"Lo que te da terror te define mejor,
no te asustes, no sirve, no te escapes, volvé, volvé, tocalo dulcemente esta vez
que hay tanto de él en vos, pero hay más de vos en él..."
Gabo Ferro
Todo lo que rechazamos, lo que negamos, lo que tratamos de destruir o evitar...es por miedo y solo por miedo, con lo cual, paradojicamente aumenta el miedo, la agresión, el odio, el resentimiento, la discriminación y con ella la arrogancia de creernos mejores o superiores a aquello o aquellos a los que despreciamos de uno y mil modos.
Una verdadera práctica espiritual se basa en aprender a comprender, a reconocer las causas, condiciones y circunstancias que producen la realidad, lo que es pero, para que ello sea viable, hay que observar que la mayoría de las veces no vemos lo que es porque estamos ganados por la ideología (preferencias inconscientes adquiridas para fomentar y plasmar mecánicamente nuestra identidad o personalidad, al punto de creer que "ese somos"), a través de la cual evaluamos y criticamos las cosas.
Toda vez que miramos desde nuestro único lugar de pensamiento, igual ideología (política, religiosa, social, etc), lo único que provocamos es una respuesta unilateral o sea, parcializada y sometida a dicha idea de lo que "deber ser" por lo tanto, propiciaremos una respuesta de orden meramente emocional, anulando total o parcialmente el pensamiento crítico y reflexivo a partir del cual podemos alcanzar dicha comprensión.
La cuestión no pasa por no tener ideología o tenerla y negarle su vitalidad si no, por evitar cristalizarla y acomodarla siempre del mismo modo sin notar, por ese mismo acto, que no todos los momentos y situaciones ameritan estar atacando o a la defensiva.
Practicar una actitud comprensiva, requiere de comenzar por uno mismo pues, no olvidemos que así como vemos y reaccionamos al afuera, de la misma forma lo hacemos hacia adentro o sea, con nosotros pues, nadie puede dar o quitarse, lo que no posee.
La comprensión es la puerta de acceso a la compasión por lo tanto, si tu práctica espiritual no te transmite esto, revisa tu forma de practicar o elegí otra disciplina ya que la espiritualidad bien entendida, no pasa por la forma, el ritual o los sitios y si, por la manera en como aprendemos a reconocer y habitar su contenido que incluye las preferencias y los rechazos como lo que no se puede nombrar.
Ahora, para estar presente en ese proceder, se precisa practicar diligentemente una mirada completa y sin juicios sobre nosotros, sobre nuestra historia personal, aprendizajes, creencias, metodologías aplicadas para vivir según nos enseñaron o lo decidimos, aconteceres en los que nos vimos involucrados de niños y sobre los que no pudimos más que aceptar lo que ocurría, nos gustase o no, ya que no poseíamos aún el poder o la capacidad necesarias para hacer las cosas de otra forma que como sucedieron. En fin, y como digo siempre, si no me conozco no se y si no se y por ende no me comprendo, ¿desde dónde opino y quién lo hace, en verdad?
El miedo, mal que nos pese, es siempre LA oportunidad de generar una verdadera transformación. Una transformación que va desde una mente adolescente que reclama, se escapa de la responsabilidad o corre siempre detrás de lo que solo le de placer y diversión y nada o poco ofrece, precisamente por adolecer, hacia una mente evolucionada que no interfiera con lo que ES a partir de lograr aceptar y así, sin bueno ni malo, mejor o peor, se aprenda a atravesar cada situación de un modo que no puede ser explicado o puesto en palabras y que se explican por sí mismas cuando nos sumergimos por entero en la propia aventura del SER.
Desde el ser se indaga, se ve, se escucha, se siente y se deja a las cosas continuar su curso o sea, se comprende. Pero desde el pequeño y atemorizado "yo" se discrimina, se aborrece, se ilusiona, se fantasea, se acelera, se señala con el dedo a cualquiera, se separa y hasta se mata o avala que se extermine con tal de que nuestra supuesta "blanca, perfecta y acomodada humanidad" no corra riesgos y no tema...
