viernes, 18 de febrero de 2011

Todos Somos Uno

Decir la palabra agua no calma la sed.
Cuando pronunciamos la palabra agua pensamos: viene del río; pero el agua no es sólo el río, también es la montaña, el manantial, la orilla. El agua son las rocas, los bosques que la circundan, los animales y los insectos.

El agua es el mar y el pez; es la espuma, la ola y la arena.
El agua es el horizonte, el cielo, el sol que la evapora y la nube de la que cae la lluvia.
El agua sos vos y soy yo que somos agua.
El agua somos todos que somos uno en perfecta interdependencia.

Así es que, fiados de la palabra, hemos perdido la capacidad de sentir directamente el agua en todos sus aspectos hasta el extremo de no respetarla, no cuidarla, envenenándola para nosotros y todo cuanto tiene vida. Esta es la ignorancia, destructividad y sufrimiento de la mente que discrimina y se queda con lo que quiere en el momento, sin caer en la cuenta de que no hay actos aislados sino rosarios, cascadas.

Todo está interrelacionado. Todo es interdependiente. Todo es Uno

Texto basado en los comentarios del Maestro Zen Soko Daido, sobre la interdependencia.


Publicado por Claudio

viernes, 11 de febrero de 2011

Crisis Depurativas

La flor de loto está asociada desde muy antiguo con pureza, divinidad, riqueza, fertilidad y longevidad, entre otras cosas.
Haciendo un paralelismo con nuestra condición humana, podríamos decir que, así como ella emerge de la oscuridad de las aguas pantanosas, irguiéndose a través de su tallo hasta alcanzar la belleza que claramente se observa en sus pétalos, nosotros, humanos, también podemos alcanzar ese estado reconociendo nuestra verdadera naturaleza yaciendo en las profundidades de nuestra ignorancia o impureza egótica, pues, como la flor de loto, también poseemos tal condición verdadera, o para mejor decir, eso es lo que en realidad somos.
Purificarnos, acceder al redescubrimiento de nuestra naturaleza esencial requiere una guía competente, interés, decisión, perseverancia, paciencia, capacidad de observación sin crítica o juicio, entre otras virtudes. Por lo tanto, podemos comenzar por ocuparnos en quitar o desaprender aquellos hábitos rígidos y caducos que entorpecen el camino.

Cuando las enquistadas costumbres van siendo removidas, es importante prestar atención a lo que ocurre durante esos períodos de depuración promovidos tanto por los cambios en nuestra alimentación, esto es, pasar de una dieta principalmente cárnica a una vegetariana, como en las primeras fases de alguna actividad o disciplina física luego de mucho tiempo de sedentarismo.
Por lo que nos será aconsejable saber y no olvidar que seguramente vamos a encontrarnos con algunas crisis depurativas. La cantidad, duración e intensidad de las mismas dependerán de muchos factores. Veamos primero qué quiere decir eso de crisis depurativas.

Cuando una persona ha comido durante muchos años “como todo el mundo”, es decir, le ha introducido a su organismo toda clase de toxinas. Cuando, además, ha consumido fármacos cada vez que se sentía enferma, o inclusive ha movido su cuerpo apenas para lo esencial y rutinario, su vitalidad ha ido mermando poco a poco y su cuerpo ha reaccionado con síntomas diversos (fiebre, catarro, cansancio, nerviosismo, etc.) que se han abortado, se han curado, sin prestar atención a las causas que los producían.

Al cambiar su alimentación y sus hábitos de vida, al dejar de consumir fármacos al menor síntoma, e incluir actividad física, su organismo aumenta su vitalidad, su energía.

