sábado, 16 de junio de 2018

¿Qué es chi kung?





Se acerca alguien y me pregunta, ¿qué es chi kung? Su cara expresa una mueca de cierto interés mezclada con algo de curiosidad. Lo miro a los ojos, me quedo callado por unos segundos y respondo: chi kung...sos vos.
Mi interlocutor abre los ojos frente al desconcierto que le provoca mi respuesta y antes de perder su atención agrego: chi kung sos vos, soy yo, es la naturaleza y todo lo que existe.
Perdón, . exclama mientras busca algo que lo ponga nuevamente sobre sus pies, ¿podrías ser mas específico?
Sonrío y digo: se trata de comprender que todo es energía como ahora nuestras palabras, gestos, la sangre que bombea el corazón, el aire que respiramos. las paredes que nos rodean...el sol, la luna, en fin, todo. Por eso dije que chi kung sos vos pero, cabe aclarar que, chi o energía, es lo que sos y kung, es el medio o método a partir del cual podemos ser más conscientes de ese chi o ki, cuando al practicar movimientos, posturas específicos a esta disciplina, la que también se conoce como Qi gong, vamos pudiendo sentir el modo en el que ese chi circula por el cuerpo, se mueve en las emociones, se percibe en el aliento o se vislumbra en el acto de pensar y comprobar sus muchas formas de hacerse presente.

Cuando practicamos con cierta frecuencia vamos aprendiendo a desaprender comportamientos, ideas o posturas indeseables y el vivir se torna más...sincero, más real.
¿Más reales? - ¿acaso no somos reales? - me interpela abriendo los brazos como si le hubiese descubierto algún secreto largamente guardado. Si, claro, existimos pero, a lo que me refiero con reales no es a si estamos acá o somos una ilusión óptica. Por reales adujo el poder comprender más y mejor lo que nos sucede y no, lo que creemos que nos sucede esto es, habitar nuestro cuerpo/mente con mayor lucidez y amplitud perceptiva de la que estamos acostumbrados por ocupar mayor tiempo en razonar que en sentir y, lo más importante, quedarnos con lo que sentimos y no agregar interpretaciones más ligadas a significados conceptuales que a vibraciones energéticas concretas.
Quedarnos con lo que sentimos...no recuerdo haberlo hecho nunca porque siempre que me duele algo o siento ansiedad, por ejemplo, busco enseguida con qué distraerme y...No lo dudo, - interrumpo con firmeza - así actuamos porque no sabemos hacer más que lo que aprendimos hasta hoy y nada tuvo que ver con esto de, escuchate y así sabrás qué tiene éste momento para decir de vos o de mi y que sólo el cuerpo sabe contar.
Pensalo así, ¿qué haces cuando vas por primera vez a algún lugar de paseo, lo recorres rápidamente o te detenes para digamos, saborearlo? Con lo que sientas ocurre igual. Si te tomas el tiempo necesario sosteniendo ese sentir, verás cómo todo se revela exactamente como es.

Entonces y por lo que creo entender hasta acá, ¿practicar chi kung puede darnos un gran bienestar si aprendemos a administrar con mejor criterio nuestro chi? Administrar nuestra energía, quitar los miedos o dudas que surgen del desconocimiento o la creencia de que el cuerpo es una máquina, como nos han enseñado desde chicos o, inclusive hacer un uso adecuado del chi cuando estás caminando, trabajando, o realizando cualquier actividad pues, como ya te dije, todo es chi.  Más aún, nos abre a una consciencia ecológica pues, cuando comprendemos que, más allá de lo que denominamos individuo en términos prácticos, somos también todo lo que nos rodea, agua, oxígeno, sol o alimento y, como nada de eso producimos y por ende es del entorno que debemos tomarlo, no podemos menos que vernos como algo o alguien que no puede limitarse al contorno de la piel sino, a fronteras más lejanas de las que la mente ordinaria puede imaginar.





Si, si, bien pero..., estamos yendo un tanto lejos para mi ahora que todavía no me puse a practicar y tampoco se si podría - interrumpe jugueteando con sus dedos entrelazados y suma - aunque lo que me relatas me entusiasma de modo que... ¡solo queda que vengas a practicar!, - exclamo encimándome sobre sus palabras no, sin cierta pasión y alegría.
Alegría que se le cuela y se deja ver en una leve sonrisa al tiempo que mueve su cabeza buscando donde poner todo ese no se qué que le recorre el alma y es que, aunque entusiasme el poder acceder a un medio que nos puede proporcionar tanto bienestar, y lo se por tantos años de dar clases, no deja de generar, como a mi amigo ahora, cierta comezón tener que vérnosla con este cuerpo y esta vida tan segura y comprendida que parece y que sin embargo tanto más tiene para regalarnos como ser, gratitud, paciencia, respeto, confianza, amor. Virtudes que esperamos hallar por diferentes sitios y rumbos hasta que nos damos cuenta, clase a clase que, lo más grato de vivir está aquí mismo, entre estos músculos, huesos, emociones y neuronas

El hombre se despide sin asegurar nada pero, siento que algo en él quedo dando vueltas y quizás, un buen día, lo vea llegar a la clase para poder hacer lo único que se precisa para poder saber qué es chi kung es decir, practicarlo.

Publicado por Claudio

lunes, 11 de junio de 2018

La necesidad de vencer - Chuang Tzu





"Cuando un arquero dispara por que sí,
está en posesión de toda su habilidad.
Si está disparando por ganar una hebilla de bronce,
ya está nervioso.
Si el premio es de oro,
se ciega
o ve dos blancos...
¡Ha perdido la cabeza!

Su habilidad no ha variado; Pero el premio lo divide. Está preocupado.
Piensa más en vencer
que en disparar...
Y la necesidad de ganar
le quita poder.

Chuang Tzu - Filosofo y Maestro que vivió al rededor del siglo IV A.C  en China.

Comentario: En una sociedad altamente especializada en la competitividad a raíz de creer firmemente en la fuerza del más apto como única posibilidad de acceder a la "felicidad", se vuelve comprensible la dificultad de practicar un hacer sin hacer o wu wei es decir, sólo enfocarse en la acción sin deseo de logro personal y observar cómo se va evolucionando sin sobre cargas, producto de deseos interminables de "ser cada vez mejores" sino, de simplemente SER, volviéndonos UNO con el pensamiento surgido de una mente clara, al igual que con la palabra y su acción consecuente.
Shodo Rios

sábado, 26 de mayo de 2018

Toda creencia nace de una ilusión

"Tener ilusiones significa ser inestable.
Tener ilusiones significa estar dominado por la situación"
Kodo Sawaki, Maestro Zen

Todos hemos escuchado alguna vez decir: "en algo hay que creer" pero, siento que tal vez, no muchos hayan reparado en esta frase para observarla más de cerca y descubrir sus implicaciones.
Que en algo haya que creer suena poco menos que a un tipo de normativa impuesta y aceptada como quien agacha la cabeza y obedece sin más a lo que tal vez poco o nada se comprenda en su justa medida y es que, la necesidad de creer nace de un lugar oscuro de nuestra psiquis que solo en ocasiones se deja ver a plena luz de la realidad y es, por un lado, el miedo a morir y por otro, la falta de comprensión de que la vida es sólo incertidumbre y probabilidades.





