentarse en silencio



No malgastes el tiempo queriendo entender, usando palabras y pensamientos porque zazen, es una práctica corporal que solo se comprende poniendo el cuerpo al practicar.

Si el llamado o la vocación para realizar el camino de la vía de Buda, del Buda que ya somos, no ha nacido aún en vos entonces, continua con tu vida tal y cual es ahora hasta que éste momento y el siguiente, y el siguiente concluyan y, quizás ahí justo ahí donde ahora estás, el amor y la compasión por tu vida y la de los demás sean escuchados para simplemente, adentrarte en la práctica de zazen, en la práctica del verdadero acto de amor y generosidad que es darte, entregarte y abrirte a la escucha y observación correctos del saber y comprender quién sos en realidad y así vivir a ritmo de tu verdadera naturaleza es decir, despierto.

Gassho

Claudio Daniel Rios

lunes, 17 de abril de 2017

Samurai en la cocina y en la vida: Takehiro Ohno





No soy Samurai de origen pero, me siento un servidor (Samurai) y mi espada o Katana, es el amor por la vida que mis maestros, alumnos y el camino del ZEN me enseñan a cada respiración, por ello, mi gratitud a Maestros de la vida como Ohno que son pura, humildad, respeto y honorabilidad.



Gassho



Claudio Daniel Rios

miércoles, 5 de abril de 2017

“Estamos conectados, pero solos




En el silencio es posible comenzar

Es Aurora Jisen Oshiro Roshi, se ordenó de monja del Budismo Soto zen en el año 2001. Nació en Argentina, pero toda su familia es de origen japonés. En este 2016 celebra sus 70 años de edad y es directora de la comunidad Zen Soto de Lima (Perú). Cuando sus hijos ya habían crecido y entraban a la edad adulta, ella, a través de su hermano mayor, decidió profundizar en el zen. Vivió y se formó como monja budista en un monasterio en la isla de Kyūshū, Japón.

“El zazen se vive las 24 horas del día. Es estar presentes en el aquí y en el ahora. No nos escapamos al futuro ni nos quedamos varados en el pasado.  No es ni más ni menos que vivir el presente.  Decimos los maestros: cuando como, como; cuando duermo, duermo. El hombre ha perdido algo importante, la conexión con sí mismo, a esto apunta el zen. La cuestión es que ha perdido, a expensas de todo lo exterior, la conexión con sí mismo. Hoy, están todos conectados con la tecnología y no hay momentos para dedicarse a uno mismo”, exclama con absoluta convicción.

Señala la maestra zen que hoy hay miedo de estar solos. “Se llega a la casa y se enciende la TV o la radio, se pone música. Lo más difícil para el hombre es estar solo. Pero la realidad es diferente, aparentemente están conectados pero siguen solos. Hay que intentar hacer silencio interior y estudiarse a sí mismo, esto es el zen. Y estudiarse así mismo es olvidarse de sí mismo. Cuando esto sucede caen las barreras. No hay que correr detrás de las palabras. Uno es más de lo que piensa”.

Se sonríe cuando habla de los buscadores: “no hay nada qué buscar. El maestro está dentro de uno, hay que hacer silencio para descubrirlo. Como dijo Buda en sus días finales: es necesario ser nuestra propia lámpara”.





Ella se declara una maestra exigente y considera que los practicantes necesitan esa guía. “Yo recomiendo ir a las comunidades, hacer zazen no es una práctica individual, es una manera de conectar. En medio del silencio salen respuestas, es importante juntarse todos para que hagamos silencio interior. Todo el tiempo les digo a los amigos de la sangha que vean lo que está delante de sus narices”.

Oshiro Jisen Roshi, fue impulsora del Soto zen en Argentina, luego viajó a Brasil y Japón. En 2001 recibió el Dharma de Saito Hokan Roshi, abad del templo Miroku-ji. Obtuvo su formación monástica en Zuiô-ji y Shôgo-ji. Fue directora de un monasterio que por tradición era solo de hombres, un enorme mérito por ser extranjera y mujer en un medio exclusivo de varones. Su nombre en japonés es Kazuko que se usó después de la guerra, significa armonía.

Ella narra que tuvo una gran fortuna en su vida al tener dos culturas y vivirlas. “De puertas para adentro era budista, hacia afuera, en la formación católica. Realmente en las dos tradiciones nos une el silencio”.

Estudió Medios de Comunicación con énfasis en libretos para televisión y luego Terapia Física. Fue la pionera del zazen en Argentina. Logró, por allá en 1987, que en el Jardín Japonés, en Buenos Aires, le permitieran establecer el Dojo, para la meditación zazen.

“El modelo es la imagen del buda sentado, tranquilo. Hacer silencio profundo. No buscar nada y no tratar de atrapar y poseer más. Y, luego, cuando algo he aprendido, suelto. No debo quedarme en la comodidad. Si sé algo de zen, no es que ya estoy iluminado o iluminada. Hay que seguir.  Es fundamental entender que todo es impermanente. El  zazen frente a la pared es darse un espacio personal y privado.  Donde conectar la mirada hacia adentro. Sucede que todos queremos una respuesta, un método, no es así”, dice.

Agrega que, “es normal que la gente vaya a los templos a pedir, a negociar para seguir teniendo cosas. No se va a ningún templo a pedir, voy en busca de serenidad para entender, para cambiar la actitud, para estar serenos, para no buscar afuera lo que está adentro. Afuera no hay caso”, concluye.Su hijo mayor, Senpo Oshiro sensei, es monje director de la Asociación de Budismo Soto Zen de Argentina. Los dos llegaron a Bogotá para participar en el Tercer Encuentro Zen Latinoamericano que organiza la Comunidad Soto Zen Colombia que dirige el monje Densho Quintero sensei.

