viernes, 8 de marzo de 2013

El centro de la tierra


Les propongo un viaje al centro de la tierra, pero no... no es al centro de nuestro planeta tierra adonde los estoy invitando. Esa otra aventura ya la narró y muy bien Julio Verne. Eso sí… si como algunos argumentan que la tierra es hueca y que allí se encuentran humanos espiritualmente evolucionados, temperaturas estables y permanentes de no más de 25° y paisajes maravillosos que bien pueden responder al tan mentado paraíso terrenal, bien valdría el viaje, ¿no les parece?

 
El lugar al que deseo que nos traslademos juntos es más cercano y, aunque probablemente menos glamoroso que explorar las entrañas de la tierra, se trata de un centro vital para nuestra existencia y que se haya donde estamos ahora mismo.
Me refiero a lo que los chinos llaman “Tan tien” o los japoneses “Hara”.
Este centro no es sólo energético, como algunos pueden presuponer, también es físico. Bueno, para ser algo más precisos, ambos aspectos son tan siquiera diferentes manifestaciones de lo mismo, o sea, energía sutil, en el primer caso, y energía física o material, en el segundo.

 

 
 
 
En el plano corporal, este centro se encuentra entre las vértebras lumbares tres y cinco, es decir, lo que podríamos denominar “la parte posterior del ombligo”. Por delante, el Tan tien se ubica a unos dos centímetros y medio por debajo del ombligo y hacia adentro, a unos tres o cuatro centímetros en dirección a la columna vertebral, aproximadamente. En dicho espacio, pero a nivel de la piel, se halla un punto de acupuntura denominado “Qi hai”, lo que traducido sería “océano de Qi” (energía).
Qi hai es el punto 6 del meridiano Vaso concepción, del cual escribí en un post anterior, al referirme a la microcirculación celeste o circulación microcósmica.

Es preciso señalar que la ubicación de nuestro cuerpo en el espacio estará determinada, precisamente, por este centro de gravedad, y que dicha ubicación también configura la posición que tenemos frente a la vida, tanto en el orden físico, mental, psíquico como emocional.

 
 
 
 
La alquimia, o sea, la capacidad de transformar materia o energía impura en energía pura, es un proceso muy conocido y estudiado en el campo de la Medicina Tradicional China desde tiempos remotos. Diferentes ejercicios de Chi kung interno dan cuenta de ello.
Para entender esto, es preciso explicar brevemente lo siguiente.
Nuestro cuerpo posee tres Tan tien o centros energéticos. El Tan tien inferior, el Tan tien medio o del plexo solar y el Tan tien superior, que se halla en el entrecejo.
Para no extenderme demasiado, sólo me referiré al tan tien inferior, diciendo que, para la medicina China, este Tan tien, como los riñones, conservan la energía heredada, lo que en términos occidentales equivaldría a la información genética, e inclusive, a la filogénesis, término que deriva de estudiar el comportamiento evolutivo, tanto de un grupo de personas, de un microbio como del individuo mismo en su búsqueda por comprender y trascender dicha condición.
Esta búsqueda en Chi kung se realiza a través de las prácticas de ejercicios internos o Nei Dai, en complementariedad con ejercicios externos o Wai Dan.




 
La energía heredada, depositada en los riñones y el Tan tien, no sería suficiente para mantenernos con vida y continuar saludablemente el desarrollo esperado. A esta energía, se le suma la energía postnatal o adquirida, que no es otra que la respiración, los líquidos y alimentos que diariamente consumimos; por supuesto, también los afectos y las relaciones intra e interpersonales. Teniendo presente todos estos aspectos, podremos comprender que el proceso alquímico, o chi kung interno, es aquel que permite evolucionar corporal, mental y espiritualmente al ir transmutando los aspectos más tóxicos o negativos que a lo largo del tiempo vamos acumulando en energía pura. Pureza o iluminación, si se permite el término, que modifica la condición humana, volviendo a lo que también en el Budismo se conoce como condición natural, o seguir el orden natural de las cosas sin intervenciones manipuladoras o antojadizas. En síntesis, alcanzar tal grado de comprensión que, aun siendo parte integrante de este mundo, lo podamos vivir con la conciencia de saber que no nos pertenece, como tampoco ninguna de las muy variadas formas de vida que lo habitan. El tao diría: “ser como el agua que a todo se adapta”.

