No te defiendas. Cuando tratas de defenderte estás dando demasiada importancia a las palabras de los otros y das más fuerza a sus opiniones. Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que “escuchas”. Que son simplemente opiniones y que no tienes que convencer a los otros para ser feliz.
Tu silencio interno te vuelve sereno. Practica el arte de no hablar. Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial dejando brotar la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría el “noble silencio”.
Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son o lo que tienen capacidad de ser.
Instálate en el silencio y la armonía de todo el universo.
Thich Nhat Hanh: Monje budista Vietnamita.
lunes, 18 de enero de 2016
sábado, 9 de enero de 2016
¿Espiritualidad?
Cuentan que Gandhi había llegado a Londres con la intensión de estudiar filosofía. Cuando el profesor a cargo de la materia se entero y, siendo que no guardaba mucha simpatía por él ni por los hindúes en general, ya que sentía que ellos y en particular Gandhi hacían mucho alarde de su sabiduría, decidió ponerlo a prueba frente al alumnado con el fin de desacreditarlo.
Cuando Gandhi hubo de estar frente a la clase, el profesor le pregunto: Ghandhi, ilústrenos por favor, Imagine que caminando por un sendero usted encuentra dos bolsas, una llena de dinero, y la otra de sabiduría, ¿cual tomaría? a lo que Gandhi sin dudar contesto: por supuesto, la del dinero. El profesor exclamo en claro tono de victoria,: Vieron, vieron, ahí tienen al hombre espiritual tomando la bolsa del dinero. A lo que Gandhi respondió preguntando: ¿y cual hubiese tomado usted, profesor? Por supuesto, la bolsa de la sabiduría!. Bueno, contesto Gandhi, CADA UNO TOMA LO QUE NECESITA...
Espiritualidad es una palabra que a lo largo de mis veinte años de profesión he escuchado repetidas veces pero, con la sensación de que si bien para cada uno puede representar cosas diferentes, el común denominador que encuentro es el de confundir la espiritualidad con la sola creencia en algo "superior" como en realizar ciertas técnicas, por lo general aquellas venidas de oriente como ser, el yoga, chi kung, tai chi o, la más mencionada pero menos conocida y peor comprendida de todas, la meditación. Por lo tanto, voy a tratar de dar mi explicación al respecto, comenzando por decir lo que la espiritualidad NO es.
La espiritualidad NO es, practicar técnicas orientales u occidentales bajo la creencia de que ese solo acto ya los convierte en seres espirituales.
NO se es espiritual por asistir a misa, por encender incienso o velas, por tocar cuencos o cantar mantras (repetición de palabras que, cuanto mucho, adormecen a una mente habitualmente parlanchina y la relajan por un breve lapso pero que, a fin de cuentas no produce ningún cambio real pues, al adormecer la mente no se llega a ninguna profundidad de visión y menos aún de comprensión sobre uno mismo) Algo similar ocurre con la ingesta de cualquier tipo de drogas, donde todo queda en una supeficialidad ilusoria.
NO se es espiritual por que se crea en Dios o cualquier deidad occidental u oriental.
NO se es espiritual cuando nos asociamos a prácticas esotéricas pues, tanto producen división entre cuerpo y mente como entre nuestras prácticas y las de los demás creando competitividad y, en el peor de los casos, guerras.
NO se es espiritual por leer libros de autoauyuda. donde en la mayoría de los casos, la persona acaba haciendo lo mismo que ha hecho siempre pero con otras materias sociales o académicas: "repetir palabras de otros y no llegar nunca a pronunciar las propias surgidas de la experiencia personal".
NO se es espiritual si pedimos o rezamos incansablemente a cualquier santo, virgen o ángel para que nos resuelva lo que nosotros hicimos a cambio de favores que otorgaremos si los problemas nos son solucionados.
NO se es espiritual por estar al lado de un guru o maestro/a.
La lista continúa pero, no me quiero extender en esto para tratar de explicar lo que en verdad ocurre cuando decimos que "estamos haciendo o recorriendo un camino espiritual".
Según mi experiencia de buscador errante, actitud que cultive durante una buena cantidad de años, es que, el acto mismo de salir a buscar es lo que impide comprender qué es la espiritualidad o lo que consideremos al respecto porque, si en lugar de salir impulsados hacia, donde sea que en ese momento lo creamos indispensable, nos detuviésemos, aquietásemos la ansiedad y hiciésemos silencio, veríamos que en realidad, quién está saliendo a buscar es nuestro ego o personalidad que "cree" que tiene que "hacer" algo espiritual. ¿Por qué sucede así? Por que a decir verdad el que busca desde la insatisfacción, sigue siendo ese mismo personaje al que hasta ahora nada lo a llenado lo suficiente para sentirse pleno y feliz. De lo contrario, de no ser así, ¿qué haría falta salir a buscar?
El agravante en estos casos es que se confunde el mapa con el territorio o, lo que sería lo mismo decir que por leer el menú sacio el hambre.
Sucede que todo buscador, no sale a buscar otra cosa que lo conocido, como mencione más arriba, solo que, en ocasiones, la forma o idea que se crea a cerca de lo que busca le parece diferente de aquello que ya conoce pero, la verdad es que se trata de lo mismo pero en otro envase. Pongamos por caso una persona que, luego de pasar una buena parte de su vida creyendo que podía confiar en sus padres, amigos del barrio, pareja, hijos o gobierno de turno, descubre que nada de eso sucede, según su interpretación, por lo cual decide, harta de lo conocido, adentrarse en lo ¿desconocido? y se convierte a cualquier orden religiosa occidental u oriental. Ahora bien, qué es lo que en realidad a sucedido a nuestro ser humano en cuestión. Lo que ha hecho es trasladar sus miedos e inseguridades del mundo material y concreto, al mundo "espiritual o esotérico" aunque, a decir verdad no dejo de hacer lo mismo de siempre, es decir, buscar afuera en quién confiar y poder sostenerse amorosamente para poder desarrollar una vida propia basada en la auto confianza como en su capacidad para amar. De manera que ahora,que se auto proclama creyente, se siente "espiritual" o sea, ahora se percibe completa hasta que...una vez más el suelo se mueva bajo sus pies y entonces, tendrá que retomar la búsqueda de un nuevo camino que le otorgue lo que tanto siente precisar.
Como curiosidad, he notado que los buscadores espirituales suelen, en la mayoría de los casos, sentirse atraídos por lo mismo que siempre los ha atraído del mundo"material" por ejemplo: los más intelectuales, nos sentimos convocados por las prácticas orientales pues, las percibimos menos fantasiosas, infantiles y más mensurables estos es, "más serias y respetables" pero, los seres más arraigados al mundo material o mundano, suelen correr con más premura a los brazos de Dios es decir, van hacia algo o alguien a quien no pueden ver, del mismo modo que, muy probablemente, nunca pudieron ver lo que los demás, (padres, amigos, pareja, gobierno) visibles y palpables, le daban,
En primer lugar, dejemos de lado por un rato la espiritualidad o cualquier idea que tengamos sobre ella y, veamos un poco más detenidamente este asunto.
