jueves, 9 de noviembre de 2017

Matar a Buda





Uno de los grandes poderes de los medios hábiles es liberar a los seres de la cárcel de sus conocimientos y prejuicios. Estamos apegados a nuestros conocimientos, a nuestras costumbres prejuicios; el lenguaje del zen debe ser capaz de liberaros. En el budismo el saber constituye el mayor obstáculo para el despertar. A este obstáculo se le llama obstáculo de conocimiento y se trata de los conocimientos basados en los conceptos. Si estamos dominados por esos conocimientos no tendremos posibilidad de ir más allá y realizar en nosotros el despertar.

El Sutra de las cien parábolas cuenta la historia de un joven viudo que vivía con su hijo de cinco años. Un día, al volver a su casa la encontró incendiada; había perdido a su hijo. Cerca de la casa quemada encontró un cuerpo carbonizado de un niño que él creyó que era el suyo; en ese estado de ánimo lloró a su hijo y preparo el funeral para su hijo siguiendo los ritos de la India. Guardo las cenizas en un saquito que llevaba siempre consigo, noche y día, en el trabajo y en el descanso.
Pero resulto que su hijo no había muerto carbonizado, sino que lo habían secuestrado unos forajidos.
Un día el niño se escapo y regreso a la casa de su padre. Llego a media noche cuando su padre iba a acostarse, llevando consigo el famoso saquito que contenía las supuestas cenizas de su hijo. El chico llamo a la puerta y su padre pregunto de quién se trataba cuando del otro lado una voz infantil contesto: Soy tu hijo. Mentira, respondió el padre, mi hijo está muerto hace tres meses. Y se empeño en no abrir. Al fin y luego de insistir infructuosamente, el niño se marcho y el padre perdió, ahora sí, a su hijo para siempre.

Esta parábola nos enseña que cuando se ha admitido determinada cosa como verdad absoluta y nos hemos aferrado a ella, ya no se acepta abrir la puerta aunque la verdad misma venga a llamar.
El practicante del zen debe ejercitarse para poder liberarse de su apego a los conocimientos y abrir la puerta de su ser para que pueda entrar la verdad. Su Maestro debe ayudar también en esos esfuerzos.
El Maestro zen Lin-Tsi dijo en una ocasión: "Si te encentras a Buda matalo"
Para quien solo tiene devoción esta declaración es terrible porque lo trastoca todo. Pero su efecto depende de la mentalidad y de las capacidades de quien la escucha. Si la persona es fuerte, tendrá capacidad para para liberarse verdaderamente de toda autoridad, sea cual fuere, y cumplir en sí la última verdad. La verdad es la propia realidad, no los conceptos. Si nos aferramos a los conceptos y los consideramos la realidad, perderemos la realidad.
Por eso hay que "matar" los conceptos para que la realidad pueda realizarse y revelarse. Matar a Buda es sin duda el único medio para ver a Buda. El concepto que nos hayamos formado de Buda impide ver al propio Buda.

Thich Nhat Hanh
Monje Budista zen

Texto extraído de su libro: "las claves del zen" Edit: Neo Person.

NOTA: Lo que aquí el Maestro nos comparte es una práctica que se aprende a través de zazen la que a su vez se realiza con la guía de un Maestro o instructor correctamente formado quien nos instruye a los efectos de que podamos ver y comprender los procesos mentales que hemos cultivado y que llamamos hábitos, a los efectos de poder ir soltando todos los conceptos, prejuicios e ideas pre concebidos que a diario ponemos sobre los otros, las cosas e incluso, nosotros mismos, detrás de los cuales se nos revelará el buda que ya somos como también la realidad exactamente como ES y no, como casi siempre queremos que sea.

La práctica de zazen constituye la práctica fundamental en el zen coma también, la observación de los preceptos (evitar matar, robar, calumniar o mentir, ejercer actos sexuales que dañen la dignidad de los involucrados y no intoxicarse con químicos o cualquier otra cosa que nuble la visión correcta de la realidad) También se enseñan las seis Paramitas, palabra que puede traducirse como "cruzar a la otra orilla o trascender" y que son: Generosidad, disciplina, paciencia, diligencia, meditación y sabiduría.

Todos estos elementos se van conociendo y practicando diariamente a cada paso, a cada respiración durante zazen sentado, parado, andando o acostado.

Publicado por Claudio

jueves, 2 de noviembre de 2017

Lo invisible a los ojos

La frase con la que titulo ésta entrada a mi blog, por demás conocida pero, quizás no siempre comprendida o sentida, es a la que apelo para contar lo que las palabras no podrán lograr explicar nunca. ¿Contradictorio? a caso, ¿ no lo es la vida misma?
Entonces, ¿qué contar a cerca de un grupo de personas que puestas a juntarse para "mostrar" una tarea emprendida por cada uno desde tiempos diferentes pero con el mismo respeto hizo posible tamaña experiencia de CHI o energía vital y humana?
¿Qué decir de los ojos húmedos y la sensación contundente en el cuerpo de muchos de los presentes al evento, por la energía que emanaba del corazón de cada uno de mis alumnos aunque no se lo propusieran intencionalmente?





Lo que puedo decir es que cada uno de los alumnos fueron dando no solo lo mejor de sí mismos para que juntos logremos un estado de unión y amor que a estas alturas se vive como un solo grupo aunque, y por razones horarias, laborales o de otra índole, cada uno pasa por la escuela Senderos del Ki en diferentes días, lugares y horarios sino, lo que sí puedo decir es que lo que cada uno aporto, estuviera o no presente en la muestra de Chi Kung del último domingo 29 de octubre fue, compromiso, responsabilidad, ganas de compartir, risas, juegos, temores, dudas. Todo el espectro de emociones humanas estuvo día a día mostrándose hasta donde cada uno se lo permitió, al punto de que no faltasen  los temblores de aquellos que no pudieron por ahora, ir más allá del lugar que ocupan en sus cuerpos como también, el tránsito hacia ese sí mismo que por mucho que se lo intente esquivar está ahí o aquí, en éste metro cuadrado que ocupamos para decirnos: "no temas que éste soy yo o sea vos y estoy acá para decirte lo mucho que te amo y lo demasiado que extrañaba que me supusieras lejos o inexistente".

Nada concluye en una presentación, más que la presentación misma. Por el contrario, el camino que todos trazamos poco a poco y que no podemos especificar con exactitud en qué momento de la larga noche de los tiempos comenzó  y menos aún hacia dónde nos llevara pero que sí vamos comprobando se encuentra bajo nuestros pies, es un eslabón más hacia un despertar que cada quién conocerá a medida que avanza, se detiene o retrocede pero, no para estancarse sino, para encontrar el impulso necesario que lo dirija cada vez más hacia esa condición que no es otra que, la de ser felices y evitar el sufrimiento. Que así sea.

Como diría mi querido amigo y maestro Damián: "Que lo que hagas sea con amor" Y cuando con amor se hace, se alcanza a sentir cómo todo el universo danza y nosotros en él.

Gassho

Claudio Daniel Rios

viernes, 27 de octubre de 2017

La Sabiduría Noble





"El principio descansa en el reconocimiento de que el mundo externo es sólo una manifestación de las actividades de la mente misma, y que la mente se apega a esa manifestación como mundo externo simplemente por sus hábitos de discriminación y razonamiento falso. El discípulo debe de tener el hábito de mirar todas las cosas honestamente. El debe reconocer el hecho de que el mundo no tiene naturaleza propia, que es no-nacido, que es como una nube pasajera, como un círculo imaginario, hecho por un agitador giratorio, como el castillo de los Gandharvas*, como la luna reflejada en el océano, como una visión, un espejismo, un sueño. el debe llegar a comprender QUE LA MENTE EN SU NATURALEZA -ESENCIAL no tiene nada que ver con la discriminación, ni la causa-efecto; no debe escuchar los discursos basados en los términos y calificaciones imaginarias; debe entender que la Mente Universal en su pura esencia es un estado de no imagen, y que es solo por las corrupciones acumuladas en su apariencia, que la propiedad del cuerpo-morada es obra de sus manifestaciones, que en su naturaleza pura es intocable e inafectada por tales cambios como el surgimiento, la permanencia y la destrucción; debe entender completamente que todas esas cosas llegan con el despertar de la noción de un ego-alma y su consecuencia mental. Por lo tanto, Mahamati, deja que esos discípulos que desean entender la Sabiduría Noble a través del vehículo del Tathagata* desistan de toda discriminación y razonamiento erróneos a cerca de la personalidad y su mundo sensorial o a cerca de tales ideas como la causa-efecto, el surgimiento, la permanencia y la destrucción, y se ejerciten ellos mismos en la disciplina de dhyana (zazen) que guía a la comprensión de la Sabiduría Noble".

Extracto del Sutra Lankavatara. Se ha dicho que Bodhidharma entrego éste Sutra al lider de sus discípulos, Hui-k´e conteniendo la Enseñanza Esencial del Zen.

*Gandharvas - Un tipo de deidad mitológica.
*Tathagata: Término utilizado por el Budismo para referirse al Buda en cuanto principio espiritual más que como persona.