 
Es interesante observar que durante nuestra niñez, los movimientos constantes de la zona abdominal permiten el buen mantenimiento y fortalecimiento de nuestra energía en todos los meridianos (12 principales relativos a órganos y vísceras, y los 8 extraordinarios) pero, al ir envejeciendo y con ello moviendo menos esta zona, dicha energía comienza a disminuir en la totalidad de nuestro cuerpo físico y energético.
Entonces, tomando en cuenta todo lo dicho hasta aquí, tratemos como primera medida de conectarnos con dicho espacio. Para ello, contamos con un sinnúmero de posibilidades, como por ejemplo, ejercicios respiratorios dirigidos a ese punto. Del mismo modo, podemos realizar automasajes, movimientos abdominales y/o pélvicos, entre muchos otros.
Algunas veces, la respiración profunda o diafragmática, no resulta tan accesible debido a las limitaciones que ponen los músculos respiratorios, producto de la tensión o acortamiento en el que estos se encuentran.
Si este fuera el caso, intentemos lo siguiente: acostados en decúbito dorsal, con las piernas flexionadas y los pies bien plantados, comencemos lentamente a realizar masajes suaves en sentido horario sobre todo el espacio abdominal. Se puede iniciar el masaje por el hueco que comúnmente llamamos “la boca del estómago” y, desde allí, descender por el lado izquierdo para luego completar el círculo ascendiendo por el lado derecho.





Otra posibilidad de atender y tomar conciencia de la importancia que posee este centro es la práctica de zazen o meditación sentada.
Durante zazen, es el Tan tien inferior un punto de concentración necesario para hacer descender la energía excedente de lo alto del cuerpo. Excedente que se produce al acumularse una alta dosis de pensamientos. No olvidemos que, donde va la mente va la energía. Esto deviene en una sobrecarga energética en las zonas altas del cuerpo, más específicamente en la cabeza, cuello y hombros. Cuando digo exceso de energía, me refiero a sangre, oxígeno, agua y chi, que se mueven y acumulan en esa dirección, haciendo que merme la distribución de Chi por el cuerpo de manera más equitativa.
Una frase muy conocida en la Medicina China dice: “una persona saludable es aquella que conserva los pies calientes y la cabeza fría”. Un modo de lograrlo es dirigir la energía desde lo alto del cuerpo hacia abajo, hacia el Tan tien.

 
Si bien están sumamente difundidos los ejercicios abdominales, o “abominables”, como me dijera alguien que detestaba hacerlos, no es tan imperioso que sólo recurramos a ellos para activar la energía del Tan tien inferior, o en todo caso, les propongo otra posibilidad de hacer lo mismo con menos sufrimiento o pesar.
Los movimientos abdominales activan el Chi en el cuerpo y sacan energía original de su sede en el Tan tien inferior, unido al Chi post natal en su recorrido por el cuerpo.
Recordemos: el Chi original está considerado la fuente vital de la energía humana, mientras que el Chi postnatal, formado por los alimentos y las diferentes experiencias vividas en todos los campos humanos, hacen una sumatoria de energía con la cual es posible que dicha vida se manifieste y sostenga a lo largo de los años. Ahora, vayamos a poner en movimiento nuestro Hara de una manera simple y práctica.

Los ejercicios abdominales que a continuación describiré podemos realizarlos en cualquiera de nuestras posturas diarias, o sea, acostados, sentados, parados o caminando. Lo único que se requiere es poner la atención en el Tan tien y, al momento de exhalar, empujar o hundir suavemente el abdomen hacia abajo, no hacia la columna vertebral.
Insisto, mover haciendo descender las costillas con la ayuda, precisamente de los músculos abdominales de un modo suave, lento, con movimientos cortos y al ritmo respiratorio que puedan.





Con la práctica, se notará que es posible realizarlos en cualquier posición y momento del día, con lo cual estaremos activando la energía del Tan tien, tonificando dichos músculos, moviendo y dando respiro a los órganos internos para un mejor funcionamiento peristáltico, distribuyendo los líquidos corporales para que puedan eliminarse las toxinas con menos dificultad, disminuyendo la frecuencia de pensamientos rumiantes, previniendo a la zona lumbo-sacra de daños o lesiones. No es poco lo que se obtiene al conocer y activar mejor este centro tan vital de nuestro cuerpo, ¿verdad?