Quedar de cara a la imposibilidad de prevenir lo que  fuese a suceder es casi como sentir el vértigo de estar al borde de un precipicio como única salida y saber que por mucho que nos resistamos, sólo queda saltar pero, como el miedo no es sonso, para evitar el supuesto dolor de lo impredecible, trae a nuestro rescate la creencia. La creencia de que algo o alguien nos sostendrá y hará menos traumática la caída o, probablemente nos la evite cuando el reloj toque la campana a la hora exacta y nos saque de este round antes de que nos cuenten hasta diez.
En consecuencia, la creencia se instala a los fines de que cualquier deseo de ser felices y evitar el sufrimiento ocurra y sobre todo, sea duradero. De ahí emergen todo tipo de elucubraciones como por ejemplo, "de esto nunca voy a enfermar" o "de éste trabajo nunca me van a echar", "si gano tanto dinero seré feliz" Como también; "mis hijos me cuidaran cuando llegue a viejo" o, "Dios me protege para que nada me falte o dañe"
Frases agarradas con una fuerte convicción, propia de la parálisis que el miedo genera, aunque sostenidas por un débil hilo que más tarde o no, derrumbara el castillo de naipes cuando la realidad, siempre implacable, deje al descubierto la desilución y entonces se oiga: "nunca pensé que esto me fuera a pasar a mi, ¿qué hice para merecer éste castigo? o, "yo, que siempre creí que..." con lo cual, el miedo usara ahora el escape hacia toda justificación posible a los fines de seguir negando las raíces ancestrales que causan tanto la ilusión como su contrapartida. Después de todo, no existe ninguna moneda que cuente con una sola cara.

Detengámonos y apreciemos cómo la ilusión hace de la creencia el sostén de todo o mucho de lo habitualmente creado por nuestra condición humana.
El miedo mencionado impulsa a cambiarlo por la creencia de que si ciertos factores conspiran para obtener algún tipo de "felicidad estable y segura", nada malo nos pasara jamás con la esperanza de que en un futuro todo lucirá según lo planeado y en consecuencia, comenzamos a buscar "garantías" con las que poder erigir nuestro castillo de fantasías con todo aquello que la ilusión, como materia prima central posee que es, aceptar o rechazar únicamente todas aquellas ideas a cerca de nosotros y el mundo que, nos asegure mantener el orden institucionalizado por dicha creencia, a los efectos de que nada se corrompa y, mientras las cosas se mantengan más o menos en un cierto "control", control que creemos poseer inalterablemente entonces si, nos sentaremos a respirar tranquilos porque de nada habrá que preocuparse porque nada nos quitara el aliento...

Si la ilusión es la cal, la arena y el cemento que recubren las paredes de la ficción creada sobre la realidad, los ladrillos, colocados a nuestro al rededor hasta quedar cercados por la ensoñación, son todo aquello que encaje con lo que imperiosamente precisamos creer siendo esta actitud siempre parcial y discriminatoria puesto que sólo dejamos pasar lo que vibre en la misma frecuencia energética mental y emocional impidiendo que se conozca de forma objetiva lo que constituye la película completa de la realidad pues, "creemos" que, con una o dos fotografías que retraten tan solo lo que nos conviene, sentiremos que será suficiente para mantener la ilusión intacta hacia el fin deseado. En pocas palabras, las cosas a nuestro modo y no, como son.

Me parece necesario detenerme un instante para dejar en claro dos o tres aspectos para luego proseguir y llegar a una conclusión, no como verdad última sino, como invitación a practicar el modo correcto de atender la realidad respecto de la ilusión.
Todos deseamos ser felices y evitar el sufrimiento, como mencione párrafos antes, por lo que no se halla allí el conflicto sino, en la dificultad de no poder ver, comprender y aceptar el ver las cosas como son las que, por mucho que nos pese o duela, son así y así hay que aprender a apreciarlas para luego saber cómo atenderlas sabiamente.
En segundo lugar lo que quiero señalar es, no confundir creer con confiar debido a que, para creer alcanza con la palabra o el pensamiento pero, para confiar, es necesario poner el cuerpo y comprobar, trabajo mediante, aquello en lo que se deposita dicha confianza ejemplo: "te amare por siempre" bien, una vez convencidos de esa creencia, nos apoltronamos para ver netflix y engordar sin remordimientos porque total, con la creencia "alcanza". Pues no, la confianza sólo se activa cuando, asumido el compromiso nos ponemos a construir esa relación amorosa cotidianamente.
Es por eso que, la confianza se vuelve indispensable a la hora de aprender la forma correcta de abordar las ilusiones o esperanzas sujetas a la negación de la realidad.
Por último, comprendamos que la capacidad de desear es propia de la naturaleza humana sino, como explicaríamos el mundo en el que vivimos; por lo tanto, no es el deseo per se la base de las insatisfacciones o sufrimientos sino, toda acción desmedida proclive a empujar el deseo para que la vida sólo nos sonría siempre.





Llegado hasta aquí imagino que se preguntarán qué hacemos entonces con las ilusiones sin son ellas la causa de vivir penando o padeciendo, y contesto, verlas como lo que son, ilusiones y nada más.
No querer hacer con ellas otra cosa que verlas al desnudo y sin agregados, como tampoco buscar quitarlas, ni evitarlas, solo verlas al descubierto y en su contexto justo será suficiente para que, una vez reveladas no puedan influir negativamente en nuestra humanidad ni en la de las demás formas de vida.
Se me ocurre ejemplificar esto último con algo en lo que seguramente coincidiremos y es, lo que sentimos cuando vemos una película. ¿Qué sucede cuando frente a una pantalla nos vemos de pronto asaltados por alguna emoción? ¿A qué obedece esa respuesta si lo que estamos viendo no es real? Simple, porque lo creemos y con ello alcanza para que el cerebro, basado en esa creencia, responda neurológicamente brindando respuestas emocionales producto de sentir en todo el cuerpo que la película que se nos proyecta es real y sucede justo aquí y ahora.
Por supuesto, al tratarse de una filmación que vemos en complicidad con los protagonistas, donde juntos establecemos que por el lapso de dos horas " nos dejaremos engañar" por simple diversión, no sucederá gran cosa, excepto que alguna escena provoque un infarto, por lo que de nada tendremos que preocuparnos más que por el hecho de vivir los efectos propios de un momento de simple ilusión por puro disfrute o diversión..

Como la vida no es una película a pesar que respondemos a ella bajo el influjo seductor de las ilusiones como si lo fuera, los resultados de vivir aislados en nuestro propio y cómodo mundo de quimera permanente, si no deriva en locura al menos, nos augurara un viaje directo a la desilusión, la sorpresa o la defraudación debido a que como en el cine, hemos firmado con ella un pacto de ingenuidad o perversión que no podrá ofrecernos más que el sacudón necesario para que de una buena vez abramos los ojos y el corazón a lo que es y así, aceptemos que no hay otro camino posible hacia una evolución humana y espiritual sostenida, que no sea a base de transformaciones e interdependencia, incertidumbres y la única certeza de la muerte.. De sucesos que se concretan  dependiendo de causas y condiciones y que cuando dichas causas y condiciones se modifican, también lo hace lo manifestado.
Antes que alguien lo señale como un error de comprensión digo: las ilusiones también están sometidas a causas y condiciones pero, a diferencia de lo que es real, nos mantienen en un estado de adormecimiento producto de dedicar más tiempo, espacio y energía al futuro que no existe o al pasado que ya dejo de existir que a lo que ahora tenemos frente a nuestras narices.





