viernes, 5 de febrero de 2021
domingo, 17 de enero de 2021
La longevidad según el Chi Kung
Practicar Chi Kung, es practicar la atención sobre nuestra integridad humana compuesta de diferentes aspectos como ser: cuerpo físico, orgánico, emocional, mental, psicológico, relaciones inter e intra personales; Desarrollo de pensamiento, reflexión y discernimiento, Saber expresar en palabras o silencios, lo que se piensa o siente de un modo definido, seguro y actuar, en lo posible, consecuentemente y de manera asertiva: Alimentación, respiración completa; Teoría, practica y experiencia hacia el saber y la sabiduría. Es decir, la salud propiamente dicha, pues, salud, incluye todos y cada uno de los aspectos que hacen a la condición humana y no, como muchas veces se cree, únicamente comer sano y hacer actividad física o deportes. Y es que si sólo nos ocupamos de esos aspectos, desde ya sumamente importantes, estaremos dejando fuera, todos los demás sin los cuales, la vida no gozara de equilibrio o verdadero bienestar: Un ejemplo: se puede comer muy saludablemente o no faltar nunca a la práctica deportiva, pero, mantener relaciones psicológicas o emocionales indeseables o, permanecer dentro de relaciones familiares o laborales tóxicas e inestables con lo cual, la salud, no puede catalogarse de armónica.
Si bien es cierto que no se busca ningún tipo de perfeccionismo (toda búsqueda de perfección es anti natural) lo que con la práctica de Chi kung vamos advirtiendo es que, justamente, el equilibrio, consta de saber cómo moverse según la naturaleza del propio cuerpo y de las circunstancias reinantes a la hora de hacer la práctica, (cansancio o relajación, buen o mal humor, clima, tensiones musculares, estrés, preocupaciones o calma mental, etc)
Un ejemplo muy usado y claro para explicar este comportamiento, es el del equilibrista ya que como bien sabemos, quien camina por la cuerda floja no pude permanecer demasiado tiempo a la izquierda, a la derecha o en el centro a riesgo de caerse. Tiene que aprender a desarrollar la capacidad de no quedar apegado a nada porque, en ese caso, estaría poniendo en riesgo su vida.
En la vida diaria, con la ayuda de Chi kung y la atención plena en uno mismo y lo que sucede en tiempo presente, vamos aprendiendo a movernos con ese mismo sentido que es, no quedar fijados únicamente a puntos de vista estáticos o rígidos. Cuando así sucede, el tipo de vida que estaremos creando, estará sujeto nada más que a esa mirada parcial; incluso, si no sabemos o no queremos movernos de esa postura estrecha, podríamos estar poniendo en riesgo grave nuestra salud.
¿Qué lugar ocupa entonces, la longevidad de la que tanto se habla como resultado de practicar Chi kung?
En parte, la longevidad o la posibilidad de extender el tiempo y la calidad de vida, está dada por lo antes explicado, estos es, tratar, práctica mediante, que cada uno de las áreas de lo humano sea atendida, escuchada y acompañada, aprendiendo a soltar actitudes, hábitos o cuestiones de carácter que puedan impedir el desarrollo hacia una humanidad habitada en la paz interior. Paz interior que no remite a momentos de calma o tranquilidad sino, a estar en eje con uno mismo o, a vivir en concordancia con los ciclos naturales de la vida; Lo que podríamos llamar coherencia, es decir, sentir, pensar, hablar y actuar, en concordancia con uno mismo y el Tao.
El otro aspecto sumamente importante de la longevidad es cuando vamos alcanzando cierta sabiduría humana y planetaria. Sabiduría significa, saber el modo justo de utilizar en tiempo y forma lo aprendido tanto en la práctica de chi kung como en la vida misma, fundamentalmente. para nuestro bien y, más que nada, para el bien común.