Dicha energía vital el cuerpo la va a emplear en restaurar sus órganos, aparatos y sistemas. Lo primero que se produce es una movida de los tóxicos que se van a ir desincrustando de donde se encontraban para buscar las vías de salida mediante alguno de los canales de excreción del cuerpo. Esto puede producir síntomas de malestar, fiebre, cansancio, nerviosismo, dolor de cabeza, catarro, etc., que indicarán que la sabiduría interna del propio organismo está haciendo su trabajo de restauración, de ajuste, de regeneración. Si comprende esto, el neófito no se asustará, ni pensará que se siente mal porque le falta la carne o está mal alimentado, o que el ejercicio “no me sirve”, sino que le ayudará a su cuerpo en dicho trabajo, no interfiriéndolo, con más descanso, menos alimento y, sobre todo, con la seguridad y confianza en sus propias fuerzas regeneradoras.

Aprenderá a no ver la enfermedad como algo malo contra lo que hay que luchar, sino como un aviso para tomar conciencia de que es necesario cambiar, ya sea física o psíquicamente.

Si la persona persiste en una buena conducta emprendida, el vigor irá cada vez en aumento y su energía vital será cada vez mayor. Eso no le permitirá volver a sus malos hábitos impunemente, sino que, si da un paso atrás, su naturaleza le avisará con diferentes síntomas o crisis. Si resiste en cuidarse cada vez más y mejor, en el momento en que baje en su interior el nivel de tóxicos, de vez en cuando o cada vez que el nivel tienda a aumentar, tendrá algunas crisis depurativas que le ayudarán a “quemar” o eliminar dichas toxinas. De esta forma natural en que irá reaccionando su cuerpo, tendrá, cuando éste lo crea necesario, crisis agudas, pero se liberará de las crónicas, las degenerantes.

Las enfermedades crónicas son el resultado de haber ido abortando, paralizando o curando diversas enfermedades agudas.
Al haber sido, una y otra vez, suprimidas con fármacos, el organismo cede, se da por vencido, no le quedan fuerzas para desencadenar procesos agudos que le ayudarían a liberarse de sus venenos, y se habitúa a vivir con ellos, es decir, queda establecida la enfermedad crónica. Enfermedad que ya no será capaz de eliminar ninguna clase de medicamentos, pero que puede regenerarse si la energía del paciente no está demasiado mermada.

Todo lo concerniente al proceso de cambio y depuración por el que transite la persona será redituable siempre y cuando exista o se vaya construyendo una mentalidad paciente, tolerante y perseverante, luego de que el practicante de una vida saludable haya podido aprender que para llegar de la salud a la enfermedad crónica, pasó por la enfermedad aguda. Y que ahora el proceso será el contrario: pasará de la enfermedad crónica a la salud, pero atravesando, inevitablemente, procesos agudos. Si esto lo ha comprendido, no se asustará cuando llegue la crisis, el cambio, sino todo lo contrario, se pondrá contento al comprobar que su organismo ya tiene suficiente energía como para poder provocar crisis depurativas.

Suele suceder que las primeras veces que la persona hace monodietas (sólo frutas, verduras, jugos, agua) o pequeños ayunos de sólo 24 a 36 hs., aparezcan pequeñas crisis depurativas que le pueden producir náuseas, cefaleas u otro malestar. En la medida en que se persista en tan benéfica práctica, dichas molestias no sólo desaparecerán, sino que ese día se experimentará un bienestar desconocido hasta entonces.

Si bien mi interés en esta nota es hacer hincapié en la depuración alimenticia, vale mencionar que ocurre mucho de lo aquí expresado cuando nos proponemos realizar actividades físicas. No ahondaré en la cuestión, pero sí quiero señalar que los síntomas habituales de: dolor de cabeza, tensión, cansancio, etc., pueden verse aumentados en los primeros días de la práctica como consecuencia de una resistencia que el cuerpo experimenta ante el cambio que queremos lograr a causa del exceso de toxinas acumuladas durante meses o incluso años.
De ahí que suelo sugerir que cada persona organice equilibradamente y con buen asesoramiento los pasos a seguir en los cambios que se desean hacer, tanto en lo concerniente a la alimentación como a la actividad física. A todo esto es indispensable sumarle una tercera parte a la cuestión como es el descanso, tema que abordaré en otro artículo.