Antes o después de cualquier acontecimiento concreto, habremos de saber distinguir entre el paisaje y el espejismo o quedaremos sumidos en una serie eterna de mentiras y ambiciones tan absurdas como que existe "el secreto de atracción" con el cual tendremos asegurado nuestro "bien merecido porvenir" solo porque lo decretamos.
En consecuencia, es necesario detenernos, hacer silencio y saber la forma justa de aplicar la atención plena sobre lo que se manifiesta en acciones, palabras o pensamientos evitando adjetivaciones o críticas que distorsionen lo que ES de lo que "queremos que sea"
Para practicar esa atención plena, es menester aprender a aquietar el cuerpo y regular con calma la respiración en el acto de sentar en  zazen para que en esa postura podamos percibir lo que en ese exacto momento acontece en la mente en forma de imágenes, pensamientos o palabras, de modo de ir reconociendo lo real de lo que no lo es, es decir, los pensamientos sujetos al pasado o proyectados al futuro artífices centrales en la construcción de toda ilusión producto de alimentarlos y naturalizarlos como hábitos adquiridos pero cerrados a una perspectiva amplia y completa sobre lo real.
Atrevernos a ver un hecho desde más de un punto de vista es posible cuando, producto de la práctica asidua de zazen, vamos descartando de esos hábitos aprehendidos, todos los que nublan una correcta comprensión de lo que llamamos la realidad y, como antes mencionaba, no se trata de pelearnos con las ilusiones  o negar todo acceso sino, diferenciarlas a partir de atender mucho más asertivamente el camino y los pasos que vamos dando hacia nuestro objetivo que vivir pendientes de alcanzarlo.

En conclusión, los miedos no atravesados ni bien comprendidos, generan el instinto de huida o de estancamiento donde la necesidad de creer se activa en busca de algo o alguien que tenga la capacidad de otorgarnos la felicidad anhelada lease, dar el poder a otro u otros e ingenuamente aguardar a que lo prometido se cumpla, para lo cual, entenderemos necesario sumar ideas, materiales y acciones a tal fin sin poder notar cómo vamos cercenando toda verdadera libertad que no es otra que la capacidad de saber responder a lo que sucede y a sus posibles resultados.
El camino al despertar es solitario pero, se hace en compañia de todo lo demás.





Creer es crear y todo lo creado en base a ilusiones o esperanzas vanas, nos esclaviza producto del aferramiento, el apego y la ignorancia.

Ser, es saber. El saber libera  y este saber se logra sumergiendo el cuerpo y alma en lo que sucede, agradable o no.

Shodo Rios

martes, 22 de mayo de 2018

Zazen, la única puerta



Entrada del templo Eiheiji


"A ningún visitante, ni siquiera a los monjes, se les permite atravesar esta puerta a menos que entren a Eiheiji para practicar o retirarse una vez que hayan completado su entrenamiento"

El texto remite a lo que señala la puerta de ingreso al Templo Eiheiji ubicado en la prefectura de Fukui,a 300 km de Tokyo y frente al mar de Japón fundado en el año 1244 por el Maestro Eihei Dogen quien a su vez, fundo la escuela de budismo Soto zen.

Parafraseando, bien podría decirse a quienes no hemos estado allí y sin embargo practicamos diligentemente las enseñanzas de buda que, "zazen, es la puerta que se atraviesa para practicar o retirarse"
La puerta a la que se ingresa para practicar sin deseo de provecho personal incluido, el deseo de despertar.
Practicar entrando por zazen, diría el maestro Dogen, es la autentica puerta al Dharma de Buda entonces, y si bien en un sentido práctico uno podría decidir no continuar y volver a cruzar la puerta de la práctica de zazen para no regresar, en verdad, no hay modo de salir de zazen porque todos ya somos budas y más tarde o no, volveremos a adoptar la postura perfecta de la más elevada naturaleza humana que es zazen sin la cual, no habrá modo de confirmar ese estado búdico más allá de toda discriminación o diferencias.





En suma, al igual que caen las hojas en este otoño sin apegarse al árbol que las sostuvo y alimento,
no dudes en sentarte con las piernas cruzadas y la columna recta, en la presencia de la existencia plena en este preciso y precioso instante para el bien de todos los seres, porque no hay otro momento más que este y está aquí, en medio de las aguas barrosas y mansas donde el loto emerge.

Shodo Rios

Eihei Dogen (1200 -- 1253) Japón




".


sábado, 12 de mayo de 2018

Compasión: Conferencia sobre la compasión desde la práctica Budista





Compasión, un amor inconmensurable al que se llega tras soltar todo deseo de provecho personal y se realiza la unión con lo que sucede porque se caen las expectativas de temor o esperanza.

Si el trabajo de despertar es para uno mismo, se tendrán dificultades pero, si la práctica de zazen y el despertar es para el bien de todos los seres sensibles entonces, se tendrá tarea que realizar y esa tarea es, soltar todo apego y aferramiento por lo tanto, la compasión no es un sentimiento que se practica sino, un sentimiento que surge como el aroma de una flor cuando se abre.

CHARLA ABIERTA  a cargo de Claudio Daniel Rios (SHODO), practicante de Budismo zen, para todo público el VIERNES  18 de MAYO a las 19Hs en nuestro Dojo zen "Cerezos en Primavera" ubicado en la calle CHACO 567 Lanús Oeste Pcia de Bs As Argentina

Se solicita confirmar asistencia por cupos limitados al correo claudiodanielrs62@gmail.com


Arancel $ 300.-

Gracias por difundir esta información

Claudio Daniel Rios

jueves, 3 de mayo de 2018

Maestro, gracias.






"Deberías prestar atención  al echo de que inclusive el Buda Sakyammuni tuvo que practica zazen por seis años. Se dice también que Bodhidharma practicó zazen en el templo ShaolÍn durante nueve años para poder llegar a transmitir el espíritu de Buda. Puesto que estos antiguos sabios fueron tan diligentes, ¿cómo pueden los practicantes de hoy dispensarse de la práctica de zazen? Deberías tratar de dejar de perseguir palabras y aprender a retirarte y reflexionar sobre tí mismo".
Estas palabras, incluidas en el texto Fukanzazengi, fueron escritas por el maestro Eihei Dogen, fundador de la escuela soto zen, en el año 1227 de nuestra era en japón y que hoy retomo a los fines de actualizarlas pues, las siento como si en realidad hubiesen sido escritas ayer mismo.

Sucede que vivimos bajo una cultura muy alejada de aquella que siempre a sabido cultivar y comprender la injerencia relevante que existe entre un maestro y sus discípulos o alumnos aunque, al mismo tiempo y como el texto lo verifica, en la misma cuna donde se fundaron estos principios, no faltaban las dificultades propias de quienes lejos estaban de comprender dicha relación con lo cual, daré por descartado estos factores como impedimentos para establecer lazos entre Maestro y aprendiz.