Cuanta más energía pongamos en algo, más y más crece.
Descansar el tener, el buscar, el hacer, la palabra, el pensamiento, los deseos y escuchar,
shuuu, escucha dulcemente y mirate en el miedo.y recordá que, "Hay más de vos en él, que de él en vos"
Claudio Daniel Rios
sábado, 21 de enero de 2017
jueves, 12 de enero de 2017
Vida delivery o vivir en serio
No puedo evitar observar cómo buena parte de la humanidad a declinado y desestimado su poder y capacidad creadora y amorosa en aras de una "comodidad" extrema, debilitante y, en ocasiones, perversa la que, paradojicamente y lejos de proveernos bien estar, nos está hundiendo sistemáticamente en nuestra propia extinción y con ella, la del planeta.
En los millones de años de evolución que el ser humano lleva sobre nuestra tierra, si comparásemos ese tiempo en el transcurso de un día de veinticuatro horas, nuestra especie recién aparecería a la hora veintitrés y cincuenta y nueve minutos con escasos segundos. Es decir que, en ese corto lapso, el ser humano fue capaz de inventar lenguajes, millones de herramientas, de ciencias, tecnologías, de filosofías, de religiones, de expresiones artísticas, de medicinas, de reglas sociales, políticas, económicas, y también de tiranías, inquisiciones religiosas, exterminios masivos de humanos y especies naturales provocando miseria, hambre, analfabetismo, y, finalmente, las guerras que solo benefician a las grandes multinacionales, bancos, corporaciones y naciones del llamado primer mundo.
Guerras, cada vez más sofisticadas y cobardemente anónimas capaces de terminar en minutos con la obra maestra de la vida en la tierra..
Sin embargo, es justo señalar que también, en ese período extremadamente breve de nuestra evolución, hemos visto aparecer a visionarios como Bruno, Leonardo, Miguel Ängel, Galileo, Einstein, Gandhi, Ramkrishna, Vivekananda, Mozart, Beethoven, Rumi o Krishnamurti. Sócretes, Platón, Homero o Shakespeare,
Como hay Yin hay Yang, y por ello no podemos desviar la mirada de haber erigido a seres despreciables como Hitler, Stalin, o la cofradía de capitalismo salvaje que ha encabezado los Estados Unidos desde finales de la segunda guerra mundial hasta la fecha, como tampoco los desmanes dictatoriales en latino américa o áfrica o, el despilfarro económico de las potencias europeas y la hegemonía china, propiciando el calentamiento global con su consecuente cambio climático, para que tan solo el uno por ciento de la humanidad se vea beneficiada de más del ochenta por ciento de las riquezas económicas y recursos naturales, en desmedro de una cifra millonaria de devastación, indigencia y hambre cuando, a decir verdad, los bienes planetarios aunque cada vez más escasos, bien podrían satisfacer ampliamente las necesidades básicas de todos los que habitamos esta casa.
Con el ánimo puesto en rescatar lo mejor de nuestra condición humana me pregunto: ¿Cómo justificar con una simple teoría evolutiva, la construcción de la Capilla Sixtina, el Taj Mahal, la Gioconda o El David? ¿El Réquiem, La novena sinfonía o la Pasión de San Mateo?
¿El vehículo diamantino del mahayana, el catarísmo, el amor cortés de los trovadores accitanos, el sufismo o el vedanta? y, ¿de dónde procederían Sidharta Gautama Buda, Jesús el Cristo o Mahoma?
Sobre todo lo expuesto como de nuestra bella y no menos valiosa humanidad, a lo que podríamos agregar multitud de ejemplos más, yace inminente la amenaza de destrucción masiva por parte de un arsenal que podría hacer estallar la tierra innumerables veces, acabando con la que podría ser, quizás, la única expresión de vida que jamás haya existido y existirá.