De Jisen Oshiro Roshi, inspira su serenidad y entusiasmo. En la foto con su Hijo El Monje Senpo Oshiro

NOTA: El Sensei Senpo Oshiro es con quien actualmente practico Zazen. Claudio Daniel Rios

domingo, 2 de abril de 2017

Como ayer, hoy






Hace unos ochocientos años el Maestro Dogen, ya advertía a sus discípulos de cuan difícil resultaba transmitir las enseñanzas y hablar sobre la verdad (el camino del despertar o conocerse a uno mismo) a aquellos que creían conocerla solo de libros o a los que no guardaban el deseo verdadero de ir a su encuentro incluso, aunque la verdad se presentara irrefutable y descarnada pues, comprendía que no era necesaria mucha distracción para huir de ella en ese entonces como tampoco sucede hoy, que alcanza con ser egoístas, con erigir ídolos, presumir de fama y prestigio, ser irrefrenables adictos a poseerlo todo, como de hacer hasta lo impensado aunque la propia vida como la de los demás se agote en ello.

El camino de la comprensión, la compasión y el atravesar las diferencias se abre ante nosotros cuando nos atrevemos a soltar la máscara. Por ello, es la práctica de zazen la que permite ver dicha máscara, aceptarla y dejarla caer. En palabras del Maestro Deshimaru: "Entrar en el ataúd y morir a toda idea sobre uno mismo"

Claudio Daniel Rios

Dogen Zen ji Maestro fundador de la Escuela Soto Zen - (1200 - 1253) Kioto Japón

viernes, 24 de marzo de 2017

Muestra de Chi Kung Senderos del Ki


El domingo 19 de Marzo realizamos junto a los alumnos de Chi Kung, una muestra de ésta milenaria disciplina.
Quiero compartir con ustedes el video de un evento que corono una total entrega de cada uno de ellos quienes participaron arduamente sin ceder a los intensos calores de los días y semanas previas, ni a las horas de práctica, como tampoco al pudor que apareció durante los primeros días y que, gracias a su constancia y confianza lograron superar y encontrar así, el amor y la certeza de estar entregando lo mejor de cada uno lo que redundo en una tarde donde el público y nosotros nos aunamos en un círculo de vibrante energía de felicidad, demostrando sin palabras cómo el Chi que generamos toco el Chi del corazón de todos ellos.

Por mi parte, infinitas gracias a todos, incluyendo a los alumnos que por cuestiones personales no pudieron estar presentes o participar del evento como Adriana, Yamila y Ana Laura, como a Noemí, también alumna,  y Osvaldo por el amor puesto en cada foto como en este video. Que lo disfruten. Gassho

Claudio Daniel Rios

miércoles, 22 de marzo de 2017

Enfocarnos en lo que es





Siento que cuando no sabemos lo que en verdad queremos, acabamos, la mayoría de las veces, siendo más proclives a ponernos en contra y de manera reaccionaria a lo que de lugar, contribuyendo de este modo con más confusión y auto destrucción lo cual, es comprensible pues, lo que impera en ese hacer no consciente, es el MIEDO.

Cuando por el contrario sabemos lo que queremos y que ir hacia ello solo es posible en interrelación con el cuidado debido de nuestras energías no renovables y en trabajo compartido con los demás, el foco estará puesto ahí día tras día y el lugar desde el que nos moveremos sera a favor de una vida elaborada desde un pensamiento propio, reflexivo, expresado con vos genuina y acción correcta y sin espacio para la reacción temerosa porque nos mueve el amor, el respeto y la gratitud.
Ahora, cuando es desde el SER, que somos entonces, no habrá necesidad de vivir en pie de guerra atacando o defendiéndonos, lo que en cierta medida es lo mismo sino, asumiendo nuestra responsabilidad y compromiso pues, no hay momento de la vida en el que no estemos tomando decisiones pero, no serán del mismo calibre si se toman no sabiendo lo que se quiere que sabiéndolo y más aún, aprendiendo que cuando actuamos desde el que en verdad somos, todo se ve exactamente como es y es ahí cuando se aprende a transitar la realidad considerando las causas, condiciones y sus muchos efectos.

Solo evolucionamos responsablemente cuando aceptamos y asumimos nuestra participación en la vida y no, cuando nos limitamos como adolescentes a ECHAR CULPAS Y SOLO CULPAS a la espera de que esos mismos adultos a los que culpamos de ineficientes e incapaces nos den lo que no tienen o peor aún, lo que nos les interesa crear y mucho menos ofrecer.
Entiendo mis contradicciones pero la verdad es que, mientras queramos reemplazar al SER con placeres materiales vanos y vacíos de toda trascendencia, únicamente nos quedaremos sumidos en una fábrica de ilusiones que solo traerá desilusiones o sea, más de eso mismo que tanto se teme, se combate y se agrede es decir...NOSOTROS MISMOS.

Conocernos a nosotros mismos, comprendernos y amarnos con nuestras capacidades y limitaciones es posible si se practica diligentemente la ATENCIÓN PLENA a cada paso y a cada respiración.
Tengo clara consciencia de que no todos comprenderán esto que aquí comparto y que, incluso, muchos más serán los que, probablemente, estén muy, muy lejos de éste camino y si más enterrados en su adictivo individualismo sin embargo, es, según mi experiencia, de esta manera que aprendemos a pasar por cada etapa de nuestras vidas y a continuar creciendo. Entonces, es aprendido esto o sea, a gestionar nuestras dificultades, emociones, y potencialidades, en pocas líneas DESPERTAR!!! cuando estaremos en condiciones de transmitirlas para que cada quien haga su propio camino ya que, como más arriba señalaba, no se puede dar lo que no se tiene o no se sabe que se posee, de ahí la importancia de aprender a conocernos para poder ayudar a otros a que también lo puedan desarrollar a su tiempo y forma.
Gassho

Claudio Daniel Rios

martes, 7 de marzo de 2017

Espejito, espejito. Cuando el otro, soy yo.