Un maestro usa la palabra justa, el silencio correcto y la acción necesaria basado en sus largos años de experiencia lo cual le permite ver objetivamente al alumno y así indicarle asertivamente lo que en cada caso fuese necesario.
El alumno por su parte, ira transitando el aprendizaje de error en error, de observación en observación en una mezcla de confusión y claridad hasta ir perdiendo gradualmente toda idea de sí mismo; esas mismas ideas con las que un buen día llegamos a la práctica y que como un espejo, nos va mostrando el "yo" y el no yo es decir, el que somos del que creíamos ser. En ese momento el discípulo tras aprender a caminar al lado de su maestro a sabiendas, dolores o frustraciones mediante que, de todos modos hay que andar solo y sin bastones, ira aprendiendo a tejer la trama correcta que no es otra más que dar lo recibido recordando que no se ha llegado a ningún lugar, solo se ha atravesado una puerta más de muchas, muchas más que se continuarán cruzando pero, sin la necesidad del sobre esfuerzo o el apego a los espacios o situaciones que se van dejando atrás ¿por qué? porque la barca en la que se traslada será la confianza y la fe y tendrá por timón la compasión, el único sentimiento que nace en uno cuando todo deseo de logro o provecho propio declino. Donde toda diferenciación queda sujeta únicamente a lo cotidiano y práctico que permite reconocer el veneno del remedio pero que en términos espirituales, no mira otra cosa que la comprensión del vacío, la impermanencia y la interdependencia como la propia naturaleza de todo ser vivo razón por la cual, es posible ver a todo ser sensible como una extensión de si mismo.





Alguien preguntara quizás, ¿cómo se vuelve uno aprendiz o discípulo? Aprendiendo a reconocerse como un ser ganado por el consumismo. ¿consumismo? Si, consumidores de culpas, justificaciones, odios, objetos, placeres constantes, apegos, relaciones dependientes y todo aquello que sustente la personalidad o el "yo" que elaboramos pieza por pieza, respiración a respiración y que de tanto crecer bajo esa creencia, se vuelve materialmente sólido y tenaz que hasta nos parece verdadero e interminable. De todos modos y cuando luego de tanto escaparnos de nosotros mismos a pura distracción u ocultamiento, nos topamos con que el asunto se reducía a sólo detenemos y sentarnos, aquietando el cuerpo y la respiración dispuestos a observarnos para descubrir que ese "yo" tan aparentemente impenetrable es tan siquiera un fantasma, un niño herido, un ser ´íntegro cubierto de fango que necesitaba limpiarse de toda ilusión y que, cuando en medio de la tormenta alza la mirada recién allí ve por primera vez al maestro tendiéndole una mano para que se ponga de pie y ande bajo la tutela de su propia responsabilidad  en el metro cuadrado que su cuerpo ocupa durante zazen sentado o de pie y se eleve sin perder nunca la consciencia de que no existe si no como expresión cabal de un universo completo y vacío también.





Y me digo entonces, ¿ cómo no llegar temprano a la práctica cuando es él quien lo hace primero? ¿cómo hacerme el distraído al ver a mi maestro de rodillas y con un trapo en las manos para limpiar el suelo y no acompañarlo? ¿cómo, al observarlo con su kesa o su samu-e, no vestir la ropa apropiada y el rakusu para compartir la práctica juntos? ¿Cómo no callar cuando dice tanto su silencio y, cómo no escuchar sin apropiarme de nada cuando sus palabras sacuden el alma como una invitación para adentrarme en ella y continuar aprendiendo? ¿Cómo no decirle gracias sin abrir la boca mientras junto mis manos en ruego frente a mi nariz y me inclino luego, si después de todo es a la vida pulsando en el cuerpo de ese hombre como en el mío, a quien le ofrezco este sampai por enseñarme a vivir a pura sinceridad y respeto?

El maestro aparece cuando el alumno está entregado a aprender y juntos colaboran en actualizar a todos los Maestros que lo antecedieron sin los cuales, no sería posible aprender, disfrutar, comprender, aceptar, servir y soltar.

Nota: El Maestro, es todo aquel ser sensible en el que puedas animarte a ver tu propio reflejo.

Gassho Shodo Rios

Kesa: Abito del monje Budista
Rakusu: Pequeño kesa utilizado por monjes y laicos
Samu-e: Ropa de trabajo
Sampai: Posternación que se realiza a modo de veneración y respeto.

martes, 1 de mayo de 2018

Chi Kung en Lanús Oeste

Senderos del Ki es un espacio donde realizamos clases de CHI KUNG y estamos en la ciudad de Lanús Oeste Pcia de Bs As

Podés visitar el sitio web senderosdelki.com.ar para ver lugares, días y horarios de práctica.
Profesor Claudio Daniel Rios









Publicado por Claudio

domingo, 22 de abril de 2018

La degradación del lenguaje: una pauta más de la sociedad adolescente que se construye desde la política, los medios y las redes sociales.





“Porfi”, “Okis”, “info”, “Oli” son solo algunas de las muchas palabras mutiladas que se escriben u oyen a diario las cuales surgen a su vez, de una mentalidad también mutilada de pensamiento crítico, reflexivo o carente de razonamientos profundos.
No es necesariamente negativo que los así llamados adultos quieran ocuparse de que la vejez no los aborde de manera abrupta pero, la carrera absurda e inevitable por evitarla, no hace más que acortar el destino del que con tanto pánico se intenta escapar.

Al respecto, Marcel Danesi, profesor de antropología y autor del libro “Forever Young”, describe este síndrome colectivo: “la adolescencia se extiende hoy hasta edades muy avanzadas, generando una sociedad inmadura, unos sujetos que exigen cada vez más de la vida pero entienden cada vez menos el mundo que los rodea. La opinión pública tiende a considerar la inmadurez deseable, incluso normal para un adulto. Como resultado, cunde una sensación de inutilidad, de profunda distorsión: quienes toman las decisiones cruciales suelen ser individuos con valores adolescentes. Va desapareciendo la cultura del pensamiento, de la reflexión, del entendimiento y es sustituida por el impulso, la búsqueda de la satisfacción instantánea, (la compra compulsiva y el divertimento a toda costa) La infantilización se impone”.

Lo que parecen expresiones inocentes y hasta divertidas, como las que señale párrafos arriba, no son más que carteles luminosos que advierten de cómo el ser humano va siendo el propio autor de su acción infantil al no considerar que dichas palabras disminuidas no solo gramaticalmente sino, emocional y psicológicamente, lo van posicionando muy lejos de una vida basada en la capacidad de asumir compromisos, responsabilidades y la toma de decisiones nacidas ya no de la mera reacción sino, de un discernimiento y percepción profunda de la realidad con lo cual, la realidad pasa a ser vivida más como una película de terror habitada por zombies o ciudadanos bajo sospecha de criminalidad o delito que lo que es o sea, una paleta de hechos y acontecimientos de múltiple diversidad de acciones y vidas como consecuencia de nuestras acciones sean estas, conscientes o no.
Es sumamente importante recordar que cuanto menos vocabulario se posee y a su vez éste se destruye o simplifica al ritmo acelerado en el que se vive volviéndolo en meros ruidos honomatopéyicos, igualmente proporcional es el deterioro neurológico con sus consecuentes derivaciones en una cognición  y juicio de valor pobre o incluso inexistente. Más aún, tengamos en cuenta que, no son sólo palabras las que expresamos al abrir la boca sino también, sentimientos los cuales, al reducirse drásticamente la palabra quedan igualmente rotos o bloqueados dando paso o lo que se denomina adicción es decir, imposibilidad de canalizar los que se siente por medios naturales.