Por último, tengamos en cuenta que tanto podemos ser personas que sólo quieren curarse, o sea, que otro se ocupe de nuestra salud a base de medicamentos, o por el contrario, ser seres humanos sanadores, es decir, hacernos cargo por nosotros mismos de todo aquello que contribuya con un verdadero, responsable, maduro y sostenido bienestar.

La flor de loto surge de la inmundicia, de la profunda oscuridad, recordando la condición del hombre: hecho de material corrompible, su ser puede elevarse hacia planos sublimes.

Fuente consultada: Carmen Caraballo Ortega
Publicado por Claudio

viernes, 4 de febrero de 2011

Dieta Vegetariana


Tal vez usted o ustedes tengan la intención de comenzar una dieta vegetariana y no tengan muy claro por dónde hacerlo. Entonces, quiero sugerirles que lean este artículo y lo tomen como referencia o punto de partida para poder dar los primeros pasos hacia el vegetarianismo, sin que por ello descarten toda la información y asesoramiento que necesiten obtener durante el proceso, siempre que provenga de manos competentes en la materia.

Lo primero que quiero remarcar es que ningún cambio debe realizarse de manera compulsiva o abrupta, pues no olvidemos que su cuerpo está habituado a comer durante años de una única forma, por lo cual es preciso ir dándole el tiempo necesario para que las modificaciones se realicen lentamente y sin mayores sobresaltos.

En primer lugar, necesitan saber que son muchos los alimentos asociados a una dieta vegetariana, no sólo lechuga, tomate o arroz, que, quizás por desconocerlos, no los han probado o a la vista no les aparecieron apetitosos o peor aún, imaginaron o supieron de la laboriosidad de su preparación y por éstas y otras razones no se han decidido aún por el cambio. Pues bien, todo aprendizaje en sus comienzos puede presentar algunas dificultades que hagan más problemático el pasarnos al vegetarianismo, sobre todo si vamos a dejar de comer carne, pollo e incluso pescado. Por eso, y por otras tantas causas, trataré de darles aquí algunos lineamientos que alisen el camino y mejor aún, lo vuelvan verdaderamente gustoso y saludable.

Comencemos por: Una dieta equilibrada vegetariana

Esto significa obtener a través de la alimentación la cantidad de nutrientes que nuestro organismo necesita cada día para su óptimo funcionamiento. Con una dieta vegetariana es posible obtener las proteínas, hidratos de carbono, grasas, y todas las vitaminas y minerales indispensables si se combinan acertadamente los alimentos.

Recetas sencillas

Hay muchas recetas vegetarianas sencillas de hacer que requieren poco tiempo y dedicación, y por las que se puede comenzar a disfrutar de nuevos platos, pero sin agobiarse en la cocina. Como ejemplo, se pueden preparar las verduras en la parrilla, al lado del asadito de los amigos a parientes, y sumarle alguna ensalada que incluya semillas (almendras o sésamo) o cereales, como el arroz integral, y así empezar a dar los primeros pasos en esta dieta a base de vegetales, frutas, legumbres, etc.
Hoy día contamos con el invalorable aporte de internet para encontrar en sus muchos sitios de comidas sanas, infinidad de recetas fáciles, ricas y nutritivas.

El valor de los alimentos de temporada

Las frutas y hortalizas de temporada son las más convenientes para el consumidor. Consiguen su desarrollo óptimo y son no sólo más nutritivas sino más beneficiosas si crecen en la época que marca su calendario natural (sobre el final del artículo agregaré un lista de frutas y verduras de estación). Por otro lado, resultan más económicas, y su calidad organoléptica – sabor, aroma, textura - , según aseguran los especialistas en gastronomía, es también mejor. Al mismo tiempo, consumiendo productos de estación, contribuimos a respetar el ciclo natural de producción, lo que conlleva una positiva repercusión en el medio ambiente.