Cierta vez y mientras daba una clase de Agua Yoga delante de una veintenea de personas, tuve lo que podría llamarse, un pequeño despertar al darme cuenta de que todas y cada una de esas personas delante de mi, también eran un poco yo.

Lo que quiero explicar es cómo los demás o sea, aquellos con los que por diferentes razones entablamos algún tipo de relación, siempre tienen algo nuestro que mostrarnos a través de sus gestos, formas, palabras o actitudes. De ahí que cuando ese echo sucedió, confirme la percepción de años anteriores a cerca de la cual entendía que cada ser que entraba en una de mis clases o venía por masajes, traía algo para observar de mi mismo por lo cual, siempre sentí gratitud, aunque no todo lo que podía ver de mi en el otro me agradase pues, comprendía no solo la importancia de dicho encuentro sino, lo trascendente que se vuelve reconocer la responsabilidad que en algún grado tengo o tuve sobre la salud de dicha persona ya que y partiendo del principio básico de que todo pensamiento, acción  o palabra no queda reducido a su mera expresión sino que, por el contrario, a la larga o a la corta, conllevara alguna consecuencia para mi mismo como para todo lo que me rodea, no puedo menos que aceptar mi juego no siempre favorable en la vida y compensarlo dando lo que a su vez me fue dado que no es otra cosa que amor a través de las disciplinas que aprendo, transmito o enseño pero, recordando que así como yo hago mi parte, vos o el otro, deben ocuparse de hacer la suya y es que, sin el trabajo diario y constante de reconocernos en la inmediatez de ésta respiración, no sera posible ascensión espiritual, corporal o emocional alguna.
En otras palabras, no hay persona con la que te cruces en tu camino que por alguna causa no tenga algo que es tuyo como tuyo de él. Incluyo tanto a las que rechazamos como a las que no.

La práctica que permite poder vernos en el espejo que es ese otro, consiste en que a la hora de ver a ese otro ser, dejes de lado las opiniones o críticas y así, corrida la persona de nuestra implacable mira, solo quedemos nosotros frente a nosotros y nada mas; con lo puesto, con lo que de un modo o u otro hemos podido hacer hasta aquí y así, desnudos de prejuicios y valoraciones incorrectas, mirarnos sin miedo y con la mayor compasión posible para salir a pasear por este mundo fortalecidos, confiados, plenos de amor y serena alegría, que así sea.

Entonces y aceptando mi entera participación en cada uno de los momentos de mi vida y la del otro te digo, LO SIENTO, PERDÓN, TE AMO y GRACIAS, ¿por qué? Por que de una manera o de muchas, todos estamos aquí para evolucionar, elevar nuestro espíritu partiendo del barro de ésta mundanal existencia a veces torpe, temerosa, pequeña, vulnerable o vana pero, a su vez excepcional, única, maravillosa e irrepetible y lo que a mi corresponde, es aportar mi responsabilidad en ello, la responsabilidad de estar conmigo y mis decisiones al igual que estar con vos que también soy yo.

Gassho

viernes, 24 de febrero de 2017

Calma en la tormenta





Realizar la práctica de zazen o meditación zen dentro de un grupo puesto a esos fines y bajo la guía de un Maestro o instructor, suele ser el modo correcto de practicar, al igual que la práctica que de manera complementaria a lo anterior, realizamos en la soledad de nuestra casa recordando que, práctica y realización son una y suceden a un mismo tiempo sin deseo de logro o beneficio propio.

Pese a lo dicho, vale no perder de vista que la verdadera actitud de zazen,es hallar la calma en medio del ruido o la tormenta pues, esa es la práctica real o sea, cuando la mente puede estar tranquila aún en situaciones de mucha excitación.

Ayer y mientras realizaba un trámite en una oficina municipal en medio de mucha gente y un calor realmente agobiante, pude comprobar la importancia de lo que ahora les comparto cuando mi mente comenzó a encapricharse por diferentes detalles relativos a lo que estaba tramitando; a un mismo tiempo pude observar el modo en que mi cuerpo se tensaba, mi ánimo era ganado por el enojo y cierta cuota de frustración al comprobar que las cosas no"encajaban según lo deseado"...
Minutos después y luego de haber descargado por celular un comentario quejoso a mi padre sobre mi momento de hastío, caí en la cuenta de dicha condición mental y corporal entonces, volví a comunicarme con mi padre disculpándome por la queja y agregando en el comentario mi responsabilidad sobre aquel asunto.

Segundos después, comencé a encontrar la calma dentro mío sobretodo cuando al tiempo que aguardaba en una larga fila para ser atendido, abrí una página del libro "Mente zen, mente de principiante" del Maestro S. Suzuki que rezaba: "Es necesario que mantengamos constantemente el camino. El Zen no es un tipo de excitación, sino concentración en nuestra vida cotidiana. Si estás demasiado ocupado, o demasiado excitado, tu mente se vuelve burda, está continuamente alterada" - y agrega: "Esto no es bueno, si es posible, procura estar siempre calmado y alegre, y evita la excitación" Gassho Maestro.

Lo verdaderamente importante, no solo fueron las palabras del Maestro sino, que al centrarme en esas cualidades, calma y alegría, la fila en la que me encontraba camino más rápido y sin obstáculos, el calor corporal mermo, los empleados del departamento municipal me atendieron con suma amabilidad y hasta con una sonrisa y todo transcurrió sostenido en la calma de una mente en calma aún, en medio de la tormenta.
Me retire de la dependencia en menos tiempo del que suponía y con el agradecimiento de la experiencia vivida porque, una vez más, comprobé que el camino se encuentra exactamente donde ahora estamos por ello y como bien dijera otro gran Maestro: "Cualquier pregunta que nos formulemos en pos de alcanzar comprensión a cerca de lo que sea, guarda una sola respuesta, Meditación" Eso si, no me pidas que te explique sobre la meditación porque, lo único que la meditación puede decirte sobre vos y tu ahora, lo sabrás si te sentás y la practicas.

