martes, 16 de agosto de 2022
¿Por qué estamos aquí?
domingo, 7 de agosto de 2022
Tai Chi/ Chi Kung: "El cuerpo/espíritu del practicante
La modalidad bajo la cual transmito e imparto mis clases de Chi kung/ Tai chi, o mi propio método, es transmitir un sentido orientado a la toma de consciencia del cuerpo/mente que somos y cómo este sistema indiviso, orgánico y energético funciona, a los fines de estimular en el alumno, la curiosidad, la indagación y el conocimiento al que cada uno pueda acceder, experiencia mediante, clase tras clase.
lunes, 1 de agosto de 2022
El libre albedrío, no existe.
El alma desciende al cuerpo físico sabiendo a qué viene: a aprender experimentando aquello que aún no sabe o no comprende.
domingo, 26 de junio de 2022
La práctica de Chi Kung y sus efectos en el cerebro
viernes, 10 de junio de 2022
El valor de lo ordinario
Mientras
se ocupa tiempo, dinero y energía en buscar lo espiritual en lugares
místicos, exóticos o supuestamente trascendentes, como a través de
prácticas que de por sí, son reducidas a ese sentido por no saber
ver que se trata de medios para adentrarse en el propio espíritu,
lo verdaderamente esencial ocurre donde estamos y con lo que estamos
viviendo, pero, con la atención en lo externo, pasa desapercibido,
con el riesgo de llevar toda una vida buscando algo que no es más
que una idea de "espiritualidad" y sin llegar a comprender
qué, espíritu, es la energía que nos anima o sea, la chispa divina
del alma y, esa alma, es la que le da su sentido de SER a este cuerpo
humano. Por supuesto, esto se aprecia siempre que no terminemos
prendados a ideales, dogmas o doctrinas o, a los caprichos del ego
que, para el caso, es más o menos lo mismo, pues, por buscar la otra
orilla, se acaba especializado en la navegación y se pierde el
sentido del viaje que no es otro que ir hacia uno mismo. En otras
palabras, hacemos del medio un fin.
La práctica espiritual sucede cuando comprendemos que nuestras vivencias son una oportunidad para ver desde dónde es que escogemos o rechazamos cada cosa por mínima e insignificante que nos parezca pues, esa acción pone sobre el tapete aspectos tanto psicológicos y mundanos como espirituales. Razón de más para valorar el suceso y ver qué descubrimos de nosotros y nuestra condición humana, a efectos de ir puliendo y suavizando las asperezas atascadas en lo que ignoramos y tememos.
Explicado de otro modo sería así. ¿Cuántas veces nos escuchamos decir que algo no es para nosotros o no nos interesa, apelando a una o más justificaciones, cuando en verdad lo que nos impide hacer o tomar una decisión, son esos miedos de los que hablo?
Puede tratarse de una inversión económica importante, comenzar un nuevo emprendimeinto, una relación de pareja o traer niños al mundo. El asunto se devela cuando aceptamos el reto de sumergirnos en la aventura de lo nuevo, para que lo viejo y enquistado se muestre de manera irrefutable e inequívoca, para poder verlo, nombrarlo, miedo a...(ponerle nombre al miedo ayuda a exorcizar, a quitarle peso) y descubrir lo verdadero de lo falso. En el mejor de los casos, el potencial oculta detrás del trauma o de la herida que, al volver a ver la luz que emana de una mente esclarecida y recuperarse al sol y al aire renovado tras abandonar el lastre y la oscuridad.
Ser espiritual, es lo que ya somos, ahora, toca vibrar en esa corriente de luz, para lo cual es preciso, insisto, ir al fondo de lo aparente, de la imagen que hemos construído con la que nos mostrarnos al mundo, hasta dar con lo duro y oscuro de nuestra condición humana. Una alegoría muy propia del Budismo es: “Debajo del barro, yace el diamante, prístino y brillante de nuestro ser”.
