lunes, 11 de agosto de 2014

Chi Kung. Beneficios de su práctica





Cada vez son más las personas que tras practicar por un cierto período esta milenaria disciplina, encuentran diversos beneficios.
A continuación quiero compartir con ustedes algunos de sus muchos resultados.

Mejora el funcionamiento del sistema inmunitario.

Es una técnica recomendada para quienes padecen hipertensión arteral, diabetes, enfer4medades cardiovasculares, insuficiencia renal y cancer.

Regula el sistema respiratorio y aumenta el volumen de ventilación pulmonar pudiendo mejorar casos de asma.

Mejora casos de artrítis o fibromialgia.

Optimiza el proceso de digestión

Favorece el descanso y mejora el insomnio.

Puede reducir los síntomas premenstruales.

Corrige la postura y aumenta la flexibilidad.

Promueve la movilidad de las articulaciones y mejora el tono muscular.

Ideal en situaciones de estres, miedos, fobias o depresión.

Brinda un equilibrio físico, emocional y mental.

Aumenta considerablemente la concentración y la memoria al optimizar la cirulación de Chi o energía por los canales de acupntura.

Practicar chi kung, permite acrecentar el autoconocimiento aumentando las probabilidades de vivir de un modo más equilibrado en cuerpo, mente y espíritu.

Por último, chi kung puede ser practicado por personas de ambos sexos y de toda edad.
 
Publicado por Claudio


domingo, 13 de julio de 2014

Chi Kung: la alquimia interior





Tanto el Chi Kung como el Tai Chi se asocian a menudo a la filosofía taoísta que establece su finalidad. Pero también es posible practicar sin convicción religiosa o filosófica precisa, lo que se hace habitualmente en la china actual. De todas formas el entrenamiento "de altura" implica ejercicios de crecimiento avanzados extraídos del taoísmo. Es pues útil conocer los fines y los medios de esta filosofía.

Esquemáticamente, se podrían definir los dos fines del taoísmo como la sabiduría y la inmortalidad.

La sabiduría consiste en alcanzar un estado de no acción que representa la adaptación perfecta al mundo, al mismo tiempo que una desaparición de la noción de "yo" de una individualidad psíquica separada. esta no acción se obtiene mediante ejercicios de refinamiento de la energía, pero también mediante la comprensión filosófica de la vacuidad de las cosas (nada tiene esencia intrínseca, todo existe en interrelación) No hay implicación personal, las emociones están reducidas o controladas, de este modo el estrés de vivir se reduce a su mínimo y el adepto economiza, lo que representa un factor de longevidad y de mejor salud.

Filosofía y longevidad son pues inseparables. Se han citado numerosas veces en el curso de la historia a adeptos taoístas que vivían hasta muy ancianos.
La obra maestra de esta filosofía sigue siendo el Tao Te King de lao Tze.





La inmortalidad es el término consagrado a la adquisición de experiencias transpersonales que conduce al adepto progresivamente a la exploración de otras dimensiones de la realidad.

En el espacio, el adepto explora el espacio astral y en el espacio-tiempo, el adepto explora los otros mundos ligados al nuestro como los reinos celestes del tao, planos de vida de conciencias desencarnadas relacionadas también con este mundo. Es en relación a estos reinos que el practicante construye en su vida y en su cuerpo, el cuerpo espiritual o cuerpo inmortal para acceder y residir en ellos después de la muerte física.

La inmortalidad no debe tomarse en el sentido real referente a este cuerpo físico, sino en un sentido figurado.
Lo que se busca es la liberación definitiva, durante la vida, de la necesidad de encarnarse en un plano material, físico.Este fin es comparable desde todo punto de vista con el del budismo.

Para llegar a estos fines, el taoísmo adopta diferentes métodos principalmente la meditación, la purificación de los 5 órganos, la respiración en Dan Tian, técnicas sexuales, entre otros.
La meditación taoísta está basada en la "pequeña circulación celeste" ejercicio que fue explicado en otro artículo de éste mismo Blog publicado en enero del año 2013.