Publicado por Claudio

viernes, 20 de octubre de 2017

Lo que ya somos





Espiritualidad no son tus cuencos, supuestamente tibetanos.
Espiritualidad eran las cacerolas de mi abuela donde cocinaba guisos, pucheros, abrazos y besos.

Espiritualidad no es la estatua de buda comprada en Tailandia para que haga juego con tus sillones de rattan.
Espiritualidad era la radio spica que mi abuelo un cierto domingo apago enojado porque independiente había ganado pero... jugado feo, sin brillo ni poesía.

Espiritualidad no son tus clases de yoga o pilates de velas y cañas importadas de algún spa exclusivo de Belgrano.
Espiritualidad era rolar por las barrancas del parque Lezama envueltos de pasto y carcajadas.

Espiritualidad no es asistir vestida con un sari hindu a la costosa conferencia de algún Guru con título honorario..
Espiritualidad es escuchar, de alma a alma, a tu amigo mientras te habla a tu lado.

Espiritualidad no es acudir a grupos esotéricos de autoayuda.
Espiritualidad es cuando en casa alguien necesitaba una mano y no faltaba vecino que se negase a ofrecerla.

Espiritualidad no es andar colgando en la casa ni en el cuerpo amuletos o talismanes chinos que ayuden a espantar oscuros vientos.
Espiritualidad es mirar la lluvia mojando las baldosas, las hojas del helecho al tiempo que lava los miedos.

Espiritualidad no es danzar extasiado de delirio místico y psicodélico.
Espiritualidad era cuando la chica que tanto nos gustaba, al fin nos dejaba tomarla de la mano para bailar un lento.

Espiritualidad no es comprar por internet técnicas de mindfulness con las que llegues a ser un gran empresario o deportista de elite.
Espiritualidad es mirar a los ojos a tus padres y decirles lo mucho que les agradeces por haberte dado la vida. La vida que ahora te ocuparas de amar y honrar incondicionalmente para luego entregársela a tus hijos sin pedirles nada a cambio.

Espiritualidad no es lo que haces ni lo que tenes; espiritualidad es lo que ahora, exactamente ahora ya sos porque nada te falta. Para descubrirlo no hagas viajes caros y absurdos, ni malgastes tu tiempo y energía en pócimas milagreras; tranquilo,aquieta el andar, respira en la calma de este momento irrepetible y perecedero dejándote mecer por el pulsar infinito y único de un universo que probablemente, jamás llegaras a conocer ni imaginar pero que yace en tus más profundas entrañas y que no es otro que vos mismo hermoso e imperfecto.

Nota: Mi total y más profundo agradecimiento a los Maestros y Maestras que entregaron su vida a cultivar y transmitir las herramientas necesarias de la más excelsa de las espiritualidades que no es otra, que conocerse a uno mismo.
Ellos no hicieron hincapié en la actividad en sí misma convirtiéndola en un producto de mercadeo como si, en el proceso de aprendizaje a través de dichas disciplinas.

Claudio Daniel Rios

miércoles, 11 de octubre de 2017

Pequeños universos





A cada paso que doy por las veredas del barrio, la vida explota de entre las baldosas en brotes de hierba que no se detienen y se diseminan sin límites. Una planta asomada por la rajadura de una pared de otros tiempos, un racimo de hojas pequeñas color bordo que se deja descubrir por el costado roto de la caja de luz de un vecino.
Restos de un tronco que algún desamorado arranco casi de cuajo pero que no se resigna a dejarse morir, muestra pequeños hongos e hileras de tallos largos y firmes que se disgregan en múltiples hojas verde/ amarillas alzándose a la luz. Pétalos de flores silvestres lilas esquivan los restos de un auto abandonado y se alargan para alcanzar al sol por alimento y de pura utopía.
.¡Cuanto acontece de manera incesante!; cuanto espacio colmado y hablando la lengua del silencio.

Toda la vida parece decirnos mirame, levanta la cabeza de tu celular por un ratito, y mirame. Mira cómo me despliego delante de tus pasos apresurados, de cara a tus interminables preocupaciones y al miedo que a diario le compras a los diarios. Pero no, la vida no tiene ese propósito. No está pendiente de vos o de mi aguardando a que nos enteremos que está sucediendo  justo aquí y en todos lados.La vida no tiene ningún otro asunto de que ocuparse que, simplemente ser. Nada más zen que la vida.

La vida en sus interminables afectos y efectos solo se la puede captar hasta quedar empapado en ella, cuando se comienza a desandar. A desandar ideas, creencias, expectativas, mandatos. Cuando se va soltando toda certeza y se comienza a habitar la agridulce realidad de la incertidumbre y uno se deja entonces, mecer por lo que sucede, por lo probable, por lo a penas palpable y por la muerte que no se cansa de aparecer mientras nos distraemos en chucherías mesiánicas de esas que construimos a fuerza de dejar la vida misma para que otro, algo después, se la guarde.
La vida a estas alturas de la práctica, del aprender a vérnosla con nuestras sombras, va dejando para las charlas de café las diferencias y los debates porque sin siquiera buscarlo se nos aparece siempre igual, cambiante y por todos los flancos. Tan igual que ya no hay yo, ni vos, ni nosotros, ni nada que se deje nombrar; tanto que, hasta la palabra se adormece, el intelecto se apaga, quedando a campo traviesa el corazón para jugar sin marcar la cancha de otra cosa que no sea de pura consciencia.
Consciencia plena de toda mancha porque, después de todo, la mente, del mismo modo que un espejo, lo refleja todo y de nada se apropia. Con qué quedarse si todo pasa y pasa.
Cada gota de agua se escurre sin mojarla, como tampoco el fuego la quema. La mente Budica es tu mente exactamente como está ahora, arremolinada de ilusiones y transparente como el cristal de piedra jamás encontrado.

No hay modo de volver a percatarnos que somos el pulso original sin embarcarse en las profundidades del inmaculado Tao; sumergiéndonos en el barro o en la tumba donde el pequeño yo cae de puro espanto y hartazgo. como cae el telón al final de la obra a los pies del escenario.
Y es al practicar zazen que el Tao. el que todo lo crea, lo envuelve y lo devuelve, lo avienta y lo entierra, se manifiesta inmensurable en una mínima brizna de pasto.

Claudio Daniel Rios


viernes, 6 de octubre de 2017

¿Mindfulness?



Si al practicar mindlness el único objetivo que se enseña o se busca es alcanzar metas personales entonces, no se estará practicando correctamente la atención plena sino, una nueva forma de egoísmo donde, ganados por la fascinación de algo "espiritual" no percibiremos que tan solo se trata de un cambio en el objeto de deseo y no de una verdadera transformación humana.
Una actividad presentada de éste modo es muy acorde a estos tiempos donde se busca casi milagrosamente, alcanzar resultados inmediatos y altamente competitivos sin medir, la mayoría de las veces, el daño que ello involucra para uno y los demás.

La meditación correcta es aquella que incluye en todo momento el evitar dañar a quienes nos rodean o con quienes estamos en relación directa o no por eso, cuando así se practica no se la llama meditación sino, zazen.

Zazen es una práctica única pues nunca, desde el Buda Sakyamuni hasta nuestros días, se pensó a la hora de sentar en zazen, en buscar un beneficio propio debido a que se comprendía que dicho bienestar solo se alcanzaba cuando a la hora de realizar cualquier acción diaria, palabra o pensamiento, se velaba por evitar perjuicios a los seres vivos como al planeta. Razón por la cual es común escuchar a los maestros zen decir: "zazen se practica para el bien de todos".
Tomemos como ejemplo el caso de un hombre que se haya enfermo y utiliza más tiempo en quejas y reclamos que en ocuparse de mejorar su salud. No pasara mucho tiempo hasta que sus familiares o amigos comiencen a fastidiarse de tal situación, mermando tanto sus ganas de colaborar como su espíritu por permanecer equilibrados. En sentido inverso, cuando el paciente hace su parte en la recuperación poniendo respeto y amor sera precisamente eso lo que estará depositando en sus seres queridos.

Volviendo a mindfulness, como hoy se denomina a la utilización de la meditación con fines terapéuticos, es respetable y hasta loable buscar en ello un medio a través del cual la persona pueda resolver o atenuar sus problemas de salud, sobre todo a nivel mental y emocional. Sin embargo, si el foco está centrado solo ahí y no se explica y, mejor aún, no se comprende que, no hay modo alguno de que lo que nos sucede se deba únicamente a nuestro hacer personal sino, a una compleja red de iinterrelaciónes con el medio entonces, se estará cayendo en un error el cual, tarde o temprano, se presentara ante el paciente cuando compruebe que no era suficiente con cambiar uno sino también, era preciso aprender a encontrar las herramientas que permitan ver con claridad que el juego de la vida tiene múltiples actores y que cada uno de ellos juega su parte.

