domingo, 21 de julio de 2019

Un Buda roto

La práctica en la vida de todos los días...





Tras volver de comprar los alimentos lave las verduras y frutas un tanto apurado por continuar con la tarea por limpiar la casa. Dicho apuro me llevo a realizar una maniobra brusca con la cual di con el palo de escoba sobre la imagen de un Buda que se encontraba sobre un mueble y que mi mujer me había obsequiado poco tiempo atrás, yendo a parar al suelo y haciéndose añicos. El instante siguiente fue continuado  por el típico gesto estático de la sorpresa que, como el Buda, se quebró por el enojo y la tristeza, al ver cómo ella juntaba los trozos diseminados por el suelo..
Luego me miro y, aunque me disculpe por no haber estado más atento y hacer las cosas con más calma, mi mujer no dejo pasar el hecho para recriminar por mi torpeza y apresuramiento, recordándome que, nuestra casa también es un templo que, al igual que cualquier otro Dojo de práctica, merece respeto y un trato generoso y delicado.

Algo después reflexione sobre lo sucedido preguntándome: ¿era esa imagen de Buda la única "cosa" rota en ese momento o, antes ya se había partido en mí dicha Budeidad o, estado de estar despierto, (pequeño despertar, digamos) debido a quedar fijado por el interés de comenzar la limpieza del hogar y descuidando así el modo en el que me desplazaba por la habitación?
No hubo dudas, mi sensación corporal fue que sí, que el Buda o el estar atento al qué y, al cómo se hace aquello para lo que me había dispuesto, se encontraba separado como las piezas del Buda o, a lo sumo, desplazado hacia adelante en una prisa que no tenía razón de ser pues, el tiempo que disponía para el aseso era suficiente. Y agrego, no sólo era suficiente sino que, siempre trato de recordarme que, zazen, se practica a cada respiración, a cada gesto o, en cada barrida, lavado de platos o cocinando. Siempre lo recuerdo menos ese día o, en ese instante en que el palo de mi escoba golpeo sin piedad la estatuilla  como a mi ego.





Sin embargo, no deje el hecho atrás, (y no me refiero a que ahora lo estoy relatando en este blog) sino a que no lo deje pasar por alto porque me permitió hacer una pausa dentro mío para rever la situación y coincidir con el llamado a la atención que Vanesa me señalo pues, no era la primera vez que actuaba de una manera atolondrada gracias a una prisa sin necesidad ni justificación alguna.
Lo que comúnmente llamamos errores, son, en realidad, descuidos a causa de no estar de cuerpo entero en lo que estamos haciendo ahora y sí, en lo que la mente o los pensamientos buscan alcanzar o  conseguir velozmente osea, en el futuro.
Estar aquí y en la acción correcta es hacer zazen pero, si hay un estar atentos. también, son esperables las distracciones. ¿La diferencia? Que la práctica nos advierte de la distracción y de la responsabilidad que nos compete para no caer en absurdas excusas, aprendiendo a hacernos cargo de lo acontecido.
Asumir la responsabilidad de lo que se ejerce, se dice o se piensa, es la práctica de zazen. Diría, incluso, que es el alma de una práctica que se vuelve con los años, una forma de vida. Un sentir a corazón abierto, con o sin deslices pues, la vida, después de todo, es así, bellamente imperfecta y a la vez, misericordiosa ya que con el "error", viene una nueva oportunidad para repararlo y aprender un poco más acerca de nosotros mismos.

Como verán, es sumamente importante no olvidarnos, quienes practicamos la vía de Buda que, la práctica nunca termina, que siempre hay que volver a empezar y así, no caer, por soberbia o negligencia, en la creencia falsa de que, porque llevamos muchos años en este camino y "ya sabemos de qué se trata", nada más hay para aprender. No, nada de eso, siempre hay rasgos del carácter o la personalidad que continuar puliendo entonces, esos tropiezos, en este caso durante el samu (tareas manuales) por ejemplo, se tornan una buena oportunidad para tomarlos como la lija que el ebanista usa para dar forma a la madera en bruto del condicionamiento e ir logrando que luzca tersa, dócil y maleable pero, desde el corazón hacia la superficie de la piel y más allá, hacia el corazón de esos otros seres que acompañan nuestra travesía que, como nosotros, también son Budas a los que muchas veces atropellamos y dañamos sin siquiera advertirlo, dejándolos tan rotos como rotas quedaron por el suelo de la casa, los trozos del Buda.

Shodo Rios

domingo, 14 de julio de 2019

Viento y polvo





¿Sabes de qué está hecho el futuro?