Hasta donde yo se, nunca he visto mi espíritu, lo que no significa que no haya uno. Lo que quiero decir es que si en lugar de salir a buscar lo que no puedo comprobar que existe, me quedase observando lo que sí existe y es papable osea, mi propio cuerpo mente latiendo aquí y ahora quizás, acabe descubriendo que la tan mentada "espiritualidad" no solo no se haya en ningún templo, ashram, rezo, cántico, liturgia o danza y si, en todo eso como también en cada gesto, palabra, acto y pensamiento que genero a lo largo de mi vida por este mundo o sea, en mi mismo. ¿Por qué? Porque ya soy. Por que no necesito hacer o poseer nada ni a nadie para SER. Por que toda vez que digo sobre mi, soy católico, argentino, socialista, vegetariano o budista, lo único que hago es acrecentar la irreligiosidad pues, lejos de UNIR, RELIGAR, solo estaré separando y separándome de lo que soy y de lo que es. Por lo tanto si hay tal espíritu, al construir muros a mi alrededor, lo único que acabare haciendo es matando toda espiritualidad posible ya que toda barrera, en términos psicológicos, es una creación mental.
Ahora bien, de que hablo cuando hablo de espiritualidad. Hablo de cultivar la virtud, el amor, la compasión, la gratitud, la tolerancia, la paciencia y todos aquellos valores humanos que no necesito aprender de una moral social contaminada de todo lo contrario,o del "debería ser" y si, de la observación y la indagación sobre mí mismo. Pudiendo así, comprender que soy el producto de dicha sociedad, que fui forjado a su imagen y semejanza pero, que no necesariamente tengo que morir bajo ese determinismo y que si puedo aprender a aceptarme como soy para luego ir más allá de toda categorización sin que por ello deje de utilizarlas a los fines prácticos de la vida diaria pero, con la conciencia de saber qué estoy haciendo y qué motiva dicha acción, esto es ni más ni menos que: hacerme cargo.
¿Que cómo se hace eso? Meditando. Por favor, no se apresuren a sacar conclusiones a cerca de qué es la meditación. Me gustaría, en todo caso, volver a utilizar la negación para ver si comprendemos qué es la meditación, si? Gracias
La meditación NO es una técnica o formula.
La meditación NO es poner la mente en blanco.
La meditación NO se practica para alcanzar algo: salud, calma, alegría, felicidad. poder o dinero.
La meditación NO es hacer terapia.
La meditación NO es sentarse con las piernas cruzadas y la espalda recta.
La meditación NO es una práctica exclusiva del Budismo.
La meditación NO es visualización de imágenes bellas para alcanzar paz o relajación.
La meditación NO es una práctica exótica.
Entonces, descartado todo lo anterior, ahora podremos adentrarnos en la meditación por el único camino posible de llegar a conocerla que es, PRACTICANDO pues, NO EXISTE OTRO MODO DE SABER QUÉ ES LA MEDITACIÓN si no se la PRACTICA.
¿Cómo se practica la meditación? La meditación es VER atentamente lo que sea que al momento de ocuparnos en VERNOS y SENTIRNOS, esté ocurriendo. Sin interferir, sin criticar, empujar, convencer o modificar NADA de lo que estuviese sucediendo durante los minutos que dedicamos a SENTARNOS para SENTIRNOS.
En la quietud, lo que permitirá tal atención y visión correcta de lo que ocurre, es el SILENCIO.
El silencio del que hablo no es el de no hacer ruido o acallarlo; se trata de ESCUCHAR la propia MENTE y VER sin agregados de ninguna índole cómo esta funciona en su acción de pensar en esto y aquello.
De sentir la postura corporal adquirida y SENTIR qué puede contarnos el propio cuerpo de sí mismo. RESPIRAR por la nariz y dejar que ésta nos cuente cómo se realiza sin hacer nada con ella, solo ESCUCHÁNDOLA, SINTIÉNDOLA.
Toda esta observación, nos ira revelando la mente condicionada de todo aquello que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, como también, todo en lo que hemos convertido nuestra realidad humana a partir de darle identidad a nuestras creencias, ideas, conductas, pensamientos, etc.
VER, es el primer paso. VER y tratar de no modificar nada intencionalmente. VER Y APRENDER a ACEPTAR. La aceptación ira debilitando todo lo que resulte innecesario seguir conservando. En otras palabras, nos permitirá reconocer lo VERDADERO, de lo FALSO. Un ejemplo: Es VERDADERO que necesitemos trabajar y ganar dinero para acceder a nuestras necesidades humanas pero, es FALSO que necesitemos trabajar para obtener prestigio.
Una verdadera actitud espiritual no puede surgir del ego pero, se encuentra justo ahí, donde el ego está. Donde vos y yo, juntos, ahora estamos.
Silencio, atención, observación, indagación sin agregados, juicios o críticas. Eso es Meditación, una actitud de vida.
Publicado por Claudio
Cuando Gandhi hubo de estar frente a la clase, el profesor le pregunto: Ghandhi, ilústrenos por favor, Imagine que caminando por un sendero usted encuentra dos bolsas, una llena de dinero, y la otra de sabiduría, ¿cual tomaría? a lo que Gandhi sin dudar contesto: por supuesto, la del dinero. El profesor exclamo en claro tono de victoria,: Vieron, vieron, ahí tienen al hombre espiritual tomando la bolsa del dinero. A lo que Gandhi respondió preguntando: ¿y cual hubiese tomado usted, profesor? Por supuesto, la bolsa de la sabiduría!. Bueno, contesto Gandhi, CADA UNO TOMA LO QUE NECESITA...
Espiritualidad es una palabra que a lo largo de mis veinte años de profesión he escuchado repetidas veces pero, con la sensación de que si bien para cada uno puede representar cosas diferentes, el común denominador que encuentro es el de confundir la espiritualidad con la sola creencia en algo "superior" como en realizar ciertas técnicas, por lo general aquellas venidas de oriente como ser, el yoga, chi kung, tai chi o, la más mencionada pero menos conocida y peor comprendida de todas, la meditación. Por lo tanto, voy a tratar de dar mi explicación al respecto, comenzando por decir lo que la espiritualidad NO es.
La espiritualidad NO es, practicar técnicas orientales u occidentales bajo la creencia de que ese solo acto ya los convierte en seres espirituales.
NO se es espiritual por asistir a misa, por encender incienso o velas, por tocar cuencos o cantar mantras (repetición de palabras que, cuanto mucho, adormecen a una mente habitualmente parlanchina y la relajan por un breve lapso pero que, a fin de cuentas no produce ningún cambio real pues, al adormecer la mente no se llega a ninguna profundidad de visión y menos aún de comprensión sobre uno mismo) Algo similar ocurre con la ingesta de cualquier tipo de drogas, donde todo queda en una supeficialidad ilusoria.
NO se es espiritual por que se crea en Dios o cualquier deidad occidental u oriental.
NO se es espiritual cuando nos asociamos a prácticas esotéricas pues, tanto producen división entre cuerpo y mente como entre nuestras prácticas y las de los demás creando competitividad y, en el peor de los casos, guerras.
NO se es espiritual por leer libros de autoauyuda. donde en la mayoría de los casos, la persona acaba haciendo lo mismo que ha hecho siempre pero con otras materias sociales o académicas: "repetir palabras de otros y no llegar nunca a pronunciar las propias surgidas de la experiencia personal".
NO se es espiritual si pedimos o rezamos incansablemente a cualquier santo, virgen o ángel para que nos resuelva lo que nosotros hicimos a cambio de favores que otorgaremos si los problemas nos son solucionados.
NO se es espiritual por estar al lado de un guru o maestro/a.
La lista continúa pero, no me quiero extender en esto para tratar de explicar lo que en verdad ocurre cuando decimos que "estamos haciendo o recorriendo un camino espiritual".
