viernes, 11 de enero de 2013

El esfuerzo justo


Empujo

fuerzo

no veo

no escucho

me quiebro

lloro.

La rigidez se paga.

 

 
 
 
 
La atención plena sobre las ideas o pensamientos puede evitarnos provocar daños a nosotros mismos como a los demás.

Si no nos fue posible dejarnos arrastrar por esas ideas o pensamientos y acabamos realizando esas acciones o diciendo palabras negativas (dentro de lo negativo, sumo aquello que esté plagado de ilusión o irrealidad), la atención plena al momento de ejecutarlas puede prevenir que aumente la situación negativa. Es decir, hablo de observar y refrenar aquello que puede crear perjuicios. Aclaro, refrenar no es sinónimo de reprimir o esquivar el momento argumentando excusas. Refrenar, reitero, es poder detener la “bola de nieve” antes de ser aplastados por ella.

 

Por último, y no habiéndonos sido posible suprimir cualquiera de los dos sucesos anteriores, aún queda un tercer paso posible, la reflexión y el discernimiento, y así acercarnos a una visión correcta de la realidad.

La práctica de la atención plena en pensamiento, palabra y acción nos permite aprender a desterrar hábitos poco saludables, y en su lugar, cultivar y regar nuestras mejores semillas, o sea, atención, comprensión, respeto, amor, etc.

El esfuerzo justo se alcanza cuando no se lo busca, cuando sólo se actúa sin vivir pendientes del resultado anhelado. Si hay alguna meta que alcanzar, ésta no se encuentra en el futuro, sino en el camino mismo, ése que vamos dando a cada paso.


Publicado por Claudio
 

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