Alimentos integrales

Un alimento integral, como alimento menos procesado, conserva mayor cantidad de vitaminas, minerales y fibra, mientras que su valor energético es similar respecto a su equivalente normal. Sustituir la pasta, el arroz, la harina por sus versiones integrales es una selección sana y nutritiva. Como dije al comienzo de la nota, los cambios deben ir haciéndose poco a poco, para poder así acostumbrarse a los nuevos sabores y texturas.

Combinar acertadamente los vegetales

Es una buena manera de conseguir proteínas tan completas como las encontradas en huevos, carnes o lácteos, que contienen todos los aminoácidos esenciales que el organismo requiere para formar sus propias proteínas. Las legumbres – salvo la soja – son deficitarias en el aminoácido esencial metionina, así como los cereales lo son en lisina. Al combinar en un mismo plato a lo largo del día legumbres con cereales – por ejemplo, lentejas y arroz – o frutos secos con cereales – ejemplo, ensalada de pastas y nueces -, se obtienen todos los aminoácidos esenciales constitutivos de las proteínas.

Huevos

Las conclusiones científicas desarrolladas en la última década no dejan lugar a dudas: el huevo es un alimento muy completo y saludable, de buena relación calidad-precio y excelentes cualidades nutricionales. En ellos se encuentran las proteínas de mayor valor biológico, más completas incluso que las de la carne, el pescado o los lácteos.
Se pueden consumir hasta 4 o 5 veces por semana sin riesgo alguno. De todos modos, repito una vez más lo de hacer los cambios paulatinamente y buscando asesoramiento con un nutricionista o médico si fuera necesario.

Aprovechar el valor de los frutos secos

Su elevada y saludable concentración de nutrientes – grasas saludables – ácidos grasos esenciales, proteínas, fibras, minerales como magnesio, fósforo, calcio, potasio, cinc, selenio y hierro (aunque de peor absorción, por lo que se aconsejan a la hora de consumir alimentos que contienen hierro, comer vegetales o alimentos con vitamina C para su mejor asimilación) y vitaminas (B1, B3, folatos y vitamina E) convierte a los frutos secos en un complemento esencial en la dieta.
Conviene consumirlos al natural y se pueden mezclar muy bien con diferentes tipos de ensaladas, cremas, hamburguesas vegetales, frutas naturales o yogures.

Aderezos y otros condimentos nutritivos

Para hacer más nutritivos y sabrosos nuestros platos, se pueden incluir aderezos y condimentos fáciles de encontrar en las tiendas de alimentación naturista, y alguno incluso en supermercados. La levadura de cerveza y el germen de trigo son componentes nutritivos que combinan muy bien con zumos o ensaladas.
Las semillas de sésamos resultan un acierto si se suman a las ensaladas, arroz o pastas.
Con respecto a las algas, conviene asesorarse bien para su uso, pero son un componente formidable en sales minerales; espolvoreadas, por ejemplo, en pastas, arroces y ensaladas. En algunos casos, sustituye muy bien a la sal, pero si se desea usar este producto, les aconsejo que sea sal marina, pues contiene las cantidades necesarias de minerales indispensables para nuestro organismo.
Incluiré en esta lista los alimentos germinados, como los brotes de soja o alfalfa, sí, alfalfa, y tranquilos, que no van a relinchar, los que bien pueden usarse en ensaladas y otras preparaciones, dándoles un gusto agradable.

Aceites

No voy a extenderme en este punto, pero sí quiero destacar que lo verdaderamente importante y saludable es utilizar únicamente los aceites de primera prensada en frío, ya que conservan todos sus componentes biológicos intactos, como los oligoelementos, no ocurriendo lo mismo con el aceite común de mesa que, al ser extraído en caliente (porque de esa forma se obtiene más cantidad), pierde sus propiedades fundamentales, por lo que estaremos consumiendo grasa, pero no nutrientes. En la lista de los aceites más recomendados por su alto valor en vitamina E actuando como antioxidante, reduciendo el LDL o colesterol malo y aumentando el bueno (HDL) o favoreciendo la buena absorción de minerales como el calcio, entre otros muchos beneficios, encontramos el de oliva, aunque los demás merecen también ser considerados, por supuesto, siempre que conserven, como decía, todas sus propiedades intactas. Sobre el tema, no faltará quien argumente que son más caros que los comunes, pero digo: ¿no es más oneroso y perjudicial todo el trastorno que causa el tener que ocuparse de los diferentes y graves problemas de salud que se contraen al pensar sólo en el bolsillo? Lo gracioso del caso es que quienes se oponen a estos cambios, no dudan en comprar el mejor y más caro aceite para su vehículo, ¿no?