Según mi experiencia de buscador errante, actitud que cultive durante una buena cantidad de años, es que, el acto mismo de salir a buscar es lo que impide comprender qué es la espiritualidad o lo que consideremos al respecto porque, si en lugar de salir impulsados hacia, donde sea que en ese momento lo creamos indispensable, nos detuviésemos, aquietásemos la ansiedad y hiciésemos silencio, veríamos que en realidad, quién está saliendo a buscar es nuestro ego o personalidad que "cree" que tiene que "hacer" algo espiritual. ¿Por qué sucede así? Por que a decir verdad el que busca desde la insatisfacción, sigue siendo ese mismo personaje al que hasta ahora nada lo a llenado lo suficiente para sentirse pleno y feliz. De lo contrario, de no ser así, ¿qué haría falta salir a buscar?
El agravante en estos casos es que se confunde el mapa con el territorio o, lo que sería lo mismo decir que por leer el menú sacio el hambre.
Sucede que todo buscador, no sale a buscar otra cosa que lo conocido, como mencione más arriba, solo que, en ocasiones, la forma o idea que se crea a cerca de lo que busca le parece diferente de aquello que ya conoce pero, la verdad es que se trata de lo mismo pero en otro envase. Pongamos por caso una persona que, luego de pasar una buena parte de su vida creyendo que podía confiar en sus padres, amigos del barrio, pareja, hijos o gobierno de turno, descubre que nada de eso sucede, según su interpretación, por lo cual decide, harta de lo conocido, adentrarse en lo ¿desconocido? y se convierte a cualquier orden religiosa occidental u oriental. Ahora bien, qué es lo que en realidad a sucedido a nuestro ser humano en cuestión. Lo que ha hecho es trasladar sus miedos e inseguridades del mundo material y concreto, al mundo "espiritual o esotérico" aunque, a decir verdad no dejo de hacer lo mismo de siempre, es decir, buscar afuera en quién confiar y poder sostenerse amorosamente para poder desarrollar una vida propia basada en la auto confianza como en su capacidad para amar. De manera que ahora,que se auto proclama creyente, se siente "espiritual" o sea, ahora se percibe completa hasta que...una vez más el suelo se mueva bajo sus pies y entonces, tendrá que retomar la búsqueda de un nuevo camino que le otorgue lo que tanto siente precisar.
Como curiosidad, he notado que los buscadores espirituales suelen, en la mayoría de los casos, sentirse atraídos por lo mismo que siempre los ha atraído del mundo"material" por ejemplo: los más intelectuales, nos sentimos convocados por las prácticas orientales pues, las percibimos menos fantasiosas, infantiles y más mensurables estos es, "más serias y respetables" pero, los seres más arraigados al mundo material o mundano, suelen correr con más premura a los brazos de Dios es decir, van hacia algo o alguien a quien no pueden ver, del mismo modo que, muy probablemente, nunca pudieron ver lo que los demás, (padres, amigos, pareja, gobierno) visibles y palpables, le daban,
En primer lugar, dejemos de lado por un rato la espiritualidad o cualquier idea que tengamos sobre ella y, veamos un poco más detenidamente este asunto.
Hasta donde yo se, nunca he visto mi espíritu, lo que no significa que no haya uno. Lo que quiero decir es que si en lugar de salir a buscar lo que no puedo comprobar que existe, me quedase observando lo que sí existe y es papable osea, mi propio cuerpo mente latiendo aquí y ahora quizás, acabe descubriendo que la tan mentada "espiritualidad" no solo no se haya en ningún templo, ashram, rezo, cántico, liturgia o danza y si, en todo eso como también en cada gesto, palabra, acto y pensamiento que genero a lo largo de mi vida por este mundo o sea, en mi mismo. ¿Por qué? Porque ya soy. Por que no necesito hacer o poseer nada ni a nadie para SER. Por que toda vez que digo sobre mi, soy católico, argentino, socialista, vegetariano o budista, lo único que hago es acrecentar la irreligiosidad pues, lejos de UNIR, RELIGAR, solo estaré separando y separándome de lo que soy y de lo que es. Por lo tanto si hay tal espíritu, al construir muros a mi alrededor, lo único que acabare haciendo es matando toda espiritualidad posible ya que toda barrera, en términos psicológicos, es una creación mental.
Ahora bien, de que hablo cuando hablo de espiritualidad. Hablo de cultivar la virtud, el amor, la compasión, la gratitud, la tolerancia, la paciencia y todos aquellos valores humanos que no necesito aprender de una moral social contaminada de todo lo contrario,o del "debería ser" y si, de la observación y la indagación sobre mí mismo. Pudiendo así, comprender que soy el producto de dicha sociedad, que fui forjado a su imagen y semejanza pero, que no necesariamente tengo que morir bajo ese determinismo y que si puedo aprender a aceptarme como soy para luego ir más allá de toda categorización sin que por ello deje de utilizarlas a los fines prácticos de la vida diaria pero, con la conciencia de saber qué estoy haciendo y qué motiva dicha acción, esto es ni más ni menos que: hacerme cargo.
¿Que cómo se hace eso? Meditando. Por favor, no se apresuren a sacar conclusiones a cerca de qué es la meditación. Me gustaría, en todo caso, volver a utilizar la negación para ver si comprendemos qué es la meditación, si? Gracias
La meditación NO es una técnica o formula.
La meditación NO es poner la mente en blanco.
La meditación NO se practica para alcanzar algo: salud, calma, alegría, felicidad. poder o dinero.
La meditación NO es hacer terapia.
La meditación NO es sentarse con las piernas cruzadas y la espalda recta.
La meditación NO es una práctica exclusiva del Budismo.
La meditación NO es visualización de imágenes bellas para alcanzar paz o relajación.
La meditación NO es una práctica exótica.
Entonces, descartado todo lo anterior, ahora podremos adentrarnos en la meditación por el único camino posible de llegar a conocerla que es, PRACTICANDO pues, NO EXISTE OTRO MODO DE SABER QUÉ ES LA MEDITACIÓN si no se la PRACTICA.
¿Cómo se practica la meditación? La meditación es VER atentamente lo que sea que al momento de ocuparnos en VERNOS y SENTIRNOS, esté ocurriendo. Sin interferir, sin criticar, empujar, convencer o modificar NADA de lo que estuviese sucediendo durante los minutos que dedicamos a SENTARNOS para SENTIRNOS.
En la quietud, lo que permitirá tal atención y visión correcta de lo que ocurre, es el SILENCIO.
El silencio del que hablo no es el de no hacer ruido o acallarlo; se trata de ESCUCHAR la propia MENTE y VER sin agregados de ninguna índole cómo esta funciona en su acción de pensar en esto y aquello.
De sentir la postura corporal adquirida y SENTIR qué puede contarnos el propio cuerpo de sí mismo. RESPIRAR por la nariz y dejar que ésta nos cuente cómo se realiza sin hacer nada con ella, solo ESCUCHÁNDOLA, SINTIÉNDOLA.
Toda esta observación, nos ira revelando la mente condicionada de todo aquello que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, como también, todo en lo que hemos convertido nuestra realidad humana a partir de darle identidad a nuestras creencias, ideas, conductas, pensamientos, etc.
VER, es el primer paso. VER y tratar de no modificar nada intencionalmente. VER Y APRENDER a ACEPTAR. La aceptación ira debilitando todo lo que resulte innecesario seguir conservando. En otras palabras, nos permitirá reconocer lo VERDADERO, de lo FALSO. Un ejemplo: Es VERDADERO que necesitemos trabajar y ganar dinero para acceder a nuestras necesidades humanas pero, es FALSO que necesitemos trabajar para obtener prestigio.
Una verdadera actitud espiritual no puede surgir del ego pero, se encuentra justo ahí, donde el ego está. Donde vos y yo, juntos, ahora estamos.
Silencio, atención, observación, indagación sin agregados, juicios o críticas. Eso es Meditación, una actitud de vida.