Continúa diciendo Marcel Danesi: “El discurso político se simplifica, dogmatiza, se agota en sí mismo, se limita a meras consignas, sencillas estampas o slogan carentes de veracidad. Pierde la complejidad que correspondería a un electorado adulto. En concordancia con la visión adolescente del mundo, no se exige en los líderes políticos ideas, capacidad de elaboración, sino belleza, atractivo, tópicos, divertidas frases, y una imagen que conecte con un electorado envejecido en edad pero adolescente en mentalidad”.





Y lo medios audio visuales son los colaboracionistas más eficaces en agudizar esta condición adolescente que crece a pasos agigantados cuando incluso – agrega el antropólogo – “la prensa más seria promociona el cotilleo más obsceno, el chascarrillo, el escándalo, esas noticias que hacen las delicias del público con mentalidad adolescente. Resulta preocupante la fuerte deriva de la prensa hacia el puro entretenimiento, la mera diversión, en detrimento de la información y análisis rigurosos. La preponderancia de ubres y glúteos sobre la opinión razonada”.

Otro medio donde el “acné mental” no tiene parangón, lo constituyen las redes sociales donde el exibicionismo o, esa compulsión por mostrarlo todo para que en realidad no se vea lo que en verdad se siente por dentro, se ha constituido en una tribuna donde se pasa del amor incondicional a los animales (en muchos casos escapismo claro a no poder o saber cómo convivir con lo humano) a la protesta rápida y furiosa de noticias no siempre corroboradas pero que calzan como anillo al dedo para continuar reafirmándonos en nuestro bien apreciado egocentrismo temeroso como también, a contar minuto a minuto lo que se come o por donde se pasea buscando, como quién se ha perdido en las profundidades de un bosque, a que el otro, no menos perdido incluso, nos vea, nos reconozca, al mejor estilo de cuando siendo niños le pedíamos a nuestros padres que observaran nuestras destrezas sobre un tobogán o al patear una pelota.

En cuanto a mi modo de observación sobre éste ya casi endémico comportamiento adolescente digo, si no somos capaces más que de vivir protestando, pataleando o viendo quién luce más bello y ¿feliz?, en busca de un estado paternalista que nos resuelva la vida o de un idealizado deseo de éxito rápido y seguro basado en un individualismo feroz dentro de un perverso sistema capitalista que muestra la zanahoria sólo para que nadie más que ellos la alcancen, al tiempo que nuestras vidas van quedando deshilachadas por el camino en consecuencia, no quedara lugar para considerar adultamente nuestra decisiones cotidianas y sus muchos efectos inter e intra humanos a los fines de alcanzar un estadio adulto capaz de dar respuestas a nuestras propias exigencias o necesidades.

Una sociedad donde prevalece quién más grita, quien mayor escándalo protagoniza o mejores “amistades” influyentes posee no verá nunca otro horizonte que el fracaso y el sufrimiento porque aquí y en este mismo momento y cuerpo, la realidad palpita  a pura sangre pero no se la siente porque suena justo un celular que pide y ordena insaciablemente más y más a costa de vivir cada vez menos humana y espiritualmente.
Ninguna vida humana conocerá el sentido real de estar vivos si no comenzamos por vernos a nosotros mismo en cuerpo y alma a causa de cultivar la negación o la evasión y abocados, a costa de la propia vida y la del planeta, en alcanzar un horizonte que, como bien cantaba el nano Serrat,” cuanto más voy pa´ ya, más lejos queda y cuanto más deprisa voy, más lejos se va”
Y lo que se va, no es tan siquiera el horizonte sino, la vida misma debajo de un sinfín de chucherías, chusmerio y agresiones que convierten la mente y sus múltiples funciones neuronales  en un manojo de simples berrinches infantiles donde de seguro se muere de inanición, además de las células cerebrales, no será únicamente el cuerpo físico sino, el alma o el espíritu.

Que todo pasa es cierto pero, cómo pasa y qué queda, es nuestra responsabilidad, la única condición verdaderamente espiritual que se necesita practicar para dejar de berrear cual infantes y crecer.

Claudio Daniel Rios

miércoles, 18 de abril de 2018

Budismo y manejo de las emociones

Trabajar con emociones perturbadoras -Ven. Sangye Khadro





De acuerdo con el Budismo, la mejor manera de trabajar con las emociones perturbadoras es una especie de “camino medio” entre dos maneras no hábiles de tratarlas (como dos extremos):
1) Suprimir o negar nuestras emociones
2) Dejar que nuestras mentes sean controladas por nuestras emociones y actuar acordemente.
La forma Budista de manejar las emociones incluye:
1) Reconocer su existencia (por ejemplo, admitir que estamos con rabia cuando estamos con rabia). 
Evitar suprimirlas.
2) Trabajar con ellas en nuestra mente para bien sea disolverlas o transformar la mente en un estado más positivo (al hacer esto evitamos caer en ellas).
Al aplicar este “camino medio” podemos evitar causarnos daño a nosotros mismos y a los demás.
ALGUNAS FORMAS GENERALES DE TRATAR LAS EMOCIONES
1) Atención o autoconciencia
Cuando nos damos cuenta de la aparición de una emoción en nuestra mente (como es el caso de la ira), podremos controlarla y manejarla de una manera más efectiva.
A través de una práctica regular de meditación, nuestra mente puede estar más calmada y menos dispuesta a reaccionar con ira.
2) Recordar la naturaleza de la mente
La mente es clara, no es algo físico; una corriente de eventos mentales que surgen y se van.
Estos eventos mentales –pensamientos, emociones, etc.- son transitorios: aparecen y desaparecen, van y vienen; no son entidades fijas permanentes.
Puede ser útil pensar que ellos son como nubes en el cielo que vienen y se van; como sueños, como arco iris, o como ondas que emergen del mar y caen en él.
También puede ser útil aprender a desidentificarse de las emociones. Por ejemplo, en lugar de pensar “estoy con ira” pensar más bien “la ira está en mi mente”; esto le da menos poder a la emoción sobre nosotros y podemos manejarla de manera más objetiva.
3) No hacer juicios
Podremos notar que tendemos a que algunos pensamientos y emociones nos gusten y que otros nos disgusten. Esto conduce al apego / asimiento y a la aversión / rechazo. Cuando nuestra mente está atrapada en el apego y en la aversión ésta no está en paz.
En lugar de esto, es mejor cultivar un sentido de ecuanimidad: una conciencia amorosa, que no hace juicios y que acepta lo que sea que surja en la mente.

Emociones perturbadoras
Notas compiladas por Ven. Sangye Khadro 
Enseñanzas de la tradición Budista Tibetana.