Estar atento a lo que nos sucede con lo que sucede, es la respuesta a todas nuestras preguntas.

"Cuando tu práctica es calmada y ordinaria, la vida cotidiana en sí misma, es la iluminación"

Shunryu Suzuki - Maestro zen

Claudio Daniel Rios

martes, 14 de febrero de 2017

La reverencia






"Cuando todo existe en tu gran mente, todas las relaciones dualistas se derrumban. No hay distinción entre cielo y tierra, hombre y mujer, profesor y discípulo. A veces un hombre se inclina ante a una mujer; a veces una mujer se inclina ante a un hombre. A veces el discípulo se inclina ante al maestro; a veces es el maestro es quien se inclina frente al discípulo.
Un maestro que no pueda inclinarse ante a su discípulo no puede inclinarse ante Buda.
A veces el maestro y el discípulo se inclinan juntos ante Buda. A veces podemos inclinarnos ante perros y gatos!

Shunryu Suzuki - Monje Budista de la escuela Soto Zen - (1904 - 1971)

Hacer reverencias dentro de la práctica Budista, es una oportunidad única de inclinarnos ante nuestras debilidades y condicionamientos egocéntricos insanos voviéndonos flexibles, humildes, modestos, compasivos y profundamente agradecidos de haber nacido en un cuerpo humano pues, somos los únicos que concientemente podemos alcanzar la máxima comprensión. ¿Qué comprensión? La comprensión de nuestra verdadera naturaleza para el propio desarrollo espiritual y el de los demás seres que habitan el universo. No hay comprensión sin práctica. Practica tu reverencia desde el corazón antes, durante y después de zazen y en cualquier lugar o momento en el que te encuentres.
Gassho

Claudio Daniel Rios

domingo, 5 de febrero de 2017

La palabra inútil

"El zen no confía en la palabra escrita.
Es un mensaje especial a parte de las escrituras.
El zen
es apuntar directo a la propia naturaleza"

Bodhidharma



Aunque el universo se sumerja en su más oscura realidad
no dejes de encender tu llama

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Quien se retira del mundo para encontrar su alma
no lo abandona
si regresa al mundo
con una lámpara

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La palabra se vuelve inútil
si lo que buscas es saber a qué sabe una manzana
alcanza con morderla

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Este instante es ahora único e irrepetible
nunca antes había estado en él

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¿Si no aprendo a amar el dolor
qué sentido tiene amar la belleza?






No quieras detener tus pensamientos
solo observalos

No quieras controlar tu respiración
sólo escuchala

Mantén tu cuerpo sentado en zazen
y sentilo
aunque te encuentres caminando...

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Tuve las cenizas de mi mamá en mis manos
y así y todo
continuaba siendo hermosa
y efímera

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Miedo, alegría, tristeza
enojo o preocupación
Nada de la condición humana me es ajeno.

Que sepa hacer el bien
evitar el mal
y respetar toda forma de vida

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Si no podes ser consciente de las semillas que cultivas en tu propio hacer
por estar inmerso en tu ideología o creencia
observa lo que cosechan tus manos y tu vida inmediata
y comprenderás cómo todo
está sujeto a causas y condiciones

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Cuando tuviste mi vida en tus manos
me nacieron muchos sentimientos
pero ninguno fue odiarte



El buscador hace ruido
y atrae confusión

Quien no se busca o no se indaga
vive en la confusión

Quien busca sin buscar
habita el silencio y la comprensión

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Lo que tenemos que aprender
no es a acrecentar nuestras habilidades y conocimientos
sino
nuestras virtudes humanas
a través
de nuestras habilidades y conocimientos

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No te amo por lo que me das
sino
porque puedo amarte

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Estrella de luz serena
la alegría me respira

Sentado en un espíritu recto
percibo la calma de mi existencia breve
y universal





¿Qué hay antes de un pensamiento?
¿qué hay antes de todo gesto o palabra?
¿qué hay antes de éste cielo?

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Si la palabra escrita o hablada te conmueve
no desperdicies tu tiempo queriéndola entender

Solo permanece atento a lo que te mueve...con
porque en ese momento
eso es lo que sos

Claudio Daniel Rios






jueves, 26 de enero de 2017

No te cuides...





No te cuides para no enfermarte.
No te cuides para sentirte "siempre" bien.
No te cuides para no envejecer.
No te cuides para conformar a otros.
No te cuides para bajar de peso.
Menos aún, no te cuides porque está de moda.

Si te cuidas para algo, en realidad es porque todavía no comprendiste qué es cuidarse y como se hace.
Si te cuidas por alguna de estas causas, u otras similares, es porque lo que impera en vos es la creencia de lo que "tiene que ser" para que seas y no, quien en realidad ya sos.

Quien se cuida para algo, lo que sea, no notara que estará poniendo mucha más energía en obtener resultados y poca en observar qué y como hace para ir hacia ese destino o sea, no estará en el presente con lo que realmente sucede y si, en el futuro o lo que sería igual decir, lo condicionado, lo ilusorio, lo que no es más que una idea, incrementando de ese modo sus creencias de quién debe ser sin captar, con ello, todo el tiempo que ocupa en disminuir el poder de quien ya es.