Publicado por Claudio
lunes, 4 de enero de 2016
El Chi Kung es terapéutico
Decir que el chi kung es terapéutico, puede resultar redundante pero, lo señalo con la intención de llamar la atención de aquellas personas que aún no han tenido la ocasión de conocerlo y practicarlo.
¿Por qué es terapéutico? Pues, porque su desarrollo abarca la totalidad de nuestra condición humana esto es, mente, cuerpo y emociones. Y, las demás actividades físicas y deportivas occidentales, ¿no lo hacen?Si, pero, desconocen los aspectos energéticos de los que estamos constituidos como seres vivos y se centran más en alcanzar mayores rendimientos en el plano físico o sea, aumento de masa muscular, potencia, resistencia, mejor capacidad cardiorespiratorio, etc. Por acaso, ¿no es saludable obtener esos resultados? Si, claro, por supuesto. Lo que muchas veces sucede es que, ante el claro desconocimiento que la mayoría de las personas tienen sobre el modo en que funciona un cuerpo humano,es ahí donde en muchas ocasiones el deportista o gimnasta acaba por obtener más daños que beneficios a lo largo de su vida pues, la sobre exigencia, el reto de ver quién llega más lejos o más alto en sus metas u objetivos y no considerar la importancia que tiene una salud bien entendida esto es: Dieta, ejercicio, descanso, mente clara y tranquila, afectividad bien dirigida, buena relación social, laboral y económica, entre otros muchos factores, producen en consecuencia, más perjuicios que beneficios.
Una salud bien entendida, no pude quedar reducida a ejercicio físico acelerado y dieta a base de uno o dos componentes nutricionales. En la diversidad está la totalidad y ella, se encuentra bien representada en nosotros aunque en un grado menor.
Entonces, ¿no hay que practicar deportes? Si, siempre que la persona así lo quiera y pueda y, más que nada, esté informada del modo correcto de usar su cuerpo, energía, mente y emociónes para que cuando los daños aparezcan o las lesiones se sucedan, no lo encuentre desprevenido y aprenda a llevar enteramente esas circunstancias.
Ahora bien, volvamos a lo nuestro, practicar chi kung. Chi kung (método para aprender a trabajar y administrar nuestra energía), es una práctica terapéutica porque permite al practicante, a su tiempo y forma, encontrarse cara a cara con todo lo que como seres humanos somos o sea, cuerpo físico y orgánico, mente, pensamientos e ideas, como emociones y sentimientos.
Lo que chi kung invita es a realizar un recorrido por nosotros mismos y en compañía de todos los que comparten nuestros días y horarios de práctica pues, la presencia de los demás, sumado a la buena dirección de un profesional idóneo, resultan fundamentales para poder acceder a una clara y profunda comprensión de lo que chi kung es en verdad.
Su aspecto terapéutico o, lo que sería decir lo mismo, la toma de conciencia de nuestra realidad cuerpo/mente y emociones, son verdades que se nos van revelando a medida que transitamos nuestra condición humana por medio de la práctica y es que, como sobre lo que trabajamos especialmente a partir de movimientos, posturas y respiraciones específicas, es la energía que circunda los así llamados canales o meridianos energéticos vinculados a las vísceras como a los órganos, lo que paulatinamente vamos comprobando es ese otro aspecto menos conocido y por ende no indagado de nuestra existencia que es, la energía sutil o invisible que también hace posible todos nuestros aspectos corporales y sensoriales.
Y entonces, ¿que le sucede a un/a practicante cuando comienza a notar el recorrido de su energía por esos canales y el modo en que ésta se manifiesta? La verdad, es que a cada quién la experiencia lo toma de maneras diferentes. Las diferencias tienen mucha relación con su desarrollo psicológico en cuanto a como pueden aceptar o no el verse tal cual son, con sus luces y sombras, como suelo decir, Y es que ese momento,sorpresivo, trascendental y movilizador, puede aceptarse sin mucho remilgo como todo lo contrario, es decir, el temor de tener que tomar la verdad de nuestra salud y el camino que hay que continuar transitando para mejorarla, hace que, en ocasiones, algunas personas decidan no continuar. En esos casos, trato de acompañarlos para que no teman y puedan trascender lo ocurrido y así evolucionar hacia una mayor conciencia cuerpo/mente. Pero, si no es el caso...hay que dejar partir y continuar el trabajo con quienes pueden y desean hacerlo.
Este campo de la energía, materializado o no, el electromagnetísmo del cerebro y el corazón, las emociones que, más allá de las etiquetas (temor, tristeza, enojo, alegría) son energía en movimiento, son algunos de los muchos aspectos que la práctica del chi kung nos llevan a conocer o, valdría decir, re conocer porque la verdad, siempre han estado aquí en nosotros como en todo lo que nos rodea pero, limitados a creer solamente en lo que nuestros órganos sensoriales nos cuentan, es comprensible que los primeros contactos con todo ello se sienta ·"raro" y dudoso sin embargo, hoy vivimos una era donde la tecnología permite dar cuenta de la existencia de dicha energía, de sus movimientos y manifestaciones en diversas áreas como la salud. Un ejemplo de ello es el descubrimiento de que la práctica diaria de chi kung, zazen, tai chi o yoga, favorece el retraso del envejecimiento celular. De ahí se deduce el por qué de llamar a la práctica de Chi Kung, "de salud y longevidad".
Pese a lo dicho, vale aclarar que aquellas personas que llegan a las clases en busca de aliviar dolores, tensiones o estres, no se verán defraudadas en la medida que se puedan dar el tiempo y la paciencia necesarias para comprobar que están en el lugar correcto y haciendo la práctica anhelada.
De todos modos, si solo es hasta allí que el o la practicante pueden llegar, o sea, hasta las fronteras mismas de la mente y las emociones y nada más, el modo en que el resto del trabajo enseñado o transmitido se realice, ya quedará bajo su responsabilidad pues, no será correcto empujar a nadie para que vaya más allá de sus posibilidades como tampoco, crear un clima de engaño en cuanto a no ofrecer al menos en teoría, los aspectos reales y estructurales de la práctica de chi kung que es, adentrarse en las profundidades de nuestra existencia a los fines de alcanzar cada día una mayor comprensión de nuestra verdadera naturaleza humana, planetaria y universal.
Publicado por Claudio
martes, 22 de diciembre de 2015
"Dejar la sal y el azúcar es alcanzar la felicidad"
Un viejo monje zen que años atrás visitaba buenos aires dando conferencias y enseñando la práctica de la meditación zen o zazen, comento: “la felicidad consiste en eliminar de nuestra dieta, la sal y el azúcar”…
Si nos apresuramos en opinar, muy probablemente argumentaremos que, como receta para alcanzar la felicidad suena poco creíble pero, si dejamos nuestros prejuicios e indagamos lo que en verdad se haya detrás de estas palabras, quizás el enunciado no nos parezca tan descabellado. Echemos una mirada y veamos con que nos podemos encontrar.
El camino más directo es comenzar por la cocina, o sea, por revisar lo que comemos y ver que daños o perjuicios acarrea la ingesta diaria de sal y azúcar en nuestro organismo.
Las sales minerales son necesarias para el equilibrio celular pero deben ser de procedencia orgánica. Lo que habitualmente consumimos es una sal carente de la mayoría de dichos minerales debido a su manipulación industrializada.
El motivo principal por el que la mayoría de las personas consume sal, es para dar gusto a las comidas pero, al hacerlo, no toma en cuenta que, en realidad, lo que está haciendo es ocultar el verdadero sabor de lo que se come y, peor aún, destruyendo las características propias de los mismos, entorpeciendo la labor de las glándulas encargadas de segregar las enzimas necesarias para la cualidad de cada alimento.