De retazos de pasado. Como eso a lo que llamamos estrellas de las que apenas sobran destellos.
Un ayer en el que te guarde en un rincón de mis deseos para caer una y otra vez en la absurda creencia de que te conozco, y así no tener que enterarme que al igual que vos y que todo, yo también a cada rato, soy otro.

¿Y que hay, entonces, del presente?
Bien, gracias yéndose. Después de todo, qué otra cosa sabe el tiempo que irse, dejándonos siendo viento y polvo.
Viento y cenizas de un cuerpo que va aprendiendo a drenar lo inútil, mientras atraviesa lo mundano. Cada vez más vacío de todo cuanto suponía poseer. Alguien dijo que eso es amor, despojarse, darse y ofrecerse como un puente por donde crucen todas las vidas antes que la propia.

¿Sabes de qué está hecho el futuro? De ahora. Pero…ya paso.

Shodo Rios

miércoles, 10 de julio de 2019

Zazen, ahora 17

Reflexiones breves

"Recuerda que un vaso vacío, siempre está lleno de aire"...

Chico Buarque





Comentario: Un ser humano vacío de odio, está lleno de amor. Vacío de miedo, está lleno de confianza, Un ser humano vacío de deseos, está lleno de plenitud.
Toda vez que nos sintamos vacíos de algo, recordemos que, también, estamos lleno de su opuesto complementario.
¿Por qué? Por no existe el vacío como una nada sino, un todo que, mientras prevalezcan el odio, la codicia y la ignorancia, difícilmente lo alcancemos a percibir y comprender. Mientras abracemos categorías, estaremos lejos de conocernos como seres completos por que toda categoría o etiqueta, divide y separa, dejando a la consciencia adormecida de dicha totalidad.
¿Qué comprender, entonces? que ya, así como somos, somos completos.

Shodo Rios

domingo, 30 de junio de 2019

Zazen ahora 16

Reflexiones breves





El discípulo se dirige a su maestro y pregunta: Maestro: ¿Podría hablarnos acerca del silencio durante nuestra práctica, por favor?
El Maestro se sentó sobre el zafu (almohadón de meditación) cruzo sus piernas, enderezo su columna,  coloco sus manos en la posición de hokkai-join*, bajo la vista y permaneció allí por largo rato sin pronunciar palabra alguna.

Comentario: ¿Acaso hay alguna manera de hablar sobre las cosas y comprender lo que son sin hacer por uno mismo la experiencia?
Sin embargo, lo que comúnmente sucede es que, las personas, ávidas de soluciones rápidas e indoloras, pretenden alcanzar algún tipo de saber sólo por su intelecto pero, ¿cómo saber cuando el cuerpo está ausente? ¿Cómo comprender verdaderamente si no se vive el hecho presente y sólo se alimentan ideas?
La práctica es la realización o, comprensión en sí misma entonces, sólo resta practicar y dejar que el silencio hable y nos cuente.

*Hokkai-join es la postura de manos que se aprecia en la foto.

Shodo Rios


martes, 18 de junio de 2019

Ojalá comprendas






Ojalá comprendas que no hay otro momento que éste y que no se vale postergarse pues, quien así lo hace no vive, sólo perdura a penas, como un sonámbulo.

Ojalá comprendas que nunca serán suficientes las excusas detrás de las cuales esconderte, por que el miedo del que te escapas, lo llevas dentro.

Ojalá comprendas que así como aprendiste con tu cuerpo a caminar, a comer, a jugar o a trabajar, es así, con tu cuerpo, que se aprende a habitar la mente pura para luego, olvidarse del cuerpo, de vos y de todo lo que crees permanente y seguro.

Ojalá comprendas que tu vida humana es un diamante que te ha sido dada para que aprendas a pulirlo de toda avaricia o avidez.

Ojalá comprendas que no es amor si hay apego, ni compasión si se siente pena o la lástima. Que no se ama si siempre parece que falta algo y se anda mendigando y, menos aún se ama la existencia en cualquiera de sus manifestaciones, si se la mide como mercancía que rinda en el cambio.

Ojalá comprendas que la única manera de aferrarse a algo, es dejando la mano abierta así, cuando toda la vida haya pasado, quedara el perfume de lo ofrendado.

Ojalá comprendas que lo divino es tu respiración, el cáliz del que se bebe la sabiduría imperecedera, es el corazón y que el único templo que los maestros de todas las eras enseñaron a conocer y habitar, no son las piedras ni los templos, es tu cuerpo.

Ojalá comprendas que se estará más cerca de haber crecido, cuando dejes de preguntar por qué y simplemente, te hagas cargo.

Ojalá comprendas, como dijera un sabio Sufí que, hay en cada ser humano un lobo malo y otro bueno y que gana aquel al que más alimentes.

Ojalá comprendas que no se trata de alcanzar algo y mucho menos la santidad pues, quién así lo haga, alimentara a sus propios demonios.