Tener una actitud preventiva es siempre saludable pero, y basándome en mi experiencia laboral, puedo argumentar que es tanto lo que gana el miedo a, "lo que puede pasar", como si únicamente pudiesen pasarnos cosas malas, que la persona acaba por confundir prevención con temor por lo cual, no notara que la verdadera intención de cuidarse radica justamente en esa emoción y no en un cuidado sostenido en amarse y disfrutar por el solo hecho de cuidarse. Y es que de esto se trata, sin nada más que obtener o lograr, sin segundas intenciones. Sin volver cada acto en un medio para...y si, una acción solo por amor, respeto, gratitud y alegría por el hecho mismo de estar vivos y capacitados para bailar haciendo lo que el corazón canta y el cuerpo necesita. Ahora bien, ¿sabes lo que tu cuerpo necesita?...Me atrevo a asegurar que en la mayoría de los casos la respuesta es, no.
Es no porque lo que las personas dicen conocer de sí mismos, no es más que su sistema de creencias, lo que tallo en ellos la costumbre, la cultura, la formación académica y, sobre todo, la moral social tan arraigada en el "deber ser"; tanto así que, difícilmente puedan reconocer lo que les es natural a su condición humana de lo que han tomado de otros y continuaron prolongando como si les fuera propio.

No te preocupes, nadie escapa al molde cultural, social, religioso o de cualquier orden que se te ocurra. El asunto es más simple, ponte más atención desde una mirada silenciosa, sin juicios o argumentaciones pretenciosas, y vas a poder recuperar la energía y el poder para salir de lo que los demás esperan de vos, hacia lo que de verdad sentís que no es otra cosa que volverte verdadero y sincero con tu vida.

Hacer del cuidado un medio para algo, es segur mirando solo para afuera convencidos de que en ese lugar se encuentra lo que nos hará bien. Lo cierto es que todo lo que afuera te atraiga, rechaces o niegues, no es otra cosa que aspectos tuyos que aún no has aceptado, integrado y desarrollado en vos mismo.
Partiendo de esta verdad, la que solo se conoce por experiencia y no por teorías o filosofías, pensá que cuando te cuidas, lo haces convencido de que lo correcto es adecuarse a los estándares que el mercado de consumo impone y explota en lugar de hacer un alto a tanta oferta, supuestamente llena de vitalidad y, permitirte practicar la única actividad que logra recuperar la conciencia de lo completo que ya sos y de cuanto menos necesitas.
Esa práctica es la "atención plena" o meditación. Y es así porque la atención plena o sea, ver las cosas tal cual son, es la forma en la que podemos tomar conciencia de la totalidad de los hechos y no solo de sus partes, conociendo las causas, condiciones y resultados de nuestro hacer diario.
La atención plena es la que ayuda a soltar todos aquellos aspectos y comportamientos que obturan y deprimen el chi o energía vital, la que muchas veces perdemos sin siquiera saber bien cómo. De ahí que se vuelva difícil recuperarla pues, ¿como se recupera lo que no se dónde ni cómo lo perdí?

Estar atentos y presentes, es una de las mayores bendiciones con las que podrás toparte en tu vida.
Por ejemplo, al hacer una respiración completa, estarás practicando el hacer/sentír/pensar a un solo tiempo y sin escalas, de ahí que cuando te surjan preguntas del tipo ¿quién soy? o, ¿quién respira? No las contestes, solo escuchalas y deja que tu verdadera naturaleza te lo cuente. Ella, es la única que sabe quién sos, no tu mente llena de pensamientos viejos.

Párrafo aparte





Voy a dedicar unas breves líneas para esas personas que deliberadamente o no, practican el no cuidarse de modo alguno. Esas personas que siempre tiene una y mil excusas a mano, "que el calor, que el frío, que el trabajo, los hijos" o que, "no tengo tiempo". Para los que el otro o lo otro siempre es más importantes que ellos mismos. Los que, "van a empezar la dieta el lunes o las actividades en marzo" Es decir, los eternos auto postergados. A ellos de corazón les digo, continúen viviendo de esa manera... Si, como leen. No cambien nada porque aún no es la hora. Y eso es así porque para que algo se transforme de verdad, primero se tiene que agotar, concluir. Apresurar las cosas con más obligaciones y presiones de las que ellos mismos se auto imponen, crean y mantienen, produciría un colapso del que probablemente no se puedan reponer.

Entonces, si estás en ésta lista, lo cual significa que estás dando un primer paso muy importante que es, aceptar que no te estás queriendo, (recorda que todo lo que hacemos en nuestra contra es hija del miedo) lo que puedo sugerirte es que toda vez que estés esquivándote a vos mismo/a con una de tus tantas justificaciones, lo que puede ayudarte a que cuando el ciclo de indulgencia y poco buen trato finalice y no te quedes vacío/a de toda voluntad para reponer algo de los daños generados, te ayudara y mucho practicar la atención plena pues, quizás, un buen día, esa atención o actitud meditativa, te conduzca al despertar; a vivir plenamente en cada momento y te veas y sientas como te envuelve y te eleva una energía llena de amor y respeto donde el agradecimiento será lo primero que se manifieste y con ello, nada de lo que realmente te sea necesario, te faltara.





Para concluir:
No hagas ejercicio, disfruta de mover tu cuerpo.a su propio ritmo.
No hagas dieta, come dando gracias por poder hacerlo y disfruta de nutrirte, no de atragantarte.
No vivas haciéndote cirugías y mal gastando plata en cremas o tinturas. Ama tus arrugas y tus canas que en ellas está escrita tu vida, tu irrepetible historia.

No debilites tu poder o capacidades quejándote siempre de lo que no te gusta. Cambalo, cambiate, transformate.
No hagas planes todo el tiempo. Goza enteramente de lo que tenes ahora.
Medita, medita, medita.
Busca herramientas, porque capacidades ya tenes, solo hace falta que las descubras.
Durante todo un día o, unas horas o al menos por un minuto, no hagas otra cosa que...observarte sin hablar u opinar..
Hace lo que te nazca desde bien adentro, miralo, sentilo, no te arrebates, respira, calmate o enojate y si es así, se puro enojo pero, con la luz de la atención plena siempre presente para que ninguna emoción te ahogue.
Dejate ir. Dejate hacer. Dejate ser.

