viernes, 10 de agosto de 2012

Lo que no está escrito



Habíamos finalizado nuestra práctica de zazen cuando una mujer que asistía por primera vez preguntó por alguna literatura que ella pudiese leer sobre Budismo y zen. Mi maestro le sugirió uno o dos títulos y agregó: “de todos modos, lo que aquí sucede no está escrito en ningún lado...” Al escucharlo, sonreí como confirmando sus palabras.

A pesar de la cuantiosa bibliografía existente sobre budismo y zen, la que tantas veces deliciosamente degustamos, durante los días de práctica, cuando a pesar de preguntar y escuchar repetidas veces las mismas palabras, como repetidas son las indicaciones referidas a la postura y la respiración de zazen, ocurre algo muy particular y que dichos textos no contienen, pues ya son pasado, y es que, al mismo tiempo, y simultáneamente, se puede apreciar en esa rutina, lo nuevo y diferente que promueve cada encuentro. Siempre igual y siempre distinto a su vez. Si el zen es algo, es precisamente eso, milenario, imperecedero, sin calendarios y en constante transformación, ¿la vida misma, acaso?
Esta maravillosa enseñanza que vuelve a actualizarse y a actualizar a quienes la transmitieron desde Sakyamuni Buda hasta nuestros días, con cada ser humano que se adentra en ella.

Nada está escrito, todo está sucediendo como si se tratase de la primera vez, incluso conociendo el lugar al que asistimos a diario para hacer lo acostumbrado en compañía de las personas habituales. Donde, lo notemos o no, la realidad se sucede siempre cambiante, sea por razones evidentes como por pequeños detalles que acaban confirmando la inevitable impermanencia de todas las cosas. Después de todo y más allá de cualquier motivación o intención que poseamos con la práctica y la vida que llevamos, nadie es capaz de saber a ciencia cierta lo que vendrá, de tal manera que lo único que podría considerarse escrito es el paso que ahora mismo estamos dando.

La tinta usada para narrar el transcurso de nuestra vida humana se va volcando sobre el papel del aquí y ahora, respiración tras respiración; tanto que, aún provistos de habilidades y conocimientos determinados, toda nueva vez viene con la posibilidad de imprimir en ello una nueva mirada. Una nueva mirada es aquella que vuelve lo rutinario sorpresivo e inesperado. Ese inédito y desprejuiciado modo de posar los ojos sobre lo viejo conocido saliéndonos al cruce para mostrarnos que seguimos siendo los mismos y diferentes, también.

Todos los días lo mismo pero mutando. De ahí que la literatura, la que en un principio devoramos con la avidez de adquirir conocimiento, con los años acaba convirtiéndose en un modo de orientarnos en cuanto a cómo seguir la vía o el camino, porque lo que en ellas se cuenta es, cuanto mucho, cómo su autor ha ido develando su ser, pero no el nuestro. Por consiguiente, el camino que hay que ir haciendo y descubriendo golpe a golpe, verso a verso, como dice el poeta, es el propio.

Ahora bien, cuando leemos las muchas historias escritas acerca de maestros que “abandonaron el mundo”, esto es, dejaron sus rutinas sociales y familiares para buscar un lugar en las montañas o bosques donde llevar la práctica hasta el fondo mismo de su existencia, nos parece casi de mitología que hoy día se pueda abordar tamaña empresa en medio de nuestra vida urbana, ajetreada y estresante. Sin embargo, y para no presentar la renuncia antes de haber esbozado el primer párrafo, es bueno saber que, a pesar de todo, podemos contar con un maestro y un grupo de práctica de zazen aquí mismo, en medio de la ciudad, de los bocinazos, del vértigo impiadoso del cemento, sin que por ello nos veamos forzados a emprender la travesía de hallar el paraje propicio donde hacer posible el encuentro con nosotros mismos. Después de todo, me gustaría recordar que, aún en el más bello de los paraísos podemos sentirnos como habitando el mismísimo infierno. Todo es mental, y lo digo sin desmerecer que sí, que podemos encontrar nuestro lugarcito de calma a orillas de algún río, el mar, o en las alturas de una majestuosa montaña. Pero lo importante, creo, es aceptar dónde nos encontramos a diario, para empezar nuestra práctica justo en este momento y sobre este suelo.