Ojalá comprendas que no es ignorancia desconocer lo que otros supieron sino, lo que no te atrevas a saber de vos.

Ojalá comprendas que lo trascendente está en lo cotidiano o, ¿no es un milagro que puedas usar tus manos?

Ojalá comprendas que el otro no es sólo un otro sino también, un vos.

Ojalá que comprendas que se muere completamente cuando se agota todo pasado, porque sin él, no hay cómo reflectar el futuro.

Ojalá comprendas que las palabras bellas se encuentran más en el silencio profundo de la meditación, que en toda verborragia política, religiosa o erudita.

Ojalá comprendas que el ego es tan sólo un disfraz  para usar como se usa un saco en contadas ocasiones o, no te enterarás nunca de quién sos en realidad.

Ojalá comprendas que nunca pero nunca, ha venido ni vendrá nadie a salvarte sino que, los hombres nobles que pisaron esta tierra, vinieron a enseñar los medios hábiles para que puedas despertarte.
Después de todo, por qué habría de venir alguien a salvarnos luego de entregarnos la vida, si somos nosotros quienes la estamos matando.

Ojalá comprendas ser humano que…no hay nada que comprender sino, SER.

Autor: Shodo Rios

martes, 28 de mayo de 2019

Lo único sagrado, es la vida





Lo único sagrado es la vida.
La vida.
La vida en todas sus muchas e incontables formas, es lo sagrado.
No son sagrados los templos ni las iglesias.
No lo son los caminos ni las piedras.
Lo único sagrado es la vida.

No hay nada de sagrado en las banderas, los himnos o las fronteras.
Nada hay sagrado
más que la vida.
No es sagrado un libro. Menos aún las ideologías, los dogmas, la moral religiosa o las doctrinas.
Nada es sagrado, excepto la vida.
No una vida o dos, no la del panda o la de la abeja; tampoco la del árbol talado o la de la verdura con pesticidas. Toda vida es una sola vida, toda vida  es bendita.

La vida es sin nombre porque el nombre la vuelve cosa, mercancía. La vida hecha cosa entonces, se desea, se conquista, se la aparta, se la esclaviza, se la tortura y aniquila porque después de todo,·hay tanta "cosa" que puede arrebatarse cuando se nos plazca que, qué más da si se la idolatra o martiriza.

Como una burla del destino la vida, abundante, inteligente, simple y misteriosa, siempre será vida aunque a tantos les pese y para muchos más no valga nada, porque igual los seguirá habitando aunque nunca se enteren, y se los acabara llevando desnudos y sin prisa.

Sólo hay esta vida,
la de este instante efímero;
viento que sopla y se escapa.
Se es la vida sacra, cuando no quedan pensamientos que anhelen atraparla.Y si no hay pensamiento ni quien piense entonces, nada hay de sagrado; ni la vida siquiera, que solo ES.

Es la vida ese silencio que se escucha
cuando volvemos a ser
nada.

Shodo Rios


lunes, 13 de mayo de 2019

Ariadna Labatte maestra zen

"Es simple, para comprendernos y transformar esta realidad para el bien de todos los seres,, es preciso parar, aquietarse y  respirar"
Zen






Publcado por Claudio

domingo, 5 de mayo de 2019

Si no es desde el corazón...





George Bernard Shaw (dramaturgo y escritor Irlandés), dijo alguna vez lo siguiente: "El cerebro de un tonto ve en la filosofía estupidez, en la ciencia superstición y en el arte pedantería" De ahí surge la creencia de que, si alguien adquiere conocimientos y formación académica, no solo eliminara estos conceptos equívocos sino que, además, los embellecerá al abordarlos como caminos de auto descubrimiento y evolución humana, siempre y cuando, no ponga ni convierta su deseo en un fin en sí mismo.

De ser así, esto supondría estar ante un ser humano que no ve la vida como un problema a resolver o una competencia a ganar (una especie de super héroe de historieta que, a diferencia de aquellos, acaba muriendo en su intento por poseer y controlar el mundo) sino que, se trataría de alguien que a aprendido a percibir este mundo y la vida, como un infinito misterio que invita a ser indagado. En todo caso, predispuesto a ir hasta las entrañas de sí mismo aunque para ello haya que viajar eones de vidas.
Me detengo aquí para recordar las palabras del propio Buda cuando señalo: "es más fácil que un tonto  se ilumine a que lo haga un erudito". A lo que esto alude es a que un letrado encontraría mayor dificultad en VER y conocer la realidad por estar más sujeto a sus ideas y definiciones concluyentes, mientras que quien no tenga por delante nada premasticado, podrá VER o, aproximarse a acariciar los hechos en su contexto real y sin artilugios.
Por lo tanto, en un intento por complementar el pensamiento del escritor anglosajón digo: que tu conocimiento intelectual, en lo posible  no vaya más allá de de un sentido práctico para evitar el  quedar eclipsado sólo por la estampa y no ser capaz de percibir el alma o el sentido último del ser que es, solo SER.