Por último, y por si alguno de los lectores encuentra un tanto aburrido “mover la panza” con algunos de estos ejercicios, pues encuentren una manera más divertida de hacerlo... ¿cuál es? Bailar. Sí, bailando, y sobre todo, danzas que estimulen el movimiento pélvico, como los ritmos afro-latinos. Eso sí… si la están pasando bien... ¡inviten!

Publicado por Claudio

viernes, 1 de marzo de 2013

La música puede sanar el alma

Aunque escuchamos todo el día canciones enlatadas y la música es omnipresente en el mundo actual, la mayoría de nosotros no nos podemos ni imaginar el gran poder del sonido sobre la materia y nuestra vida.
Esta entrevista a Fabien Maman, músico profesional, y acupuntor, nos habla de vibración y campos de energía, de armónicos, de diapasones curativos, música según las estaciones del año, instrumentos y órganos del cuerpo...
"Del Sr Mann y del físico Budista Allan Wallace también he aprendido la importancia de la formación ecléctica, de abrir la mente a nuevos conocimientos (aunque la sociedad los ridiculice por no comprenderlos) y de fusionar sabiduría de distintas culturas y épocas.
Ojalá, poco a poco, la buena música sane con sus ondas nuestro mundo".




 Fabien Maman

Usted tenía un quinteto

¡Qué época! Actuamos en el Carnegie Hall, la filarmónica de Berlin, el Olympia de París, la ópera de Tokyo...Fue precisamente por un incidente en Japón que descubrí la acupuntura.

¿Qué paso?

El avión llego con mucho retraso. Faltaban pocas horas para salir a escena y todos los músicos estaban agotados. Se me ocurrio buscar a un acupuntor para que nos tratara.

¿Y?

Me cambió la vida. En 20 mnutos estábamos todos en forma e hicimos un concierto extraordinario, así que decidí aprender acupuntura para tratar a todos mis músicos. Creía que con un cursillo de un mes el tema estaba listo, pero invertí media vida.

Es estupendo entusiasmarse

Lo es. Yo me entusiasme tanto que tras siete años de estudio con Boris de Bardo fundador del College of Naturophaty and Acupunture, y una vez licenciado en acupuntura, en 1978, me fuí a seguir estudiando con sensei Nakazono, el maestro que dió a conocer en occidente la ciencia del sonido puro. Diez años más tarde fundé "La academia del sonido, color y movimiento".

¿Qué enseña?

Enseño e investigo el poder de la música en el cuerpo. El diapasón es una herramienta muy efectiva en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.

¿Cómo actúa?

Los diapsones actúan como las agujas de acupuntura. A través de los puntos de acupuntura las vibraciones llegan por el meridano hasta el órgano. Igual que la aguja, pero mucho más rápido y con más potencia.

¿Cúales han sido sus investigaciones?

A parte de 20 años en experiencia con pacientes, he realizado un trabajo de investigación con Hélen Grimal, bióloga del centro de investigación de la Universidad Jussieu de París. Durante un año estuvismos investigando el efecto del sonido en las células humanas. Hemos fotografiado los cambios que se producen en las células bajo lo efectos del sonido, de todas las notas, formas musicales, instrumentos. fijese en esto.




¿Qué es?

Una serie de fotografías de células cancerígenas, las que afectan a la matriz (la foto de la izquierda muestra la célula enferma; y la de la derecha, la célula sana).
Al ser sometidas a disonancias se destruyen.

¿Todo es una cuestión de energía?

Si, la vibración sonora crea un campo de energía. Pero no es algo nuevo o extraño. Los teléfonos móviles funcionan a base de energía. Esos campos se crean a través de los satélites.

Entonces, ¿la música nos transforma?

Si, la vibración de la música entra en nosotros y nos transforma, igual que lo hace el sol. De hecho, la distancia entre la Tierra y cualquier planeta de esta u otra galaxia se mide en distancias armónicas.

¿...?