Alimentos de estación

Primavera-Verano:

Frutas: Ananá, ciruelas, cerezas, damascos, frutillas, higos, melones, peras, sandías, uvas, bananas, manzanas.

Verduras: Acelga, albahaca, berenjenas, cebollas, chauchas, choclo, espárragos, pepinos, porotos, ajíes, rabanito, tomate, zapallito, remolacha, apio, arvejas, perejil.

Otoño-Invierno

Frutas. Bananas, cítricos (mandarinas, naranjas, limones, etc.), manzanas, paltas.

Verduras: Aceitunas, batata, berro, brócoli, cebolla de verdeo, coliflor, chaucha, lechuga, hinojo, puerro, radicheta, repollos de bruselas, repollo colorado o blanco, brócoli, zanahoria.

Esta lista, en la que, como verán, amén de los alimentos de estación, también encontrarán frutas y verduras anuales, es tan sólo una guía a la que pueden consultar agregando datos que obtengan de otras fuentes.

Por último, y para que no queden demasiadas dudas, comento: si combinamos adecuadamente verduras, frutas, cereales, semillas, legumbres, huevo y algo de lácteos a nuestra dieta, no deberíamos sufrir ningún tipo de deficiencia alimenticia; por lo tanto, sólo restará dar el salto y vivir la experiencia de darnos amor en serio a través de la comida y comprobar cómo nuestro cuerpo-mente se va adecuando a ello con sumo placer y agradecimiento.

Por mi parte, bienvenidos al vegetarianismo, y a los que aún dudan sobre el tema, no se preocupen, todo llegará a su tiempo y forma, pues la fruta madura nunca cae del árbol antes de tiempo.

Fuente consultada: http://www.consumer.es/


Publicado por Claudio

viernes, 21 de enero de 2011

Salud y emociones según la Medicina china


En este último tramo del artículo sobre Salud y Emociones, nos adentraremos brevemente en el modo en que la Medicina China interpreta la relación de nuestros cinco órganos (corazón, pulmones, bazo-páncreas, riñones y hígado) con la energía emocional o anímica. Lo aquí escrito no intenta establecer verdades absolutas, sólo dar a conocer otro punto de vista respecto de la manera en que nos afecta el modo en el que nos vinculamos con las fuerzas vitales de nuestra naturaleza humana. Por tal razón, les sugiero que, para mayor información, recurran a un médico autorizado y experimentado para poder obtener un diagnóstico certero del estado de salud en el que se encuentren, pues, como dice esta milenaria disciplina médica: “no hay enfermedades sino enfermos”. Eso significa que cada quien será tratado de acuerdo con sus propias y particulares características, y no únicamente por los síntomas que presente.

Medicina china es el nombre que se da a un rango de prácticas tradicionales provenientes de ese país. Los principales fundamentos teóricos son la ley de yin y yang, y la ley de los cinco elementos. Por lo que todos los tratamientos se realizan bajo estos fundamentos filosóficos.
Esta medicina cree en la existencia de una fuerza base llamada Chi (Ki, en japonés), la cual poseemos todos los seres vivos en un equilibrio cuerpo, mente, emoción y espíritu que, de alterarse, produce exceso o carencia de dicha energía. Este desequilibrio Yin/Yang se puede tratar con acupuntura, herboristería, ejercicios (chi kung) o masajes.