Algo similar ocurre cuando vamos aprendiendo a practicar zazen olvidados de querer alcanzar algún logro o meta,. Esto se debe a que pudimos advertir que de lo que esta disciplina trata, es de atender lo que nos sucede en el cuerpo en el instante en que nos detenemos a observaros. Es decir, cuando el buscador, aún advertido por la misma atención puesta en los muchos pensamientos, que como olas en el mar se elevan en la mente, no interviene queriendo sólo lo que busca, razón por la cual no consigue ver lo que hay y sucede.

Esta disciplina, para conocerla y comprenderse en estado puro, al igual que sucede con la filosofía, la ciencia o el arte no pueden prescindir del corazón, porque es desde el corazón que se sabe que se está donde sinceramente se necesita y siente.
Como el navegante que confía en las estrellas, el practicante de zazen, confía y practica, (acción indispensable para actualizar dicha confianza), en su ser despierto o búdico, aún en medio de las tormentas de temores e incertidumbres pero, sin rendirse porque sabe o intuye que, la senda correcta es la que va trazando debajo de la quilla  rumbo a la orilla de la visión correcta.

Practicar zazen, es reconocernos humanos que piensan y se distraen, que aman y lloran, que temen o ríen sea por ansiedad o, en calmada serenidad. Es saber que somos lo que ahora nos está sucediendo nos guste o no y, asumirlo con la responsabilidad de alguien que ha comprendido su parte intrínseca con  la vida a partir de las semillas plantadas y los frutos recogidos o podridos que, como alimento, volverán a la tierra para contribuir a su fertilización. Esto se entiende por, ver en el conflicto el compost que nutre el despertar.

Practicar zazen, como diría el maestro Taisen Deshimaru, "es entrar en la propia tumba". Algo así como el sitio donde van muriendo los apegos y las quisquillosas quejas y excusas que nos atan a un vivir ilusorio del cual se desprenden todo tipo de situaciones y comportamientos caóticos..

Si para comenzar nos permitiésemos admitir que hasta aquí solo supimos cultivar  un cerebro tonto,es decir, con prejuicios y crítico de todo lo que no cuadra con nuestras normas,  volviéndonos incapaces de conmovernos con las palabras de los sabios, los hallazgos de los genios o la irreverencia de los artistas, daríamos entonces, el paso hacia el zafu (almohadón de meditación) donde sentarnos en la postura de zazen, con las piernas cruzadas y la columna erigida a los cielos, guardando el silencio como un tesoro inapreciable para escuchar cuánto éste tiene para revelarnos acerca del mayor misterio, contadas veces explorado que somos, nosotros mismos.
Quizás así, de este modo, nos volveríamos filósofos que se preguntan y reflexionan, científicos que se indagan y artistas que vuelven su vida poesía.

Shodo Rios


martes, 16 de abril de 2019

Lo que importa

"Si hay algo que importa mucho, es porque, al mismo tiempo, habrá algo,que importe nada"





Comentario: Toda vez que definimos algo como importante, estamos dando por sentado que, al mismo tiempo, su contrario y complementario, no lo es.
Algunos ejemplos:

Importa más el incendio de un edificio, que el incendio de bosques que  dan oxígeno  a toda forma de vida sin discriminar credos .
Importa más el precio del dólar que el hambre que ocasiona su especulación.
Importa más  simular que somos  felices en una selfie que ocuparnos en serlo.
Importa más abrir cada veinte metros una cervecería, que contaminar el agua.
Importa más defender ideologías o creencias que vivir a pleno respeto y amor, cada día.
Importa más la ropa de marca que la mano de obra esclava que la realiza.
Importa más hacer mucho ruido donde esconder las miserias, que permanecer en silencio para verlas y limpiarlas.
Importa más mirar la vida de los otros, que ocuparnos de comprender la propia.
Importa más el poder que nos da lo que poseemos, que lo que poseemos (se trate de objetos, títulos universitarios o seres vivos)
Importa más echar culpas, que asumir responsabilidades.
Importa más mirar el celular que a quien tenemos en frente.
Importa más opinar acerca de lo que sea que admitir que no sabemos.

En un sentido práctico, tiene validez considerar importante algunas cosas bajo determinadas circunstancias pero, siempre que no nos olvidemos que todo es relativo e impermanente. Por tal motivo, cabe señalar que, lo importante de hoy, puede bien no serlo en un futuro o, lo que para mí es importante, no necesariamente lo será para los demás.