En esos minúsculos espacios del reloj que marca los tiempos de evolución como de duración fugaz e impermanente, hemos acallado por varios siglos las voces de hombres y mujeres de gran sabiduría que anhelaron una comunidad basada en el amor y la confraternidad, a cambio de superfluos placeres materiales que al cabo de unos instantes de tenerlos en nuestras manos, pasan a engrosar las filas de una montaña interminable de basura, donde también depositamos, muchas veces sin saberlo, nuestra integridad y capacidad creativa con la que bien podríamos hacer realidad aquello del paraíso en la tierra.
La era de la comunicación no podía ser más elocuentemente incomunicada pues, adictos a la tecnología y encerrados en nuestras cuatro paredes, donde aumentamos la creencia de que se ha vuelto el único lugar seguro para vivir, (así lo machacan y sostienen incansablemente esos medios de ¿comunicación? ), confiando en extraños mediáticos pagados para sostener un sistema enraizado en el miedo y la superficialidad, dejándolos entrar hasta adueñarse de nuestra casa, cuerpo, mente y corazón, para creer más en lo que nos dicen y muestran que en nuestra propia capacidad de sentir, pensar, reflexionar, dialogar y crear,
Amputados de pensamiento crítico vamos desmembrando y desnutriendo el lenguaje y con ello, el poder extraordinario de la oración, del mantra cósmico que haga realidad la intención y la compasión de sanar el alma y el cuerpo de nuestra vulnerable existencia y la de cada ser con el que compartimos este mundo, aplicados a la sola tarea de que todo nos sea dado y hecho con la menor intervención posible y convencidos de "saberlo todo" porque..."la televisión no miente" cuando la gran mayoría ni siquiera pasa de leer un mero título periodístico.
Tecnologías que bien ayudan y acrecientan las posibilidades de acceder a una mejor calidad de vida, siempre que sepamos reconocer su uso adecuado y medido y no el adormecimiento mental que cada dia aumenta en la mayoría de los mortales que parecen vivir por y para su celular como si en ello les fuera la vida.
Se me ocurre subrayar que muchos avances generados por el ser humano como la penicilina, los rayos x, el baypass, las medicinas preventivas milenarias o el trasplante de órganos, bien pueden ubicarse dentro de ese mejor vivir más, como el haber podido mejorar las condiciones higiénicas de una buena parte de la población siendo esto último, el aporte más destacado en áreas de salud.
En tiempos de delivery, de quererlo todo para ayer, de nada o poco me importa el otro, de miedo por lo que no pasa o sí sucede pero, como no alcanza lo que es para llenar la cuota de adicción necesaria, la aumentamos o exageramos para tener a mano excusas varias para no ocuparnos en tomar nota de la responsabilidad que no asumimos pues, mal que le pese a alguno, si estamos todos en esta gran casa madre, nadie por poco que le parezca, queda fuera de ser partícipe activo de su accionar planetario el cual multiplicado por miles de millones de acciones similares, alcanzaría para comprender por qué y cómo llegamos hasta aquí.
Muy a mi pesar como al de muchos más, debemos también contabilizar que no nos enseñaron cual es el amor de verdad y quizás por ello, tampoco llegamos a comprender cual es el miedo cierto y concreto, y por eso lo confundimos con un amor chiquito, miedoso y egocéntrico que a estas alturas, no puede continuar prevaleciendo y ni falta hace explicar las razones porque bien están a la vista de quién quiera y se permita ver.
Hablo de amor/miedo que no te deja ver que alimentas a esos hijos que decís amar con comida chatarra, Con pocas y mezquinas horas de atención y afecto y si demasiado aparato y actividades que la mayoría de ellos detesta porque siente que lo que de verdad quieren es saber que los amas y que nada ni nadie es más importante para vos.