“Lo que aquí sucede no está escrito en ningún lado”, vuelve a resonar en mí la frase que pronunciara mi maestro; es decir, lo que en el zendo o en cualquier espacio y tiempo de nuestra vida acontece es únicamente eso, lo que es. A cada uno nos corresponderá hallar la capacidad de aprender a verlo, aceptarlo y vivirlo plenamente.

Publicado por Claudio

viernes, 3 de agosto de 2012

El juego de...final




La grulla, símbolo de longevidad en China y de paz en Japón, es el quinto animal de la serie, que representa al elemento metal y los pulmones.
Se caracteriza por condensar la energía llevándola hacia el interior, movimiento yin.
A nivel físico, los pulmones regulan el chi, la respiración y el tránsito del agua por el cuerpo.
La energía del pulmón emerge en la nariz y se asocia con el intestino grueso, cuya función es separar lo puro de lo impuro. Movimiento yang.

La respiración es alma gemela de nuestras emociones. De ahí que no podríamos nunca respirar calmada y pausadamente en estados de ansiedad o nerviosismo. Por lo tanto, el movimiento de la grulla en chi kung se vuelve, en estos y otros estados alterados, una herramienta muy útil para recuperar la calma.
Un hecho bastante habitual que sucede cuando la energía del pulmón es insuficiente es el despertarnos entre las 3 y 5 hs. de la madrugada. La relajación necesaria para un dormir profundo y adecuado se obtiene cuando la respiración se torna lenta y plena.

Cuando la energía del metal se encuentra equilibrada, la persona se manifiesta íntegra, digna, ecuánime y con un gran sentido del compromiso y la responsabilidad asumidos.
Los pulmones son la casa del instinto. El buen funcionamiento energético de ellos nos da una mayor capacidad intuitiva, un estado de alerta sobre el presente y el devenir.
Cuando se origina algún trastorno energético, aflora la tristeza, la congestión o la falta de confianza, devaluando el sistema defensivo del organismo. Si esto no es corregido a tiempo, es probable caer en depresiones y miradas pesimistas sobre la vida.

En el zen se dice que una persona convaleciente respirará con el cuello. Un aprendiz usará su tórax. Un practicante avanzado respirará con el diafragma. Un maestro lo hará desde el kikai tandem*, y un ser que haya alcanzado el despertar respirará desde los pies.



*Centro de gravedad del cuerpo ubicado entre el ombligo y el hueso púbico.



Orden de los animales en el video (wu qin xi): tigre – ciervo – oso – mono – grulla.





 Publicado por Claudio




viernes, 27 de julio de 2012

El juego de...parte III







El Mono

Este animal posee cualidades como la flexibilidad, agilidad, rapidez de respuesta y acción, actitud de alerta.
El mono se identifica con el órgano del corazón y el elemento fuego. De ahí su actitud caliente, radiante, expansivo y alegre, emoción con la que también se lo asocia.

A nivel físico, el corazón regula la sangre y controla los vasos sanguíneos, emerge en la lengua y la víscera acoplada es el intestino delgado, que separa lo impuro de lo puro.
El pericardio protege al corazón y su pareja es el triple calentador. Si bien ambos meridianos no poseen un órgano dentro de la anatomía occidental, cumplen una función energética transportando e influyendo sobre los líquidos corporales, por la cual se suman al elemento fuego y al ejercicio del mono.

A nivel psicosomático, los estados de agitación perturban el equilibrio del corazón, predisponiéndolo a una emoción negativa como es la euforia, o sea, alegría exacerbada, la que puede llegar a estados de fanatismo o apasionamiento extremo.
Los síntomas de taquicardia, palpitaciones o incluso la dificultad a la hora de expresar las emociones son características del desequilibrio en su funcionamiento.
Por el contrario, cuando este maravilloso órgano estabiliza su energía, produce estados de serenidad, generosidad, amor, compasión, comunicación fluida y clara.