Más valioso aún es el hecho de comprender que, toda determinación cristalizada, sólo aumenta las diferencias y los conflictos que de ella emanan, algo así como decir: "lo único importante es lo que yo pienso".para luego, atrincherarnos y proteger no tanto la cosa en si, como sí,, lo que de ello obtengo. Y es que, para una mente egoísta, todo objeto, situación  o ser vivo será relevante siempre y cuando, le provea de un sentido de existencia seguro, y controlable.

En consecuencia, lo importante es no quedar atado a esquemas prefijados e inamovibles con qué poner en riesgo la integridad de los demás, aprendiendo a ver las cosas tal cual son según causas y condiciones.

Shodo Rios

martes, 12 de marzo de 2019

Sé como el viento





En un encuentro ente maestro y discípulo, éste pregunto: Maestro, estoy transmitiendo lo que usted me enseño pero, noto que muchas de esas personas no consiguen comprender lo que les brindo y, lo más frecuente es observar que, a pesar de quejarse de sentirse mal y agobiados, en lugar de tomar el camino de sentar en la calma a través de la meditación y aprender a llevar una vida más tranquila y responsable, optan por alejarse bajo mil y un pretextos, para continuar con el sufrimiento que les embarga, ¿acaso hay algo errado en el modo en que transmito dichos conocimientos? Es más, ¿tiene sentido continuar enseñando?

A lo que el maestro contesto: "Si, hay algo errado en ello y es que, de lo único que tenes que ocuparte es de continuar con tu práctica y ofrecer lo que te fue dado sin expectativas o resultados. Actúa como el viento; sopla, pero no arrases. Pasa por todos lados y no te detengas en ninguno. Echa las simientes y alejate que lo demás, no es asunto tuyo".

Pero Maestro, ¿No estamos aquí para ayudar a todos los seres sensibles a despertar? - enfatizo el discípulo.
"Si, por supuesto. Pero no se trata de que adquieran tu despertar sino, en dejar que cada quién halle el suyo. Después de todo, cada ser debe aprender a ver con sus propios ojos, cuando sepa mirar sin usarlos".
El discípulo saludo haciendo una reverencia a su maestro y se retiro en silencio


Comentario: Relato recreado por mi y basado en experiencias  personales, a los efectos de no olvidar hacer sólo la tarea y estar presente en cada momento dejando que, como el viento, todo siga su curso mientras continúo andando.

Shodo Rios

miércoles, 6 de marzo de 2019

Mil palabras





El poema
estaba recostado
sobre una larga madrugada de olvidos,
cuando borracho de desencanto murmuró:
"Veo tantas y tantas tontas fotos
que ahora siento
más que nunca
cuánto valen
aquellas mil palabras".

Despreciadas palabras
por una imagen falaz
que nunca te dejará conocer
el aroma a mentas y jazmines 
que después de la lluvia
emana por los labios
al leerme
Ni a saber lo que es esperar al perfecto amor
detrás de una puerta que jamás se abrió

Por eso
vengo a sacudirte
esa mirada boba y perdida;
hipnotizado bajo las luces ajenas
las que nunca te invitaran a bailar
los sones impredecibles
de la poesía.

Vengo a tu rescate palabra agónica y tierna
de entre tanta pose frenética
encerrada en jaulas
como pájaros
que rompen sus alas
porque no conocen
el verbo volar.

Me propongo desmembrar
la palabra lacerante
y el flash epiléptico
que condena al alma
a una muerte errante

Vengo a desarticular
el reflejo gélido
mal disimulado
y a dejarte a la deriva
de toda voz remanida y esquiva
de todo retrato mimético
para que fotografíes lo que
solo en la oscuridad de tu cuerpo
puede ser revelado.

Vengo
en realidad,
a que te rescates
de la estupidez
a que saltes de esa vitrina virtual
donde liquidas a diario
tu ser.

A que retornes
a la simpleza del pan
y le cuentes a tu niña
de cuando vivías en lejanos bosques
entre dragones, hadas y serafines.

Vine
para que “te vuelvas canción
otra vez”.*

*A Luis Alberto Spinetta

Shodo Rios

sábado, 23 de febrero de 2019

Epifanía





Sentado sobre la arena  a orillas del mar, la playa se abre generosa en una extensa bahía que permite, a esta altura del año, ver al sol postrándose  entre el agua y el cielo, al tiempo que los rojos, naranjas y amarillos, dan su último fulgor escénico  sobre un  espacio esférico donde la luna, transparente, apacible y sin desvelos, aguarda para alzar su vuelo.
Los destellos de luz surfean las crestas de cada  ola y se entre mezclan con la espuma y la maresias. Detrás, como dioses olvidados, los morros se van desmoronando en la oscuridad que no espera y avanza.
Una canción que no distingo, una bocina, el grito de un niño, y de pronto, como toda epifanía que se presenta sin aviso, oigo la voz de alguien que de entre mis átomos grita de inenarrable contento, y dice: ¡Cuan magnifico es todo este vació delante de mis ojos!