Ese amor/miedo que confunde los términos y cree más en los mandatos y en las obligaciones impuestas que en la propia capacidad de construir un mundo para todos donde ese hijo que decís amar, vuele, se caiga y retome el vuelo a su modo confiado y tranquilo porque sabe que puede retornar a casa donde te va a encontrar para que lo mires como a un ser único, libre e imperfectamente humano, al que ya no se le pregunte ¿qué querés ser cuando seas grande? sino y porque ya ES, solo se le permita hacer lo que mejor le quepa en el cuerpo porque cuando se hace desde el SER no solo la vida se alza plena y completa en y hacia todas las existencias sino que, también, mucho se disminuyen las probabilidades de desviarse en desvalorización de sí mismo y de los demás con la consecuente violencia y agresión que tanto nos duele y vemos a diario.
Una vida masticada y hasta digerida que aumenta el colesterol, la obesidad, la presión arterial, el estres, la depresión, el consumo de psicofármacos (como las arcas de empresas farmacéuticas solo destinadas a que nunca te sanes) pánico o adicciones, no puede tener la arrogancia de llamarse vida.
No puedo aceptarse con tanta liviandad y naturalidad que se diga "vida normal"cuando una persona desbordada de dinero y poder con los que bien podría vivir muchas vidas más sin moverse de su casa, continúe actuando con el único fin de seguir teniendo cada día más, en detrimento de quienes tienen cada día menos. Sobre esto último, y sin importar de quién se trate, me permito invitar a la Organización Mundial de la Salud a que sume en su lista de enfermedades psiquiátricas a todo aquel que actúe bajo la condición mencionada, porque solo quién muestre una conducta de ambición desmedida y enajenada de toda empatía y respeto por la vida humana y planetaria, no debería ser considerado un ser sano aunque si con derecho a ser tratado.
La vida, aunque por lógica incluya lo que menos nos guste de ella o si no nos estaríamos engañando, se siembra desde una conciencia que alcance a comprender que el bien estar, no puede sostenerse solo en la individualidad como si, en el compromiso que incluya a los demás como a toda la naturaleza.
La vida es la capacidad de comprender que los ritmos no los podemos continuar imponiendo nosotros, sino aceptando los que le son inherentes a la naturaleza en su conjunto.
Que el consumo guarda el dilema de que no hemos conocido hasta aquí un método que permita suministrar de bienes a la humanidad sin depredar y desbastar el planeta por lo que, hasta que ese día sea posible, alcanzaría con adquirir una mente comprometida con ajustar los gastos y la producción a lo que de verdad se necesite ocasionando así, el menor daño posible a los humanos y su entorno.
La vida es el lugar donde nos podemos y precisamos urgentemente encontrar a partir de asumir la responsabilidad de actos, palabras y pensamientos con los que sellamos nuestro destino, hasta ahora más en nuestra contra, para sellarlo a favor de todos.
Marcar el rumbo acorde con la sinfonía de la vida, es también, aprender a escucharnos, a restarle atención y espacio a los ruidos ajenos para poder encontrar en ese silencio lleno de vida y luz que, lo que necesitamos para elevar la mente y el alma, ya se encuentra en cada uno y que, cuanto mucho, hará falta que cada quién se ocupe de encontrar los instrumentos propios a sus facultades para que ellos los ayuden a acceder al mayor descubrimiento que el hombre aún no ha alcanzado salvo, contadas excepciones que es, el amor. Y cuando ese amor real, sin límites y sin segundas intenciones se abra se conectara sin esfuerzo con el de los demás y podrá quizás, alcanzar a una buena parte de todas las formas de vida, del mismo modo que vemos aumentada la separación, el mal trato y el pánico, porque esa es la energía que más alimentamos y de la que nos hemos vuelto adictos.
La vida y el respeto por ella y hacia ella, y no una simple filosofía de bohemios trasnochados o brujos pasados de psicodélicos brebajes; la vida y el respeto por ella está imprimida en la vida misma, siendo como es un organismo vital de increíble inteligencia y acción integradora donde nunca sus partes pueden o buscan actuar fuera del todo pues, cuando así sucede y esto no se logra detener a tiempo ese sistema colapsa produciendo cambios muchas veces irreversibles.