Por lo tanto, la sal entorpece los procesos digestivos de los órganos encargados de regular el sodio como el equilibrio celular propiciando diversidad de enfermedades como: Hipertensión, descalcificación, trastornos renales, etc.
Lo aconsejable es reemplazar la sal común por sal marina e ir graduando su consumo hasta quitarla de la dieta.
Se puede utilizar para dar sabor a las comidas, plantas aromáticas como tomillo, romero, salvia, orégano entre otras o, algas marinas.
En cuanto al azúcar, podemos decir que, lo que nuestro organismo requiere, no es azúcar refinada sino, hidratos de carbono que podemos ingerir de fuentes orgánicas.
Los hidratos de carbono son alimentos energéticos. Dan fuerza, potencia, y resistencia. Favorecen la actividad y el esfuerzo.
Se los denomina farináceos cuando de ellos se puede hacer harinas, como ocurre con el almidón de los cereales, las leguminosas y las castañas. También los azucares entran dentro del grupo de los glúcidos.
Entre los alimentos ricos en hidratos de carbono encontramos: miel, melazas, jaleas, mermeladas. Las frutas dulces, frescas o disecadas.
Féculas (papas, batatas, calabaza, etc)
Cereales integrales (arroz, trigo, cebada, centeno, avena, quinoa)
Los glúcidos desequilibrados (harinas, azucares refinados, etc) suelen ocasionar enfermedades de la cintura hacia la cabeza al formarse gases, debido al exceso de verticalidad, pasan a la cabeza produciendo todo tipo de cefaleas. La ingesta indiscriminada de azucares refinados puede ocasionar diabetes, exceso de grasas en las arterias, caries, etc.
A pesar de la explicación descrita, puede que no alcance a satisfacernos lo suficiente como para comprender de qué manera esto nos traería felicidad. Sin embargo, creo que, si consideramos que somos lo que comemos y que al hacerlo también influye notablemente en nuestro estado mental y emocional quizás…la felicidad tan mentada no se encuentre tan lejos.
Ahora bien, repasemos algunas conductas dulces, saladas o no tanto de nuestro hacer cotidiano y veamos que podemos cocinarnos y cocinarle a los demás en búsqueda de una vida más íntegra.
Nuestros hábitos, costumbres o cultura, producen un condicionamiento mental y estructural que nos lleva, mientras no lo notemos, a creer que somos únicamente, como señale en otras ocasiones, lo que hacemos y tenemos (envidiosos, temerosos, agresivos, indulgentes, competitivos, excelentes o inmerecidos, etc). Mientras no podamos ver dicho condicionamiento, no habrá posibilidad de trasformar nuestra vida. Por lo tanto, y a provechando que estamos en la cocina, podríamos tomar como práctica, revisar nuestras rutinas alimenticias y a través de ellas hacer un viaje de indagación a cerca de porque comemos lo que comemos y el modo en el que lo hacemos y descubrir cuanto de verdad o no hay sobre quiénes decimos ser y hacer.
Dicha revisión debe estar desprovista de aspectos egoístas del orden de: como así “porque me gusta”, “porque me da lo mismo”, “porque es menos laborioso a la hora de preparar la comida”, “porque en mi familia era costumbre”, etc. Sépanlo, si todavía nos encontramos retenidos en alguno de esos puntos, muy difícilmente podamos ver y vernos a la hora de alimentarnos ya que, por el momento, solo estaremos comiendo. Comiendo no siempre quiere decir, alimentarse, entendiendo alimentarse por nutrirse de todos aquellos elementos fundamentales para nuestro desarrollo mental, emocional y corporal, ya que comer se puede comer cualquier cosa que el cuerpo pueda tragar.
Es importante comprender que no estamos condenados a dichas tradiciones excepto que, como dije, aún no hayamos llegado al punto de considerarlo para poder modificar lo que fuese imprescindible. Entonces, les propongo un ejercicio simple y muchas veces eficaz. Tomen un bocado de cualquier alimento, supongamos, un trozo de manzana y dediquémonos unos segundos a observarlo. Luego y con los ojos cerrados huélanlo, tóquenlo. Acto seguido, colóquenlo en la boca y déjenlo allí mientras ésta se va poblando de saliva. Sientan. Sientan todo lo que va sucediendo y después de unos momentos, comiencen a masticarlo muy lentamente hasta que se haga una papilla. Por último, deglútanla lentamente.
¿De qué se trata? De hacer consciente la diferencia entre comer o meter en el cuerpo cualquier cosa digerible y alimentarse es decir, amarse, respetarse y cuidarse.
Y es que tal vez así, también nos volvamos más sinceros en nuestro proceder tras haber aprendido a no ocultar los sabores reales de nuestra existencia por muy amargos o insípidos que estos nos parezcan como también, a dejar de vivir una vida basada en el deseo, mandato o exigencia de los demás (condimentos) y atrevernos a decidir, errores mediante, cómo queremos alimentarnos de todo lo que la vida nos ofrece (imágenes, sonidos, olores, texturas, sabores, pensamientos, sentimientos, acciones) recuerden: “somos el resultado de todo aquello que nos alimenta o nos envenena”. En una de esas, probablemente y poco a poco, vayamos aprendiendo que la felicidad radica en poder ver y aceptar lo que es, de lo que quiero o debería ser. Buen provecho!
Publicado por Claudio
Si nos apresuramos en opinar, muy probablemente argumentaremos que, como receta para alcanzar la felicidad suena poco creíble pero, si dejamos nuestros prejuicios e indagamos lo que en verdad se haya detrás de estas palabras, quizás el enunciado no nos parezca tan descabellado. Echemos una mirada y veamos con que nos podemos encontrar.
El camino más directo es comenzar por la cocina, o sea, por revisar lo que comemos y ver que daños o perjuicios acarrea la ingesta diaria de sal y azúcar en nuestro organismo.
Las sales minerales son necesarias para el equilibrio celular pero deben ser de procedencia orgánica. Lo que habitualmente consumimos es una sal carente de la mayoría de dichos minerales debido a su manipulación industrializada.
El motivo principal por el que la mayoría de las personas consume sal, es para dar gusto a las comidas pero, al hacerlo, no toma en cuenta que, en realidad, lo que está haciendo es ocultar el verdadero sabor de lo que se come y, peor aún, destruyendo las características propias de los mismos, entorpeciendo la labor de las glándulas encargadas de segregar las enzimas necesarias para la cualidad de cada alimento.
Por lo tanto, la sal entorpece los procesos digestivos de los órganos encargados de regular el sodio como el equilibrio celular propiciando diversidad de enfermedades como: Hipertensión, descalcificación, trastornos renales, etc.
Lo aconsejable es reemplazar la sal común por sal marina e ir graduando su consumo hasta quitarla de la dieta.
Se puede utilizar para dar sabor a las comidas, plantas aromáticas como tomillo, romero, salvia, orégano entre otras o, algas marinas.
En cuanto al azúcar, podemos decir que, lo que nuestro organismo requiere, no es azúcar refinada sino, hidratos de carbono que podemos ingerir de fuentes orgánicas.
Los hidratos de carbono son alimentos energéticos. Dan fuerza, potencia, y resistencia. Favorecen la actividad y el esfuerzo.
Se los denomina farináceos cuando de ellos se puede hacer harinas, como ocurre con el almidón de los cereales, las leguminosas y las castañas. También los azucares entran dentro del grupo de los glúcidos.