La así llamada “ley de los cinco elementos” (madera, fuego, tierra, metal y agua), en la cosmogonía China, determina la formación y funcionamiento de la vida y la naturaleza en todas sus formas a partir de la combinación y regencia de estos elementos entre sí.
Los médicos chinos de la antigüedad comprendieron y usaron esta ley, no sólo para cuestiones de salud, sino también para poder comprender la relación que el ser humano tenía y tiene con las fuerzas elementales y obtener de ese modo una convivencia armónica y prolongada de la vida.
La Medicina Tradicional China sostiene que todo lo existente en el universo, o al menos en nuestro planeta, es producto de la creación y combinación de estas cinco energías, tanto desde un punto de vista simbólico como concreto. Por lo tanto, también se le atribuye a cada uno de los elementos, sonidos, colores, estaciones, aromas, horas del día, como también órganos, vísceras, pensamientos y, por supuesto, emociones.

La MTC, por lo tanto, además de definir las funciones de los órganos del cuerpo, establece qué relaciones tienen cada uno de ellos dentro del plano emocional y el modo en que esta energía circula por los llamados canales de energía o Chi.


LOS CINCO ÓRGANOS Y SUS CARACTERÍSTICAS EMOCIONALES

CORAZÓN:
La energía saludable del corazón es la alegría y su exceso, la euforia.
La energía de este órgano se refleja en la cara: si es sonrosada y húmeda, nos indica que hay suficiente cantidad de energía y sangre en el corazón. También se refleja en la lengua, razón por la cual el médico chino no deja pasar por alto su observación, pues según sea el color que la lengua manifieste, será el estado en que el corazón se encuentre.

El corazón controla la mente, el espíritu, el pensamiento. Cuando aparece insomnio, mala memoria, delirio, confusión, es que hay una alteración en la energía del corazón.
El corazón controla el habla, de modo que cuando se está alegre, ésta es clara y rápida.

PULMONES:
Controla y distribuye la energía a través de la piel y la vellosidad corporal. Si la energía del pulmón no es suficiente, la piel se muestra seca.
Se refleja en la nariz. Cuando el frío ataca a los pulmones, se produce obstrucción nasal y pérdida del olfato.

La energía del pulmón es la tristeza y su contracara, la depresión.
La energía propia del pulmón es la tranquilidad, la serenidad, la interiorización. Mirar dentro de nosotros.
Cuando una persona presenta sinusitis, tristeza, eczemas, falta de olfato, exceso de vellosidad, ronquera, etc., es debido a una falencia energética de este órgano.

HIGADO:
El hígado, a partir de la producción de glucosa, controla el funcionamiento muscular y tendinoso. Cuando su energía está alterada, pueden presentarse síntomas de contracturas, calambres o temblores.
También controla la visión y el movimiento ocular. La debilidad del hígado presentará visión borrosa, hipermetropía, miopía, ojos secos, etc.

La energía del hígado es lel impulso y la ira, cuando es bien dirigida, como por ejemplo al defendernos de una agresión; y su acción extrema, la cólera, es decir, estar habitualmente enojados, generalmente por ambición excesiva de deseos.
Rige energéticamente la memoria inconsciente, la imaginación (el hígado es el gran estratega), la iniciativa, ambición, deseo. Cuando su energía es excesiva, aparece la cólera.
Cuando se encuentra debilitado, aparece falta de imaginación, coordinación, ideas, poca iniciativa y estados de ansiedad.

El hígado está asociado con la vesícula biliar, que cumple la función, en términos emocionales, de decidir. Por lo tanto, el hígado planifica y la vesícula tiene, por así decirlo, la última palabra. Su relación es tan estrecha que en ocasiones sus patologías se enlazan presentando contiguas obstaculizaciones.

BAZO- PÁNCREAS:
El bazo es el distribuidor de la sangre en todo el organismo. Su debilidad muestra labios pálidos, extremidades frías y sin fuerza. Por el contrario, labios rojos y brillantes indican buen caudal energético de este órgano.
La energía del bazo tiende a subir, cuando los alimentos son digeridos, su energía sube al corazón y los pulmones; mientras que el estómago, asociado al bazo-páncreas, realiza energéticamente lo contrario, es decir, hace descender la energía. Cuando esta función se altera, aparecen vómitos, eructos, náuseas, producto del ascenso de la energía del estómago.