Todos estamos viajando en el mismo barco, razón demás para comprender que la atención que sí ha de comenzar aplicarse en uno, (si no me comprendo y conozco no podre hacerlo con mis pares), es imprescindible que se la sepa llevar hacia los otros de modo de poder aprender a vérnosla con situaciones que en ocasiones podremos acompañar y resolver y en otras,  solo dejar hacer porque no se encuentran a nuestro alcance o dentro de nuestra responsabilidad.
Esto en el Budismo se llama, compasión. Sentir con el otro. Sentir el peso de la vida en la carne de ese otro ser humano que, aún con sus diferencias respecto de las nuestras, es igual a nosotros pues, su energía emocional se expresa del mismo modo aunque ocurra por causas distintas.
Ofrecer por el que ahora no puede, nuestra comprensión y entrega durante la práctica para su bien existir y hacer.





En pocas palabras, lo que se vuelve una situación de distrés (estrés negativo) por no haber podido evaluar  y ejecutar una correcta relación con el entorno, requerirá como primera medida observar sin juicios o críticas la burbuja falsa de: "conmigo alcanza" aprendiendo a reconocer quiénes somos respecto de quiénes decimos ser y eso es posible durante la práctica de zazen en solitario como al animamos a volver a la tribu,  a la comunión con la vida en todas sus manifestaciones.
Si el estar solo y en silencio no es para vernos, para comprendernos y comprender y así aceptar, crecer y continuar elevando la consciencia humana por favor, estar más atentos porque nos estaremos evadiendo una vez más con ilusorias promesas de despertar que solo nos dejarán durmiendo una siesta demasiado lánguida y carente de verdadera vida.

Zazen ha sido y es, la única práctica que permite atravesar en cuerpo y alma lo que aquí menciono.
Zazen no se practica para obtener premios o méritos. Zazen, al momento de estar presentes con lo que ES, se torna es en sí mismo estar despiertos. "Práctica y realización suceden a un mismo tiempo" nos recuerda el Maestro Dogen

Zazen es una práctica de acceso a ver lo que es en su contexto real permitiéndonos atenderlo objetivamente sin que por ello debamos forzarnos a evitar las diferentes expresiones que nos caracterizan como humanos, como son las emociones o los pensamientos condicionados porque, de lo contrario, solo estaremos volviendo a errar.
No somos individuos a los que les basta una buena arenga para desempeñar responsablemente nuestro rol en la vida. Somos una comunidad que no podría existir sin esa esencia que nos vuelve conscientes de que si no aprendemos a compartir y a compartirnos, estaremos condenándonos a desaparecer del mismo modo que por el exceso de individualismo, hemos contribuido a hacer desaparecer a tantas otras formas de vida como también a contaminar los elementos más esenciales como son el agua, el aire y la tierra.

En última instancia, vale menos el nombre que le pongas a tu práctica como si el tener bien claro que, si no involucras a los demás en ello para un bien común entonces, mejor seguir con la vida tal y como ha sido hasta ahora que volcarse irreflexivamente a una práctica de sospechosa espiritualidad, por muy bien vestidita de adornos orientales o exóticos con los que nos la presenten.

Claudio Daniel Rios

sábado, 30 de septiembre de 2017

Cerezos en primavera: Nuestro Dojo





Me complace compartir con ustedes la práctica del día de hoy donde inauguramos el nombre de nuestro habitual Dojo de práctica zen "Cerezos en Primavera"

Un lugar de práctica es mucho más que un nombre, es un espacio donde se hace posible aprender a compartir las enseñanzas de la Vía de Buda juntamente con cada persona que se acerca e ingresa al Dojo donde, entre todos, vamos caminando juntos aunque, al mismo tiempo, cada quien aprende a dar su propio paso.

La denominación Cerezos en primavera surgió como homenaje al Maestro Dogen (1200 - 1253) Japón, fundador de la escuela de Budismo Soto zen quien, en varios de sus muchos poemas solía hacer referencia tanto al árbol como a esa estación del año.
Por otra parte, el nombre alude a mi especial relación con los árboles, sin ir más lejos basta observar el nombre de éste Blog, siendo el cerezo una especie de gran belleza de la cual gusto hace muchos años.
Por último, y en el sentido propio del zen donde las palabras huelgan, nada más contundente y que no requiere explicación alguna es, justamente, que los cerezos florecen en ese período estacional o sea, lo que ES, ES.




Gassho a todos los que participaron y sepan que las puertas del Dojo están abiertas para todos aquellos que sientan la necesidad de cultivar el zen a través de zazen.

Nota: Especial agradecimiento a Graciela Nazar y a Adriana Etusho.






Claudio Daniel Rios

jueves, 28 de septiembre de 2017

Zazen bus






Terminaba de tomar unos mates cuando caí en la cuenta de que si no me iba pronto llegaría tarde a mi práctica de zazen. Salí de casa y me dirigí a tomar el colectivo que me llevaría hasta el centro subiendo uno que hace menos paradas para evitar demorarme más de la cuenta.
Al ascender  note que el conductor, quien respondió a mi saludo con una sonrisa, conducía sin ninguna prisa como si fuese un domingo de pleno sol y paseo.
Mi cabeza, al notar la lentitud con la que nos trasladábamos, comenzó a elucubrar nefastos finales del tipo: "hoy me pierdo la práctica", "si no se apura no llego", etc.
Mi impaciencia no hacia mas que buscar trasladar mi error de cálculo al chofer quien, después de todo, solo hacia su trabajo.

Un instante después me detuve a ver esos pensamientos observando su inconsistencia pues, se trataba solo de suposiciones, de profecías que no se cumplirían por sí mismas si tan solo las dejaba seguir de largo y me atenía a hacer lo único que se puede hacer una vez que ya estamos viajando hacia nuestro destino, esperar.
Permanecí sentado y respirando tranquilo mientras mi mirada se percataba de cómo el sol jugaba a las escondidas entre enormes nubarrones y se perdía al final del riachuelo; o el verde intenso en los árboles luego de la lluvia del día anterior. Hasta me traslade por unos segundos a un  pasado no tan remoto de una ciudad que aún cobija cúpulas hermosas, plantadas de cara al cielo y bien dispuestas a no desaparecer aunque muchos ni siquiera noten su presencia.

Como corolario, cuando me levante para descender del colectivo, la puerta se abrió con suma lentitud lo que provoco que sonriera diciéndome: zazen completo.
Baje y aunque apresure un poco el paso llegue a mi práctica a horario para adentrarme en ella junto a mis compañeros y al sensei Senpo Oshiro.

No hay en este relato más secreto, por así decirlo, que el hecho de observar cómo la mayoría de las veces quedamos atrapados en un enjambre de ideas, pensamientos o recuerdos que en sí mismos carecen de toda sustancialidad o realidad pero que de tanto atenderlos y estimularlos se acumulan, crecen, cobran vida moldeando la nuestra quedando sujetos a lo que no es verdadero mientras que lo que ES, sucede sin que muchas veces nos demos cuenta.

Practicar zazen formalmente en un grupo de práctica semanal, ayuda para que luego, en la vida de todos los días, podamos también realizar zazen y aprender a reconocer en ello lo muy valioso que se torna estar presentes y vivos en lugar de apesadumbrados por fantasmas y a penas subsistiendo.

Claudio Daniel Rios


martes, 19 de septiembre de 2017

La energía grupal

"La energía de practicar en grupo alienta, estimula la práctica de cada uno, pudiendo así superar las dificultades que se pudiesen presentar"


2003 Concordia


Motivado por estas palabras que mi amiga y monja budista Adriana Etusho compartió  en su facebook, y por una foto que mi Maestro Carlos Trosman también compartió en el suyo y que aquí les muestro, es por lo que quiero sumar alguna breve reflexión basada en mi experiencia tanto como alumno como cuando asumo el rol de profesor a la hora de transmitir conocimientos en mis clases, respecto del valor único de ser parte de un grupo de práctica.

Llevo casi veintidós años dando clases y participando de prácticas de meditación zen a través de las cuales he podido vivir diferentes situaciones donde cada una de ellas ha ido aportando su cuota de crecimiento humano y personal; razón demás para estimular a que siempre se tenga en cuenta la importancia de ese otro humano que, como sucede con cada individuo dentro de un grupo, aportara tanto sus necesidades, capacidades, deseos, temores y limitaciones como el enorme capital humano que se revela luego de un considerable tiempo de trabajo, paciencia y perseverancia.