Publicado por Claudio


sábado, 14 de abril de 2018

Hana Matsuri - Festival de las flores - 8 de Abril





El día del nacimiento del Buda Shakyamuni, se celebra el día 8 de abril (en mayo según e año lunar china). Nació hace 2500 años, (566 AC) hijo del rey Suddhodana y la reina Maya, en el jardín de Lumbini, situado en Kapilavastu, un pequeño reino en las estribaciones del Himalaya. Se le puso el nombre de Siddhartha, y más tarde, Buda Shakyamuni.

Durante mucho tiempo, se ha dicho que a su nacimiento, el Buda Shakyamuni dijo: "Cielo, Tierra y yo, somos una sola persona". En cada templo de Japón hay un pequeño pabellón decorado con flores que cubre una estatua del bebé Buda denominado TanjoButsu, apuntando con un dedo índice hacia el cielo y con el otro hacia la tierra. Esta estatua está bañada con té dulce o té de hortensias conocido en japón como "Amacha"y ésta es la forma en la que se observa el festival de las flores que coincide con la primavera y el florecimiento del cerezo el cual también se festeja en japón..




En la foto, celebración realizada el 14 de abril en Nanzenji junto al Sensei Senpo Oshiro y la Sangha

El té dulce es un elemento esencial del festival de las flores. De acuerdo a la leyenda, dos reyes dragones hicieron llover agua dulce fresca y tibia, para bañar al bebé Buda. Pero no sólo se bebe té dulce durante el festival de las flores, también existe la costumbre de moler tinta (sumi) con él, y escribir: "el 8 de abril es un día de buena fortuna y los insectos son expulsados". El trozo de papel en el que se ha escrito se hace colgar boca abajo y se cree que mantiene alejados a los insectos desagradables.

Fuente: SotoZen - Net

Publicado por Claudio

miércoles, 11 de abril de 2018

El ZEN - Venerable SENPO OSHIRO





Entrevista realizada hace 5 años con motivo de lo que fue el primer encuentro latinamericano de Budismo zen en Argentina

domingo, 1 de abril de 2018

Imagina que...





Imagina que sos dueño de una Ferrari roja, impecable y último modelo con la que podes viajar a alta velocidad y a donde quieras.
Imagina que posees una gran casa a orillas de un mar azul. De ventanas generosas abiertas al horizonte, al sol y a las noches de luna llena.
Imagina que Armani confecciona para vos un vestido o traje de absoluta exclusividad, tanto que, sería imposible hallar otro siquiera parecido.
Imagina que sostenés entre ambas manos un diamante de tal belleza y brillantes como hasta ahora no se a encontrado.

Bien, ¿sabías que ya posees todo eso? Claro, no literalmente pero, si, sos dueño de una mente pura e inconmensurable más veloz que la velocidad de la luz y con la cual podes construir lo que desees o, destruirlo todo, también.
Tenés un cuerpo, la primera casa que habitamos al nacer cuyas ventanas, los sentidos, pueden  elevarte hasta lo fantasioso e ilusorio o, ver y sentir a través de él, de la casa/cuerpo, la vida latiendo exactamente como ES.
Nadie en todo el planeta luce como vos ahora porque como vos, ahora y siempre, sos y serás auténticamente único e irreemplazable. A propósito, ¡qué elegante se te percibe! ¿Aún no lo notaste?
¿Y el diamante? El diamante es quien en verdad somos construido de tres facetas que lo contienen todo, compasión, ofrenda o desapego y sabiduría.

¿Y entonces? Entonces, queda que te atrevas a observar sin agregar o quitar nada de lo que percibas y lo dejes pasar todo, absolutamente todo; algo así como cuando viajamos por la ruta a y el paisaje va quedando rezagado como si se tratase de una pintura y, alcances a comprender que ninguna joya es o será más extraordinariamente maravillosa como la vida misma y la existencia toda de la que somos parte, más allá de toda idea, concepto, creencia o ideología pues, lo que ES no puede diseñarse, construirse o confeccionarse menos aún explicarse porque todo ya ES. Sólo queda que lo descubras, que te descubras y navegues más allá de más allá hacia el satori o despertar que acontece justamente en el momento y lugar donde, sentado en zazen te encuentres, el Dojo de práctica, echado sobre el pasto o el mercado.

Shodo Rios.

jueves, 29 de marzo de 2018

Zazen en Lanús Oeste





Dojo Zen "Cerezos en Primavera"

Práctica de Zazen - Meditación Zen

LUNES y JUEVES  20: 15 Hs -

CHACO  567 Lanús Oeste - Pcia de Bs As Argentina

No se requiere Experiencia Previa - LLEGAR 10 MINUTOS ANTES
Asistir con ropa cómoda y oscura

20:15Hs zazen

Recitado del Sutra del Kesa

Kin Hin - Caminata de Meditación

Recitado del Sutra del Corazón

Të y minutos finales para preguntas sobre la práctica

21:30Hs CIERRE

SHODO RIOS

domingo, 25 de marzo de 2018

Budismo zen en Florianópolis. Un encuentro en imágenes

5º Encuentro latinoamericano de Budismo zen en Florianópolis, realizado del 14 al 18 de Marzo

Amanecer en Vila Fátima

Los Maestros y practicantes en la Universidad de Santa Catarina

Altar y sala donde se realizaron las ceremonias de apertura y cierre del encuentro

Práctica de Zazen

Kin Hin (Caminata de Meditación)

Camino hacia la laguna

Laguna ubicada detrás de Vila Fatima



Sala de conferencias donde los Maestros brindaron su saber y conocimiento sobre la práctica.



La Maestra Isshin Havens mostrando un obsequio que le fue dado a cada Maestro

Compartiendonos a través de los alimentos y el dialogo

Con mi hermana del Dharma y Maestra Adriana Etusho

Con el Maestro Senpo Oshiro y mis compañeros de práctica

Monica, Alejandra, Stella, Pablo y Claudia -Gassho Hermanos

Con mi compañero Pablo y el Maestro Daniel Terragno

Con las Maestras Isshin Havens  y Shogetsu Ávila - Gassho por brindarnos sus corazones

Foto final con los Maestros que llegaron desde sus lugares de residencia, Japón, Suiza, Italia, Estados Unidos, Chiile, México, Colombia, Perú y Argentina - Gassho a todos y a cada una de las personas involucradas en éste maravilloso encuentro.

A modo de cierre, les obsequio éste poema que escribí durante mi regreso en el avión:

Quién, entonces
se volvió murmullo de mar
caminando sobre pies descalzos

Quién, ahora,
canta el vuelo de un pájaro sin alas
cuando atraviesa el verdadero amanecer

Quién
cuando todos hayan marchado
y sin dejar huellas en el perfume de la práctica
continuará sentando
eternamente
¡ya!

Shodo Rios

Publicado por Claudio

miércoles, 28 de febrero de 2018

Zazen, un viaje del futuro al pasado para comprender el ahora





Si parados frente a una pizarra nos pidiesen que escribiésemos el sentido en que el tiempo transcurre, seguramente escribiríamos de izquierda a derecha y de manera lineal: pasado, presente y futuro.