Como diría el recientemente desaparecido Horacio Guarany: "Ser feliz es una obligación"
No seas irrespetuoso con tu vida y la mal gastes que después de todo es la única que tenés y no hay ni la más mínima garantía de poder tener otra vida, otra oportunidad.

Claudio Daniel Rios



sábado, 21 de enero de 2017

Sin comprensión no hay práctica espiritual

"Lo que te da terror te define mejor,
no te asustes, no sirve, no te escapes, volvé, volvé, tocalo dulcemente esta vez
que hay tanto de él en vos, pero hay más de vos en él..."
Gabo Ferro







Todo lo que rechazamos, lo que negamos, lo que tratamos de destruir o evitar...es por miedo y solo por  miedo, con lo cual, paradojicamente aumenta el miedo, la agresión, el odio, el resentimiento, la discriminación y con ella la arrogancia de creernos mejores o superiores a aquello o aquellos a los que despreciamos de uno y mil modos.

Una verdadera práctica espiritual se basa en aprender a comprender, a reconocer las causas, condiciones y circunstancias que producen la realidad, lo que es pero, para que ello sea viable, hay que observar que la mayoría de las veces no vemos lo que es porque estamos ganados por la ideología (preferencias inconscientes adquiridas para fomentar y plasmar mecánicamente nuestra identidad o personalidad, al punto de creer que "ese somos"), a través de la cual evaluamos y criticamos las cosas.

Toda vez que miramos desde nuestro único lugar de pensamiento, igual ideología (política, religiosa, social, etc), lo único que provocamos es una respuesta unilateral o sea, parcializada y sometida a dicha idea de lo que "deber ser" por lo tanto, propiciaremos una respuesta de orden meramente emocional, anulando total o parcialmente el pensamiento crítico y reflexivo a partir del cual podemos alcanzar dicha comprensión.

La cuestión no pasa por no tener ideología o tenerla y negarle su vitalidad si no, por evitar cristalizarla y acomodarla siempre del mismo modo sin notar, por ese mismo acto, que no todos los momentos y situaciones ameritan estar atacando o a la defensiva.

Practicar una actitud comprensiva, requiere de comenzar por uno mismo pues, no olvidemos que así como vemos y reaccionamos al afuera, de la misma forma lo hacemos hacia adentro o sea, con nosotros pues, nadie puede dar o quitarse, lo que no posee.
La comprensión es la puerta de acceso a la compasión por lo tanto, si tu práctica espiritual no te transmite esto, revisa tu forma de practicar o elegí otra disciplina ya que la espiritualidad bien entendida, no pasa por la forma, el ritual o los sitios y si, por la manera en como aprendemos a reconocer y habitar su contenido que incluye las preferencias y los rechazos como lo que no se puede nombrar.

Ahora, para estar presente en ese proceder, se precisa practicar diligentemente una mirada completa y sin juicios sobre nosotros, sobre nuestra historia personal, aprendizajes, creencias, metodologías aplicadas para vivir según nos enseñaron o lo decidimos, aconteceres en los que nos vimos involucrados de niños y sobre los que no pudimos más que aceptar lo que ocurría, nos gustase o no, ya que no poseíamos aún el poder o la capacidad necesarias para hacer las cosas de otra forma que como sucedieron. En fin, y como digo siempre, si no me conozco no se y si no se y por ende no me comprendo, ¿desde dónde opino y quién lo hace, en verdad?

El miedo, mal que nos pese, es siempre LA oportunidad de generar una verdadera transformación. Una transformación que va desde una mente adolescente que reclama, se escapa de la responsabilidad o corre siempre detrás de lo que solo le de placer y diversión y nada o poco ofrece, precisamente por adolecer, hacia una mente evolucionada que no interfiera con lo que ES a partir de lograr aceptar y así, sin bueno ni malo, mejor o peor, se aprenda a atravesar cada situación de un modo que no puede ser explicado o puesto en palabras y que se explican por sí mismas cuando nos sumergimos por entero en la propia aventura del SER.

Desde el ser se indaga, se ve, se escucha, se siente y se deja a las cosas continuar su curso o sea, se comprende. Pero desde el pequeño y atemorizado "yo" se discrimina, se aborrece, se ilusiona, se fantasea, se acelera, se señala con el dedo a cualquiera, se separa y hasta se mata o avala que se extermine con tal de que nuestra supuesta "blanca, perfecta y acomodada humanidad" no corra riesgos y no tema...
Cuanta más energía pongamos en algo, más y más crece.

Descansar el tener, el buscar, el hacer, la palabra, el pensamiento, los deseos y escuchar,
shuuu, escucha dulcemente y mirate en el miedo.y recordá que, "Hay más de vos en él, que de él en vos"

Claudio Daniel Rios




jueves, 12 de enero de 2017

Vida delivery o vivir en serio





No puedo evitar observar cómo buena parte de la humanidad a declinado y desestimado su poder y capacidad creadora y amorosa en aras de una "comodidad" extrema, debilitante y, en ocasiones, perversa la que, paradojicamente y lejos de proveernos bien estar, nos está hundiendo sistemáticamente en nuestra propia extinción y con ella, la del planeta.

En los millones de años de evolución que el ser humano lleva sobre nuestra tierra, si comparásemos ese tiempo en el transcurso de un día de veinticuatro horas, nuestra especie recién aparecería a la hora veintitrés y cincuenta y nueve minutos con escasos segundos. Es decir que, en ese corto lapso, el ser humano fue capaz de inventar lenguajes, millones de herramientas, de ciencias, tecnologías, de filosofías, de religiones, de expresiones artísticas, de medicinas, de reglas sociales, políticas, económicas, y también de tiranías, inquisiciones religiosas, exterminios masivos de humanos y especies naturales provocando miseria, hambre, analfabetismo, y, finalmente, las guerras que solo benefician a las grandes multinacionales, bancos, corporaciones y naciones del llamado primer mundo.
Guerras, cada vez más sofisticadas y cobardemente anónimas capaces de terminar en minutos con la obra maestra de la vida en la tierra..