La energía natural del bazo-páncreas es la reflexión y su lado negativo, la preocupación, que en algunos casos puede, por ejemplo, terminar en úlceras gástricas.
Desde el punto de vista psíquico, el bazo está relacionado con el pensar. Si esta función es excesiva, al igual que las preocupaciones, se pueden padecer problemas digestivos o de deficiencias de hierro, o incluso problemas de circulación sanguínea a nivel venoso.
Por estar relacionada directamente con la sangre, cuando su energía está desequilibrada, cae a cuento aquello de “hacerse mala sangre”, con las consecuencias del caso.

RIÑÓN:
El riñón conserva la energía vital y distribuye buena parte de su potencial al resto del cuerpo, tratando de asegurarse una vida sana y prolongada. Sin embargo, ésta puede verse seriamente afectada por el uso abusivo de alcohol, tabaco, sexo, comidas preelaboradas o saturadas de contenidos artificiales, exceso de actividad física o laboral sin momentos de descanso adecuado.
La energía de los riñones genera las médulas: espinal y el cerebro, por lo tanto tiene gran influencia sobre el sistema nervioso; y la ósea, actuando sobre los huesos y articulaciones.
El riñón influye sobre todas las glándulas endocrinas productoras de hormonas, como insulina, tiroxina, hormonas sexuales, etc. Es responsable de las glándulas hipófisis, hipotálamo y suprarrenales.

La emoción vinculada con el riñón es el miedo. Un miedo prolongado puede ocasionar diferentes patologías. Por el contrario, si hay un daño en este órgano vital, es muy probable que la persona padezca síntomas de pánico.
Está vinculado con la responsabilidad, determinación y fuerza de voluntad. Por lo tanto, el exceso de responsabilidad, perfeccionismo, trabajo físico o psíquico, y exceso sexuales o de otro tipo (alcohol, tabaco etc.) lo debilitan y dañan severamente.
Un ejemplo de cómo una emoción específica pone en desequilibrio, en mayor o menor medida, a todos los órganos.

Si aparece la PREOCUPACIÓN, bazo-páncreas, elemento TIERRA, ésta congestionará la función pulmonar, elemento METAL, pudiendo llevarnos de la TRISTEZA a la DEPRESIÓN. La circulación del elemento AGUA, riñones, será escasa, pudiendo producir PÁNICO.
El PÁNICO nos pondrá en estado de alerta, inmovilizando la acción de los músculos, hígado, elemento MADERA, no logrando vivir confiada y activamente, lo que derivará en un corazón, elemento FUEGO, que trabajará a un ritmo acelerado alejado de su emoción natural que es la ALEGRÍA
Publicado por Claudio


viernes, 14 de enero de 2011

Salud y Emociones 2


Segunda parte


Continuando con el tema de nuestro artículo anterior sobre el modo en que impactan nuestros pensamientos y emociones sobre nuestra salud y la de nuestro entorno, los invito a conocer el pensamiento de este otro médico de 48 años de edad, el doctor Mario Alonso Puig, cirujano general y especializado en aparato digestivo del Hospital de Madrid.


Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas
Mario A. Puig


EL PENSAMIENTO Y LA PALABRA

El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos. La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de la Universidad de Harvard, EE.UU., han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

Del mismo modo, se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas.

El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina, y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

Razones para no cambiar

La razón fundamental para no cambiar es el miedo. El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente. Esto significa que reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
Por lo tanto, cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos, alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

El mayor desafío pero el único que produce un cambio verdadero es Ver lo que hay y aceptarlo, aprendiendo a adaptarnos en lugar de manipularlo a nuestro antojo y preferencia.
Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Por último, la invitación es a que observes tus pensamientos, tus estados de ánimo y tu cuerpo... "Lo que la boca calla... el cuerpo te lo grita"...