Entre los alimentos ricos en hidratos de carbono encontramos: miel, melazas, jaleas, mermeladas. Las frutas dulces, frescas o disecadas.
Féculas (papas, batatas, calabaza, etc)
Cereales integrales (arroz, trigo, cebada, centeno, avena, quinoa)
Los glúcidos desequilibrados (harinas, azucares refinados, etc) suelen ocasionar enfermedades de la cintura hacia la cabeza al formarse gases, debido al exceso de verticalidad, pasan a la cabeza produciendo todo tipo de cefaleas. La ingesta indiscriminada de azucares refinados puede ocasionar diabetes, exceso de grasas en las arterias, caries, etc.
A pesar de la explicación descrita, puede que no alcance a satisfacernos lo suficiente como para comprender de qué manera esto nos traería felicidad. Sin embargo, creo que, si consideramos que somos lo que comemos y que al hacerlo también influye notablemente en nuestro estado mental y emocional quizás…la felicidad tan mentada no se encuentre tan lejos.
Ahora bien, repasemos algunas conductas dulces, saladas o no tanto de nuestro hacer cotidiano y veamos que podemos cocinarnos y cocinarle a los demás en búsqueda de una vida más íntegra.
Nuestros hábitos, costumbres o cultura, producen un condicionamiento mental y estructural que nos lleva, mientras no lo notemos, a creer que somos únicamente, como señale en otras ocasiones, lo que hacemos y tenemos (envidiosos, temerosos, agresivos, indulgentes, competitivos, excelentes o inmerecidos, etc). Mientras no podamos ver dicho condicionamiento, no habrá posibilidad de trasformar nuestra vida. Por lo tanto, y a provechando que estamos en la cocina, podríamos tomar como práctica, revisar nuestras rutinas alimenticias y a través de ellas hacer un viaje de indagación a cerca de porque comemos lo que comemos y el modo en el que lo hacemos y descubrir cuanto de verdad o no hay sobre quiénes decimos ser y hacer.
Dicha revisión debe estar desprovista de aspectos egoístas del orden de: como así “porque me gusta”, “porque me da lo mismo”, “porque es menos laborioso a la hora de preparar la comida”, “porque en mi familia era costumbre”, etc. Sépanlo, si todavía nos encontramos retenidos en alguno de esos puntos, muy difícilmente podamos ver y vernos a la hora de alimentarnos ya que, por el momento, solo estaremos comiendo. Comiendo no siempre quiere decir, alimentarse, entendiendo alimentarse por nutrirse de todos aquellos elementos fundamentales para nuestro desarrollo mental, emocional y corporal, ya que comer se puede comer cualquier cosa que el cuerpo pueda tragar.
Es importante comprender que no estamos condenados a dichas tradiciones excepto que, como dije, aún no hayamos llegado al punto de considerarlo para poder modificar lo que fuese imprescindible. Entonces, les propongo un ejercicio simple y muchas veces eficaz. Tomen un bocado de cualquier alimento, supongamos, un trozo de manzana y dediquémonos unos segundos a observarlo. Luego y con los ojos cerrados huélanlo, tóquenlo. Acto seguido, colóquenlo en la boca y déjenlo allí mientras ésta se va poblando de saliva. Sientan. Sientan todo lo que va sucediendo y después de unos momentos, comiencen a masticarlo muy lentamente hasta que se haga una papilla. Por último, deglútanla lentamente.
¿De qué se trata? De hacer consciente la diferencia entre comer o meter en el cuerpo cualquier cosa digerible y alimentarse es decir, amarse, respetarse y cuidarse.
Y es que tal vez así, también nos volvamos más sinceros en nuestro proceder tras haber aprendido a no ocultar los sabores reales de nuestra existencia por muy amargos o insípidos que estos nos parezcan como también, a dejar de vivir una vida basada en el deseo, mandato o exigencia de los demás (condimentos) y atrevernos a decidir, errores mediante, cómo queremos alimentarnos de todo lo que la vida nos ofrece (imágenes, sonidos, olores, texturas, sabores, pensamientos, sentimientos, acciones) recuerden: “somos el resultado de todo aquello que nos alimenta o nos envenena”. En una de esas, probablemente y poco a poco, vayamos aprendiendo que la felicidad radica en poder ver y aceptar lo que es, de lo que quiero o debería ser. Buen provecho!
Publicado por Claudio
viernes, 18 de diciembre de 2015
El deseo interminable
Para las personas que no están muy familiarizadas con las prácticas Budistas, escuchar aquello de: "el deseo es la causa de todos nuestros males", puede, seguramente, confundirlo y hacer una rápida lectura equivocada de dicho asunto.
El acto de desear no es, en sí mismo, algo que tengamos que apreciar de manera negativa. Después de todo, ¿quién de nosotros no desea una vida sana, amorosa y, al menos, con las necesidades básicas cubiertas, entre otras cosas?
Lo que vuelve perjudicial el acto de desear, está referido a una acción compulsiva que lleva a la persona a no poder o querer controlar la acción de estar todo el tiempo viendo qué cosa nueva tener para saciar una profunda insatisfacción. Dicha carrera hacia un futuro que muchas veces no se alcanza nunca, se puede explicar de la siguiente manera: La ansiedad que surge al pensar en aquello que deseo, (comida, sexo, aventuras extremas, ropa, aplausos o halagos, etc) va aumentando a medida que el tiempo transcurre y el deseo no se concreta. Algo después,si no sobreviene la frustración al no poder lograr lo que se quiere, llega el momento de mayor éxtasis cuando el objeto o persona deseadas está casi, al filo de nuestros dedos Pero, una vez obtenido lo que se buscaba, y tras un breve lapso de euforia, lo que sigue es un declive pronunciado de dicha ansiedad tras lo cual, llegara el momento en el que lo que tanto "necesitábamos conseguir" se volverá, la nada misma. Por consiguiente, comenzaremos, una vez más, la carrera por tener o hacer lo que sea con tal de llenar ese vacío tan temido.
Ahora bien, ¿que nos impulsa a participar casi cotidianamente de ésta maratón muchas veces interminable? La creencia de que somos personas carentes y que dicha carencia se resuelve únicamente haciendo o teniendo. Sin embargo y mientras persista esa creencia, la búsqueda, no tendrá fin. Más aún, ¿que hay detrás de la fuerte creencia de que "no tengo" e que "siempre hace falta algo más"? miedo a la muerte. Si, miedo a la muerte pero, no únicamente a la muerte definitiva sino, a una muerte más ¿dolorosa, quizás? que se basa en la firme convicción de que somos lo que hacemos o lo que tenemos. Es decir, la personalidad, ego o carácter que vamos construyendo a lo largo de nuestras vidas cobra tal realidad y consistencia que, no podemos imaginarnos siendo otra cosa que eso que construimos y llamamos "yo mismo". Pese a tamaña aseveración, lo que sí es cierto es que quién en verdad somos, se haya por debajo de quién decimos ser pues, ¿cómo se podría tener o hacer si, primeramente, no existimos?
De tal modo que a lo que en realidad tememos es a la falsa idea de que dejaremos de "ser" si soltamos al "yo", al menos un ratito pero, aunque ahora no lo veas ni lo creas, ya sos y no te hace falta nada. Comprobalo, si te parece, quedándote un poco quieto, en silencio y escuchando tu respiración. ¿Estás ahí? ¿que estás sintiendo?' Tal vez que la compulsión por alcanzar gozo absoluto es una completa pero inevitable ilusión que te lleva a convencerte que, mientras hagas y tengas..."no te vas a morir nunca"
Vayamos un poquito atrás en el tiempo, a cuando eramos lactantes. Se dice que el bebe o beba, siente un enorme placer a la hora de mamar la teta de su madre. Ese acto que conlleva nutrición material y afectiva, carga, también con la satisfacción de estar haciendo algo verdaderamente placentero.