Sin embargo, es justo señalar que también, en ese período extremadamente breve de nuestra evolución, hemos visto aparecer a visionarios como Bruno, Leonardo, Miguel Ängel, Galileo, Einstein, Gandhi, Ramkrishna, Vivekananda, Mozart, Beethoven, Rumi o Krishnamurti. Sócretes, Platón, Homero o Shakespeare,
Como hay Yin hay Yang, y por ello no podemos desviar la mirada de haber erigido a seres despreciables como Hitler, Stalin, o la cofradía de capitalismo salvaje que ha encabezado los Estados Unidos desde finales de la segunda guerra mundial  hasta la fecha, como tampoco los desmanes dictatoriales en latino américa o áfrica o, el despilfarro económico de las potencias europeas y la hegemonía china, propiciando el calentamiento global con su consecuente cambio climático, para que tan solo el uno por ciento de la humanidad se vea beneficiada de más del ochenta por ciento de las riquezas económicas y recursos naturales, en desmedro de una cifra millonaria de devastación, indigencia y hambre cuando, a decir verdad, los bienes planetarios aunque cada vez más escasos, bien podrían satisfacer ampliamente las necesidades básicas de todos los que habitamos esta casa.

Con el ánimo puesto en rescatar lo mejor de nuestra condición humana  me pregunto: ¿Cómo justificar con una simple teoría evolutiva, la construcción de la Capilla Sixtina, el Taj Mahal, la Gioconda o El David? ¿El Réquiem, La novena sinfonía o la Pasión de San Mateo?
¿El vehículo diamantino del mahayana, el catarísmo, el amor cortés de los trovadores accitanos, el sufismo o el vedanta? y, ¿de dónde procederían Sidharta Gautama Buda, Jesús el Cristo o Mahoma?





Sobre todo lo expuesto como de nuestra bella y no menos valiosa humanidad, a lo que podríamos agregar multitud de ejemplos más, yace inminente la amenaza de destrucción masiva por parte  de un arsenal que podría hacer estallar la tierra innumerables veces, acabando con la que podría ser, quizás, la única expresión de vida que jamás haya existido y existirá.

En esos minúsculos espacios del reloj que marca los tiempos de evolución como de duración fugaz e impermanente, hemos acallado por varios siglos las voces de hombres y mujeres de gran sabiduría que anhelaron una comunidad basada en el amor y la confraternidad, a cambio de superfluos placeres materiales que al cabo de unos instantes de tenerlos en nuestras manos, pasan a engrosar las filas de una montaña interminable de basura, donde también depositamos, muchas veces sin saberlo, nuestra integridad y capacidad creativa con la que bien podríamos hacer realidad aquello del paraíso en la tierra.

La era de la comunicación no podía ser más elocuentemente incomunicada pues, adictos a la tecnología  y encerrados en nuestras cuatro paredes, donde aumentamos la creencia de que se ha vuelto el único lugar seguro para vivir, (así lo machacan y sostienen incansablemente esos medios de ¿comunicación? ), confiando en extraños mediáticos pagados para sostener un sistema enraizado en el miedo y la superficialidad,  dejándolos entrar hasta adueñarse de nuestra casa, cuerpo, mente y corazón, para creer más en lo que nos dicen y muestran que en nuestra propia capacidad de sentir, pensar, reflexionar, dialogar y crear,
Amputados de pensamiento crítico vamos desmembrando y desnutriendo el lenguaje y con ello, el poder extraordinario de la oración, del mantra cósmico que haga realidad la intención y la compasión de sanar el alma y el cuerpo de nuestra vulnerable existencia y la de cada ser con el que compartimos este mundo, aplicados a la sola tarea de que todo nos sea dado y hecho con la menor intervención posible y convencidos de "saberlo todo" porque..."la televisión no miente" cuando la gran mayoría ni siquiera pasa de leer un mero título periodístico.
Tecnologías que bien ayudan y acrecientan las posibilidades de acceder a una mejor calidad de vida, siempre que sepamos reconocer su uso adecuado y medido y no el adormecimiento mental que cada dia aumenta en la mayoría de los mortales que parecen vivir por y para su celular como si en ello les fuera la vida.
Se me ocurre subrayar que muchos avances generados por el ser humano como la penicilina, los rayos x, el baypass, las medicinas preventivas milenarias o el trasplante de órganos, bien pueden ubicarse dentro de ese mejor vivir más, como  el haber podido mejorar las condiciones higiénicas de una buena parte de la población siendo esto último, el aporte más destacado en áreas de salud.





En tiempos de delivery, de quererlo todo para ayer, de nada o poco me importa el otro, de miedo por lo que no pasa o sí sucede pero, como no alcanza lo que es para llenar la cuota de adicción necesaria, la aumentamos o exageramos para tener a mano excusas varias para no ocuparnos en tomar nota de la responsabilidad que no asumimos pues, mal que le pese a alguno, si estamos todos en esta gran casa madre, nadie por poco que le parezca, queda fuera de ser partícipe activo de su accionar planetario el cual multiplicado por miles de millones de acciones similares, alcanzaría para comprender por qué y cómo llegamos hasta aquí.

Muy a mi pesar como al de muchos más, debemos también contabilizar que no nos enseñaron cual es el amor de verdad y quizás por ello, tampoco llegamos a comprender cual es el miedo cierto y concreto, y por eso lo confundimos con un amor chiquito, miedoso y egocéntrico que a estas alturas, no puede continuar prevaleciendo y ni falta hace explicar las razones porque bien están a la vista de quién quiera y se permita ver.
Hablo de amor/miedo que no te deja ver que alimentas a esos hijos que decís amar con comida chatarra, Con pocas y mezquinas horas de atención y afecto y si demasiado aparato y actividades que la mayoría de ellos detesta porque siente que lo que de verdad quieren es saber que los amas y que nada ni nadie es más importante para vos.