El cuerpo no miente porque de mentir no sabe. De lo que sí es experto es en sentir y responder a lo que siente advirtiéndonos de qué va la cosa para que juntos, la mente y el cuerpo, dejen de lado las rencillas que el ego infantil produce con cada una de sus estocadas y crezca. Crezca con el dolor y a través de él, porque al parecer, no hay otro camino posible cuando por vivir hemos confundido “tener” con “ser.”
Es hora de rescatarnos de nosotros mismos, de parirnos y darnos a luz; nacer definitivamente.
Daniel Shodo
lunes, 23 de mayo de 2022
Cómo alcanzar la sabiduría en el día a día.
Claudo Naranjo - Congreso de Terapia y Meditación - Proyecto LibreMente
martes, 22 de marzo de 2022
Descansar los 5 sentidos: Chi Kung
Los 5 sentidos, también conocidos como los 5 ladrones en el Tao, por ser las ventanas a través de las cuales tanto entra información que el cerebro luego analisa e interpreta, como por donde consumimos un alto caudal de energía con la que solemos quedar apegados a las formas, colores, sonidos, gustos, etc, sin notar cuánto nos alejamos de nosotros mismos y cómo, en consecuencia, nos convertimos en extraños dentro del mismo cuerpo. Es decir, nos movemos más por percepciones y recuerdos o sea, pasado, que por respuestas expontaneas e imprevistas.
Lo que hoy les propongo, son ejercicios simples que permiten dejar en descanso las acciones constantes que estos centros vitales realizan constantemente. De hecho, se calcula que toman miles y miles de datos por microsegundo sin que tengamos consciencia al respecto. Qué mejor que darles un momento de calma para que recuperen su vitalidad y, por otra parte, descubramos qué nos sucede cuando realizamos estos ejercicios y cómo nos podemos relacionar con los ojos, los oídos, el tacto, el olfato o el sabor al involucrarnos con ellos de un modo diferente de lo habitual.
Ojos
Son la ventana del Hígado. Busquemos donde sentarnos por unos minutos de manera cómoda y cerremos los ojos no para dormirnos sino, para simplemente no mirar nada y quedarnos sintiendo esa sensación. Algo poco o nada habitual ya que esta sociedad da al mirar o al ver, una prioridad muchas veces excesiva con la que agota las reservas del hígado y daña los ojos secándolos o irritándolos por demás.
Oídos
Son la ventana de los Riñones. La propuesta es que durante varios minutos u horas, desconectemos cualquier aparato en nuestro entorno y hagamos la práctica de escuchar el silencio...Los oídos oyen cotidianamente cantidades de ruidos y sonidos provenientes de todo tipo de emisores que producen una saturación y pérdida de sensibilidad auditiva, sobre todo, la de la escucha interna. En siencio escuchamos sin un objetivo fijo. Sólo dejamos que el silencio o los sonidos externos pasen por el oído y continúen su viaje. Podemos hacer el ejercicio echados, sentados o, mientras realizamos cualquier tarea en casa.
Naríz
Son la ventana de los Pulmones. En este caso y tomando en cuenta que existen cada día más personas que van perdiendo la capacidad olfativa a causa de estrés, la propuesta consiste en sentarnos, mantener la espalda recta y ocuparnos de sentir el aire pasando por la naríz tanto al entrar como al salir. Obsevar el roce del aire en la piel de las fosas nazales y el fluir del aire entrando y saliendo mientras notamos el movimiento muscular en la zona del pecho y/o de los abdominales. Permanecer respirando de esa manera por no menos de 5 minutos. Una alternativa a esto es, dedicarnos a oler difernetes fragancias pero, manteniendo los ojos cerrados para potenciar el olfato por el de la visión.
Boca y lengua
La boca es la ventana del Bazo mientras que la lengua lo és del Corazón. Aunque muchos no gusten admitirlo, hay establecida en la mayor parte de las personas una marcada adicción a la comida lo que conlleva volver el acto de comer, en un hábito mecánico, compulsivo esperando que el alimento supla la insatisfacción amorosa o afectiva, con un rato de placer culinario recayendo mucho más en llenar y saciar que en disfrutar y nutrir.