No soy partidario de esperar milagros, cambios masivos de conciencia o a que la presencia de algún ser terrenal o celestial haga posible una verdadera transformación, como si sostengo la práctica en una completa revisión de nuestro ser a través de una meditación profunda y sostenida donde nos atrevamos a vernos la cara de nuestra verdadera cara. Donde cada quién según sus propias posibilidades y circunstancias, acceda a conocer su potencial humano y se avenga a la tarea diaria y sin desmayos de rescatarse del abandono, la vulgaridad o la desidia hacia una práctica de vida donde el amor/miedo deje lugar al amor verdadero y sentido capaz de producir la metamorfosis necesaria hacia una elevada conciencia planetaria.
Quién aún tiembla frente a una cascada, montaña o mar, quién se embelese de cara a una luna enorme como la que en este momento abarca buena parte del cielo; quién siente la necesidad de abrazar sus heridas y amarlas como amaría a un hijo. Quién se deja bailar desde el alma por las músicas eternas. Quien enmudece frente a las palabras del poeta. Quien al mirar las estrellas se apiada de su infinita pequeñez. Quien sabe que no sabe nada y todo lo ve pro primera vez, quien se sienta sereno en la alegría de existir, está llamado a sanar la vida donde la vida esté.
Claudio Daniel Rios
jueves, 29 de diciembre de 2016
La Mente Zen - Documental
Documental sobre las dos escuelas principales de Budismo Zen en Japón . Escuela Rinzai y Escuela Soto.
Publicado por claudio
sábado, 17 de diciembre de 2016
Feliz año, AHORA
Cuando ya no estemos, nuestra vida continuara en lo que le hayamos dado a los demás...
Agradecimiento, respeto, cuidado y amor es lo que me doy, es lo que te ofrezco de mi alma a tu alma y lo que a su vez deseo, puedas entregar de corazón a corazón.
Gassho Claudio daniel Rios
Agradecimiento, respeto, cuidado y amor es lo que me doy, es lo que te ofrezco de mi alma a tu alma y lo que a su vez deseo, puedas entregar de corazón a corazón.
Gassho Claudio daniel Rios
domingo, 11 de diciembre de 2016
Natural...mente segunda parte
"El camino que elegimos para evitar nuestro destino, es el camino que nos llevara hacia nuestro destino"...
Por mucho que nos empeñemos en que cada detalle se mantenga bajo nuestra órbita, mayor sera el desperdicio de energía que obtendremos pues, a mayor distribución de atención, mas debilitados nos volvemos. De ahí que se diga que donde hay energía en potencia, es donde más concentrada se encuentra. De todos modos, es conveniente que aprendamos a hacer un uso moderado de nuestro caudal emocional, psíquico y físico ya que de esa manera lograremos un hacer fluido y natural en cada circunstancia vivida.
¿Cómo esto se logra? Pues bien, pensando menos y viendo con más claridad porque cuanto más y peor pensamos, más lejos nos encontramos de ver lo que es de lo que busco que sea o no sea..
¿Qué cómo se deja de pensar? Atendiendo a cada pensamiento como si se tratase de nubes surcando el cielo o sea, dejándolos pasar para de ese modo no perdernos en elucubraciones o fantasías y así, duela o no, ver lo que es de lo que no es.
Solo es necesario una cuota diaria de práctica en la atención plena sobre nuestro hacer, decir y pensar y entonces, cuando eso se realiza es cuando comprobamos cómo nuestra vida, con sus quejas y reclamos, como con sus placeres y alegrías o frustraciones, se concreta basada en los pensamientos recurrentes y hasta incluso obsesivos que producimos y acrecentamos cotidianamente.
Ver lo que ES, es salir de la ignorancia que se produce al estar más pendientes de que todo se mantenga en nuestras manos que de dejarlo SER, como mencionaba en la primera parte de éste texto.