Ese amor/miedo que confunde los términos y cree más en los mandatos y en las obligaciones impuestas que en la propia capacidad de construir un mundo para todos donde ese hijo que decís amar, vuele, se caiga y retome el vuelo a su modo confiado y tranquilo porque sabe que puede retornar a casa donde te va a encontrar para que lo mires como a un ser único, libre e imperfectamente humano, al que ya no se le pregunte ¿qué querés ser cuando seas grande? sino y porque ya ES, solo se le permita hacer lo que mejor le quepa en el cuerpo porque cuando se hace desde el SER no solo la vida se alza plena y completa en y hacia todas las existencias sino que, también, mucho se disminuyen las probabilidades de desviarse en desvalorización de sí mismo y de los demás con la consecuente violencia y agresión que tanto nos duele y vemos a diario.

Una vida masticada y hasta digerida que aumenta el colesterol, la obesidad, la presión arterial, el estres, la depresión, el consumo de psicofármacos (como las arcas de empresas farmacéuticas solo destinadas a que nunca te sanes) pánico o adicciones, no puede tener la arrogancia de llamarse vida.
No puedo aceptarse con tanta liviandad y naturalidad que se diga "vida normal"cuando una persona desbordada de dinero y poder con los que bien podría vivir muchas vidas más sin moverse de su casa, continúe actuando con el único fin de seguir teniendo cada día más, en detrimento de quienes tienen cada día menos. Sobre esto último, y sin importar de quién se trate, me permito invitar a la Organización Mundial de la Salud a que sume en su lista de enfermedades psiquiátricas a todo aquel que actúe bajo la condición mencionada, porque solo quién muestre una conducta de ambición desmedida y enajenada de toda empatía y respeto por la vida humana y planetaria, no debería ser considerado un ser sano aunque si con derecho a ser tratado.





La vida, aunque por lógica incluya lo que menos nos guste de ella o si no nos estaríamos engañando, se siembra desde una conciencia que alcance a comprender que el bien estar, no puede sostenerse solo en la individualidad como si, en el compromiso que incluya a los demás como a toda la naturaleza.
La vida es la capacidad de comprender que los ritmos no los podemos continuar imponiendo nosotros, sino aceptando los que le son inherentes a la naturaleza en su conjunto.

Que el consumo guarda el dilema de que no hemos conocido hasta aquí un método que permita suministrar de bienes a la humanidad sin depredar y desbastar el planeta por lo que, hasta que ese día sea posible, alcanzaría con adquirir una mente comprometida con ajustar los gastos y la producción a lo que de verdad se necesite ocasionando así, el menor daño posible a los humanos y su entorno.

La vida es el lugar donde nos podemos y precisamos urgentemente encontrar a partir de asumir la responsabilidad de actos, palabras y pensamientos con los que sellamos nuestro destino, hasta ahora más en nuestra contra, para sellarlo a favor de todos.
Marcar el rumbo acorde con la sinfonía de la vida, es también, aprender a escucharnos, a restarle atención y espacio a los ruidos ajenos para poder encontrar en ese silencio lleno de vida y luz que, lo que necesitamos para elevar la mente y el alma, ya se encuentra en cada uno y que, cuanto mucho, hará falta que cada quién se ocupe de encontrar los instrumentos propios a sus facultades para que ellos los ayuden a acceder al mayor descubrimiento que el hombre aún no ha alcanzado salvo, contadas excepciones que es,  el amor. Y cuando ese amor real, sin límites y sin segundas intenciones se abra se conectara sin esfuerzo con el de los demás y podrá quizás, alcanzar a una buena parte de todas las formas de vida, del mismo modo que vemos aumentada la separación, el mal trato y el pánico, porque esa es la energía que más alimentamos y de la que nos hemos vuelto adictos.

La vida y el respeto por ella y hacia ella, y no una simple filosofía de bohemios trasnochados o brujos pasados de psicodélicos brebajes; la vida y el respeto por ella está imprimida en la vida misma, siendo como es un organismo vital de increíble inteligencia y acción integradora donde nunca sus partes pueden o buscan actuar fuera del todo pues, cuando así sucede y esto no se logra detener a tiempo ese sistema colapsa produciendo cambios muchas veces irreversibles.

No soy partidario de esperar milagros, cambios masivos de conciencia o a que la presencia de algún ser terrenal o celestial haga posible una verdadera transformación, como si sostengo la práctica en una completa revisión de nuestro ser a través de una meditación profunda y sostenida  donde nos atrevamos a vernos la cara de nuestra verdadera cara. Donde cada quién según sus propias posibilidades y circunstancias, acceda a conocer su potencial humano y se avenga a la tarea diaria y sin desmayos de rescatarse del abandono, la vulgaridad o la desidia hacia una práctica de vida donde el amor/miedo deje lugar al amor verdadero y sentido capaz de producir la metamorfosis necesaria hacia una elevada conciencia planetaria.





Quién aún tiembla frente a una cascada, montaña o mar, quién se embelese de cara a una luna enorme como la que en este momento abarca buena parte del cielo; quién siente la necesidad de abrazar sus heridas y amarlas como amaría a un hijo. Quién se deja bailar desde el alma por las músicas eternas. Quien enmudece frente a las palabras del poeta. Quien al mirar las estrellas se apiada de su infinita pequeñez. Quien sabe que no sabe nada y todo lo ve pro primera vez, quien se sienta sereno en la alegría de existir, está llamado a sanar la vida donde la vida esté.

Claudio Daniel Rios