Hasta acá perfecto pero, ¿que sucede cuando ya adultos continuamos "tomando la teta", por decirlo así o sea, cuando nos la pasamos buscando sólo el placer y nada más que placer? acaso, ¿no continuamos siendo esa criatura que aún hoy no quiere o no puede soltar la teta?
El acto de solo buscar contentarnos, cae en un error profundo, nos vuelve sumamente egoístas pues, el que solo quiere conseguir su propio regocijo, no está considerando al otro o a lo otro, es decir, a la fuente del placer, al dador. Entonces, ¿puede una persona que está sometida a tamaña individualidad, practicar una convivencia saludable basada en el respeto, la gratitud el amor y la compasión con su entorno, cuando de lo único a lo que está atento es a llenar su vacuidad y sin medir las consecuencias de ello?
Para ir cerrando, voy a rescatar una palabra del párrafo anterior que es, de alguna manera, "la cura" del placer compulsivo: "Gratitud" Desde tiempos inmemoriales, los sabios de todas las épocas, culturas, filosofías y prácticas espirituales, han sabido que, la verdadera, amorosa y compasiva forma de acceder a lo que deseamos es, dando las gracias por lo que ya tenemos y hacemos. Al agradecer, inclusive lo que todavía no obtengo, lo atraigo porque el lugar desde el que pedimos, no es la carencia sino, la abundancia; y es que lo que en realidad motiva la concreción de anhelos es la intención con la que estos se piden o se salen a buscar, por lo tanto, si deseo desde la carencia, tendré carencia pero, si no se pide nada, partiendo por agradecer amorosamente, lo que vendrá ¿que será?
Final. La frase," si ves a Buda, matalo" hace alusión a que, lo que en verdad hay que ir matando toda vez que se pueda, es a todas aquellas ideas que tenemos a cerca de nosotros mismos como de los demás. Después de todo, las ideas mientras no se las concrete, son solo eso, ideas que no permiten acceder a ver la realidad tal cual es. Entonces, ¿Cómo se hace? Practicando zazen, aquí y ahora.
Publicado por Claudio
El acto de desear no es, en sí mismo, algo que tengamos que apreciar de manera negativa. Después de todo, ¿quién de nosotros no desea una vida sana, amorosa y, al menos, con las necesidades básicas cubiertas, entre otras cosas?
Lo que vuelve perjudicial el acto de desear, está referido a una acción compulsiva que lleva a la persona a no poder o querer controlar la acción de estar todo el tiempo viendo qué cosa nueva tener para saciar una profunda insatisfacción. Dicha carrera hacia un futuro que muchas veces no se alcanza nunca, se puede explicar de la siguiente manera: La ansiedad que surge al pensar en aquello que deseo, (comida, sexo, aventuras extremas, ropa, aplausos o halagos, etc) va aumentando a medida que el tiempo transcurre y el deseo no se concreta. Algo después,si no sobreviene la frustración al no poder lograr lo que se quiere, llega el momento de mayor éxtasis cuando el objeto o persona deseadas está casi, al filo de nuestros dedos Pero, una vez obtenido lo que se buscaba, y tras un breve lapso de euforia, lo que sigue es un declive pronunciado de dicha ansiedad tras lo cual, llegara el momento en el que lo que tanto "necesitábamos conseguir" se volverá, la nada misma. Por consiguiente, comenzaremos, una vez más, la carrera por tener o hacer lo que sea con tal de llenar ese vacío tan temido.
Ahora bien, ¿que nos impulsa a participar casi cotidianamente de ésta maratón muchas veces interminable? La creencia de que somos personas carentes y que dicha carencia se resuelve únicamente haciendo o teniendo. Sin embargo y mientras persista esa creencia, la búsqueda, no tendrá fin. Más aún, ¿que hay detrás de la fuerte creencia de que "no tengo" e que "siempre hace falta algo más"? miedo a la muerte. Si, miedo a la muerte pero, no únicamente a la muerte definitiva sino, a una muerte más ¿dolorosa, quizás? que se basa en la firme convicción de que somos lo que hacemos o lo que tenemos. Es decir, la personalidad, ego o carácter que vamos construyendo a lo largo de nuestras vidas cobra tal realidad y consistencia que, no podemos imaginarnos siendo otra cosa que eso que construimos y llamamos "yo mismo". Pese a tamaña aseveración, lo que sí es cierto es que quién en verdad somos, se haya por debajo de quién decimos ser pues, ¿cómo se podría tener o hacer si, primeramente, no existimos?
De tal modo que a lo que en realidad tememos es a la falsa idea de que dejaremos de "ser" si soltamos al "yo", al menos un ratito pero, aunque ahora no lo veas ni lo creas, ya sos y no te hace falta nada. Comprobalo, si te parece, quedándote un poco quieto, en silencio y escuchando tu respiración. ¿Estás ahí? ¿que estás sintiendo?' Tal vez que la compulsión por alcanzar gozo absoluto es una completa pero inevitable ilusión que te lleva a convencerte que, mientras hagas y tengas..."no te vas a morir nunca"
Vayamos un poquito atrás en el tiempo, a cuando eramos lactantes. Se dice que el bebe o beba, siente un enorme placer a la hora de mamar la teta de su madre. Ese acto que conlleva nutrición material y afectiva, carga, también con la satisfacción de estar haciendo algo verdaderamente placentero.
Hasta acá perfecto pero, ¿que sucede cuando ya adultos continuamos "tomando la teta", por decirlo así o sea, cuando nos la pasamos buscando sólo el placer y nada más que placer? acaso, ¿no continuamos siendo esa criatura que aún hoy no quiere o no puede soltar la teta?
El acto de solo buscar contentarnos, cae en un error profundo, nos vuelve sumamente egoístas pues, el que solo quiere conseguir su propio regocijo, no está considerando al otro o a lo otro, es decir, a la fuente del placer, al dador. Entonces, ¿puede una persona que está sometida a tamaña individualidad, practicar una convivencia saludable basada en el respeto, la gratitud el amor y la compasión con su entorno, cuando de lo único a lo que está atento es a llenar su vacuidad y sin medir las consecuencias de ello?
Para ir cerrando, voy a rescatar una palabra del párrafo anterior que es, de alguna manera, "la cura" del placer compulsivo: "Gratitud" Desde tiempos inmemoriales, los sabios de todas las épocas, culturas, filosofías y prácticas espirituales, han sabido que, la verdadera, amorosa y compasiva forma de acceder a lo que deseamos es, dando las gracias por lo que ya tenemos y hacemos. Al agradecer, inclusive lo que todavía no obtengo, lo atraigo porque el lugar desde el que pedimos, no es la carencia sino, la abundancia; y es que lo que en realidad motiva la concreción de anhelos es la intención con la que estos se piden o se salen a buscar, por lo tanto, si deseo desde la carencia, tendré carencia pero, si no se pide nada, partiendo por agradecer amorosamente, lo que vendrá ¿que será?
Final. La frase," si ves a Buda, matalo" hace alusión a que, lo que en verdad hay que ir matando toda vez que se pueda, es a todas aquellas ideas que tenemos a cerca de nosotros mismos como de los demás. Después de todo, las ideas mientras no se las concrete, son solo eso, ideas que no permiten acceder a ver la realidad tal cual es. Entonces, ¿Cómo se hace? Practicando zazen, aquí y ahora.