Ese otro que en la sumatoria de partes hace al grupo, posibilita con su energía que se vuelva un solo cuerpo cobrando una vida que le es propia sin que por ello queden anuladas las individualidades que lo componen. Por el contrario, son esas diferencias las que bien comprendidas y mejor llevadas, ayudan a darle aire y vitalidad a ese grupo/cuerpo, por decirlo de algún modo, el combustible necesario para un desarrollo que, en el mejor de los casos, confirma la frase del zen que dice: "zazen se practica para beneficio de todos y no solo para el de cada uno"

Lo tribal, lo comunitario, la shanga, palabra sánscrito que se traduce como: comunidad de practicantes, es lo que ha permitido a la humanidad llegar hasta nuestros días tanto para construir como  para todo lo contrario. Es decir, no puede negarse ni sería posible una evolución humana sin el otro, sin la capacidad de sociabilidad que nos caracteriza. Por mucho que el perverso sistema de consumo y materialismo que destaca al mundo por estos tiempos insista en hacer creer, a quien así lo necesite creer, que cada uno solo en su casa y subsistiendo a base de "delivery" alcanzara la felicidad buscada, no habrá forma alguna de que ello se realice ni que continuemos aprendiendo y creciendo sobre este planeta si no es comprendiendo que sin el otro y la naturaleza de la que somos parte intrínseca, estaremos condenados a desaparecer.
A propósito de esto último, y considerando el momento actual donde el egoísmo prevalece mostrando los dientes de un desprecio casi fascista por el otro, por el "diferente" al que se lo deshumaniza producto de que quién así lo hace se ha deshumanizado primero, es donde más apelo a la convocatoria amorosa y respetuosa de que cada uno de los seres que pueblan nuestras clases, ayude a que la balanza recupere algo de su armonía perdida participando activamente de estas pequeñas comunidades de practicantes las cuales, para algunos podrá parecer de  poco aporte a tanto desmadre pero, es estando en ellas y solo en ellas donde se acaba comprobando en la propia piel el valor inenarrable que dicha convivencia dentro de los espacios de clases tiene, como también cuando lo aprendido sobrepasa las puertas de esos recintos alcanzando la vida íntima de otras gentes pues, lo que aprendemos a darnos con amor y respeto crece al punto de ser precisamente eso lo que se sabrá dar a los propios y ajenos con los que nos vinculamos a diario.

Si no estás, no te perdés necesariamente de nada pero, tampoco te estarás alimentando de nada de lo mucho y rico que en esos grupos de seres latiendo en su inmensa y vulnerable humanidad somos capaces de darnos y ofrecer.

Gassho


2011 Toma de preceptos

Abrazos en la calle



Clase de chi kung Pque Lezama 2015


Noviembre 2016



Muestra de Chi Kung 2017




Claudio Daniel Rios

sábado, 9 de septiembre de 2017

Ofrendas: "De corazón a corazón"




A Graciela Nazar por su generosidad sin la cual nuestro espacio de práctica, su casa, no sería posible.

Hoy, 9 de septiembre, hemos tenido la bendición de participar de una ceremonia denominada Trasncripción de Sutras que realizamos en nuestro Dojo Zen "Cerezos en Primavera".
La lluvia que por momentos arreció sin piedad, lejos de obstaculizar la llegada de la gente al Dojo, nos nutrió de la energía necesaria para que las ofrendas creciesen en nuestros corazones hacia el corazón de aquellos seres humanos a quienes iban dirigidas.

En particular, quiero agradecer la presencia de todos y cada uno de los practicantes que participaron del encuentro, no solo por venir sino, por el respeto y el amor brindados.
Especialmente agradezco desde mi alma a mi amiga, hermana del Dharma y Maestra, la monja Budista Adriana Etusho quien nos ofreció la realización de este evento y sobretodo, por su inmensa sabiduría y compasión.
Por otra parte, la presencia en nuestro Dojo de Adriana Etusho es una brisa plena del camino que vengo transitando desde hace varios años y me insta a no ceder en mi práctica como a compartirla con todos los seres que así lo deseen para que juntos, podamos continuar aprendiendo y evolucionando.

Aquí les comparto alguna de las fotos que tomamos al final de la ceremonia.







La ceremonia de ofrendas y su origen

En el budismo existen diferentes tipos de ceremonias que se realizan para el bienestar de los seres queridos sintientes, por ejemplo familiares o amigos. En particular en Japón durante el décimo quinto día del séptimo mes se realiza una ceremonia de ofrendas para los difuntos (transcripción de Sutras, textos sagrados)

Los registros indican que esta ceremonia se realizó por primera en China en el año 538 y en Japón en el año 657. es curioso que no surgiera in India sino en el país oriental, lugar donde sus habitantes tienen como valor inestimable la devoción filial.

El episodio del cual surge esta ceremonia data del momento histórico en el cual vivía Buda Siddharta Gautama en involucra directamente a uno de sus principales discípulos: Mogallana.
Mulian, como también se lo conoce, trató sin éxito, de utilizar sus poderes sobrenaturales para salvar a su madre fallecida, Shoday-ryo, quien sufría el estado de las entidades hambrientas debido a la codicia y avaricia que poseía durante su tiempo de vida.

Mulian intento una y otra vez liberar a su madre pero todos sus intentos fracasaban e incluso le impartía a la mujer mayores sufrimientos.

Él estaba sumido en un sentimiento de impotencia y dolor, hasta que decidió recurrir a su maestro Shakyamuni Buda, quien lo instó a ofrecer cien clases de alimentos a los monjes, el décimo quinto día del séptimo mes, (último día de retiro de los monjes que dura tres meses durante la estación de lluvia) Mogallana siguió el consejo de Buda y su madre pudo aliviar su dolor.

Claudio Daniel Rios


jueves, 31 de agosto de 2017

Tiempos...




Tiempo oscuro
tiempo ciego
tiempo negado
¿Tiempo para ver?

Tiempo  ruidoso
tiempo aturdido
tiempo gritado
¿Tiempo para escuchar?

Tiempo tragado
tiempo asqueado
tiempo vomitado
¿tiempo para saborear?

Tiempo rancio
tiempo inmundo
tiempo ahogado
¿Tiempo de frescura?

Tiempo golpeado
tiempo empujado
tiempo manoseado
¿Tiempo para abrazar?

Tiempo reaccionario
tiempo mecanizado
tiempo descerebrado
¿Tiempo para reflexionar?

Tiempo odiado
tiempo apegado
tiempo apropiado
¿Tiempo para amar?

Tiempo para todos
tiempo para ninguno
tiempo para pasar el tiempo
¿Tiempo para conocerte?

Claudio Daniel Rios

viernes, 18 de agosto de 2017

Versos de la muerte - Poema



El origen y el final
ni uno ni otro son verdad
¡Predicarlo a vosotros mismos!
Es como perderse dentro de los pensamientos
Como lo que para el pelo
en sueños.

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Cincuenta y cuatro años
siguiendo el camino de los cielos
Ahora por encima
sobrevolando

Haciendo añicos cada barrera
¡Asombroso!
desatar todas las ataduras
Y todavía vivo
Hundirse en el amarillo de la primavera

Maestro Budista Eihei Dogen (1200 - 1253) japón

Comentario: El Maestro Dogen, fundador de la escuela Soto Zen en Japón, la cual perdura hasta nuestros días y a la que pertenezco luego de haber tomado preceptos en el año 2011 de manos de quien fuera mi maestro Ricardo Dokyu, no buscaba en sus poemas crear un relato meramente estético o literario sino, señalar el camino del despertar según su propia experiencia y práctica.
Elegí estos poemas porque por una parte señalan precisamente el final de su vida, murió a los cincuenta y cuatro años pero también, el comienzo o la continuidad de una práctica de vida que llega hasta nuestros días y que toda vez que sentamos en zazen, refrescamos y revitalizamos junto a quienes comparten con nosotros dicha práctica y en beneficio de todos los seres sintientes del universo.

Claudio Daniel Rios

miércoles, 2 de agosto de 2017

Zazen: Postura de despertar!

"La práctica de zazen es el secreto del zen. El zazen practicado cotidianamente es eficaz para la apertura de la consciencia y para el desarrollo de la intuición. Zazen no solo desprende una gran energía sino que además es una postura de despertar. Durante su práctica no hay que querer alcanzar nada, sea lo que sea. Es solamente concentración en la postura, en la respiración y la actitud del espíritu, sin objeto"





Taisen Deshimaru: Monje Budista. (1914 - 1982)

Comentario: Por meditación se denomina a casi cualquier cosa que en realidad no lo es. No es meditación cuando el practicante tiene que ser guiado. Cuando se estimula la visualización de paisajes, formas o colores que produzcan algún tipo de relajación. Tampoco es meditación poner la atención en una vela o en sonidos repetidas veces recitados. Menos aún, buscar poner la mente en blanco.
Entonces, ¿qué es meditación? Es zazen, za (sentarse) zen (meditación). Zazen es la correcta forma de practicar la atención hacia lo único que debemos abordar para conocer, comprender y aceptar que somos NOSOTROS MISMOS. Todo lo demás si no incluye este punto central, se vuelve evasión o adormecimiento pasajero.

Es comprensible y aceptable buscar herramientas que ayuden a bajar los niveles de estrés pero, si no se atienden las causas, estaremos tan siquiera practicando técnicas para resolver los síntomas sin modificar en absoluto lo que provoca dicho estrés, insatisfacción o sufrimiento.
Observemos que rara vez quién necesita mejorar su calidad de vida se pregunta: ¿cómo llegue hasta acá? En lugar de eso lo que se pregunta es: ¿qué puedo hacer para mejorar? y la mirada acaba llevándose hacia afuera a la espera de que algo o alguien lo saque rápidamente del problema por no comprender que las causas se encuentran en l funcionamiento no siempre consciente de nuestra mente y de ahí sus muchas consecuencias dañinas o incorrectas, De tal modo que es preciso considerar que si no se indaga la mente, no habrá modo de alcanzar una comprensión clara sobre nosotros mismos y nuestra realidad cotidiana.
Por eso se menciona que zazen es sin meta u objetivo. Se practica para observarnos o, como dice el Maestro Dokusho Villalba: "Nos sentamos para sentirnos".