Publicado por Claudio

El texto fue extraído del libro: Qi Gong: Gimnasia china de salud y longevidad
Autor: Yves Requena
Editorial: los libros de la liebre de marzo


sábado, 14 de junio de 2014

Soltar




"Cuando las cosas anheladas ya no se desean, llegan.
Cuando las cosas temidas ya no se temen, se alejan"

Lao Tse

viernes, 23 de mayo de 2014

Y Felipe volvió a Chi Kung





En enero de este año, les narré en un artículo publicado en este mismo blog la hermosa experiencia de poder acompañar una buena parte del proceso de embarazo vivido por una de mis más queridas y antiguas alumnas de chi kung, bajo el título: "Chi kung es la vida misma".

Allí comenté cómo Vanesa fue vivenciando nuestra práctica de chi kung al igual que las sesiones de masaje shiatzu, en cuanto a las diferentes sensaciones que tanto ella como el bebe manifestaban bajo los estímulos recibidos. Todo ese período fue transitado por mucha emoción, respeto y amor por parte de los tres, pues como terapeuta, pero más aún como hombre y ser humano, me sentí muy involucrado en todo ello. Lo que quedaba era aguardar que Felipe naciera y un día volviese a las clases con su mamá para poder apreciar cuánto de esos muchos encuentros dentro del vientre materno él podría haber registrado. Y así ocurrió, Felipe volvió a las clases de chi kung hace unos poquitos días, conmoviendo a más de uno, yo incluido, y expectante de lo que podría suceder durante la clase que su mamá tomaría con el resto de sus compañeras, al tiempo que el niño nos observaba desde su cochecito.

Felipe irradia calma, belleza y todo el chi propio de una vida que se inicia y se lanza hacia adelante, pero con una mente pura y fresca, la cual nos recuerda, en sus diferentes expresiones corporales, que lo único que existe es el ahora. Felipe se ríe y se balancea sin prejuicios, viendo a su mamá moverse. Se fascina cuando lo paseo en mis brazos por nuestro salón de práctica y le hablo bajito, sorprendiéndome con una mirada profunda y pacífica como si algo en mi tono de voz le fuese familiar o conocido, o quizás, es tan sólo mi deseo de que así sea. Sin embargo, y durante el transcurso de la clase, Felipe va dando muestras de que algo o mucho de lo que en la clase vamos realizando le es propio, ya que sus ritmos y comportamientos van a tono y al unísono con los nuestros. Al comienzo, cuando nuestros movimientos son más ágiles  para ir calentando nuestras articulaciones, Felipe mueve sus brazos con entusiasmo y patea con mucha energía balbuceando en su idioma. Cuando la clase baja de intensidad y nuestros movimientos pasan a ser más pausados, Felipe se aquieta, por momentos sonríe y echa al grupo una mirada sosegada y cómplice. Sobre el final, ya sea que nos sentemos a ejercitar nuestra respiración o a meditar unos minutos, Felipe se va durmiendo lentamente para envidia de más de uno, que también quisiera dormirse un ratito en la profundidad de su silencio.

No sabría decir exactamente cuánto percibió Felipe de nuestros encuentros semanales en las clases de Chi Kung durante los meses que flotaba dentro de la panza de su mamá, seguramente y a medida que se vayan sumando más participaciones de él en nuestras clases, lo podré ir sabiendo, pero más allá de todo lo que pueda contarme Felipe sobre nuestra relación, la que los tres hemos ido construyendo hasta ahora, lo que sí puedo compartir con ustedes es el sentirme profundamente agradecido de poder ser parte de esta hermosa aventura, de este recorrido por la mente y el alma de ese bebe, que acaricié a través de la piel de su mamá con cada masaje, que toqué indirectamente con cada ejercicio, como con el sonido de mi voz. No quiero ser injusto y olvidar que si de algo Felipe también se nutrió fue de la compañia amorosa de las demás alumnas que acompañaron buena parte de ese período y que hoy continúan acompañando como mamás sustitutas cuando Feli se inquieta por algo para que su mamá, Vanesa,  pueda hacer la clase más tranquila y en buenas manos.

Bienvenido Felipe a nuestras clases, una vez más. Bienvenido pequeño maestro por enseñarnos sin proponérselo, cómo se respira desde el origen, desde el tan tien, desde la fuente misma de la vida eterna para guiarnos hacia allí tomándonos con sus pequeñas manos, iluminándonos con su cristalina sonrisa y su serena alegría. Gassho.