Publicado por Claudio
jueves, 3 de diciembre de 2015
Todos los días y con cada respiración
El maestro acababa su conferencia a cerca de la meditación o zazen cuando alguien pregunto:
Maestro, ¿la meditación hay que practicarla todos los días?
A lo que el maestro contesto:
¿Hay que comer todos los días?
¿Hay que beber agua todos los días?
¿Hay que dormir todos los días?...
Al comienzo, la práctica se realiza con demasiado esfuerzo y lucha. Tanto así sucede que, no faltan momentos en los que se piense en abandonarla y regresar a la comodidad y distracción habitual. Sin embargo, impulsados por la fe y la confianza, continuamos la práctica con un espíritu que busca sin buscar alcanzar el despertar o la comprensión de nuestra verdadera naturaleza Búdica. Por lo tanto, la práctica se realizara sentados para sentirnos, pero también de pie, caminando o acostados.; en casa, en el trabajo, en la escuela, con la familia, los amigos y los demás seres y circunstancias de la vida cotidiana hasta que un buen día, dicha comprensión llegue y la vida o nuestra condición humana, pese tanto como una pluma sostenida en la mano de un bebe.
Publicado por Claudio
Maestro, ¿la meditación hay que practicarla todos los días?
A lo que el maestro contesto:
¿Hay que comer todos los días?
¿Hay que beber agua todos los días?
¿Hay que dormir todos los días?...
Al comienzo, la práctica se realiza con demasiado esfuerzo y lucha. Tanto así sucede que, no faltan momentos en los que se piense en abandonarla y regresar a la comodidad y distracción habitual. Sin embargo, impulsados por la fe y la confianza, continuamos la práctica con un espíritu que busca sin buscar alcanzar el despertar o la comprensión de nuestra verdadera naturaleza Búdica. Por lo tanto, la práctica se realizara sentados para sentirnos, pero también de pie, caminando o acostados.; en casa, en el trabajo, en la escuela, con la familia, los amigos y los demás seres y circunstancias de la vida cotidiana hasta que un buen día, dicha comprensión llegue y la vida o nuestra condición humana, pese tanto como una pluma sostenida en la mano de un bebe.
Publicado por Claudio
lunes, 9 de noviembre de 2015
La conciencia es una propiedad del universo
Jose Luis San Miguel de Pablos: Geólogo y Doctor en Filosofía
Lleva años preguntándose sobre la consciencia desde la filosofía y hoy le sobran argumentos para afirmar que la concepción materialista de nuestra sociedad es la responsable de nuestra crisis socio económica. Dice que el alma no es ningún fluido etéreo que entra y sale del cuerpo, es la consciencia; y que hoy a todo se le ha desposeído de alma: a la naturaleza, al universo, a los animales y al hombre. Entiende la espiritualidad como una dimensión más de la vida que surge sencillamente de conectar con el fondo de uno mismo y darse cuenta de que tiene que ver con todos y con todo, argumentos que esgrime en su ensayo La rebelión de la consciencia (Kairós).
Nunca he entendido del todo eso del ser o no ser...
Es que tiene su miga. El ser está detrás del pensar,como lo está un dolor de muelas: el sentir. El ser es el testigo de cualquier experiencia.
El sentir depende del sistema nervioso.
Organiza, centra, focaliza la consciencia pero es muy probable que no la produzca. Filosóficamente defiendo que la consciencia es una propiedad del universo.
Alma, ¿es un sinónimo de consciencia?
Sí. Yo no creo que el alma sea una sustancia etérea que entra y sale del cuerpo. Hay que darse cuenta de la enorme importancia que tiene "ser" en este sentido hamletiano y espiritual básico. Si no te enteras del dolor, del goce, la duda... no hay nada.
Otro de sus temas es el estudio de la teoría de Gaia. ¿La tierra tiene consciencia?
Según esta hipótesis de James Lovelock y que secundó la prestigiosa bióloga Lynn Margulis, la tierra es una realidad viva y autoorganizada. La gran cuestión es si ahí puede haber una consciencia global.
¿Usted qué cree?
Que la consciencia es básica en el universo, que no es algo que emerge con la evolución. La consciencia es la base de todo, pero el materialismo filosófico nos ha llevado a creer que es irrelevante. Para Descartes los animales eran máquinas.
Hoy ya sabemos que no lo son.
...Pero nos ha costado mucho saberlo y se les ha infligido e inflige mucho sufrimiento debido a esa creencia. Todavía legalmente los animales son cosas, no seres. El materialismo ha machacado a los animales y ha degradado profundamente a los humanos.
Y ha ninguneado la consciencia...
Si, desde hace más de dos siglos. Hoy tenemos la tecnociencia que es poder, pero también es pérdida de sabiduría.
Defíname sabiduría.
Darse cuenta de lo esencial.
Por fin sé lo que es la sabiduría.
Pues hemos ido perdiendo pie en lo esencial de una manera tremenda. La conciencia, al no ser un objeto, no podía ser estudiada científicamente y se ha considerado algo místico, irrelevante, lo que equivale a considerar a los seres humanos no científicos, místicos e irrelevantes.
¿Y qué produce esa manera de pensar?
La deshumanización en el doble sentido: el de perder contacto con nuestra esencia, y el de dejar de ser humanos, es decir buena gente, porque si tú no valoras la conciencia del otro, si el otro es una especie de máquina, un amasijo de fluidos orgánicos y de cromosomas... ¿a ti qué te importa el otro?
Igual no es tan extremo el tema.
Los animales están considerados eso, pero ahí toparíamos con la autoconciencia.
Perdone pero primates, delfines, elefantes y hasta cuervos la tienen.
Y ahora han concluido que también los pulpos y los calamares. Sí, aunque nos los comamos deberíamos reconocer que ahí hay otro ser. Las tribus primitivas se los comen, pero antes les piden perdón.
No sé si es un consuelo...
El animal es la primera víctima propiciatoria del materialismo filosófico y por extensión el humano.
El "todo es materia" ya no se sostiene científicamente.
Pero nos quedamos con la idea de que todo lo que no es tangible es despreciable. El materialismo ve la conciencia como una ilusión de nuestra mente, pero si es un autoengaño, ¿quién se autoengaña? Es una teoría tan contradictoria que es increíble que se le de beligerancia.
¿Y por qué ha triunfado tanto?
Porque simplifica mucho, ha sido útil para desarrollar una ciencia material que ha conducido a la tecnología, y algo muy importante: elimina muchos problemas éticos.
¿De qué tipo?
Descartes le fue muy útil a la iglesia católica y al poder porque esa teoría permitió desposeer de alma a grupos humanos (indígenas, negros, mujeres, judíos). Desde el siglo XVII la gran mayoría de humanos eran cosas y solo algunos privilegiados tenían alma.
Entiendo.
Si nos damos cuenta de que somos consciencia, cuando conectamos con otro ser por la vía de la afectividad, del amor y la comunicación empática, tenemos la evidencia de que "el otro" también es un ser.
¿Y ser consciente de la consciencia varía algo?
Nuestro comportamiento. Y eso tiene una aplicación en la sociedad y en la política: no se puede estar en un capitalismo egoísta e individualista a ultranza si tienes en cuenta que el ser es lo que nos une a todos.
Sin categorías humanas, sin vips.
Un aislamiento psicológico basado en el tener, en el dinero, no te puede permitir ser feliz, porque la felicidad es compartir, conectar con los otros. La felicidad colectiva es la única felicidad posible.
¿Y si no?
Zombis, robots biológicos sin interioridad ni consciencia. No somos eso, por mucho que lo diga el sistema neocapitalista y los materialistas, aunque sean de izquierdas.
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La rebelión de la consciencia
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Publicado por Claudio
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