Comentario: El vacío o la no forma, es la manera en la que suele definirse a la energía  elemental de la cual emana toda existencia anímica u inorgánica y a la cual remite y se desvanece, una vez concluido su ciclo. Esto, llevo a la comprensión del propio Buda cuando expreso que, todo es vacío o, sin sustancia propia. Todo es transitorio e interdependiente. Aparece, se desarrolla y se torna invisible a nuestros sentidos es decir, no desaparece, se transforma.

Shodo Rios

Publicado por Claudio

viernes, 15 de febrero de 2019

Permiso para festejar





Desde épocas remotas, el ser humano se ha convocado junto a su comunidad para celebrar o conmemorar acontecimientos que hacen a su cultura y acerbo popular como ser, nacimientos, cosechas, muertes, la menarca en las mujeres o la iniciación masculina de la caza en los varones.
También y con profunda gratitud ha rendido honores a la madre tierra o al padre sol. El sentido principal de todo ello nacía de una consciencia planetaria e interdependiente o sea, de saber fielmente que, la propia existencia no era posible sin todos y cada uno de los elementos que la componen como son, el agua, el oxígeno y las planas que lo producen o la luz y el calor de la estrella central de nuestro sistema  que alienta las más variadas formas de vida.

Por razones que escapan a este escrito, sobre todo de espacio y tiempo, cometeré el error consciente de saltear varios pasos, episodios y décadas para llegar a nuestro presente y desde allí, intentar recuperar algo de ese pasado noble y divino del que todos somos parte aunque y, por lo que se ve, muchos han olvidado.
Tanto y tantos lo han olvidado que los “festejos” que hoy se realizan, al menos una buena parte de ellos, han caído en simples objetos de deseo, escapísmo y brutal consumismo semejantes de una humanidad desnaturalizada y superficial.

San Valentín, Hallowen, Navidad, el día del Padre, la Madre y…lo que gusten agregar a la cuenta, se han tornado tan siquiera, en meros pretextos de “juntadas”, compradas y catarsis virtuales de postéos y cadenas en redes sociales y whats app para que, al día siguiente, ni siquiera se recuerde dicho asunto y se huya pronto a ver qué otra cosa el sistema tiene guardado para dárnoslo a la hora que a ellos les conviene (porque hay que asegurarse las ventas y el consumo y para ello se tiene que panificar cuidadosamente el modus operandis que garantice la ganancia segura) y así sentir por un ratito, que se puede derrochar porque “hay permiso para festejar”.
Derrochar dinero, comida, energía, salud y tiempo (que nunca vuelve) porque nos dejan echar mano de ese “permitido” para que lo usemos a nuestras anchas (o, al menos así lo creen muchos) dejando en evidencia varias cosas a saber. Primero, que si hay permitido es porque a lo largo de buena parte del año hay “prohibitivos” Un ejemplo, terminadas las fiestas de fin de año, alguien me pregunta: ¿en esos días no te das un gustito de comer o tomar demás, vos que sos vegetariano?  Tras lo escuchado, respiro, sonrío y contesto, ¿por qué “debería” desbarrancarme esos días, si nunca me prohíbo nada? Solo hago lo que me nace del corazón y eso ayuda a que todo transcurra sin sobre saltos y, mucho menos el tener que apelar a agachadas existenciales frente al verdadero gobernante de una buena parte de la humanidad que es, “el deber ser” y dejando paso nada más que al ser y sus consecuencias.

Segundo, que ese tirano que gobierna llamado “deber ser”, nutrido de culpa y miedo, tiene tanto poder (porque se lo damos) que moldea nuestras vidas sumiéndolas en mandatos de todo tipo como que, si es pascuas hay que comer pescado…Si es el “día del niño”, hay que regalarles juguetes. Si el de la madre, electrodomésticos o celulares última generación para aumentar el auto engaño de, ”todavía estás joven y nunca te vas a morir”…
Más aún, no se te ocurra decir que te vas a “quedar solo” en alguna de esas fechas, porque cunde tal espanto en quien lo escucha que, ni rezar un rosario completo lo calma de no poder tolerar en la soledad elegida sanamente por ese otro, el tener que ver reflejado su propia idea de soledad igual a: desamparo y pánico.
En tercer lugar, siento que si ninguna de las fechas programadas para reverenciar algún suceso determinado existiesen, casi nunca se oiría a alguien decir: "Felicidades", debido más a un "tenemos que saludar", que a un sentimiento genuino por el deseo de bienestar del prójimo.