La distancia armónia se obtiene con un radar que capta la vibración sonora entre, por ejemplo, la Tierra y la Luna. Cuando hacemos música con intrumentos acústicos esta energía viva produce armónicos y esos armónicos comunican con todas las frecuencias y todo el universo.

¿Los armónicos afectan nuestra vida cotidiana?

Influyen sobre la materia, los vegetales, animales y minerales; sobre todo lo vivo.
Con un microscópio es fácilmente visible. Según la vibración que emites las células cambian de forma y color.






¿Mejor cuidar lo que escuchas?

Si escuchamos la música adecuada en el todo adecuado a las estaciones del año, nos sentímos mucho más saludables física y psíquicamente.
En primavera recomiendo escuchar música en la tonalidad de La; por ejemplo, el concierto de Motzar en La mayor. En verano Do; concierto para piano y orquesta de Beethoven. Para otoño Sol, para invierno Re.

¿Y los instrumentos?

En primavera, flauta de madera (Hígado). En otoño, instrumentos de viento metálicos (pulmones). Los tambores fortalecen los riñones y el aparato digestivo, mientras que las cuerdas (guitarras, violines, etc) afectan favorablemente al corazón.
Una expriencia interesante es ir a un concierto orquestal y observar cómo nos afecta cada instrumento y en qué zonas del cuerpo ese efecto se produce o vibra.

¿Hay música poco saludable?

La música enlatada, "carente de alma" -nota de Claudio- pierde el 50% de los armónicos que son los que penetran en el cuerpo y sanan. Como sugerencia, escuchen música en vivo porque nutre.
La música electrónica o demasiado alta desorganiza el campo energético. Fijese que los adolescentes cuando salen de bailar están pálidos y algo desorientados. Su campo magnético permanecerá alterado por varias horas.

Publicado por Claudio









viernes, 1 de febrero de 2013

Todos somos animales...


Durante este mes de febrero me tomare unas pequeñas vacaciones del Blog pero, les dejo este maravilloso video. Que lo disfruten y, gracias a todos los que a lo largo y ancho del planeta, visitan este espacio.

Un fuerte abrazo

Publicado por Claudio

viernes, 25 de enero de 2013

Encontrar sin buscar


Puestos a la tarea de lograr que se cumplan nuestros planes, no siempre caemos en la cuenta de lo importante que resulta la intención con la que esa búsqueda se realiza pues, lo que resulte de ello estará, invariablemente sujeto a esa intencionalidad. De ahí que sea tan necesario agudizar nuestra percepción.
Lo que a continuación relato sucedió entre agosto y septiembre del año 2012 y, es sólo un ejemplo que, al menos en mi caso, lo confirma.

 

Amo la música desde que tengo uso de razón, o quizás, desde mucho tiempo antes.
Que en casa se escuchase música clásica, folclore, tango o jazz era tan natural como el café con leche y las tostadas del desayuno.
Como toda buena película, mi vida también ha estado muy bien musicalizada: Mercedes Sosa, Pugliese, los Beatles, Charly García, Led Zeppelin, Miles Davis, Serrat y tantos, tantos más que no nombraré o acabaré convirtiendo este post en una lista interminable de artistas entrañables.

Escuchar música, bailarla y hasta difundirla por radio, como hice durante varios años en emisoras locales, han sido algunas de las maneras de vincularme con ella hasta que, por estos días y cerca de cumplir mis cincuenta años, decidí que era hora de ponerme del otro lado del mostrador y ser yo quien la toque, o al menos, lo intente. No quiero irme de este hermoso planeta sin haber puesto en mis manos el instrumento que me permita, limitaciones más o menos, sentir el inmenso placer de vibrar al ritmo del blues, del jazz, de una simple balada o de lo que mis manos y mi alma se atrevan a tocar.

