domingo, 18 de noviembre de 2018

Oro, semillas e incienso





En ocasiones, se arrojan monedas de oro al fondo de un estanque, donde los peces ignoran su brillo y aún más, su valor. En otras, sólo basta una de esas monedas para dar con el maestro correcto y saber, que se a pagado el más honorable precio por la enseñanza recibida.

Hay días en los que las semillas se topan con rocas sólidas, impenetrables. Y hay de esos otros días, en los que quedamos maravillados ante una flor nacida en medio de un páramo perdido y olvidado.

No siempre que se enciende un incienso se logra purificar el rancio aroma del mercado. Pero se, con la confianza que se labra de zazen en zazen, que ninguna pestilencia puede ahogar la fragancia de quien ha despertado.

Shodo Rios


domingo, 11 de noviembre de 2018

Una historia sobre el Té






El té fue descubierto por Bodhidharma, el fundador del zen.La historia es hermosa.
El estuvo nueve años meditando sentado de cara a una pared dentro de una cueva en el famoso templo Shaolín. Nueve años sólo mirando una pared, continuamente y, como era de suponer, algunas veces, se dormía.
Luchó y luchó con el sueño; (recuerda, hablo de sueño metafísico, la inconsciencia.o el pequeño yo con sus aflicciones caprichosas y manipuladoras) por eso, quería permanecer consciente incluso durante el sueño.Quería tener una continuidad de consciencia; la luz debería seguir alumbrando día y noche. Eso es Dhyana, meditación (zazen), consciencia. de ver lo que es, como es.

Una noche sintió que le era imposible mantenerse despierto, se estaba durmiendo y para evitarlo, tomo la decisión de "cortarse los párpados" y luego los arrojo al suelo. Ahora no había manera de que pudiera "cerrar" los ojos.
Para conseguir ver con los ojos internos, los externos deben ser desechados; hay que pagar ese precio.
¿Y qué sucedió? Después de unos días, observo cómo esos párpados que había tirado al suelo habían comenzado a crecer en forma de brotes. Esos brotes se transformaron en una planta de té. Por eso si tomamos té, algo de la sabiduría de Bodhidharma penetra en nosotros y no nos podemos quedar dormidos.



Bodhidharma



Bodhidharma estaba meditando en una montaña llamada Ta que en chino se pronuncia Cha y en Indi se lo llama Chai (en español Té)

Es a raíz de toda esta historia que, si un Maestro zen dice: "Toma una tasa de Té", está diciendo: Prueba un poco de Bodhidharma, y no te preocupes por esas preguntas sobre si, ¿existe Dios? ¿quién creo el mundo? ¿Dónde están el cielo y el infierno?  ¿voy a ser feliz? ¿Qué hay sobre la teoría del Karma y el renacimiento?
Cuando el Maestro zen dice: "tomate una tasa de Te´y olvídate de todo esto". se refiere a: "Mejor hazte consciente, no te líes con esas tonterías. Eso no te va a ayudar en absoluto".

La consciencia de todo cuanto ahora y aquí suceden, es lo único que habremos de ver con los ojos internos. Sin párpados (opiniones o críticas) que interfieran con el VER correcto.

Shodo Ríos - Basado en un relato de Osho.


martes, 6 de noviembre de 2018

Cocinar zen





Si al momento de preparar una comida para otras personas, el acento está puesto en que, "les tiene que gustar" o, "me tiene que salir rico", es porque en ello estamos buscando algún reconocimiento. Por lo tanto, el esmero estará centrado más en nosotros que en ese otro a quien buscamos agasajar. En otras palabras, la forma ocupara más importancia que el contenido y el modo en que todo eso se realiza..

El verdadero compartir de un alimento ocurre cuando el acto mismo de cocinar nace del corazón; del respeto por el modo en que hemos podido acceder a él, para luego manipularlo, mezclarlo y cocinar esos ingredientes. Es desde esa actitud cuando logramos desactivar la búsqueda constante de ciertos resultados y practicar un verdadero compartir de corazón a corazón

Bajo ese sustento, el del amor por darnos, por ofrecer vida y nutrición al cuerpo y al alma, es cuando la mesa, como un mandala, la comida sobre ella y todos los allí presentes a su alrededor, cultivamos en comunión un mismo acto, el de dar y recibir con desprendida gratitud, ya sea que se trate de un banquete, o de una simple sopa.

Shodo Rios