Desde tiempos ancestrales, la medicina tradicional China sostiene que el espíritu reside tanto en la frente como en el corazón, por tal motivo, cuando éste se halla en armonía, la persona logra un diálogo cuerpo-mente que le permite discernir y actuar consecuentemente. Esta aseveración va coincidiendo con estudios de reciente realización a través de los cuales se ha podido medir los campos magnéticos del cerebro y del corazón, comprobando que, cuando la persona se encuentra en estados amorosos, altruistas o de franca solidaridad, ambos órganos alcanzan lecturas y comportamientos de suma coherencia y estabilidad, acrecentando no sólo el estado saludable de la propia persona, sino de su entorno más inmediato.

De algún modo o de muchos, las palabras de los maestros zen sobre que a la hora de hacer zazen todos los seres y hasta el universo entero se beneficia con ello va siendo claramente demostrado desde las experiencias realizadas con la ayuda de nuevas tecnologías, creando así un diálogo más cercano entre Oriente y Occidente, ¿no les parece?





El oso

Este animal, aparentemente torpe, cultiva dos cualidades importantes que lo unen directamente con el elemento tierra y son: el aplomo y la estabilidad.
Los órganos asociados con el oso son el bazo/páncreas, que regulan la transformación y el transporte de la energía vital del organismo y controlan el tejido muscular.
El órgano sensorial del bazo es la boca y la víscera acoplada es el estómago.

A nivel psicosomático, el bazo/páncreas, al funcionar ecuánime, promueve la empatía y predispone a una reflexión conciente.
La casa del bazo/páncreas es el intelecto, la razón, la lógica y la memoria. Esto demuestra que no está asociado a una emoción, sino a actitudes de orden intelectual.
La preocupación, reflexión excesiva, obedece a un bazo vacío de energía. De no poder detener esta constante, la persona se mostrará obsesiva, intolerante y con tendencia al sedentarismo y el aislamiento.
El decaimiento energético puede provocar la pérdida de apetito, dolor abdominal y baja resistencia para sostener el día a día.

Por el contrario, cuando este órgano funciona normalmente, la persona se muestra estable, con los pies bien arraigados y una mirada correcta de la realidad.
Se sabe adaptar al entorno, usa su conocimiento pasándolo a la experiencia, la que utiliza para cualquier situación difícil que se presente.


Nota: La semana próxima cerraré este tema con los datos correspondientes al ejercicio de la Grulla (pulmón/metal).


Publicado por Claudio




viernes, 20 de julio de 2012

El juego de...parte II


Hoy conoceremos a otro de los cinco animales que componen la serie de estos movimientos de Chi kung.





EL CIERVO

El Ciervo está relacionado con el hígado y la vesícula biliar, elemento madera. Su energía es ascendente, almacena la sangre y regula la circulación del Ki.
Ejerce control sobre los tendones y el órgano sensorial a través del que se expresa son los ojos.
La víscera asociada es la vesícula biliar, la cual reserva la bilis que el hígado produce.

A nivel psicosomático, se sabe que los ataques de ira constantes, emoción propia de este órgano, pueden dañar las funciones del hígado. Por el contrario, cuando su energía es estable, la persona se muestra amable y bondadosa.
Cuando hay exceso de energía yang, el hígado comienza a quemar de manera descontrolada, produciendo agresión y, como es el elemento que crea el fuego, es decir, cuando la madera combustiona, puede dañar al corazón.

La energía yang asciende en pequeñas descargas que llegan hasta el corazón, residencia del espíritu, y produce migrañas, dolor de cabeza, mareo y confusión mental. Si la hiperfunción energética persiste, se pueden generar piedras en la vesícula biliar.
Por otro lado, la carencia de energía yang acrecienta el yin del hígado y esto se traduce en incapacidad para encolerizarse, lo que origina una actitud ante la vida irónica, sarcástica y cínica. La irritabilidad no manifestada se puede convertir también en frustración. El sujeto que expresa una ira violenta y agresiva desencadena afán de venganza, resentimientos y culpabilidad.