¿Y por qué necesitamos siempre sentirnos seguros y supuestamente felices? Por MIEDO. Miedo a casi todo es lo que ha copado la vida de miles y millones de personas que, sin notarlo, quizás, han dejado que sus mentes se pueblen de pensamientos basados en que, algo malo nos puede pasar. Cuando la realidad es que mucho de eso "malo", la mayoría de las veces solo sucede en la mente pensante y no tanto frente a nuestros ojos.
Tomando en cuenta lo mucho que dedicamos nuestro tiempo y energía a suministrarnos altas dosis de temor, no percibimos el auto engaño y el consecuente abatimiento de nuestras defensas corporales y mentales que, ya enflaquecidas y anestesiadas de pánico, solo pueden contraer enfermedades. La enfermedad consumo de medicamentos, también por miedo a que algo peor ocurra creando así un círculo sin fin de derrota emocional, mental y corporal.
Por último, nuestra mente natural se vuelve concreta y veraz cuando nos movemos en la vida desde el amor y la compasión hacia todas y cada una de las formas en que dicha naturaleza se manifiesta, comenzando por amarnos y tratarnos con más respeto y gratitud. Lo que esto significa no es más que comprender que si no vivimos por el bien estar general o, al menos, para evitar el mayor daño posible, solo nos mantendremos en la ignorancia que se produce al no poder VER y comprender que no hay un"yo" que pueda existir desde la separación o el mero individualismo sino que, ese "yo" existe siempre en relación a algo o a alguien y sin que por ello dejemos de ser, a un mismo tiempo, nosotros mismos. Entonces, sin hay interdependencia e interrelación, ¿cómo es posible controlarlo todo?
Claudio Daniel Rios
Por mucho que nos empeñemos en que cada detalle se mantenga bajo nuestra órbita, mayor sera el desperdicio de energía que obtendremos pues, a mayor distribución de atención, mas debilitados nos volvemos. De ahí que se diga que donde hay energía en potencia, es donde más concentrada se encuentra. De todos modos, es conveniente que aprendamos a hacer un uso moderado de nuestro caudal emocional, psíquico y físico ya que de esa manera lograremos un hacer fluido y natural en cada circunstancia vivida.
¿Cómo esto se logra? Pues bien, pensando menos y viendo con más claridad porque cuanto más y peor pensamos, más lejos nos encontramos de ver lo que es de lo que busco que sea o no sea..
¿Qué cómo se deja de pensar? Atendiendo a cada pensamiento como si se tratase de nubes surcando el cielo o sea, dejándolos pasar para de ese modo no perdernos en elucubraciones o fantasías y así, duela o no, ver lo que es de lo que no es.
Solo es necesario una cuota diaria de práctica en la atención plena sobre nuestro hacer, decir y pensar y entonces, cuando eso se realiza es cuando comprobamos cómo nuestra vida, con sus quejas y reclamos, como con sus placeres y alegrías o frustraciones, se concreta basada en los pensamientos recurrentes y hasta incluso obsesivos que producimos y acrecentamos cotidianamente.
Ver lo que ES, es salir de la ignorancia que se produce al estar más pendientes de que todo se mantenga en nuestras manos que de dejarlo SER, como mencionaba en la primera parte de éste texto.
¿Y por qué necesitamos siempre sentirnos seguros y supuestamente felices? Por MIEDO. Miedo a casi todo es lo que ha copado la vida de miles y millones de personas que, sin notarlo, quizás, han dejado que sus mentes se pueblen de pensamientos basados en que, algo malo nos puede pasar. Cuando la realidad es que mucho de eso "malo", la mayoría de las veces solo sucede en la mente pensante y no tanto frente a nuestros ojos.
Tomando en cuenta lo mucho que dedicamos nuestro tiempo y energía a suministrarnos altas dosis de temor, no percibimos el auto engaño y el consecuente abatimiento de nuestras defensas corporales y mentales que, ya enflaquecidas y anestesiadas de pánico, solo pueden contraer enfermedades. La enfermedad consumo de medicamentos, también por miedo a que algo peor ocurra creando así un círculo sin fin de derrota emocional, mental y corporal.