Claudio daniel Rios

martes, 25 de julio de 2017

Gratitud





A cerca del agradecimiento alguien dijo: "El agradecimiento es la certeza de reconocernos ni independientes ni autosuficientes, sino como parte de una comunidad extraordinaria de seres y sucesos y la celebración de estas conexiones de apoyo mutuo".

La gratitud cuando nace de pleno corazón, nos recuerda que somos porque el otro también es y no porque el otro me da algo que obligatoriamente debo retribuir; en cuyo caso, solo estaríamos frente a una negociación y no a un acto de generosidad desprendido de segundas intenciones.

Recuerdo que hace muchos años, cuando realizaba mis funciones en casa de personas que requerían de mi servicio como masoterapéuta, una señora a la que visitaba una vez por semana, una tarde de tantas me dijo: ¿por qué sos vos quien me agradece cuando la verdad soy yo la agradecida por los beneficios de tu trabajo? a lo que respondí: porque usted me ayuda a redimirme y a crecer como persona y como profesional toda vez que acudo a su encuentro.

Si algo me han transmitido el Budismo como la práctica de zazen es el aprender a observar con qué intención se hace, se dice y se piensa de modo de poder darme cuenta cuando hay un hacer por el hacer mismo, responsable y dedicado o, un hacer, decir o pensar con el criterio de obtener algo a cambio.
Si bien no podemos olvidarnos que existimos a causa de un constante intercambio con nuestro entorno, tampoco es menos cierto que la mayoría de las veces ese intercambio se vuelve solo oportunismo, dar porque me dan, querer porque me quieren y así vamos deambulando de transacción en transacción desperdiciando la capacidad de practicar la comprensión, la compasión o aquello de: "hacer el bien sin mirar a quién" o, sembrar, regar y dejar que la naturaleza o el universo hagan lo suyo.

En lo personal, siento que un acto de gratitud generado con total sinceridad, es aquel que perdura aún cuando las personas involucradas, por la razón que fuese, dejaran de relacionarse.De no ser así, valdría preguntarse si dicho agradecimiento fue realmente desinteresado o una negociación más. Lo que se comprueba si tras finalizada dicha relación lo que queda es resentimiento el cual oscurece todo lo vivido convirtiéndolo en un veneno que, curiosamente, nos tomamos nosotros esperando que le haga daño al otro...

Cuando lo único que rescatamos de un vínculo donde se supone que hubo si no amor, al menos el respeto suficiente para establecer ese contacto es rencor, bien podríamos preguntarnos, ¿qué clase de seres hemos sido mientras decíamos que nos queríamos o nos valorábamos? acaso, ¿cínicos? Porque si lo único que queda es remordimiento, ¿a dónde fueron a parar todas esas manifestaciones de agradecimiento dados por tanto bienestar logrado?

Un acto desinteresado de total gratitud no se muere nunca en el corazón de quién luego de dar, se vuelve sobre sus pasos dejando que todo siga su curso. Esta práctica es la que desde épocas remotas los chamanes y maestros conocían como la verdadera manera de conectar con nuestras necesidades en lugar de vivir reclamando y pidiendo cual mendigos por no comprender que estar agradecidos es, en sí mismo, todo lo que se requiere para que a su tiempo nos vayamos acercando a lo que anhelamos y amamos.
Pero para poder poner en funcionamiento las cosas en favor de la vida, hay que preguntarse ¿qué puedo dar? en lugar de, ¿qué quiero?

Por último, cierro completando las frases del comienzo cunado su autor dice: "Quienes son ingratos o se sienten agobiados por la bondad de los demás no se percatan de la interconexión de todas las vidas y levantan barreras de ignorancia y egoísmo a su alrededor para aislare del mundo".
Y concluye: "Las causas de la ingratitud son: No reconocer los beneficios recibidos, menospreciar esos beneficios, la absorción en nosotros mismos y el olvido".

No hay mayor gratitud que practicar el evitar hacer el mal, tratar de hacer el bien y respetar toda forma de vida.

Agradezco a todas y cada una de las almas con las que me e vinculado a lo largo de mi vida porque sin esos encuentros, no sería quien soy ni estaría donde hoy me hallo.

Claudio Daniel Rios

domingo, 16 de julio de 2017

Como en el Dojo





Como en el dojo de práctica, también en la vida...
se percibe la postura corporal
se ven los pensamientos
se siente la respiración
se escucha el decir
se observa el hacer

La primavera como el invierno
se gestan en el mismo árbol.

Claudio Daniel Rios

Comentario:  Cuando lo que se transmite de manera silenciosa durante las prácticas en el Dojo o sala de meditación, no se practica en el diario hacer, es porque aún nos encontramos en la etapa de estar más ocupados en lo que queremos alcanzar que en lo que ahora mismo está sucediendo.

Dojo: También se designa con éste nombre a las salas donde se practican artes marciales.

domingo, 9 de julio de 2017

La palabra, ciega





La luz no está en las palabras
La luz
está en la oscuridad.

El Maestro
sentado en su cueva
aguarda sin esperar
a que un día
entres.

Claudio Daniel Rios

Comentario: Las palabras jamás pueden explicar lo que ES.
Lo que ES (naturaleza original), no puede encontrarse en ningún lugar más que en uno mismo.
Zazen o meditación sentada, es la postura correcta a través de la cual, todo se revela.

martes, 27 de junio de 2017

Cuento breve





Era un hombre de un barrio cualquiera atareado en la tarea de atarearse, convencido hasta el tuétano que todo lo que quisiera obtener dependía de él y nada más que de él. Hasta que un buen día, acabo inmovilizado por un ataque de pánico.

En la vereda de enfrente del mismo barrio, vivía una mujer que mantenía la fuerte y devota creencia de que todo lo que acontecía y anhelaba en su vida estaba únicamente en manos de Dios, hasta que una mañana cualquiera, despertó ahogada en una profunda depresión.

Como es de suponer, nada de esto les ocurrió repentinamente y mucho menos por azar. Ambos, cada cual a su modo, vivía incansablemente para timonear la nave de sus sueños, la que los conduciría al éxito o al paraíso. Pero la naturaleza, implacable como siempre, los zamarreo de orilla a orilla hasta dejarlos despojados de ropa y argumento pero no sin una buena dosis de amor, si es que a la naturaleza le cabe éste sentimiento, diciéndoles: "Tranquilos que tan solo han orientado equivocadamente su brújula y por eso ahora todo está en su justo sitio: No teman que pronto amanecerá. Solo una práctica les sugiero: mediten. Mediten mientras sufren y se lamentan,
Mediten durante  el invierno helado e impenetrable, al fregar los pisos y hasta cuando se queden sin aliento Quizás así comprenderán lo trascendente e irrepetible de éste momento"

Y así sucedió, mientras el mundo seguí su propio curso y el resto del vecindario continuaba deambulando por su largo sueño. el hombre y la mujer se atrevieron a cerrar los ojos y a mirarse por primera vez; cada uno asomado a su pendiente y sin tiempo para deseos superfluos.
Con el transcurrir de los días y aunque les costaba creerlo, algo en ellos se sentía cálido y bello.
Entonces sonrieron como cuando de chicos sonreímos porque sí y sin demorarse salieron de sus casas y en la mitad de la acera se abrazaron, rieron y lloraron en mares de profunda dicha porque llegaron a comprender que con el Universo, Dios o el Tao, se trabaja, se vive, se ama y se muere en equipo.
Que es suficiente con saber desde el corazón lo que de verdad se quiere y simplemente hacerlo.
Luego soltar el mensaje y confiar que, el resto lo hará lo eterno; eso que no se puede nombrar y que también llevamos dentro.

Claudio Daniel Rios

martes, 20 de junio de 2017

¿Unir cuerpo y mente?





En casi ventidos años de trabajo no fueron pocas las ocasiones donde esta frase retumbo en el espacio de clases cuando alguien llega a las prácticas convencido de que haciendo chi kung o zazen, podrá unir la mente con el cuerpo, el cuerpo con el alma o similares.

Al observar cómo cada persona va mostrándose a través de su cuerpo lo que aprecio es que lo que les da la impresión de vivir como si estuviesen separados de eso que llamamos alma o espíritu, es la percepción de que la mente, las emociones, o el sostén físico y psicológico según se trate, fueran compartimentos individuales y estancos. Como si pudieran solo remitirse a pensar sin sentir o a desear sin necesidad de lógica o consciencia.
Los humanos funcionamos básicamente en sintonía en tres zonas corporales a saber: La cabeza con su cerebro lógico, racional e intelectual, el pecho donde el corazón y los pulmones que permiten la expresión emocional y el plexo solar que incluye el abdomen y la zona genital como áreas vinculadas a las necesidades básicas de alimento, cobijo y placer.