Publicado por Claudio


martes, 29 de abril de 2014

La práctica del Chi Kung


Aquí comparto este video con ustedes sobre algunos aspectos importantes de esta milenaria y hermosa práctica. Que los enriquezca.

Publicado por Claudio

miércoles, 26 de marzo de 2014

Lo que no se pronuncia

Dos amigos se comentaban a cerca del presente de cada uno...




sin decir una palabra, y en silencio.


Nota: Las palabras dichas mecánicamente vienen desde el pasado efímero, se trasladan hacia un futuro impalpable y lejos están, en ocasiones, de decir algo a cerca del momento presente el cual, sólo pide ser vivido plena, atenta y profundamente sin valoraciones o etiquetas de ningún orden.

viernes, 28 de febrero de 2014

El practicante correcto

La puntualidad es el título con el que se encabeza uno de los capítulos del libro “Kyudo Zen”, memorias del Japón, escrito por Luis Falconi.
Al respecto dice: “Un maestro observa siempre tres cosas del alumno: puntualidad, respeto y etiqueta. Si faltara alguna de éstas, da lo mismo si la técnica es correcta o equivocada, o si se acierta en el blanco o no. El examen será reprobado. El tiro con arco correcto es la consecuencia de estos tres puntos”.





Cuando leí esta sentencia, no pude menos que concordar, sin que por ello, y al mismo tiempo, no repasara cómo fue que llegué a poner en práctica estas actitudes.
La puntualidad es una virtud que llevo conmigo desde siempre, recuerdo que durante años enteros tenía la costumbre de no usar reloj, y así y todo, rara vez me demoraba. De manera que, de los tres puntos aquí subrayados, el primero es algo que no me ha requerido ningún esfuerzo.
El segundo punto, el respeto, es un puerto al que fui llegando poco a poco a medida que iba conociéndome cada día un poco más como para tener conciencia de que lo que estaba haciendo o diciendo corría principalmente bajo mi entera responsabilidad. Por lo cual, y además de haber dejado de echar culpas ante mis “fracasos”, puede ir comprendiendo que la elección tomada era y es una forma clara y concreta de actuar con la vida, por lo que no podía menos que ser respetuoso con ello, porque, además, pasaba a serlo con los demás seres. Esto sin importar qué práctica, actividad, profesión u oficio se realice, pues el solo hecho de estar allí y tomar dicho compromiso no puede llevarse a cabo sin el debido respeto por todo lo que está implícitamente o no interrelacionado.

El último comportamiento, la etiqueta, también es un aspecto de la manera en la que nos mostramos ante las diversas formas de vida que me llevó mucho tiempo considerar, y me explico: como siempre detesté los sacos, camisas planchadas o corbatas, tardé mucho más de lo deseado en aceptar que la etiqueta no tiene nada que ver con el estatus social que presupone vestir ciertas ropas a través de las cuales no sólo nos damos a conocer sino que también nos acreditan una identidad y una cierta jerarquía social en la que nos cobijamos con el fin de que nos asegure ser aceptados.
Cuando me vestí combatiendo estas creencias, no pude hacer otra cosa que ponerme en contra de toda diplomacia y formalidad “correcta” sin notar que cuanto más me resistía a ello, más me convertía en lo mismo.
Sin embargo, desde que me puse delante de una clase para compartir la práctica del Chi kung, por ejemplo, fui dándome cuenta de que lo importante no radicaba en la ropa en sí misma sino en la intención con la que era colocada sobre mi cuerpo. Es decir, el más simple de los trapos puede convertirse en las ropas de un rey si ésta se lleva con humildad, desapego y respeto, observando que, sobre todo, esté limpia.
En pocas palabras, vestir el cuerpo con amor es mucho más que lo que se lleva puesto; es, en todo caso, la gratitud de poder contar con ello para vivir con dignidad y la austeridad justa que permita no caer en el abandono, como tampoco en la carrera interminable de un consumo basado en la insatisfacción de la propia existencia.

Poner el ojo o visión correcta en estos tres aspectos centrales de la práctica del tiro con arco “kyudo” no puede menos que confirmarme que el camino emprendido es el que mi corazón y mi mente concuerdan, como también tener presente que si el dojo de práctica es mucho más que un espacio físico determinado, no hay razón para no poder llevar esta actitud con la vida, la de la puntualidad, el respeto y la etiqueta, a todas partes.

Publicado por claudio