Por último, nuestra mente natural se vuelve concreta y veraz cuando nos movemos en la vida desde el amor y la compasión hacia todas y cada una de las formas en que dicha naturaleza se manifiesta, comenzando por amarnos y tratarnos con más respeto y gratitud. Lo que esto significa no es más que comprender que si no vivimos por el bien estar general o, al menos, para evitar el mayor daño posible, solo nos mantendremos en la ignorancia que se produce al no poder VER y comprender que no hay un"yo" que pueda existir desde la separación o el mero individualismo sino que, ese "yo" existe siempre en relación a algo o a alguien y sin que por ello dejemos de ser, a un mismo tiempo, nosotros mismos. Entonces, sin hay interdependencia e interrelación, ¿cómo es posible controlarlo todo?
Claudio Daniel Rios
sábado, 10 de diciembre de 2016
Natural...mente.
Frases como: "Comer cuando se tiene hambre" o, "dormir cuando se tiene sueño", son modos de ejemplificar, dentro de las prácticas de zazen, cómo ha de funcionar la mente natural.
La mente natural o naturaleza de Buda que todos ya somos pero que aún no todos hemos alcanzado a vislumbrar y comprender, es en sí misma la práctica de saber estar aquí y ahora con lo que en verdad sucede y sin que haya necesidad de sumar o restar nada que nos aleje de lo que ES.
Lo adquirido como hábito dista mucho de estos conceptos porque como todos bien podemos comprender, a lo que estamos más acostumbrados es a que las cosas, lugares, situaciones o personas, queden sujetas bajo nuestro entero control sin notar que, cuanto más control buscamos ejercer, más esclavizados terminamos por esa misma acción siendo que, si nos animásemos a soltar el control... ¡lo controlaríamos todo!
¿Que cómo es que eso sucede? Simple, si tan solo nos atenemos a lo que tenga que ser hecho de vez en vez sin interferir forzando las cosas para que quepan donde, como y cuando lo queremos sin medir nada más que nuestro apego a controlar, todo se realizara en su justa medida y al tiempo de maduración indicado por la propia esencia o naturaleza de la cosa en sí.
Veamoslo de ésta manera. Desear que la vida nos sonría, que la salud no se deteriore,como tampoco nuestro nivel de vida laboral o económico, son algunos de los deseos que bien podemos denominar saludables sin embargo, si no caemos en la cuenta que mucho de lo que puede hacer posible o no que dichos deseos se concreten no depende únicamente de nosotros sino, de leyes propias a un universo que nunca, pero nunca se mueve impulsado por, "bueno", "malo", "lindo o "feo" y si por lo que ES es decir, el fuego sube y calienta y el agua baja y enfría, el sufrimiento será el destino marcado que esa falta de comprensión acarreara.
Me detengo aquí, en la falta de visión clara que no permite VER cómo es que mi verdadera naturaleza pulsa por seguir sus propias leyes, al tiempo que me esfuerzo por lograr que todo suceda según lo planeado; en consecuencia y si me prestan un poquito de su atención, es muy probable que logren notar cómo el acto mismo de resistir y por ende de luchar para llegar a la meta, acaba siendo en sí mismo una oportunidad para dejar de controlar y soltar. ¿Por qué digo que es una oportunidad? Porque si observamos con cuidado el denodado sacrificio y consecuente sufrimiento que conlleva el querer amarrarlo todo, podremos descubrir cómo debajo de esa batalla feroz, se haya una naturaleza poderosa asomando para que una vez sentida en todo el cuerpo, nos podamos sentir íntegros y en paz con la vida tal cual se presenta con la etiqueta apropiada a ese momento perecedero, trascendente e irrepetible.