Si bien es cierto que por necesidades prácticas o de supervivencia los humanos hemos aprendido a modelar la vida en base a esa disposición lineal del tiempo, no es menos cierto que ello sólo se debe a un desarrollo neurológico a partir del cual el cerebro fue relacionando lo que llamamos tiempo, siempre subjetivo a la psiquis y emoción de quién lo percibe, debido a aprender a clasificar y a guardar lo seleccionado en la memoria (únicamente lo que le es útil a sus propósitos de preservar la vida) o, lo que llamamos tiempo pasado. Es decir, todo lo que hacemos, decimos o pensamos, son sólo hechos aprendidos en ese espacio de tiempo que se repite tantas veces como lo aprendido sea utilizado, siendo lo que denominamos futuro, tan sólo una proyección no siempre consciente de dicho pasado. En consecuencia, lo que entendemos como tiempo presente no es otra cosa que una construcción mental atrapada entre esos dos momentos (pasado - futuro), algo así como los eslabones perdidos de una cadena secuencial en la evolución de las especies que se rellena con supuestos o inferencias para darle una lógica al funcionamiento y desenvolvimiento de dichas especies (tiempo presente)

Ahora, cuando practicamos zazen a lo largo de los años de práctica, podemos ir comprobando cómo el tiempo en realidad, se va dirigiendo de adelante hacia atrás hasta dar con el presente o aquí y ahora, también explicado como, las cosas como son, de la siguiente manera.
Cuando llegamos a la práctica de zazen, lo normal es hacerlo por alguna motivación particular supongamos, necesidad de calmar la mente o el estres.
Esa motivación la voy a llamar tiempo futuro pues se trata de la meta que deseamos alcanzar.
Cuando ya aprendemos a incorporar la postura correcta de piernas cruzadas y columna recta y en silencio, donde la atención se lleva tanto a dicha postura como a la respiración, lo que poco a poco vamos comprobando es cómo los pensamientos se irán sucediendo uno detrás del otro; al observar el contenido de ellos, quedara claro que lo que traen son imágenes o palabras que ocurrieron en el pasado, aunque no siempre de manera exacta como las recordamos y, cómo dichas imágenes viajan como proyectiles a un futuro que es sólo un idea modificada de dicho pasado.
Es decir, llegamos a la práctica con la mente enfocada en el futuro, que lo que deseamos se cumpla, nos quedamos en el presente tranquilos y silenciosos observando lo que sucede en el cuerpo, la respiración y la mente, hasta que los pensamientos nos trasladan al pasado pero que, al dejarlos pasar volviendo la atención a la respiración, por ejemplo, desaparecen y con ellos el pasado y la posibilidad de llevarlos al futuro de modo que, el presente es lo único que queda pero que también se lo percibe fugaz porque lo creamos o no, el presente tampoco existe...

Veámoslo del siguiente modo. Supongamos el tiempo como una sucesión de puntos. Cuando hacemos zazen, el único punto que cuenta y a través del cual el resto se forman, (pasado y futuro) es el punto del aquí y ahora. Solo sentar y observar.
Pese a todo, cuando sentimos ese tiempo y espacio en el punto donde nos hayamos, al mismo instante comprobamos cómo va sucediendo y volatilizándose incansable y eternamente, del mismo modo que el río baja sin detenerse hacia el mar.
A medida que avanzamos en la práctica, vamos comprobando o, al menos tanteando, percibiendo que, lo que no existe, el tiempo y, lo que sí existe, los fenómenos, (objetos, situaciones, seres vivos etc) son lo mismo. Algo así como la mente y el cuerpo.que se perciben separadas o diferentes pero ¿Dónde está la mente?, en los fenómenos que ésta crea ¿y el cuerpo? (fenómenos) ¿cómo es en verdad el cuerpo,si a cada instante cambia, se transforma y un día o sea, AHORA, desaparece?

Cuando practicamos sin ánimo de atrapar o repeler nada, el aquí y ahora, se revela.

Claudio Daniel Rios

domingo, 28 de enero de 2018

Zazen, es una ofrenda





Cuando se nos transmite la práctica de zazen, lo primero que nos señalan es que se trata de una práctica para el bienestar de todos los seres sensibles.
Esto es, cuando hacemos zazen, no buscamos nuestro beneficio personal como sí es muy común de suceder en casi toda actividad física que se ejercite lo cual, en un primer momento tiene lógica ya que, es muy necesario que sepamos hacernos de un tiempo para colaborar con nuestra salud pero, en zazen, el acento está siempre colocado sobre la atención en ofrecer la práctica a los demás.

Por seres sensibles se entiende y se nos recuerda que se habla de todos los que en este momento están vivos, humanos, animales, plantas, árboles, montañas, agua, insectos...y también se ofrece la práctica a todos los que ya no están, padres, abuelos, ancestros... como a los que en un futuro vendrán y nos sucederán, hijos, nietos...

Si nos detenemos sobre éste punto vamos a descubrir algo más que lo evidente de mis palabras y eso es, que aplicando zazen bajo estos términos, aprendemos a considerar una de las leyes elementales a las que estamos sujetos y es, la ley de interrelación o interdependencia que tantas veces mencione pues, no nos sería posible hacer nada sin comprender su trascendencia y reafirmación al aplicarla a través de una disciplina que bien sabe que sin los antecesores, Budas, Maestros o Patriarcas nadie la hubiese conocido y enseñado como también, que sin agua, oxígeno y la presencia del otro a nuestro lado, por ejemplo, tampoco tendríamos acceso a ningún aspecto de la vida.

A modo de ejemplo, cuando vamos a la práctica se colocan en el suelo la totalidad de los zabutones (colchonetas) y sobre ellos los zafus (almohadones redondos) sobre los que nos sentamos aunque ese día se ocupen tan solo una parte de ellos. Esto es una manera de tener presentes a los que no están con lo cual, la práctica de ese día se realiza también por y para ellos.

Algo más. A la hora de servirse el Té u "Ocha", la tasa que se coloca frente a la imagen del Buda que se halla en el altar, es una ofrenda concreta hacia todos los seres sensibles del pasado, presente y futuro, y no un simple simbolismo.

Al ir incorporando este aspecto tan esencial a nuestra vida a partir de participar diaria y activamente en la práctica de zazen, también vamos notando cómo esa cualidad se va volviendo natural en el hacer cotidiano como cuando a la hora de comer no nos servimos más de lo que vamos a ingerir evitando desperdicios.
Este último ejemplo queda bien explícito cuando, durante un retiro de meditación o sesshin, se reparten los alimentos observando que nadie tome más de la cuenta para que a nadie le falte y todos, de ese modo aprendamos a compartir, compartiendonos.
Pregunto, ¿suponen que la mente de quién usa cinturón de seguridad para evitar multas es la misma que la de quién lo usa atento a evitar accidentes que pongan en riesgo su vida y la de los demás?

Es simple, si la mente está enfocada desde uno hacia los demás, estén presentes o no, a los fines de dañar lo mínimo posible cualquiera de esas existencias entonces, estaremos practicando un acto de compasión, generosidad y respeto hacia todas las diversas expresiones de la vida que somos y sin las cuales no estaríamos aquí
Pongo un ejemplo más y lamentablemente cruel por estos tiempos como es, el alto consumo de bienes materiales generando con ello mayor pobreza. basura y contaminación producto de mirar sólo los caprichos de nuestro siempre insaciable egoísmo.