Y es que un ser humano que llega a saber que no sabe nada, parafraseando al maestro Lao Tse, o al filósofo Socrates, es alguien que, abierto a experimentar el día a día como si fuese la primera vez, dispuesto a continuar su aprendizaje en el buen vivir, es quien trasunta en gestos, palabras o acciones, esa paz intrínseca propia de quien a llegado a ser uno con el Tao, uno con la vida. Es quien a soltado la prisa por la calma, el deseo por la gratitud, la pasión desmedida, por la austeridad, la multitud por la soledad, la creencia por el saber y el miedo, por el amor.
Ese humano, hombre o mujer, es quien no se apega ni rechaza, de manera dogmática, sólo vive según la vida lo invite a hacerlo porque ahora y en ese estado de plenitud consciente, sabe que a lo único que en verdad pertenece, no es a otra cosa que a la vida misma, por eso nada se llevará, excepto lo vivido, para su evolución y la de todo aquel que haya tocado a su paso.
¿Cual es entonces la diferencia entre hacer una práctica física o alcanzar la sabiduría? responder nada más que al miedo (me cuido para que nada malo me pase) o, saber escuchar al corazón y seguirlo, para que lo que sea que pase, se pueda aprender de ello.
No importará cuántos años se viva. Importará la entrega y confianza completa dada a cada instante del eterno infinito, en el único lugar que como humanos, podemos hacerlo, el cuerpo. El cuerpo como un fractal del cosmos que somos.
Que así sea, está hecho.
Daniel Shodo
jueves, 14 de enero de 2021
La vida según el Tao...
jueves, 7 de enero de 2021
I Ching y naturaleza humana
El libro de las mutaciones, I ching, no es un compendio únicamente matemático o simbólico de la vida humana y sus múltiples circunstancias; el I ching es, también, científico y espiritual. Es decir, una invitación a transitar el camino de la vida, expresada en sus elementos naturales como son, el cielo, la tierra, el agua, el fuego, el trueno, el viento, la montaña y el lago.
Para considerar lo que aquí expongo, haré un repaso breve por cada trigrama o elemento para hacer observar su intrínseca conexión con el ser humano; su ego y su Ser.
Comencemos por El Cielo:El padre, la energía masculina y creadora. El movimiento ascendente, el espacio. La capacidad de destruir. ¿No son acaso características afines a la condición humana todas estas cualidades?
La Tierra,:La madre, la receptividad, la mansedumbre, lo prolífico, la contención, la confianza. Sequedad, ahogo posesivo o apego ¿No es el ser humano, capaz de comportarse de alguno de estos modos?
El Trueno: El hijo mayor. Lo suscitativo, lo inesperado, el chispazo inicial, el entusiasmo; Arrebatar, lo intempestivo, los comienzos.
¿No sabemos los humanos dar primeros pasos en algo o, hacia algo de manera consciente o inconsciente?
El Viento: La hija mayor. Lo suave, lo penetrante, la palabra, el mensaje, las raíces, la soberbia., arrasar con palabras hirientes. ¿Es el ser humano unas veces capaz de acariciar y otras, de golpear?
El Fuego: La hija del medio, Ver con claridad, luz espiritual y mental, calidez, tierno de corazón; Quemar, ceguera o fanatismo.
¿Es el humano capaz de ser la luz del sol, la calidez de un abrazo fraterno o el odio encarnizado?
El Agua: El hijo del medio. Lo abismal, lo desconocido en uno mismo, los temores, la constancia y perseverancia, la ecuanimidad; La sangre, las emociones vitales.
Como el agua, el humano, que es agua, puede abarcarlo todo, llevar y dar vida o quitarla.
La Montaña. El hijo menor. El aquietamiento. la reflexión, el silencio. Una puerta de acceso o una traba u obstáculo. El final y el comienzo de ciclo. La acción meditativa.
Aunque lo haya olvidado, el ser humano es el Maestro que tanto busca encontrar fuera y que sólo hallara cuando se detenga a escucharse y observar el ritmo agitado de su ego, debajo del cual aguarda, el silencio vacuo de la sabiduría.
El Lago: La hija menor. La serena alegría, la nutrición y el aprendizaje. El discernimiento, la capacidad para separar lo denso de lo sutil. El sitio donde todas las actividades humanas son posibles, son realizables o, por envidas o celos, el lago puede secar o desbordar sus aguas elementales y volverse estéril y embrutecido.