Cabe aclarar que no hay modo de definir estrictamente una zona del cuerpo para cada capacidad o experiencia sensorial (cuando nos duele la cabeza se refleja en todo el cuerpo, del mismo modo que, cuando sentimos una emoción intensa como alegría o miedo, notamos cómo éstas bañan todas nuestras células). Sin embargo y a los fines de explicar el motivo central de ésta artículo que es indagar en si hay algo verdaderamente separado o no, los invito a indagar en esos sectores cuerpo/mente/corazón para poder acceder con más simpleza el punto en cuestión.

Si la mente con su capacidad de pensar y razonar ocupa el primer lugar, es probable que nos encontremos frente a alguien que le resulte difícil expresar abiertamente sus emociones porque todo debe ser primero sopesado y medido para así sentir que se tiene el control.
Si por el contrario se tratase de alguien predominantemente emocional o como decimos vulgarmente, "no tiene filtro" su hábito sera el de despacharse a gusto sin pensar ni medir las consecuencias.
Ahora, si de vivir por y para el placer se trata, la zona que acumulara mucho más chi o energía será el abdomen y los genitales entendiendo que, si no hay diversión en lo que se hace o se tiene, "no hay vida".

Si observan con detenimiento notarán que en los casos mencionados lo que se mueve y se busca, aunque no siempre a consciencia, son actividades, objetos o relaciones materialistas.
Materialistas porque el que prioriza actuar desde la razón antes que desde los sentimientos o el placer, está buscando suelo o base para sostener su realidad o su "verdad" inquebrantable. Quien arrebata de emoción o sea, de sentimientos descontrolados, también busca suelo, algo así como quién dice: "por acá no pasas" o "así soy yo, si te gusta bien y si no también". Y el tercer caso se puede explicar por ejemplo, en un comprador compulsivo o en los que con todo buscan hacer negocios y obtener ganancias.





Con estos comportamientos lo que se trata de establecer es un sistema de compensación a través del cual se pueda continuar viviendo a riesgo de dislocarse de la realidad la que más tarde o más temprano acabará quebrándose por querer introducir a la fuerza un círculo donde a penas entra cuadrado pues, lo único que obtendrá será frustración o aflicción.
Es justamente cuando nos quebramos o nos agotamos de sostener incansablemente una sola forma de "ser" que aparece en medio de la desazón la pregunta o el deseo presuroso por hallar el modo de unir lo que se concibe y siente como separado de...

Otro ejemplo muy propio de estos tiempos de derrumbes institucionales y humanos.
Cuando por un lado alimentamos demasiado el mundo de los bienes materiales o sea, más allá de lo necesario queriendo siempre más y no cediendo nunca nada y por otro, buscamos proyectos mentales o ilusiones esotéricas prometedoras de un supuesto reino elevado de la mugre mundana, lo único que hallaremos sera caer en la locura aberrante de partirnos por la mitad destrozando la energía primordial de nuestra especie que es, el amor. El amor representado justamente en esa mitad entre el plexo solar y el corazón. Olvidando que, corazón que late manso y decidido, está bien enraizado en la madre tierra y elevado a la creatividad sabia del padre cielo.

Entonces, ¿cómo podemos descubrir la solución frente a la idea de que nos encontramos aislados o escindidos o que, la mente está vaya uno a saber por donde y el cuerpo por acá aunque roto porque sentimos más el dolor que su completud humana? Comenzando por aplicar la atención correcta en cada gesto, palabra o sentimiento que permita hacernos notar dónde hemos creado nuestro centro de comando con la vida, si en la cabeza, el pecho o los genitales.
Por atención correcta se entiende mirar pero no juzgar porque al hacerlo quien dictamine seguirá siendo la mente condicionada a los hábitos acostumbrados generando nuevamente, una visión errada y parcial sobre nuestros comportamientos. Observarse sin ver las partes y sí el todo.
Una vez detectado el núcleo predominante, lo que de seguro requerirá trabajo y dedicación constantes, aplicaremos las herramientas de que pudiésemos disponer para equilibrar la probable carencia de energía en él o los centros menos habitados y menos conocidos hasta aquí.





La tarea a desarrollar es sumamente importante pues la armonía en éstas tres áreas y sus diversas manifestaciones de la vida se hace posible cuando  alcanzamos un diálogo sincero entre lo que sentimos, pensamos y hacemos o decimos porque al vivir en concordancia con un sentimiento genuino, un discernimiento correcto y una acción en consecuencia, es cuando logramos despertar de la desviada percepción de un cuerpo diseccionado y por ende un mundo, cercano o no, visto y vivido de igual modo.

Un ejemplo de cómo ver y conocer éstos tres centros es cuando durante una clase de chi kung practicamos el abrazo del árbol (explicado en una entrada antigua) o la apertura en lo tres Tan Tien, centros de energía que se encuentran justamente en las zonas señaladas.
También la práctica de zazen o meditación zen resulta muchas veces efectiva a este fin al hacer hincapié en estar atentos y concentrados.
La razón es simple, cuando nos exponemos a lo no habitual, se revela lo habitual.

En consecuencia, si la comprobación de que nuestro centro es más cabeza que corazón o más sexo que criterio lógico por ejemplo, una vez que nos ponemos a trabajar para reconocer la importancia de cada médula en sí misma como su vinculación con las demás, la evolución de consciencia espiritual real y concreta quedara realizada en ese mismo acto permitiéndonos reconocer que si, que nada ha estado apartado o tan lejos que precisase unirse con el esfuerzo mental que eso supone porque si cuando decimos "necesito unir el alma con el cuerpo" nos escuchásemos con atención, notaríamos el absurdo pues, ¿quién vio, midió o toco su alma para saber exactamente dónde se encuentra y así volverla a conectar con su cuerpo?. Más aún, ¿cuánto en verdad se sabe del cuerpo como para estar tan seguro de que no tiene alma o espíritu o se perdió por algún vericueto que requiera de un valeroso guerrero para rescatarla?





En rigor de verdad, si hace falta una actitud de guerrero pero para ir bien adentro y hasta el fondo de uno mismo, del abismo para verlo recordando que él también nos mirara, parafraseando a Nietzsche.
Ver, conocer, comprender, aceptar y crecer pero, esto ya lo explique muchas veces, ¿no?
Lo importante no es lo que hagas ni cómo lo hagas menos aún el resultado, lo importante es que lo que hagas y cómo lo hagas, sea verdadero.
Cuando es lo verdadero lo que se expresa, eso mismo, es unidad.

Claudio Daniel Rios

lunes, 12 de junio de 2017

Lo fuerte y lo suave





"Cuando el hombre nace es tierno y débil
y cuando muere es duro y rígido.
Cuando las plantas están vivas son blandas y flexibles
y cuando están muertas son secas y rígidas.
Por eso la dureza y la rigidez son compañeras de la muerte
y la blandura y la suavidad son compañeras de la vida.

Por eso cuando un ejercito es empecinado será derrotado.
Cuando un árbol es duro será derribado.

Lo grande y fuerte declina.
Lo suave y tierno prospera".

Lao Tse - Tao Te King





Nota: Relacionando éste texto con el hexagrama "lo echado a perder o lo corrupto"del libro de las mutaciones I Ching, representado por el trigrama montaña arriba o afuera y, el trigrama viento abajo o adentro esto significa que, toda vez que la posición externa se vuelva dictatorial o rígida con uno o los demás evidenciara debilidad por debajo o adentro (espiritual) contribuyendo con la muerte física o psicológica.
Por el contrario, cuando aprendemos a ser suaves como el viento afuera, en el mundo y firmes adentro como una montaña en meditación profunda, estaremos creando vida.
Un ejemplo: Un cadáver cobra esa condición al perder el hálito o viento de vida (adentro) quedando inerte como una montaña (afuera)

Claudio Daniel Rios

viernes, 26 de mayo de 2017

Toda comparación





Toda vez que nos comparamos con alguien, con algo o con otro país, por ejemplo, solo practicamos y acrecentamos la auto negación de lo que es o somos, como de lo que es concreto y concluyente respecto de lo que nos gustaría o no que sea. Esto se denomina evasión de la realidad o sea, no vemos lo que es para tomar consciencia de ello, lo que en sí mismo ayudaría a transformarlo atentos en la acción de ver, aceptar y responder en consecuencia.
No olvidemos que, la verdadera consciencia es acción, tiempo presente la comparación es reacción es decir, repetición de actitudes pasadas por lo tanto, repitiendo el pasado, ¿cambiamos verdaderamente el presente?
De esta manera, por mucho que a simple vista parezca que nos encontramos en otro lugar, situación o posición, solo continuaremos trasladando el problema y multiplicándolo porque aún, no se lo ve como realmente es y por ello es que no lo resolvemos.

Recordemos que, si hay luz, es porque existe la oscuridad entonces, si no admitimos lo que es desnudo de toda intención, solo estaremos ocultándolo en su opuesto complementario sin que exista transformación posible; y permanecerá allí hasta que más temprano que tarde resurja incluso, con mayor ímpetu.