Publicado por Claudio

viernes, 7 de enero de 2011

Salud y Emociones 1

Primera parte
En las últimas semanas o incluso meses, he ido escuchando con mucho agrado cómo mujeres y hombres provenientes de la medicina alópata o tradicional van inclinándose con mucho interés por el estudio de prácticas ancestrales sobre lo que bien puede denominarse salud holística o integral; el conocimiento de la mente y las emociones a través de la meditación, entre otras prácticas. El acercamiento de estos profesionales de la salud a la medicina Ayurveda como a la Medicina tradicional China, o a los diversos enfoques desde perspectivas occidentales a métodos de salud inclusivos (comprender nuestra naturaleza humana como unidad y no como partes separadas) se está produciendo de una manera silenciosa pero en un número bastante significativo. Más allá de lo que los impulsa a ir en su aprendizaje, siento que es un muy buen síntoma que así esté sucediendo ya que el alto grado de estrés que nuestra población está padeciendo, el que a simple vista parece no tener solución, hace imprescindible sumar conocimiento, pero sobre todo sabiduría (saber por propia experiencia), para poder cambiar verdaderamente hábitos por demás perniciosos y que de continuar, sólo nos conducirán a una realidad por demás desoladora y hasta me permitiría predecir que, aniquiladora de nuestra especie humana.
Por lo tanto, que cada vez más personas, médicos o no, se involucren concientemente con una vida basada en la sanación, o sea, hacerse cargo de sus decisiones de vida y la responsabilidad que les compete, podrá, en mayor o menor medida, dar un vuelco significativo a sus vidas y a la del planeta en su conjunto.

En esta primera nota de las tres que tengo programadas sobre SALUD y EMOCIONES, quiero compartir con ustedes las opiniones del Dr. Jorge Carvajal, médico cirujano de la Universidad de Colombia sobre, justamente, el modo en el que las emociones condicionan nuestra calidad de vida.



Dr. Carvajal: Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.
Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas. El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado, afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

IRA: La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.

ALEGRÍA: La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra.
La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia. La alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

TRISTEZA: La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

ACEPTAR LAS EMOCIONES NEGATIVAS: Cuando se aprende a aceptarlas, fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.

SOBRE LA ENFERMEDAD: La enfermedad es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.


ANSIEDAD: La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

SOLEDAD: La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.


ANGUSTIA: La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro.

SOBRE EL ESTRÉS: El estrés es otro de los males de nuestra época.
El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.
El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.


LA FELICIDAD: La felicidad es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
Vivir el Presente.


EL AMOR: El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.
Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. Pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego. Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.


Por último, deseo sumar esta información suministrada por científicos del Heart Math Institute de los Estados Unidos, sobre los efectos de nuestros pensamientos y emociones en el ADN.
Cuando supeditamos nuestra vida al terreno del pensamiento o actitud negativa (miedo), nuestro ADN se contrae y lo replicamos con esa marca o condición, la cual no queda limitada a nuestro campo o cuerpo, también es la “carta de presentación” con la que nos relacionamos con el entorno. Ahora, cuando estamos en serena alegría, en el corazón (amor), nuestro ADN se estira codificándose a partir de esa energía vibracional y se multiplica transmitiendo dicha información a las demás células. Por ende, todo nuestro comportamiento para con nosotros y los demás estará sujeto a esa cualidad.
Lo que quiero señalar es que somos CREADORES de nuestra vida. Por lo tanto, cada quién deberá poner especial atención a cómo quiere que pueda ser su vida. Y hay sólo dos puertos desde donde partir para lograrlo: AMOR o MIEDO. De estas emociones, se desprenden todas las restantes.


El instituto Heart Math está dedicado desde hace 15 años al estudio de los pensamientos y emociones sobre el funcionamiento del cerebro y el corazón. La inteligencia del corazón, como ellos la denominan, es la capacidad de estar en sincronía con el cerebro en una actitud de COHERENCIA.


Publicado por Claudio