Sin serena alegría en el hacer cotidiano, el caos, gobierna.
Como podrán notar, esta familia de elementos que constituyen la totalidad del planeta,como la integridad humana, están en este maravilloso libro, representadas en imágenes, mostradas, explicadas, sugeridas, advertidas y puestas al servicio de que el Noble o sea, el consultante, vaya hacia ellas, no sólo cuando aborda el libro en búsqueda de respuestas, también, cuando en el día a día, aprenda a reconocer cómo funcionan e interactúan en sí mismo, al igual que en su entorno inmediato.
Que así sea.
Daniel Shodo
domingo, 27 de diciembre de 2020
La relación entre el agua y el fuego
"Cuando rezumamos espíritu vital, dejándonos agitar e interactuando con todos los seres, eso es todo fuego. Siempre que volvemos a la consciencia del espíritu y nos aquietamos afirmándonos en el centro, eso es todo agua.
EL elemento Yin (en el interior del trigrama fuego, línea partida) se concentra en obtener la experiencia de los sentidos, mientras que el elemento Yang (en el interior del trigrama agua, línea entera) se concentra en hacer volver y apartar a los mismos sentidos. EL fuego dispersa, el agua, concentra.
EL agua y el fuego son Yin y Yang y son la esencia de la vida, esencia y vida son cuerpo y mente, son espíritu y energía. Una vez que nos apartamos para aquietar el espíritu vital y no somos influídos por los objetos, se produce la verdadera relación, al igual, naturalmente, que cuando nos sentamos en meditación en profundo silencio".
Comentario por mi parte: El humano actual, está fuertemente influenciado por la energía del fuego (de ahí su desequilibrio mental y físico); lo virtual,la comida chatarra, la lucha y competitividad, las bebidas energizantes la acción permanente, el correr, aunque no siempre sepa para qué; el consumísmo, ya se trate de objetos ideas, creencias o relaciones muchas veces artificiales; El mirar y no dejar de mirar, aunque sin VER, lo está quemando por dentro.
Cuando alguien que ha tomado completa consciencia de esto y siente verdadera sed, como quien se ha extraviado en medio del sofocante calor del desierto, entonces, y solo así, se aviene a beber del agua que da la práctica sostenida de la meditación.
Extracto del libro: "El secreto de la flor de oro" (la práctica meditativa a partir del I Ching)-
Versión de Thomas Cleary - Edit: El arca de sabiduría
Daniel Shodo -
Por Cursos y consultas con el I Ching o, Libro de las mutaciones, escribinos a claudiodanielrs62@gmail.com - Gracias
jueves, 10 de diciembre de 2020
Lo que al corazón hiere - I Ching
Hexagrama 52, El Aquietamiento: En la explicación de La Imagen, (las 6 líneas del hexagrama) Dice:
"El corazón piensa constantemente.Esto no puede cambiarse. Empero, los movimientos del corazón, vale decir, los pensamientos (pasado/futuro) han de limitarse a la situación actual de la vida (presente). Todo pensar que trasciende el momento dado, tan sólo hiere el corazón".
Comentario por mi parte: Tomé este pasaje del Hexagrama (La Imagen), conformado por la imagen de la montaña arriba y abajo, para invitarlos a observar una verdad incontrastable como es: "El presente es el único tiempo real".
Como bien señala el párrafo, los pensamientos, al ser sólo eso, ideas, recuerdos, proyecciones, deseos de lo que anhelamos nos suceda o no, nos mantienen atados a lo que en el Budismo se conoce como ilusión.
Es ilusorio todo pensamiento porque no se trata de lo que ahora está aconteciendo, tan sólo es algo que elucubramos a los efectos de no sentir dolor sin darnos cuenta que mantenerlos, es el dolor que intentamos evitar.
Fíjense que el texto hace referencia a que es el corazón el que piensa y no el cerebro, lo cual deja en evidencia lo que somos: seres emocionales que, ligados al mero acto de pensar, quedamos permanentemente atrapados en tiempos inexistentes. Algo así como sonámbulos que pueden moverse y desplazarse pero, sin consciencia de nada, debido encontrarse adormecidos.