Esta es la búsqueda espiritual mal comprendida y peor elaborada de aquellos que creen que lo que hay que indagar y comprender a cerca de ellos mismos (carácter, relaciones, amor, vida, muerte) se encuentra fuera de ellos es decir, en iglesias, centros de yoga o meditación como en prácticas que por proceder de oriente se las cree "espirituales" per se. .
Es la sensación y posterior percepción de estar confundidos, "fundidos con" un presente que duele o atemoriza, lo que nos lleva a "buscar/evadirnos" hacia lugares, prácticas o gurús que suponemos tienen y conocen lo que hemos perdido dentro de nosotros mismos, algo parecido a extraviar las llaves dentro de casa y buscarlas en la calle. En consecuencia y aunque en ocasiones haya que “irse” para luego volver, lo que tenemos que considerar es lo que sucede al comparar o compararnos debido al hecho de que toda comparación, en primer lugar, se sostiene en el supuesto de que algo o alguien es mejor o peor que nosotros y de ahí que su construcción psicológica se base en una idea o juicio de valor previo por lo que el pasado, del que derivan los pre conceptos, ahora disfrazado de esperanza futura, continúa prevaleciendo en las decisiones que vamos tomando a diario permaneciendo dormidos en dicho pasado sin ver y vivir plenamente el presente.
No olvidemos también que, todo lo que vemos en el o lo otro, ya sea que nos agrade o no es, en realidad, ese lado que ya somos o tenemos pero que aún desconocemos y que bien se encuentra en nuestro ser como una semilla a la espera de ser revelada a la luz de la consciencia y regada para que sus frutos alimenten nuestra bendita humanidad como la de los demás.

Un ejemplo final de cómo esto funciona sin notarlo. Decimos: “ sé que he cometido un error y me ocupare de subsanarlo” Si bien la intención es loable, lo que no vemos ni escuchamos es que es la intención misma de querer ser o hacer algo distinto lo que acaba contribuyendo a una segura repetición de los mismos errores y viejos patrones aprendidos, producto de creer que quitando el síntoma, el error, el problema o huyendo solo quedara el acierto o lo bello cuando en rigor de verdad, el error continuará ahí, al asecho para aparecer cuando la situación lo disponga por no haber podido o sabido alcanzar la claridad necesaria que permita comprender que, no se trata de no errar o acertar siempre, de ser mejores o peores que algo o alguien y si, de mirar tanto objetiva como subjetivamente, que lo que es y somos siempre estará sujeto a los dos lados de una misma situación.

Por consiguiente, la transformación surge de una observación que no busca ni quiere algo específico sino, solo observar y ver lo que es permitiendo que el discernimiento y la propia percepción actúen.

Claudio Daniel Rios



viernes, 19 de mayo de 2017

Silencio





¿Qué es el silencio?...No te apures, porque cualquier cosa que digas, no te permitirá escucharlo...

Pero te digo, no hay modo de conocerlo si no es a causa del sonido, del ruido, del grito que emerge del alma del Maestro directo a nuestra alma.

El silencio en medio de la ciudad aunque solo escuchemos el aturdimiento incesante, está ahí, acá, ahora, en vos, en mi.
El silencio subyace en mi metro y medio de existencia durante zazen, durante el viaje a cualquier sitio o en el mientras tanto de toda situación posible.

El silencio en el arte de ser respirado por el cosmos.
El silencio al mirarme en tu mirada llena de palabras impronunciables y prístinas.

Por la mañana, cuando a penas se vislumbra un haz de luz, el cuenco suena tres veces anunciando el zazen del despertar a la presencia única de este instante fugaz como la gota de rocío que, como testigo de la noche profunda, se columpia al borde de una hoja de pino a punto de caer o de ser devorada por un rayo de sol.
Dirigiéndome al zendo, el silencio cruje en las hojas secas bajo mis pies.
El silencio como puente entre un pensamiento y el siguiente y también dentro del pensamiento cuando éste viaja del vacío al vacío.
El silencio que irrumpe con implacable precisión en la muerte exacta de la ilusoria creación del yo. Luego, pero aquí mismo en esta  quietud del lago sereno, tranquilo y calmo, el canto verdadero y único de mi ser se revela, en silencio.

El silencio es la única posibilidad de crear música. La música de tu voz, de tu temblor enamorado o temeroso. Si no hay silencio, nada existe aunque el silencio...tampoco existe, ¿lo escuchas?

Claudio Daniel Rios

viernes, 5 de mayo de 2017

Parar la pelota


A mi viejo


He amado jugar al fútbol desde que era muy chico y lo continué haciendo durante muchos años hasta que por decisión propia, lo deje para poder cuidar o evitar que mi cuerpo se lesionara.
Recuerdo con mucho amor esos días y tardes de pelota, potrero y amigos como la pasión por ponerme los cortos, la camiseta de mi club preferido y el placer inenarrable de patear la redonda y correr dentro de un campo incansablemente.

Hoy y luego de colgar los botines, como se suele decir en la jerga futbolera aunque no la pasión por el juego en sí, he podido reencontrarme con ese mismo amor al ejercer mi profesión como profesor de chi kung, practicante de Budismo zen o masajista. Claro, ya no se trata tanto de "jugar" aunque si de crear y recrear desde esas disciplinas, una forma de vida capaz de tomar, porqué no, algunos de los muchos aspectos positivos del fútbol y colocarlos en las clases como por ejemplo, el trabajo en grupo o en equipo, el amor por conocer y respetar el cuerpo aprendiendo a mejorarlo comprendiendo su estrecha relación con la mente, las emociones como el territorio y tiempo actual que ocupa.
Enseñar el valor de aprender a aceptar los límites o sea, si te toca ser de los que meten porque no hay mucho más bue, a meter se ha dicho pero, con el amor puesto en ese cuerpito que es la vida misma y bien merecido tiene disfrutarla; o tal vez las musas se han portado algo mejor con tus condiciones corporales y sos de los que se sueltan, dibujan y recrean el alma y la vista de quienes te vean en la cancha de la espiritualidad pero eso si, con perfil bajo y ayudando a que el equipo no juegue solo para vos y si para todos.

De ese lugar pasional como controvertido que es el ámbito del fútbol, siempre rescate una frase tan popular como profunda que mi viejo dice desde vaya a saber cuando y que en muchas ocasiones me a ayudado a jugar mejor el partido del vivir como es "parar la pelota"
Parar la pelota en el fútbol no es para cualquiera pues, tener esa virtud es de aquellos cuya inteligencia emocional, corporal y espacial los lleva a ser los distintos y casi únicos, en relación a esos otros jugadores que son más de arremeter, empujar, poner pierna fuerte o correr transgrediendo las mismas leyes de la física.
El que sabe parar la pelota es el que piensa pero más aún, es el que intuye que la cosa necesita un breve respiro para echar una mirada rápida y asertiva sobre el terreno y los compañeros para resolver el asunto de tal modo que las chances de avanzar y anotar queden casi definidas pero, sin dejar de lado el gusto refinado por tocar, pasar, y disfrutar del despliegue y hasta del bailecito gambeteador aunque sin gastar al rival, de modo de no llegar de puro atolondrado y empujando al gol por el mero hecho de ganar y si con la jerarquía, el bien hacer del buen pie de los que aman el juego más allá de todo trofeo o aplauso.





Parar la pelota en la vida diaria, en el trajín laboral, en la enfermedad o en la existencia misma cuando nos pasa factura para no continuar moviéndonos por ella cual robots. Parar la pelota en las relaciones o a la hora de decidir qué vida queremos construirnos, es sumamente necesario de lo contrario, acabamos tropezando más veces de las deseadas con lo indeseado, cayendo y cayendo en la trampa que todo miedo arma seduciendonos con miles de justificaciones para no salir de acá, donde esa acá sea, porque, "vaya uno a saber donde terminaríamos" aunque al mismo tiempo nos la pasemos quejándonos de éste presente o, en su defecto, del pasado el que muchas veces crea o empuja la salida al ilusorio e inexistente futuro.

Parar la pelota y mirar, escuchar, ordenarse, sentir el latido del corazón mientras el sol nos acaricia la frente y el sudor nos recorre la espalda dejando que sigan de largo los fantasmas y surja desde el fondo de nuestras entrañas la señal que indique el camino certero por donde continuar el juego y pasarla, eso, acordarnos siempre de pasarla, de compartirla o sino, vamos a escuchar que nos griten desde alguna tribuna: ¡no seas morfon!, pero también nos lo reclamaran en el laburo, los amigos o en casa es decir, no lo queramos controlar todo y a todos, todo el tiempo, tengamos presente que jugamos con otros y juntos, que si bien es sumamente importante la decisión propia, como la soledad bien vivida, ese espacio interior donde está el que somos, el que ya tiene todo lo que le hace falta para salir a la cancha sin amedrentarse porque el rival presente a los mejores (al menos a mi, me gusta jugar siempre con y contra los mejores); es decir, ya tenemos la pelota, esa mínima expresión de la redondez encantadora y casi perfecta del planeta tierra, la capacidad de convivir con la gloria tras haber aprendido a conocer la derrota porque ahora la llamamos oportunidad y el amor, el también está, que sería posible sin él, ¿no? y la alegría, el coraje, la calma, la serena consciencia para no olvidarnos que cuando se anda por esta bella esfera se anda el propio sendero, el propio lugar del terreno donde ocupamos el puesto que se hizo justito para nosotros, como señale párrafos antes pero, en tribu, con los otros, con los animales y las plantas, las montañas y el cielo, con el agua y la luna, con la noche clara y la tormenta inesperada. Después de todo, si el equipo no está completo, vamos a estar perdiendo antes de comenzar.