A principios de agosto, tomé la decisión de buscar quien me enseñase a tocar flauta traversa. Para ello, fui a ver a un amigo de la infancia quien posee un profundo conocimiento en estos menesteres. Cuando nos encontramos y comenzó a darme su opinión acerca del instrumento, todos comentarios por demás favorables, por supuesto, surgió en mi cuerpo la clara sensación de que no era ése el instrumento con el que me tendría que encontrar. La percepción fue lo suficientemente clara para que no hubiese lugar a dudas. Sin embargo, y sabiendo que no ponía en riesgo nada ni a nadie, me decidí ir en su búsqueda y ver qué pasaba.
Estuve cerca de un mes entregado a la tarea de hacer realidad mi sueño, hasta que los hechos no hicieron más que confirmar aquella presunción que tan vivamente se manifestara en mí durante el encuentro con mi amigo.
La situación indicaba una sola salida, dejar de buscar. Y así lo hice. No, no abandoné las ganas ni el entusiasmo por estudiar música, tan sólo solté la intención de que las cosas estuviesen sujetas a una idea de cómo tenían que suceder.

Un par de días más tarde, y con mi mente lejos de toda meta, al menos concientemente, me senté en zazen como todos los días cuando espontánea e imprevistamente, visualicé el instrumento que tanto me ha gustado desde mis dieciocho años, el bajo eléctrico. Por aquel entonces, finales de los años setenta y principios de los ochenta, sonaba por estas tierras una banda que amé incondicionalmente, llamada Serú Girán, integrada por un verdadero “dream team” de músicos argentinos: Charly García, David Lebón, Oscar Moro y el bajista que me provocó el amor por ese instrumento, Pedro Aznar. Vale aclarar que hasta el día de hoy, Pedro continúa siendo uno de mis artistas predilectos.
Ese sonido tan bello y particular que Aznar lograba sacarle al bajo y que tanto me conmovió venía de un gran maestro como fue Jaco Pastorius. Ahora bien, y para ir redondeando, les cuento que esa misma semana encontré profesor de bajo, compré el instrumento y ya estoy estudiando.


Pedro Aznar

 
 
Hacer sin esperar nada a cambio. Evitar las especulaciones o manipulaciones que fuercen las cosas. No buscar, no desear. ¿Cuántas veces hemos oído o leído frases como éstas?
Cuántas veces pudimos seguir el orden natural de ese “no buscar” sin obsesionarnos, sin toda esa carga de ansiedad y temor hasta descubrir para nuestro asombro que lo que necesitábamos, quizás más que lo que queríamos, se hacía realidad.
Dar sólo los pasos que nadie puede dar por nosotros mismos. Estar en lo que hacemos con atención plena. Escuchar al cuerpo y reconocer en esa escucha lo que verdaderamente está ocurriendo y no lo que la cabecita condicionada quiere que suceda.
No sé si necesariamente se trate de perder el control. Prefiero eso de soltar amarras y confiar en que se puede viajar hacia los lugares y situaciones menos imaginados, esos sitios que el corazón conoce y la mente discierne.

En fin, evitar empujar las cosas y permanecer vivo y presente a cada instante para ver claramente las señales y así poder seguirlas, avanzando, girando un poquito para un lado u otro, deteniéndonos, o esperar a que cada cosa siga su marcha en tiempo y forma mientras nosotros continuamos con nuestras actividades cotidianas, casi olvidados de eso que tanto anhelamos porque, en realidad, si como dirían los Beatles, lo dejamos ser, será.
 
Publicado por Claudio

viernes, 18 de enero de 2013

Chi Kung: La órbita microcósmica


La órbita microcósmica es una práctica de alquimia interna taoísta mediante la cual se aumenta el caudal y se optimiza el curso de Chi (energía) en su recorrido por los canales extraordinarios Du Mai y Ren Mai que se conectan entre sí formando un círculo cerrado. Estos canales se encuentran dividiendo el cuerpo sagitalmente, o sea, en dos mitades, derecha e izquierda, subiendo ambos y encontrándose en la boca. Uno, el Du mai, nace en el coxis y sube a lo largo de la columna vertebral para luego descender por la cabeza y la cara, hasta introducirse en la boca y terminar su recorrido en el paladar superior. El otro, el Ren mai, nace entre el ano y los genitales, sube por la cara delantera del cuerpo, y finaliza su recorrido debajo del labio inferior.