Como ejemplo, tomo lo que por estos días mucha gente dice hacer que es, "cuidarse". Sin embargo, Si observamos detenidamente, nada hay de cuidado en esas posturas o decisiones pues, lo que aplican como profilaxis, está sometido al temor de poder llegar a padecer alguna cosa grave o mortal, esto es, temor por un tiempo inexistente (futuro) del cual quieren escaparse sin notar, que corren hacia allí.
La práctica correcta para poder ver con claridad este mecanismo es, atención. Si, sin atención plena, es decir, mirar profundamente sin agregados de juicios o valoraciones de algún tipo, es lo que se necesita para poder VER que, en verdad, lo único que se alienta con pensar y pensar, es el adormecimiento, el dolor o sufrimiento constantes.
Atención en el propio cuerpo; en sus funciones biológicas, sensoriales, emocionales y mentales. Sentarnos y permanecer silenciosos, sin hacer nada, como una montaña y descubrir cuánto está pasando de instante en instante, justo aquí y ahora.
Cuanta sabiduría hay en ese estado de aquietamiento que invita a reflexionar, observar y dejar hacer. Soltar lo que no es real.
Sentirnos, conocernos para saber (eso precisa de experiencias de vida y no de teorías o creencias) qué o quienes somos. En otras palabras, escuchar el corazón que es un fractal, una mínima expresión del cosmos latiendo en el centro de nuestra vida, para que sea ese cosmos, ese ser inteligente y sensible, el que nos despierte de tanto aturdimiento fatal y apocalíptico; de pensamientos nefastos o absurdos y entonces, aprendamos a vivir de verdad.
Vivir de verdad, no es más que atender lo vital y esencial que ahora y sólo ahora, necesitamos atravesar en cuerpo y alma. Vivir de verdad es comprender y aceptar la incertidumbre, que todo es impermanente e interdependiente y que ya, nos estamos muriendo. No alcanzar una correcta comprensión de la vida, es ya, estar muerto es decir, abducido nada más que por actos de superviviencia individualista, acumuladora y competitiva.
Vivir sinceramente es estar completamente en lo que ahora y sólo ahora sucede y ES, evitando así, herir el corazón.
Daniel Shodo
martes, 3 de noviembre de 2020
I Ching Una historia que volverá, porque todo es cíclico
Erase una vez...
Erase una vez un tiempo en que las personas se dedicaron a cultivar la Tierra y a aprender de la vida. En todos los sentidos cultivaron la Tierra, la tierra que produce el sustento, la tierra de su propio ser, la tierra de sus habilidades y capacidades, la tierra de su comunidad y la tierra del gobierno; por el gusto de conocerse y conocer la vida cada vez mejor, se exploraron a sí mismas indagando en su interior y exploraron tierras lejanas viajando y conociendo otros paisajes, otros pueblos, otras formas de vivir, otras habilidades, otro lo que fuera.
Fue durante el reino del mítico emperador Fu Hsi que dicha Tierra cultivada generó personas que se dedicaron en cuerpo y alma a penetrar en los secretos de la vida. El propio monarca incluido, un equipo de sabios se entregó a seguir el curso del conjunto de todos los movimientos bajo el cielo según sus ordenamientos eternos (Trueno, viento, fuego, agua, etc) Como dice un comentario recogido en el I Ching de Richard Wilhelm (p. 349): “Al penetrar con el pensamiento el orden del mundo externo hasta el fin, y la ley de su propia interioridad hasta el núcleo más profundo, arribaron a la comprensión del destino.”
Desentrañaron así la trama de los principios vitales no mutantes que dan estabilidad, (los ocho elementos naturales representados en los trigramas) consistencia y coherencia a la vida y propagaron su funcionamiento mediante el bagua (ubicación cardinal de los 8 trigramas) .Asimismo, hicieron poemas para explicar y divulgar la sabiduría de los 64 procesos de cambio que se recogieron en “El Libro de las Mutaciones”.