Creencias, sólo creencias sin sustento verdadero o, si alguna vez lo tuvieron, se perdieron en la larga noche de los tiempos, y... en algún shoping transformándose en puros momentos mercantilistas y banales.
Creencias y “festejos” se atienden con tal automatísmo que asusta ver el alto índice de apatía reinante que deviene en momentos de euforia y arrebato emocional (el día en el que el almanaque da permiso para brindar) para luego, volver al adormecimiento acostumbrado. Ese dormitar que no alienta ni por un instante a preguntarse: “¿qué es todo esto a lo que reacciono sólo porque así se espera que lo haga, sin tomarme un breve lapso para, al menos, averiguar de qué se trata tal evento y confirmar si sinceramente me siento motivado a participar o sea, a accionar desde el corazón y con una mente clara, en lugar de sólo disparar frases hechas y convenientes al sistema de turno?

Celebrar es un rito humano ancestral maravilloso pero, siempre que nazca de un corazón abierto a ofrecer total gratitud; gratitud por existir, por ser y no, porque “debe ser”. No, porque del “tenemos qué”, nada bello surge, sólo obligaciones y un maniqueísmo despiadado que mata el espíritu divino de toda divinidad y lo pone al servicio del mercado (y con él a nosotros) volviéndolo nada más que una imagen petrificada de plástico, o metal o sea, superficial y rígida como el propio humano que adhiere a ello porque así se siente y vive aunque, probablemente, sin saberlo.
Celebrar, recordar (volver al corazón) cuando es desde el corazón, no necesita aspavientos ni fuegos artificiales o si, pero como consecuencia de y no, como resultado que se busca sólo para figurar. Como consecuencia de que se ha podido comprender que, el hecho mismo y crucial de poder estar respirando justo aquí y ahora, gracias a un sinfín de sucesos extraordinariamente encadenados, es, en sí mismo, un milagro inenarrable digno de toda consideración natural y a su vez, sublime.

Por supuesto que en muchos de los rituales antiguos podían encontrarse aspectos supersticiosos a causa de no poseer un mayor conocimiento científico pero, no es menos cierto que cuando la ciencia desentraño algunas de esas cuestiones, lo hizo a costa de mucho desprecio y violencia contra multitud de grupos étnicos los cuales, se vieron inmersos en matanzas, discriminación y usurpación de todo tipo.
Pese a todo, lo que es natural nunca muere del todo y por tanto, en un movimiento siempre cíclico, lo que la noche oscura oculta, la luz de la inteligencia espiritual un día revela.





A estas alturas queda claro que llevo muchos años sin la necesidad, (esa es la palabra correcta, necesidad) de festejar nada que no sienta verdadera y sinceramente, ni siquiera mi cumpleaños. ¿Por qué? Simple, cuando vas transitando la práctica de zazen o Budismo zen, lo que sucede es un continuo soltar todo lo que ya no hace falta. Lo que va sobrando y entonces, la austeridad, no la pobreza, la austeridad, ocupa todo el terreno del cuerpo, la mente y la vida y lo que vamos notando es, como antes señale, que lo que prevalece es una alegría serena de dimensiones inexplicables producto de un amor que late ahora y en este sitio donde la vida me respira envuelta de una gratitud que nada tiene que ver con aspectos morales o religiosos mezquinos del tipo: “decile gracias al señor que es buena educación”. No, la gratitud de la que hablo, es aquella que se manifiesta a causa de saber que, existo porque existís. Y que no existo porque no hay cómo limitar mi ser pues, lo que ves o percibo, es apenas un átomo más de billones de átomos  conformando universos interminables, también.

Si llegaron hasta aquí, por favor, lean un poquito más que me gustaría compartirles, a propósito de celebraciones distorsionadas, lo siguiente.

EL sentido real de la Natividad, no es que ese lugar y día lo ocupe un personaje, (también desvirtuado de su original y que en épocas de hambruna ofrecía ayuda y obsequios a los más necesitados) a los fines de incrementar las ventas a una gaseosa multinacional (observen que está vestido con los mismos colores de dicha empresa cuando, el personaje del que fue plagiado vestía ropas humildes y de color verde) como si, el hecho de recuperar la consciencia de que quién nace ese día, (un día convenido por el emperador Constantino o sea, Jesús no nació un 25 de diciembre) es el niño interior o, la inocencia evolutiva que permita alcanzar a ver y vivir la vida en su máximo potencial de compasión y respeto por parte de cada ser humano. Es decir, la Navidad es un portal, una nueva oportunidad para contactar con tu ser real y natural pero, aprendiendo a hundir las manos en el lodo del ego o del pequeño “yo” y descubrir entonces, quiénes somos en verdad para bien de todos los seres y existencias pasadas, presentes y las por venir.