 
                                       
                                                     

La energía orbita alrededor de los tres Dan Tian del cuerpo humano (el primero ubicado a cuatro dedos por debajo del ombligo, el segundo a nivel del corazón, y el tercero en el entrecejo), por lo que se denomina Xia Zhou Tian u órbita microcósmica; también se la conoce como microcirculación celeste, dado que el ser humano se comprende en el taoísmo y en la Medicina Tradicional China como un pequeño cosmos.
Generalmente, el Chi circula lentamente por estos meridianos, sufriendo atascos y bloqueos debido a malas posturas y cristalizaciones originadas por emociones no manifestadas o pensamientos reprimidos.
Cuando estos canales están drenados y libres de toxinas, garantizan el libre paso a un buen caudal de energía. De esta manera, el practicante dispone de una dotación energética que es clave para la salud física, emocional y mental.

Du mai y Ren mai pertenecen a los ocho meridianos extraordinarios que son los encargados de administrar el Yuan Qi o energía vital original, es decir, heredada, y por lo tanto, de reserva limitada. Estos meridianos vierten su energía en los doce canales principales (corazón, pulmones, hígado, intestinos, etc.) cuando la energía vital nutritiva que corre por estos está en defecto, o la recogen si está en exceso a través de los puntos de conexión que actúan a modo de compuertas.

La práctica está especialmente indicada para prevenir y atenuar patologías de carácter congénito o enfermedades de tipo hereditario. Por supuesto, no es necesario padecer un problema de salud para poder realizar este ejercicio.

 


 
La postura más adecuada para hacer el recorrido por la órbita microcósmica es sentados con la columna derecha y sin apoyarla en el respaldo. Las piernas a 90° y los pies apoyados en el suelo a una distancia del ancho de los hombros. Los ojos, es recomendable mantenerlos semiabiertos y la lengua se apoya en la raíz de los dientes superiores.

También podemos sentarnos en el suelo o sobre un zafu (almohadón de meditación), adoptando la postura que se usa en zazen. Se tratará, en todo caso, de sentarse de la manera más cómoda posible, pues al cabo de unos minutos, pueden entumecerse las piernas y así perder la concentración.

El círculo  se comienza a recorrer desde el tan tien inferior, ubicado a cuatro dedos por debajo del ombligo, la atención se dirige hacia la columna vertebral, atravesando el abdomen hasta el coxis. Una vez allí, se continúa el recorrido por la columna vertebral hasta lo alto de la cabeza, para luego descender por la cara y el pecho y terminar nuevamente en el tan tien. Es muy importante, antes de pasar por ambos meridianos, ir obteniendo una respiración calmada y profunda que active la energía heredada depositada en los riñones.

La mente mueve el Chi, dicen los taoístas, por eso el ejercicio se hace con la intención mental de inducir la energía por las zonas mencionadas y así vehiculizar la energía.
Con el tiempo de práctica, la energía se acumula en el tan tien inferior, permitiendo que no se disperse y pueda circular sin mayores inconvenientes por los canales Du mai y Ren mai.

Por último, dos puntos a destacar: en primer lugar, le recomiendo a quien desee realizar esta práctica que busque un profesor/a  idóneo para que, de esa manera, el ejercicio se haga con una buena guía. En segundo lugar, la práctica de la microcirculación celeste se va completando cuando se pasa por varios de los puntos de acupuntura que se encuentran a lo largo de ambos meridianos, activando diferentes aspectos energéticos de nuestra condición humana.

Publicado por Claudio

viernes, 11 de enero de 2013

El esfuerzo justo


Empujo

fuerzo

no veo

no escucho

me quiebro

lloro.

La rigidez se paga.

 

 
 
 
 
La atención plena sobre las ideas o pensamientos puede evitarnos provocar daños a nosotros mismos como a los demás.

Si no nos fue posible dejarnos arrastrar por esas ideas o pensamientos y acabamos realizando esas acciones o diciendo palabras negativas (dentro de lo negativo, sumo aquello que esté plagado de ilusión o irrealidad), la atención plena al momento de ejecutarlas puede prevenir que aumente la situación negativa. Es decir, hablo de observar y refrenar aquello que puede crear perjuicios. Aclaro, refrenar no es sinónimo de reprimir o esquivar el momento argumentando excusas. Refrenar, reitero, es poder detener la “bola de nieve” antes de ser aplastados por ella.