En aquella época los emperadores tienen que haber sido hombres sabios que ejercieron la función de soberano como un buen padre de familia. Ya que, de los textos de los hexagramas se desprende la importancia que dieron a los principios fundamentales para el desarrollo de las virtudes humanas y asimismo la atención que prestaron a la organización estatal para que tuviera un influjo estimulante y alentador en el corazón del pueblo y aumentara de modo natural la cooperación social en, por ejemplo, las comunidades agrarias (ver El Pozo de Agua, hexagrama 48).
La sencillez del bagua y la forma poética que emplearon para enseñar los principios esenciales y recordar los consejos correspondientes a las circunstancias cambiantes de la vida, hizo que la sabiduría del Libro de las Mutaciones echara sus raíces en el pueblo. De ahí que el pueblo chino hasta hoy en día emplea dictámenes del I Ching como refranes, sin conocer siquiera dicha procedencia.
¿Vivieron felices y comieron perdices?
Es de suponer que en tales circunstancias tanto la clase soberana como la obrera vivieron felices, ya que la gente se tranquilizaría al vivir en comunidades justas y comprobar que cada persona recibe continuamente las indicaciones de lo Creativo (El ceilo, la mente) para afrontar y superar sus dificultades y renovar su vida. Al darse cuenta de que los cambios cíclicos son imprescindibles para regenerarse, regularse y vitalizarse, todos cobrarían confianza en la vida respetando las coordenadas del bagua e interiorizando los consejos de los hexagramas.
Al saber cómo afrontar las dificultades, los agricultores, trabajadores, comerciantes, artesanos, artistas, funcionarios, administradores, príncipes, gobernadores y monarcas se dedicarían a su cometido confiando en sí mismos y en los demás. Todos superarían sus miedos, resolverían sus problemas, se dedicarían a sus trabajos y desarrollarían sus dones. Realizándose, explorándose y perfeccionándose, disfrutarían compartiendo sus habilidades, conocimientos y dones por lo que se sobreentiende que desarrollarían una cultura vital y maravillosa...
No obstante, no fue así para siempre. Las lecciones de la vida no se heredan ni se pueden enseñar. Hace falta sentir lo vivido, la experiencia no se aprende de otros. Muchas veces es necesario sufrir para alcanzar una lección oculta, ya que las lecciones de la vida se esconden y se disfrazan cuando no afrontamos en su momento la dificultad que la vida puso en nuestro camino. Es imprescindible sentir lo que estamos viviendo para poder recibir en nuestro fuero interno las lecciones de la vida. Por eso, el trabajo que hicieron nuestros ancestros, la educación que recibimos, la suerte de disfrutar condiciones vitales favorables, todo esto ayuda. Pero para sentirse feliz, cada ser humano tiene que explorar la vida, comprometerse consigo mismo y usar su libre albedrío, responsabilizándose de sus elecciones y decisiones.
Lo único que podemos y deberíamos hacer es afrontar los cambios, dejándonos guiar por las fuerzas armoniosas y benignas del orden universal. De dicha manera la vida nos da sus lecciones en su momento. Es a cada uno de nosotros -niños, jóvenes y adultos- abrirnos a las lecciones de la vida, salvaguardar éstas en nuestro interior y transmitirlas por nuestros actos. Procurando respetar los valores y factores no mutantes, encontramos pasito a pasito el camino de la vida, cuya veracidad se distingue por ser un camino de renovación, auto regulación y vitalidad.
El pueblo chino dejó escapar su dicha por indiferencia e inercia y el consiguiente abuso de la libertad humana y la corrupción. Una desgracia que ocurre siempre que dejemos de perseverar en la citada “actitud del noble”. Si obstruimos el curso natural de los cambios, bloqueamos nuestra propia fuente de vida, inmovilizándonos interiormente. Así consumió el pueblo chino la herencia de aquellos tiempos felices, ya que los hechos históricos dicen que habían perdido su libertad y cultura de vida unos mil años después del reino del emperador Fu Hsi.