El ejercicio consiste en descansar ambos sentidos dejándo de comer por algunas horas y, adquiriendo una postura cómoda y con ojos cerrados, dedicar unos minutos a recorrer los diferentes rincones de la boca, paseando la lengua lentamente por cada espacio. Observar el movimiento musucular en la lengua, mientras gira, la sacamos fuera o la doblamos y desplegamos, la saliva que se aglutina ha de ser tragarda lentamente (la saliva contiene una cantidad importante de Chi o energía, por lo que se sugiere no escupir demasiadas veces). Como en el caso del olfato, podemos permitirnos saborear pequñas porciones de alimento dejándolo apoyado en la base de la lengua y enc ontacto con el paladar superior hasta que se vaya derritiendo o, si se trata de algo más consistente y crocante, masticarlo lentamente hasta tragarlo con igual lentitud. Si escojemos hacer la experiencia con líquido, sorberlo a cuenta gotas, como si tuviésemos que masticarlo. Esto nos daría la oportunidad de apreciar tanto lo que comemos a diario de un modo más consciente por lo que quizás, hasta modifiquemos alguna costumbre que ahora, más atentos, consideremos perniciosa. La deglución pausada como el poder experimentar sabores y texturas desconocidas sin el agregado de opiniones o juicios provenientes de los hábitos adquiridos en el pasado, será un aditamento magnífico para alcanzar una relación más respetuosa con el alimento y con nosotros.
Tacto
La piel y el tacto también se vinculan con la energía y funcionamiento pulmonar y, por supuesto, con el sistema nerviosos central es decir, con el cerebro el cual es, en resumidas cuentas, el que ve, oye, gusta, huele, toca y siente, dando sentido a lo que percibimos.
Para este ejercicio sugiero ante todo, quitarse toda prenda que contenga nylón o sintéticos los cuales alteran el campo electromagético, luego, disponer de un lugar y momento en el que podamos estar con la menor cantidad de ropa posible, descalzos y expuestos al sol, al viento o a la lluvia, (siempre atentos a no exagerar el tiempo de exposición como la intensidad a bajas o altas temperaturas para evitar daños) Esta forma de conectar a través de la piel con las corrientes naturales, beneficia el mantener un nivel elevado en las defensas del organismo, tan bajas ante el execeso de exposición a aparatos de ventilación o calefacción artificial.
Otra posibilidad es la de, caminar desclazos por suelos que no sean aislantes, (pasamos mucho tiempo con suelas de goma y esto crea una desvinculación importante con la tierra, con el sustento, el sexo, la confianza). Otra opción muy propicia es aprovechar el momento de la ducha y, con los ojos cerrados, recorrer todo el cuerpo de manera lenta y atenta para sentir cada zona y quizás, notar las diferencias de sensibilidad que ellas muestran o, somos capaces de notar. Es decir, se trata de tocarnos, acariciarnos, recuperar la realción humana y afectiva con la humanidad que somos.
Por último, sentarnos en silencio con la espalda derecha, entornar los ojos sin que la cabeza caiga hacia ningún lado, apoyar las manos con palmas abiertas sobre el regazo y mientras sentimos el aire llenar y vaciar el cuerpo, observar los pensamientos, imágenes, recuerdos o ideas que se cruzan por la mente, sin detenernos en nada, tan siquiera dejarlos pasar como si estuiésemos ojeando una revista sin importancia. No esperar nada, nada más sentir y sentirse. Esto, es meditar.
Espero que lo que hoy les comparto sea de su agrado e interés. Practíquenlo y si gustan, me comentan y algo más; Eviten que los 5 ladrones se roben la relación íntima con la esencia que somos, por quedar prendadoa a luminarias y sensaciones que, en definitiva, son nada más que ilusiones.
Gracias
Daniel Shodo