 

Por último, y no habiéndonos sido posible suprimir cualquiera de los dos sucesos anteriores, aún queda un tercer paso posible, la reflexión y el discernimiento, y así acercarnos a una visión correcta de la realidad.

La práctica de la atención plena en pensamiento, palabra y acción nos permite aprender a desterrar hábitos poco saludables, y en su lugar, cultivar y regar nuestras mejores semillas, o sea, atención, comprensión, respeto, amor, etc.

El esfuerzo justo se alcanza cuando no se lo busca, cuando sólo se actúa sin vivir pendientes del resultado anhelado. Si hay alguna meta que alcanzar, ésta no se encuentra en el futuro, sino en el camino mismo, ése que vamos dando a cada paso.


Publicado por Claudio
 

viernes, 4 de enero de 2013

Éxtasis de tomate

Por Eduard Espe Brown

Todos tenemos la capacidad de degustar, de discriminar entre varios sabores, aunque tener la capacidad no significa que la ejercitemos debidamente...
...La capacidad para poner en palabras los gustos y sensaciones que vamos notando en cada degustación (como lo haría un catador de vinos o tés) acrecienta nuestra capacidad para gustar y reconocer los diversos sabores que vamos experimentando...




...Nuestra cultura nos dice que la comida es sólo comida, un tomate es un tomate (por muy sozo e insípido que sea), y aprendernos a no fijarnos en lo que es más importante: la vibración escencial del tomate.
Cuando no somos capaces de notar la vibración jugosa, lujosa y carnosa del tomate, en algún punto de nuestro interior nuestro "corazón" se enconje, nuestra suculenta fecundidad queda sin reconocer y sin ser llamada. También nosotros somos secos y harinosos y estamos deseando que algo nos abra, y nos haga vivir y fluir...

...Tengo que decirlo; se produce un éxtasis al comer tomate (absoluamente legal). Mi boca explota de luz solar, agua, cielos azules, retazos de nubes. Cantos de pájaros y zumbidos de insectos.
La tierra, ya sea roja, negra o marrón, o polvo amarillo, se ha destilado en pulpa, semilla y zumo. Mi cuerpo responde y se llena de vida. Sonrío.
Estoy en casa, un lugar salvaje y duro. Si un tomate puede ser un tomate, también yo quiero ser un yo mismo, con todos mis bichos y malas hierbas y barro inexplorado pero fertil.

Si un tomate es sólo un tomate, pues bien, nunca se conocerá este éxtasis, y en algún lugar muy dentro habrá apetitos sin colmar deseosos de ser alimentados. Los tomates sin un sabor distintivo, sólo agua rosa y carnosa, no satisfarán este hambre de vigor y vitalidad. La diferencia se puede saborear.
...Lo que no es "mensurable" tiende a pasarse por alto. Lo que es acusadamente humano, acusadamente individual, único, vivo, diferente, tiende a no ser reconocido, a no ser verbalizado.
Para mi, lo mejor es que los tomaes canten, bailen, que den volteretas en tu boca, que despierten tu corazón, tu alma, tu espíritu. Que se ofrezcan sermones, soliloquios y sonetos.

Eduard Espe Brown: Monje Zen ordenado por el maestro Shunryu Suzuky y Cocinero del centro Zen Tassajara en California, Estados Unidos, desde mediados de la década de 1960.



Receta:

Fuente de tomates con guarnición

Estos son algunos ingredientes que pueden realzar los tomates. Cada cual elija los que más les gusten.

Para 4 o 6 personas

900 Grs de tomates redondos cortados en cubos chicos o rodajas finas. Si es posible, conseguir tomates orgánicos, pues son los que ¡vibran!
De 2 a 4 cucharadas de Aceite de Oliva de primera prensada en frío.
Ajo (solo un poquito)
225Grs de Mozzarella fresca cortada en rodajas o tiras.
1/3 de acitunas negras
1/4 de nueces tostadas
1 cucharada de tomillo fresco o mejorana, picado.
Hojas de albahaca, cantidad a gusto.

Se puede preparar el alineo con el aceite, el ajo, las nueces  y el tomillo, todo bien picadito, para luego rociarlo sobre los tomates y la mozzarella.

Que la fiesta del tomate no se haga esperar.

Publicado por Claudio