¿Qué hacer? Dos preguntas: ¿quién resiste y lucha? y, ¿a qué resistimos en realidad? No voy a contestar la primera, esa la dejo para que cada quién haga su tarea. La segunda, a qué resistimos, la explico así;:resistimos a nuestra verdadera naturaleza. A nuestro capital humano. A nuestro entero potencial. Ese que tarde o temprano se hará presente, mal que le pese a alguno, para que desde esa matriz nuestra vida siga el curso que vino a completar. ¿Por qué si podemos ser felices nos resistimos tanto? Por que no conocemos otra cosa que lo condicionado, lo viejo conocido y que de tantas veces repetido se nos hizo cayo.Tanto así, que terminamos convencidos de que hay que defender dicha identidad a lo que de lugar porque de lo contrario dejaríamos de "ser", de pertenecer...
Dejar ir toda resistencia y permitir que el propio cuerpo nos muestre de qué estamos hechos ya que cuando lo descubramos, notaremos que es mucho más importante cómo hacemos que el por qué o el para qué pues, el cómo del que hablo no sabe de estatus social, religión, color de piel o ideología; el que somos sabe que cada momento en el que nos encontremos ya sea barriendo, manejando, dirigiendo una empresa, atendiendo un kiosco, haciendo un masaje o cualquier otra actividad a través de la cual podamos ganarnos decentemente la vida, será tan siquiera un medio para que a partir de el lo que de verdad se construya, se eleve y se potencie, sean nuestras virtudes, se aprecien nuestras sombras y se pueda ir más allá de toda dualidad haciendo de la acción un fin en sí mismo para bien propio y el de todas y cada una de las criaturas del planeta.
Para decirlo más clarito: si nos toca limpiar un baño, traer al mundo un hijo, o dar de comer al perro, que sea con amor, respeto y gratitud porque lo demás, se hace solo y lo que tenga que venir, sucederá por la acción amorosa misma y nada más.
Entonces, cada vez que nos veamos resistiendo y controlando, recordemos que ese hecho en sí mismo, nos está dando la ocasión de ver qué hay debajo para que la atención se dirija allí, hacia nuestra naturaleza intrínseca y la dejemos SER.
Claudio Daniel Rios
jueves, 1 de diciembre de 2016
Practicar con alegría
Resistirse es luchar
luchar es no haber podido aceptar.
No aceptar es no ver que, lo que es, es lo que es.
No ver lo que es, nos esclaviza a empujar las cosas
controlar todo y a todos todo el tiempo convirtiéndonos en lo mismo contra lo que luchamos.
El esfuerzo que ello conlleva nos oculta la luz y el sol que poseemos
nos ensombrece.
Sin la propia luz, la de los demás no podrá ser percibida porque, toda vez que algo gana nuestra atención, eso mismo es lo que somos por ello lo percibimos. Entonces, ¿como saber que el otro está dándonos su amor si aún no hemos podido contactar con el nuestro?
Del mismo modo, es que no puedo saber qué es la paz si no la he experimentado, como tampoco puedo conocer el dolor, si no soy cuerpo.
Soltar toda lucha, hacer lo que tiene que ser hecho, con confianza, perseverancia, respeto, responsabilidad y practicar con la mayor alegría sin ánimo de enseñar nada, de transmitir intencionalmente nada porque después de todo, quién tenga que aprender lo hará y quien no...
Por eso, solo practicar en la serena alegría de existir y todo, absolutamente todo será realizado a su tiempo y forma.
¿Qué practicamos? Preguntarán - ¿zazen, recitar mantras, cuidar a nuestros hijos, trabajar, ganar dinero, hacer el amor? Si, pero en el eterno fluir de la vida haciendo cada día lo que debe ser hecho sin más propósito que el de vivir plena, sabia, agradecida y alegremente el don de Ser.
NOTA: Estas palabras son el resultado de una amena, relajada y sonriente charla que mantuvimos mi pareja y yo con el Monje Budista Gustavo Aoki, mientras cenábamos y celebrábamos mi cumpleaños el martes en su restaurante aquí, en Bs As. . Gassho Maestro por tan linda velada.
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