La ejecución de este ejercicio puede propiciar encontrar el equilibro de este valioso órgano, lo que se confirma al observarse deseos de crecimiento y superación personal, aportando una capacidad clara a la hora de tomar decisiones y proyectar su futuro.
El juego del Ciervo despierta el espíritu de iniciativa, emprendedor y explorador. El hígado es la casa del alma que desvía hacia el cuerpo los excesos de las emociones, es decir, los somatiza, con la misión de proteger al corazón.



Nota: En las próximas dos entradas les hablare del mono y el oso, cerrando este tema con la grulla, más un video en el que podrán apreciar el modo de ejecutar estos ejercicios de Chi Kung.

Publicado por Claudio








viernes, 13 de julio de 2012

El juego de los cinco animales

El Doctor Hua To, nacido en el siglo II de nuestra era en China, fue el creador de una serie de movimientos de Chi kung conocidos como “el juego de los cinco animales”. Estos ejercicios imitan los movimientos del tigre, ciervo, mono, oso y grulla. La realización de los cinco ejercicios activan y equilibran la circulación de Chi en los cinco órganos principales (riñones, hígado, corazón, bazo y pulmones). Esto, a su vez, estimula las funciones tanto físicas, mentales como emocionales. Con el tiempo y práctica, el juego de los cinco animales se volvieron un clásico de la Medicina Tradicional China. A lo largo de cinco entradas o posts, iremos conociendo cada uno de ellos.





EL TIGRE

El tigre se destaca por su fuerza tendínea y muscular y por una mirada penetrante con la cual hipnotiza a su presa*. El ejercicio del tigre activa los riñones y corresponde al elemento agua. A nivel físico, los riñones almacenan la esencia y controlan la reproducción, el crecimiento y el desarrollo. Producen médula y sangre, controlan el tejido óseo y también se relacionan con las glándulas suprarrenales. Los riñones se asocian con la vejiga y el miedo, entendida esta emoción como energía de preservación de la propia vida.
El miedo es un código biológico para la supervivencia ante una amenaza o peligro, activa el mecanismo de la autodefensa, bien con una acción de huida o de ataque. Por tanto, al miedo se le puede considerar como un excelente amigo que vela por la seguridad y que solamente es negativo cuando se siente a raíz de situaciones de peligro imaginarias. El apego y aferramiento a lo material es una búsqueda de seguridad que encubre esta emoción.

La energía renal equilibrada desarrolla con su comportamiento unificador una gran confianza en las propias capacidades y favorece una personalidad con gran fuerza de voluntad. Cuando se origina un trastorno, la energía de los riñones baja y la persona siente pesadez en los miembros inferiores, a la vez que es presa del miedo y del pánico. Todas las fobias, como el miedo a los espacios cerrados de la claustrofobia o a los espacios abiertos de la agorafobia, tienen su origen en una disfunción energética de este órgano. Cuando la energía renal es débil, aparece la timidez y la persona se asusta de todos y de todo. Los riñones son la casa de la intención y la volición, así como de la libido que desciende en caso de desequilibrio energético. En la próxima entrada, hablaremos del ciervo y su relación con el hígado.

* Este aspecto del Tigre también lo vincula con el hígado y la vesícula biliar, razón por la cual encontrarán que algunas escuelas de chi kung realizan este ejercicio para activar o equilibrar dichos órganos.


Nota: En la próxima entrada, hablaremos del ciervo y su relación con el hígado.
Cada uno de los cinco ejercicios tiene variantes en su ejecución. Para conocerlos, pueden visitar los muchos videos que hay en youtube aunque, lo más aconsejable será que los puedan realizar bajo la supervición de algún profesional especializado.

Publicado por Claudio

viernes, 6 de julio de 2012

Nada está oculto





Mira con tus ojos.

Huele con tu nariz.

Gusta con tu lengua.

Nada en el universo está oculto

                                             Zen

Publicado por Claudio