Solo resta que te decidas a jugar, a ponerte los pantaloncitos, o la falda de mujer íntegra, el hábito de ser humano que no es otro que el que ahora llevas puesto y salgas a jugar, a revelarte a todo condicionamiento que te estanque en la mezquindad de subsistir a base de tirarla afuera (culpar a los otros, a Dios o al destino) o que la fortuna o la carambola de algún casual contraataque te permita convertir un golcito de mala muerte (placeres superfluos)  mejor salí,  disfruta que la tarde está linda, linda para patear un rato y abarcar la cancha completa que no es otra que tu vida misma, ¿o te vas a quedar en el banco a que otro te diga cuando podes entrar? Salí, dale, así como ahora estás, donde ahora estás y algo más, no te cambies la camiseta jugá con la que te aprieta, la que está arrugada o embarrada y que como cada día ahora lucís y deja que el viento de la consciencia bien habida la vaya limpiando y estirando poquito a poquito, partido tras partido, hasta que luzca con los colores de tu hermosa humanidad porque después de todo, si ya estás acá, ¿te lo vas a perder, vas a dejar que la vecina resentida de al lado o sea, tus falsas ideas e ilusiones temerosas te pinchen la pelota, las ganas de pisar el pastito, o la aventura áspera y bella de jugar y ser feliz?

Claudio Daniel Rios


martes, 25 de abril de 2017

Sentarse en silencio



No malgastes el tiempo queriendo entender, usando palabras y pensamientos porque zazen, es una práctica corporal que solo se comprende poniendo el cuerpo al practicar.

Si el llamado o la vocación para realizar el camino de la vía de Buda, del Buda que ya somos, no ha nacido aún en vos entonces, continua con tu vida tal y cual es ahora hasta que éste momento y el siguiente, y el siguiente concluyan y, quizás ahí justo ahí donde ahora estás, el amor y la compasión por tu vida y la de los demás sean escuchados para simplemente, adentrarte en la práctica de zazen, en la práctica del verdadero acto de amor y generosidad que es darte, entregarte y abrirte a la escucha y observación correctos del saber y comprender quién sos en realidad y así vivir a ritmo de tu verdadera naturaleza es decir, despierto.

Gassho

Claudio Daniel Rios

lunes, 17 de abril de 2017

Samurai en la cocina y en la vida: Takehiro Ohno





No soy Samurai de origen pero, me siento un servidor (Samurai) y mi espada o Katana, es el amor por la vida que mis maestros, alumnos y el camino del ZEN me enseñan a cada respiración, por ello, mi gratitud a Maestros de la vida como Ohno que son pura, humildad, respeto y honorabilidad.



Gassho



Claudio Daniel Rios

miércoles, 5 de abril de 2017

“Estamos conectados, pero solos




En el silencio es posible comenzar

Es Aurora Jisen Oshiro Roshi, se ordenó de monja del Budismo Soto zen en el año 2001. Nació en Argentina, pero toda su familia es de origen japonés. En este 2016 celebra sus 70 años de edad y es directora de la comunidad Zen Soto de Lima (Perú). Cuando sus hijos ya habían crecido y entraban a la edad adulta, ella, a través de su hermano mayor, decidió profundizar en el zen. Vivió y se formó como monja budista en un monasterio en la isla de Kyūshū, Japón.

“El zazen se vive las 24 horas del día. Es estar presentes en el aquí y en el ahora. No nos escapamos al futuro ni nos quedamos varados en el pasado.  No es ni más ni menos que vivir el presente.  Decimos los maestros: cuando como, como; cuando duermo, duermo. El hombre ha perdido algo importante, la conexión con sí mismo, a esto apunta el zen. La cuestión es que ha perdido, a expensas de todo lo exterior, la conexión con sí mismo. Hoy, están todos conectados con la tecnología y no hay momentos para dedicarse a uno mismo”, exclama con absoluta convicción.

Señala la maestra zen que hoy hay miedo de estar solos. “Se llega a la casa y se enciende la TV o la radio, se pone música. Lo más difícil para el hombre es estar solo. Pero la realidad es diferente, aparentemente están conectados pero siguen solos. Hay que intentar hacer silencio interior y estudiarse a sí mismo, esto es el zen. Y estudiarse así mismo es olvidarse de sí mismo. Cuando esto sucede caen las barreras. No hay que correr detrás de las palabras. Uno es más de lo que piensa”.

Se sonríe cuando habla de los buscadores: “no hay nada qué buscar. El maestro está dentro de uno, hay que hacer silencio para descubrirlo. Como dijo Buda en sus días finales: es necesario ser nuestra propia lámpara”.





Ella se declara una maestra exigente y considera que los practicantes necesitan esa guía. “Yo recomiendo ir a las comunidades, hacer zazen no es una práctica individual, es una manera de conectar. En medio del silencio salen respuestas, es importante juntarse todos para que hagamos silencio interior. Todo el tiempo les digo a los amigos de la sangha que vean lo que está delante de sus narices”.

Oshiro Jisen Roshi, fue impulsora del Soto zen en Argentina, luego viajó a Brasil y Japón. En 2001 recibió el Dharma de Saito Hokan Roshi, abad del templo Miroku-ji. Obtuvo su formación monástica en Zuiô-ji y Shôgo-ji. Fue directora de un monasterio que por tradición era solo de hombres, un enorme mérito por ser extranjera y mujer en un medio exclusivo de varones. Su nombre en japonés es Kazuko que se usó después de la guerra, significa armonía.

Ella narra que tuvo una gran fortuna en su vida al tener dos culturas y vivirlas. “De puertas para adentro era budista, hacia afuera, en la formación católica. Realmente en las dos tradiciones nos une el silencio”.

Estudió Medios de Comunicación con énfasis en libretos para televisión y luego Terapia Física. Fue la pionera del zazen en Argentina. Logró, por allá en 1987, que en el Jardín Japonés, en Buenos Aires, le permitieran establecer el Dojo, para la meditación zazen.

“El modelo es la imagen del buda sentado, tranquilo. Hacer silencio profundo. No buscar nada y no tratar de atrapar y poseer más. Y, luego, cuando algo he aprendido, suelto. No debo quedarme en la comodidad. Si sé algo de zen, no es que ya estoy iluminado o iluminada. Hay que seguir.  Es fundamental entender que todo es impermanente. El  zazen frente a la pared es darse un espacio personal y privado.  Donde conectar la mirada hacia adentro. Sucede que todos queremos una respuesta, un método, no es así”, dice.

Agrega que, “es normal que la gente vaya a los templos a pedir, a negociar para seguir teniendo cosas. No se va a ningún templo a pedir, voy en busca de serenidad para entender, para cambiar la actitud, para estar serenos, para no buscar afuera lo que está adentro. Afuera no hay caso”, concluye.Su hijo mayor, Senpo Oshiro sensei, es monje director de la Asociación de Budismo Soto Zen de Argentina. Los dos llegaron a Bogotá para participar en el Tercer Encuentro Zen Latinoamericano que organiza la Comunidad Soto Zen Colombia que dirige el monje Densho Quintero sensei.

De Jisen Oshiro Roshi, inspira su serenidad y entusiasmo. En la foto con su Hijo El Monje Senpo Oshiro

NOTA: El Sensei Senpo Oshiro es con quien actualmente practico Zazen. Claudio Daniel Rios

domingo, 2 de abril de 2017

Como ayer, hoy






Hace unos ochocientos años el Maestro Dogen, ya advertía a sus discípulos de cuan difícil resultaba transmitir las enseñanzas y hablar sobre la verdad (el camino del despertar o conocerse a uno mismo) a aquellos que creían conocerla solo de libros o a los que no guardaban el deseo verdadero de ir a su encuentro incluso, aunque la verdad se presentara irrefutable y descarnada pues, comprendía que no era necesaria mucha distracción para huir de ella en ese entonces como tampoco sucede hoy, que alcanza con ser egoístas, con erigir ídolos, presumir de fama y prestigio, ser irrefrenables adictos a poseerlo todo, como de hacer hasta lo impensado aunque la propia vida como la de los demás se agote en ello.

El camino de la comprensión, la compasión y el atravesar las diferencias se abre ante nosotros cuando nos atrevemos a soltar la máscara. Por ello, es la práctica de zazen la que permite ver dicha máscara, aceptarla y dejarla caer. En palabras del Maestro Deshimaru: "Entrar en el ataúd y morir a toda idea sobre uno mismo"

Claudio Daniel Rios

Dogen Zen ji Maestro fundador de la Escuela Soto Zen - (1200 - 1253) Kioto Japón