Practicar zazen junto a otras personas y a un Maestro, es la única manera de alcanzar una comprensión correcta de lo que aquí describo pues, y aunque intelectualmente se llegue a entender las palabras estas, nunca acertarán en el centro justo del despertar humano y planetario si no es poniendo el cuerpo en la quietud y la respiración lenta y profunda que se realiza al sentarnos para sentirnos.

Claudio Daniel Rios

miércoles, 24 de enero de 2018

Un árbol...Zen





Si un día
al mirar un árbol ya no lo ves solo
como tu próximo mueble.

Si un día
al mirar un árbol
ya no lo ves sólo
como leña para el asado del domingo.

Si un día
al mirar un árbol
ya no lo ves sólo como un estorbo
para entrar tu auto al garage.

Si un día
al mirar un árbol
ya no lo ves enojado
por tener que barrer a diario
las hojas que caen en otoño.

Si un día
al mirar un árbol
ya no lo ves sólo con el pánico de que sus ramas pudiesen cortarte el cable y salgas corriendo a arrancarlas.

Si un día
al mirar un árbol
ya no lo veas solo
como un simple poste donde clavar un clavo que sostenga
tu bolsa de basura
ni un ocasional adorno navideño
sera porque ese día
ese irrepetible día
habrás aprendido a VER
frente a vos y en vos
a un ser inteligente
sabio y vivo, dando vida.

Y sólo puede VER en un árbol
esas virtudes
un ser humano inteligente
sabio
vivo
y dando vida

Gassho

Claudio Daniel Rios

viernes, 5 de enero de 2018

Las zapatillas de la infancia





¿Quién, en su actual condición de adulto, calzaría las zapatillas de cuando eramos niños? Entonces, ¿por qué nos empeñamos en sostener eso de, "soy así y no voy a cambiar"?
Comprender este asunto es de vital importancia para aprender a decidir cómo vivir nuestra vida, si como seres despiertos o automatizados en una permanente ilusión.

Del mismo modo que podemos entender que físicamente no habría manera de continuar usando aquel calzado de cuando eramos chicos, es preciso comprender que la transitoriedad es la ley natural de todo el universo como también de nuestra existencia humana, lo que resta entonces, es ponernos a trabajar para alcanzar dicha comprensión.

El mecanismo que nos lleva a creer y luego a crear la idea del "soy así", funciona de la siguiente manera:
Primero surge un pensamiento del que no tenemos registro consciente a partir del cual se genera una acción en consonancia con dicho pensamiento. Esta acción repetidas veces realizada a lo largo de la vida o de buena parte de ella, creara indefectiblemente una realidad específica que llamaremos, "normal".¿Qué es normal?, todo lo que hemos aprendido pero sin observarlo por nosotros mismos y que se fue adhiriendo a nuestra médula determinándola a tal punto que frases como la que señale más arriba se vuelvan "naturales" es decir, "somos así porque así nos lo enseñaron lo que a partir de allí, todo pasa a ser fácilmente justificado.
El proceso continúa a partir de que nuestro cerebro, centrado en repetir esos patrones, ya sea por utilidad o miedo, como si hiciésemos fotocopias de fotocopias, los instala en la memoria o disco rígido a partir del cual toda vez que nos miramos en un espejo, no entra duda alguna de que ese que allí se refleja somos "nosotros".
Un nosotros que perdura mientras dura el enamoramiento que creamos de esa imagen personalista porque, cuando las circunstancias cambian y comenzamos a no gustarnos más o muy poco, es cuando se cuela tanto el pasado al que recurrimos para invocar un rostro más bello, como el futuro al que corremos en busca de una "verdad mejor".
Estas situaciones, bien atendidas suelen ser, justamente, la rendija por la cual podemos aprender a percibir lo real de lo ilusorio lo que en muchos casos para que así suceda, será necesaria la colaboración de algún profesional o práctica que ayude a VER y COMPRENDER.
Dejando por un rato el sentido práctico que ese funcionamiento neurológico tiene, veamos ahora cómo podemos desembarazarnos de lo ilusorio o, al menos, aceptar que éste fue creado como si se tratase de una verdad incontrastable para acceder a una visión correcta de la realidad.

El asunto se aborda a partir de sentir la necesidad de conocer cómo somos en realidad y para ello habremos de buscae herramientas que nos enseñen a dirigir la atención donde hasta ahora rara vez fue que no es otra que hacia nosotros mismos pues, la cultura y la educación se han especializado sólo en enseñarnos a mirar para afuera con la paradoja de ni siquiera percatarse que si hay un afuera que mirar, es porque hay un adentro y sobre todo, un observador para verificar esos espacios los que tras años de práctica se confirmaran como uno solo.

En consecuencia y a medida que vamos aprendiendo técnicas de observación como sucede a través de la práctica diaria de zazen, vamos descubriendo lo siguiente.
A ese primer pensamiento que ahora aprendemos a observar sin juicio, le sigue un segundo pensamiento que es, "sé lo que acabo de pensar y ahora que lo veo funcionar y accionar puedo, de manera consciente, resolver su continuidad o no.
El tercer paso es, precisamente, hacer consciente todo ese proceso mental que nace con ese, no siempre buscado primer pensamiento, para tomar las riendas o la responsabilidad del caso y ver de orientar toda esa tarea a fines correctos para uno y lo que nos rodea, a lo que debemos sumar las diferentes consecuencias que resultaran de toda decisión tomada en acción, palabra o pensamiento..





Por lo tanto, si aprendemos a conocer que no se trata de esforzarnos en abandonar los pensamientos o poner la mente en blanco lo que, en sí mismo sería otro pensamiento, sino, a conocer que si no les damos espacio no crearan ninguna realidad posible porque en sí mismos no tienen esencia propia o cuerpo palpable, en consecuencia, verificar la transitoriedad y cómo los pies van aumentando su tamaño hasta que se vuelve necesario cambiar el cazado o sea, la forma correcta de apreciar la realidad, la vida recuperara su condición natural de "no hay yo" del que podamos asirnos para no caernos nunca y no desaparecer pues, en realidad, no hay alguien en quién podamos confiarnos la eternidad más que a la propia eternidad que siempre e invariablemente estará escapándose de nuestras manos y nosotros, ese que decimos ser, también con ella.

Esto no significa que no existamos, lo que no existe es la idea que creamos a cerca de nosotros mismos la cual a su vez, crea, de creación, la interpretación del mundo que nos rodea es decir, aquello que crea de mi mismo se reflejara en el afuera y lo que creeré estar viendo no será la realidad en sí misma como si, lo que "pienso" que esa realidad es.
Por consiguiente, si de corazón queremos aprender a ver LO QUE ES COMO ES, será necesario que dejemos en el camino las zapatillas de la infancia o de lo contrario, no sólo nos dolerán los pies sin siquiera notar lo que aprieta sino que, también percibiremos la vida casi exclusivamente desde esa incomodidad o sufrimiento permanenciendo en una condición adolescente aunque cronológicamente tengamos muchos años.

Claudio Daniel Rios