Pero no, todo termina reducido a un frenesí de compras y atuendos porque va a llegar Papá Noél siempre y cuando, eso sí, te hayas portado bien o sea, hay que negociar el premio tan sólo por el premio en lugar de aprender a actuar correctamente según el orden natural de las cosas creando y criando así, les guste o no a los adultos, a un potencial corrupto que, ahora, aprendió  a que si quiere algo, se lo tiene que ganar mintiendo.
¿No sería más fácil y maravilloso que le ofrezcas un obsequio a tu hijo mirándolo a los ojos porque lo amas?...





Celebrar o no celebrar, no es la cuestión. La cuestión es aprender a hacerlo para bien de todos los seres sensibles y no, porque el calendario te autoriza a que te embriagues, te indigestes, mal gastes y continúes perdurando en un mar de ilusiones y sufrimiento.
Alza una copa, escribí una postal o brinda un abrazo aunando tu corazón al corazón de los que estuvieron antes y al corazón de los que vendrán después porque así, y sólo así, habrás recuperado el valor intrínseco de celebrar la vida en todas sus formas.

Shodo Rios

viernes, 25 de enero de 2019

Caen flores...





Alguna vez el maestro Eihei Dogen, fundador de la escuela de Budismo Soto zen, a la que pertenezco, dijo: "Las flores caen, aunque las amemos; y la hierba crece, aunque no la amemos".

La sentencia, no era una invitación a la resignación sino, a comprender la impermanencia o transitoriedad de toda existencia y también, a que evitásemos apegarnos tanto a lo que amamos como a lo que no y así, evitar el sufrimiento que esto acarrea.
Nos guste o no, toda vez que resistimos o luchamos para que los acontecimientos cuadren según nuestros deseos, sólo obtenemos más de lo mismo, sufrimiento o insatisfacción.

Las dos situaciones a las que Dogen alude, son condiciones naturales y propias de toda expresión de vida como de los objetos inertes que, del mismo modo, se degradan hasta desaparecer. En consecuencia, se trata de aprender a soltar lo que "nos gustaría" para poder ver lo que ocurre en su contexto correcto.
Aceptar lo que ES, justamente, es lo único que hace caer el velo de la ilusión, reconociéndola como tal y así, ver la vida sin maquillaje. Aceptar es todo lo que se precisa para producir el cambio. Aceptar, en última instancia, es la senda por donde la vida se atraviesa apreciando lo que hay, empaparnos de ello para luego, dejarlo continuar su viaje y nosotros el nuestro sin voltear atrás.

Observar sin intervenir, (a esto se le llama zazen o práctica de sentar en la calma y el silencio) no remite a no hacer nada sino, a que una vez captada la realidad y desvestida la ilusión, sintamos la gratitud de poder oler las flores de ese día o, si fuese el caso, arremangarnos para quitar la hierba dejándola a los pies de las flores porque ese es el compost necesario para que ellas crezcan en nuestro jardín y en nuestra alma más bellas y coloridas.
En otras palabras, donde está la vida, está la muerte y, donde se haya el camino, está el caminante.

Gassho

Shodo Rios



miércoles, 16 de enero de 2019

El sueño de Chuang Tze





Chuang Zte fue un sabio maestro de la antigua china, discípulo de Lao Tze /autor del Tao Te King) quien una mañana se despertó algo conmovido por haber soñado, la noche anterior, que era una mariposa. Una mariposa grande, colorida que volaba de flor en flor.

Ensimismado como estaba con ese asunto, no pudo menos que llamar la atención de algunos de sus discípulos quienes se acercaron para preguntarle al maestro que le sucedía. Este comento el hecho agregando que el sueño lo había vivido con mucha intensidad y realismo. Uno de sus discípulos le pregunto por qué le parecía tan trascendente dicho sueño, a lo que Chuang Tze contesto: "Me quede pensando si fui yo quien soñó ser una mariposa o, en realidad, soy una mariposa que ahora sueña que es Chuang Tze"...

Comentario: Si todo y todos somos vacío (los átomos y sus partículas sub atómicas de las que estamos hechos no son materia inerte sino, vacío) o sea, sin sustancia propia, sin cuerpo material perenne y sí finito, mutando y trasnformandose constantemente ¿por qué no poner en duda nuestra propia existencia, con la que tanto nos sentimos apegados e identificados, si, quizás, sólo seamos en estos momentos el sueño de un otro que cree ser el que nos está soñando?
Todo, yo soy lo que hago o tengo, tarde o temprano, crea sufrimiento.

Basado en un relato histórico.

Shodo Rios